viernes, 8 de octubre de 2021

TENEMOS ESPERANZA Y FE EN QUE NO HABRÁ CARIDAD

   


Benito Sacaluga Rodríguez, Tte. Coronel Maquinista, en el semanario “La Armada”, Cartagena 9 de octubre de 1937.


Con la creación de la Escuela Naval Popular, el ingreso en los distintos cuerpos de la Marina creemos que se sujetará a novísimos moldes, y no cabe dudar que los individuos que los integren tendrán la competencia y amor profesional que una Marina eficiente, y además republicana, requiere.

Tenemos esperanza en que los que pretendan ingresar y dedicarse a cualquiera de sus especialidades lo sea por verdadera vocación y tengan aptitud para su estudio, primero, y para su práctica después, Estas aptitud y vocación son de todo punto indispensables para que los individuos sean competentes, las cuales tienen que descubrirlas, durante su preparación preliminar, los profesores.

 

Fotografía actual del Asilo de la Rambla (Cartagena). 

En este edificio se ubicó la Escuela Naval Popular tras su paso 

por la Escuela y Base de Submarinos

 

Tenemos fe en que no habrá «caridad» para nombrar a los profesores y director de la Escuela. Estos deben ser los que tengan condiciones para ello, y no los que sencillamente quieran serlo. Además, deben estar bien retribuidos. Estos nombramientos son, a nuestro parecer, lo más esencial y delicado por ser el punto inicial, el primer paso enorme, que hay que dar para la consecución de lo que todos esperamos.

Hay que desterrar de un modo absoluto hasta el recuerdo de que en España existía una Escuela Naval Militar y otras Escuelas y Academias especiales. Las normas que en ellas se seguían contribuyeron en gran parte a que se produjeran la traición, como también muchos de los inconvenientes y obstáculos con que tropezamos hoy para vencerlos.

No sería posible admitir que la Nueva Escuela fuera ni la más remota parodia de lo que ocurría antes. De ser así la Escuela Popular, no sería Popular, pues seguiría siendo un terreno vedado para la inmensa mayoría de los ciudadanos. Continuaría siendo un «comedero» familiar debido a que sólo ingresarían los parientes de los directivos de cada Cuerpo, volviéndose a formar en cada uno de ellos dinastías familiares. No puede ni debe seguirse la norma de que los que ingresen sean seres privilegiados que sin tener vocación ni aptitud para ello, se encuentren con una carrera «brillante», pagada por el Estado, que la hagan en «casa» con una rigidez ridícula por no ser más que aparente, y que en realidad estén perfectamente mimados y pagados sin más dualidad y entusiasmo que por «salir a oficial» para dejar de «estudiar» y empezar a gozar de los privilegios que en todos los órdenes tenían, sin importarles absolutamente nada el encontrarse, al finalizar la carrera, completamente limpios de los conocimientos más elementales de la profesión.

Esto es, a grandes rasgos, lo que pasaba antes, como también ocurría en los demás Cuerpos Auxiliares, «patentados» o no, en los que muchos de los que ingresaban en ellos tampoco tenían vocación ni demostraban aptitud; lo hacían en el Cuerpo que tenían más «facilidades» para ello con objeto de resolver exclusivamente el problema de los garbanzos. No les interesaba una u otra especialidad, sólo pretendían el asalto a la Santa Nómina. Para tales individuos las oposiciones de su ingreso eran siempre reñidísimas entre sus familiares y las personas influyentes o componentes del Tribunal de exámenes. Eso si, una vez ingresados se dedicaban al estudio constante del escalafón. Para ello no existía más obligación ni deber que la que tenía el Estado de pagarles puntual y mensualmente.

Esta fauna, de la que aún quedan ejemplares, no debe, en manera alguna, tener ambiente para su desarrollo en la Nueva Escuela. Tenemos mucha fe en que no ocurrirá. La Nueva Escuela debe y tiene que ser un tamiz por el que no podrá pasar el Favoritismo en ninguno de sus múltiples aspectos. Tenemos esperanza y fe en que no habrá «caridad» para que tal cosa ocurra; pues ese es el único modo de que se revelen muchas inteligencias que hasta hoy se venían malogrando.

El plan de estudios que se adopte, y el nombramiento del Director y cuadro de profesores será para nosotros un anticipo de q u e la Nueva Escuela responderá a nuestras esperanzas y que éstas se conviertan en realidades.

 El artículo está firmado con el seudónimo BESARO


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El 21 de noviembre de 1938, trece meses después de la publicación del artículo anterior, el Tte. Coronel Maquinista Benito Sacaluga Rodriguez ingresó cono Subdirector y Jefe de Estudios en la Escuela Naval Popular.




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miércoles, 29 de septiembre de 2021

FLOTA GUBERNAMENTAL VERSUS FLOTA SUBLEVADA (I) LAS UNIDADES NAVALES


Inicio aquí una serie de publicaciones sobre lo que según mi opinión fueron las causas de la falta de efectividad de la Flota Republicana durante la Guerra de España.


LAS UNIDADES NAVALES


En contra de las previsiones de los golpista sublevados la práctica totalidad de los buques de la Armada quedaron en poder del Gobierno de la República, ello fue posible gracias a la intervención de las dotaciones de los buques desbaratando la intención de sus mandos de unir los buques a la sublevación.

En poder de los sublevados quedaron un total de 23 unidades navales, repartidas entre las aguas de Gibraltar, Canarias y Ferrol, a saber 4 cañoneros, 5 guardacostas, 2 cruceros 1 acorazado, 1 destructor y 3 torpederos. De ellos 5 estaban en reparación y 1, el acorazado "España" en servicio reducido. No obstante tenían en fase final de construcción 6 unidades, entre las que cabe destacar por su enorme importancia a los cruceros "Canarias" y Baleares", completaban el total en construcción 4 minadores.

Una vez incorporadas las unidades en construcción, la flota rebelde queda reflejada en el cuadro siguiente (clic para ampliar):




El Gobierno conservó bajo su mando 43 unidades navales: 1 acorazado, 3 cruceros, 16 destructores (5 de ellos en última fase de construcción), 1 cañonero, 6 torpederos, 4 guardacostas y 12 submarinos, según detalle en el siguiente cuadro (clic para ampliar):



De entre los sublevados, el crucero "República" (1923), posteriormente denominado "Navarra", se encontraba en primera situación (en fase de reparaciones y sin el armamento completo) no pudiendo incorporarse al servicio activo hasta julio de 1938. En ambas flotas, los guardacostas y torpederos tenían limitadas sus capacidades de actuación a las patrullas de vigilancia cerca de la costa.

Según los cuadros anteriores la superioridad de la flota gubernamental era más que evidente, lo que permitió que al inicio de la guerra dominase las aguas del Estrecho y del Mediterráneo, sin embargo los buques sublevados dominaban las aguas del Cantábrico aún antes de entrar en servicio los dos cruceros en construcción.

A lo largo de la guerra la superioridad naval no respondió a los resultados que en principio se esperaban como lógicos, fueron varios los factores que impidieron la hegemonía naval gubernamental aunque ninguno de ellos achacable al comportamiento general de las dotaciones de los buques.

Bases navales, comités de a bordo, falta de mandos, escasez de suministros, sabotajes, traiciones, participación de la marina de guerra italiana, decisiones equivocadas del Ministerio de Marina y Estados Mayores, etc., fueron los actores responsables de la falta de efectividad de la Flota republicana a pesar de su mayor capacidad de combate ante los buques sublevados. 

En esta entrada quedan reflejadas las unidades navales de ambas flotas al inicio de la guerra, en próximas publicaciones iré exponiendo los factores que impidieron la efectivad esperada de la Flota gubernamental, una falta de efectividad que, sin duda, influyó de manera decisiva en el resultado de la guerra.


Benito Sacaluga



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

viernes, 20 de agosto de 2021

ANTONIO ARBONA PASTOR, ALFÉREZ DE NAVÍO

 


Antonio Arbona Pastor nace el 5 de septiembre de 1906, en Sóller (Mallorca), en el seno de una familia de marinos. En 1925 ingresa en la Escuela Naval. El 20 de agosto de 1930 ya es Alférez de navío.




De ideas falangistas, aunque bien relacionado en los círculos socialistas y anarquistas de Sóller. No obstante, en el estallido de la sublevación de julio de 1936 se mantuvo leal a la República, esta decisión motivó que el sublevado capitán de corbeta Fernández de Bobadilla le dirigiese las siguientes palabras por no adherirse a la sublevación:

“…Arbona, tú que presumías de falangista no te has unido a nosotros por cobarde. Asco me da dirigirme a ti. Si lo hago es para que toda la dotación conozca que eres un cobarde, y lo mismo que has sido cobarde una vez lo serás mil veces…”

El 18 de julio de 1936, se encontraba en Cartagena, a bordo del submarino ”C-3”, proveniente del “B-5”. El submarino recibe orden de zarpar, su comandante, el capitán de corbeta Javier de Salas Pinto se encuentra en Madrid, razón por la que toma el mando el Segundo comandante, teniente de navío Rafael Vinegra González, el resto de la oficialidad la conforman los alféreces de navío Luís Jaudénes Junco y Antonio Arbona Pastor.

A la vista de sus antecedentes y comportamiento, la dotación del submarino detiene a la oficialidad y la encierra bajo vigilancia en la camareta del comandante. Tras reunirse el recién formado Comité del buque, se considera probada la lealtad a la República de Antonio Arbona, siendo liberado y elegido comandante del submarino. El 21 de julio, el Jefe de la Flotilla de Submarinos, ratifica en su cargo a Antonio Arbona.

Al mando del “C-3”, Arbona parte hacia el Cantábrico el 15 de agosto, junto con el “C-6”.  Ya en ruta, el “C-3” debe regresar a Cartagena por averías, partiendo hacia el Norte de nuevo en misión 10 días después, junto al “C-4” y el “C-5” en busca del acorazado “España” y el crucero “Almirante Cervera”. El viaje fue aprovechado para transportar a Bilbao armamento, portátil y municiones.  Días más tarde se les uniría el “C-6”.

El 12 de agosto de 1936 mientras patrullaba frente a las costas de Málaga,  el “C-3” fue avistado, torpedeado y hundido por el submarino alemán “U-34”, que actuaba en el marco de la “Operación Úrsula”. Antonio Arbona Pastor encuentra la muerte junto a buena parte de la tripulación, estaba a punto de cumplir 30 años. (Pueden encontrar detalles sobre la Operación Úrsula y el hundimiento del “C-3” en los enlaces que se incluyen al final de esta página).



La viuda de Antonio Arbona, Carmen Ana Salicrup, madre de dos hijas pequeñas, acabada la guerra solicitó una pensión de viudedad, el régimen franquista se la denegó. Tras la caída del franquismo se le reconocieron los derechos a la viuda de Arbona, concediéndosele una pensión como viuda de guerra a cobrar de forma retroactiva, calculada en base a todos los haberes económicos que hubiera recibido desde la fecha del fallecimiento de su marido. Carmen Ana Salicrup falleció en Soller a la edad de 85 años.


Fuente consultada: Todoavante



Enlaces citados anteriormente











lunes, 9 de agosto de 2021

SUBMARINO “C-2”, TRIPULACIÓN EN MARZO DE 1938 (BREST-FRANCIA)

 






El "C-2" se encuentra en el puerto de Brest (Francia) desde septiembre de 1937, efectuando reparaciones junto con el "C-4". A mediados de marzo ambos submarinos ya se encuentran en situación operativa. Se hace necesario recomponer la dotaciones, y en este sentido el capitán de corbeta Pedro Prado Mendizabal envía a Fernando Navarro Capdevila, primer jefe de la Flota tras el estallido de la guerra y entonces Agregado Naval de la Embajada de España en París, un listado con las dotaciones que pasarán a prestar servicio en ambos sumergibles. La relativa al "C-2" es la siguiente:


1. Comandante, capitán de corbeta Severino Moreno. Identidad verdadera: kapitan leitenant Nikolái P. Eguipko (soviético)

2. Capitán de corbeta, Esteban Hernandorena Zubiaga

3. Capitán de corbeta, Antonio Comellas

4. Capitán maquinista, Antonio García Alcaráz

5. Teniente de navío, Ramón Valdés. Identidad verdadera: interprete ruso Vokshin

6. Criptógrafo, Carlos Rodríguez Asprón

7. Teniente maquinista, Celestino Ros Martínez

8. Teniente maquinista, Arsenio Pérez Fuentes

9. Teniente maquinista, Manuel Rodríguez Villas

10. Teniente maquinista, Francisco Torregrosa Cayuela

11. Torpedista electricista, Gaspar Guerrero García

12. Torpedista, Diego Pallarés García

13. Electricista, Antonio Garrido Caparrós

14. Electricista, Pedro Guevara Solano

15. Auxiliar de máquinas, José Ataz Caravaca

16. Auxiliar de máquinas, Emilio Veiga Barreiro

17. Auxiliar de radio, Nicanor Sanz Roldán

18. Auxiliar de radio, Bernardo Massanet Durán

19. Auxiliar de radio, Manuel Sellés Pérez

20. Auxiliar electricista torpedos, Marcelino Cartamil Dopico

21. Auxiliar electricista torpedos, Pedro Alifa Galvache

22. Auxiliar electricista torpedos, Manuel Gómez Ferrer

23. Auxiliar electricista torpedos, José Velasco

24. Auxiliar de artillería, Juan Gordillo Villor

25. Auxiliar de artillería, José Álvarez Uberuaga

26. Auxiliar naval, José María García

27. Auxiliar naval, Manuel Melenchón Carrasco

28. Cabo sanidad, Pedro Huertas Ruiz

29. Cabo fogonero, Ramón Herrera Escalante

30. Cabo fogonero, Manuel Patiño Caamaño

31. Cabo fogonero, Ángel Cobelo Conde

32. Cabo fogonero, José María Amado

33. Cabo fogonero, Aquilino Otero Menduiña

34. Cabo fogonero, Fernando Santacruz Ortíz

35. Cabo fogonero, Antonio Velasco

36. Cabo torpedista, Francisco Cots Olmos

37. Cabo marinería, Francisco Villarino Lamelo

38. Cabo marinería, Diego Gallardo

39. Cabo marinería, Ginés García

40. Marinero, Enrique Guerra

41. Marinero, Ignacio Zabala Ayerba

42. Marinero, Ezequiel Bilbao

43. Marinero Martín Bilbao

44. Marinero, Enrique García

45. Marinero, Manuel Lado Lijo

46. Marinero, Manuel Neira Corral


El "C-2" en Cartagena durante la guerra


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Enlace de interés:

EL ASALTO AL SUBMARINO "C-2"




Fuente: "Bajo cinco banderas" Luis Miguel Cerdera. Ed. Síndice (2019)