lunes, 3 de enero de 2011

LEY DE LA MEMORIA VERSUS JUICIOS FRANQUISTAS



Declaraciones del Magistrado del Supremo Sr.Martin Pallín, al Diario Público el 14/12/2008

Martín Pallín: "Gracias a la ley, habrá juicios nulos"



El magistrado del Supremo defiende que la ilegitimidad de las sentencias franquistas tendrá efectos jurídicos claros.

José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo, se conoce al dedillo la Ley de la Memoria Histórica. Él colaboró, con el ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, en la redacción de la enmienda de totalidad que Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IU-ICV) presentó como texto alternativo al del Gobierno. Y después ha asesorado al grupo en las propuestas que ha transaccionado con el PSOE. 

La Ley de la Memoria declarará la “ilegitimidad” de los juicios franquistas. ¿Tiene efectos jurídicos?

Claro, necesariamente. Los juristas utilizamos de forma diferente los conceptos de ilegitimidad, pero eso no es una cuestión insalvable.

¿Pero no habrá un via crucis judicial? ¿No habría sido más sencillo apostar por la nulidad directa?

Se ha llegado hasta donde se ha podido. No obstante, la excusa del PSOE de que la nulidad no era posible porque supondría una injerencia del legislador sobre los jueces... ¡Es un camelo jurídico! ¿No hay división de poderes y soberanía popular? En todo caso, no preveo via crucis. Cada familiar o interesado pedirá la revisión de su sentencia. Mejor aún sería que la Fiscalía asumiese su papel constitucional de defensa de la legalidad.

Más complicado se antoja que los jueces cambien...

Siempre me ha preocupado que los magistrados se apoyen en “el ordenamiento legal vigente” en la época para no revisar las causas. Pero la dictadura nace de un bando de guerra, del exterminio del enemigo. Pero confiemos: gracias a la ley, habrá nulidad de sentencias de facto.

¿Puede verse recortada la ley con el PP en el poder?

En principio, no. La vía judicial es autónoma. Las exhumaciones, los archivos... eso sí que es una voluntad política. De cualquier modo, hay que agradecer al PP que se haya sumado a parte de la ley. Es un buen síntoma.






domingo, 2 de enero de 2011

EL HUNDIMIENTO DEL "CASTILLO DE OLITE"



El "Castillo de Olite" era un buque mercante construido en 1921 por unos astilleros holandeses. Se dedicó en sus primeros años a cubrir rutas entre islas del Océano Índico. A lo largo de su vida pasó por no pocas manos y otras tantas cambió de nombre. Antes de caer en manos facciosas su nombre era "Postishev" (URSS), ex "Zwaterwater" (NL), ex "Nederlansche" (NL), ex "Akedemik Paulo" (¿?), ex "Zaandijk".



Tenía una eslora de 110 metros, manga de 16 metros y un puntal de 6 metros, el registro bruto era de aproximadamente 3.545 toneladas y alcanzaba una velocidad de 10 nudos.

El 31 de mayo de 1938, el "Postishev" soviético fue capturado por el buque de pasaje "Vicente Puchol", transformado en crucero auxiliar, en aguas del Estrecho de Gibraltar, transportaba carbón para la República. El uno de noviembre de 1938 fue rebautizado "Castillo de Olite" y encuadrado en la flota sublevada.

En la primavera de 1939 el derrotismo cunde entre las filas republicanas y el coronel Casado da forma a sus planes golpistas. Negrin se queda prácticamente solo, aferrado a su plan de resistir: Alargar al máximo la guerra para unirla a la ya inminente guerra en Europa contra los aliados de Franco, una última estrategia que puede salvar a la República. En contra de Negrín, Casado materializa su golpe de estado y Cartagena se subleva a las 11 de la noche del sábado 4 de marzo, Base Naval, Arsenal... sus baterías de costa quedan en manos de los sublevados, la Flota tiene que partir hacía África sin plan ni rumbo cierto, si no lo hace podía ser totalmente destruida desde las baterías costeras.

Con Cartagena en esta situación, el ejército franquista comprendió inmediatamente que la toma de Cartagena, con la toma de Cataluña prácticamente efectuada, significaría el fin de la contienda,  Así, Cartagena, una vez más, adquiría  protagonismo relevante.

Para su toma, el ejército sublevado dispuso el envío de un fuerte contingente de tropas, se habla de más de 20.000 efectivos entre soldados y oficiales, las cuales, transportadas por mar hasta Cartagena, se unirían a las allí sublevadas y harían suya la plaza. Para llegar hasta el puerto de Cartagena, se organizaron dos convoyes franquistas, con puntos de partida desde Castellón y Málaga. El plan franquista se vino abajo sin que ellos lo supieran hasta el último momento, convirtiéndose en un desastre para las fuerzas expedicionarias.

Con el convoy rumbo a Cartagena, la 206ª Brigada Mixta, al mando de Artemio Precioso (1) recupera Cartagena y todas sus instalaciones militares. Los facciosos avisan al convoy, pero el "Castillo de Olite" viaja en punta y sin radio operativa. Desconociendo la situación, el 7 de marzo, el "Castillo de Olite"se adentra en las aguas exteriores del puerto, cuando está cerca de la Isla de Escombreras la Batería de La Parajola dispara el único de sus cuatro cañones de 152,4/50 que le quedaba en servicio y hunde al buque, se calculan en más de 1.500 los muertos y en cerca de 600 el número de heridos y prisioneros. Todos ellos al mando del  teniente coronel José Hernández Arteaga. Componian estas fuerzas: El Segundo y Tercer Batallón de Infantería nº 29 de Zamora. Un grupo de tres Baterías de 100/17 mm del Regimiento de Artillería nº 48. Un grupo de transmisiones. Un Tribunal Jurídico Militar, cuyo jefe era el coronel auditor Antonio Martín de la Escalera. Plana Mayor del 11.º Regimiento de la 83.ª División. Una sección de transmisiones. Miembros de la Falange Naval. Sin dificultad alguna podemos intuir cuál sería el cometido del Tribunal Militar que viajaba en el buque; el hundimiento retraso algunos días la represión franquista en Cartagena.


El disparo que hundió al Castillo de Olite

A pesar de que las tropas republicanas eran conscientes de su más que posible derrota final, el hundimiento del "Castillo de Olite" y la conservación de Cartagena, su base y su Arsenal hicieron resurgir leves esperanzas de que la contienda pudiera prolongarse, al menos hasta el inicio de la ya inminente II Guerra Mundial, albergando la esperanza de la internacionalización del conflicto español.  Sobre este asunto es imprescindible acudir a lo manifestado por Artemio Precioso en 1979, en respuesta a la pregunta: ¿Crees que la zona republicana tenía aún posibilidades militares a principios de marzo de 1939?, efectuada durante una entrevista llevada a cabo por Pedro Costa Morata (2):

AP.- Perdida la batalla de Cataluña, la República no tenía en marzo de 1939, salvo un giro favorable de la situación internacional, posibilidades de victoria militar. Pero en la zona Centro-Sur el ejército republicano contaba con unos trescientos mil hombres, dotados de aviación, tanques y artillería. 
Había muchas unidades que, como la 206 Brigada, tenían aún gran capacidad combativa. Con estas fuerzas se podía haber organizado una defensa elástica, combinada con algunos contraataques, replegándose ordenadamente sobre los puertos de Valencia, Alicante y Cartagena, lo que hubiera dado tiempo a organizar con la flota y barcos extranjeros una evacuación más amplia y, posiblemente, con respaldo internacional. 
La sublevación de Casado no ahorró víctimas, las aumentó, y dio a la guerra el peor final que puede tener una lucha armada: la traición. Algunos componentes del Consejo casadista debieron darse cuenta de su trágico error al comprobar el trato humillante que dio el general Franco a los emisarios que fueron en avión a Burgos. No podía negociarse una paz colocándose previamente en el fondo del pozo. Derrocar al gobierno Negrín, escindir al ejército y sembrar la confusión, suponía privar a la República de sus posibilidades de defensa.
En fín, nunca llegaremos a saber lo que hubiera sucedido sin el golpe de Casado y sus compinches, con la Flota en su Base, con un militar como Artemio Preciso al frente de las fuerzas de tierra y sin traidores en las filas republicanas.

Benito Sacaluga.


Artemio Precioso en 1979
(Imagen: Ramón Rodriguez)
(1) Artemio Precioso Ugarte, hijo del escritor del mismo nombre. Nace en Hellin (Albacete) en 1917. Los estudios de enseñanza media los realiza en Madrid, París, San Sebastián, Hellín y Toledo. Cuando comienza la guerra civil trabajaba en Madrid como empleado y estudiaba el tercer  curso de la carrera de Derecho. Desde 1936 militó en la Juventud Socialista Unificada y en el Partido Comunista. El primer día de la guerra se incorpora voluntario a las milicias ferroviarias, después al Batallón Aida Lafuente, de la Columna Mangada (frentes de Navalperal de Pinares y de Talavera), que a finales de 1936 se integra en la 34 Brigada Mixta (frente de El Escorial). Siendo capitán pasa como jefe de operaciones, y después como jefe de Estado Mayor, a la 3ª División que mandaba Manuel Tagueña (frente de El Escorial). A mediados de 1937 es trasladado a la 30 Brigada Mixta, como jefe del Batallón 119 (frente de Guadarrama), y a comienzos de 1938, con el grado de mayor, es nombrado jefe de la 206 Brigada Mixta, de nueva creación. Al mando de esta unidad participa en los frentes de Levante y Extremadura, y en marzo de 1939 en los combates que sofocaron la sublevación de Cartagena. Acabada la guerra macha al exilio.

Desde un campo de concentración de la Argelia francesa emigra a la URSS en mayo de 1939. Cursa estudios en la Academia Militar Frunze de Moscú, formando parte del grupo de militares españoles que durante los años de la segunda guerra mundial fueron profesores de dicha academia. En 1946 se traslada a Yugoslavia, donde con otros militares comunistas españoles actúa como consejero del ejército de este país, alcanzando el grado de coronel. A finales de 1948 pasa a residir a Checoslovaquia. Aquí termina los estudios universitarios iniciados en España, se doctora en Ciencias Económicas, y desde 1956 a 1960 es catedrático de Planificación Macroeconómica en la Escuela Superior de Economía de Praga.

Regresa legalmente a España, y en 1961 es detenido en dos ocasiones por la policía acusado de actividades comunistas. Trabajó en un principio en una empresa de importación-exportación y después como agente comercial. Ha fundado y dirigido varias empresas de comercio exterior. Colabora en la revista "Zona Abierta". Miembro destacado de "Ecologistas en Acción". Falleció en Madrid el 15 de agosto de 2007.

(2) "El Final de la República. Sublevación en Cartagena". Autor: Pedro Costa Morata. Publicado en: Tiempo de Historia nº 52, marzo 1979. Original cedido por José Manuel Rodriguez Crespo. 

Entrevista completa en este enlace:  La última traición a la república.


Documental sobre el hundimiento del "Castillo de Olite" en el siguiente enlace:





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miércoles, 15 de diciembre de 2010

LUCIANO CONDE PUMPIDO TOURON.

Luciano Conde Pumpido Tourón, fue designado por Franco en 1936 como Vocal del Alto Tribunal de Justicia Militar, entre sus actuaciones más "notables" figura el célebre proceso contra la tripulación del mercante Mar Cantábrico, apresado cerca de la costa de Santander  por el crucero faccioso "Canarias" en marzo de 1937.

El "Mar Cantábrico" regresaba de Estados Unidos con un cargamento de aviones y armamento para las tropas leales al gobierno de España. La marina franquista logró localizarlo gracias a conseguir descifrar mensajes de Indalecio Prieto al presidente de Euskadi.



"Mar Cantábrico"

Alertado el crucero "Canarias" zarpó de Ferrol y lo capturó, la mitad de su tripulación la constituía una "brigada internacional" de sesenta hombres, todos fueron fusilados en la Punta del Martillo, en el Arsenal Militar de Ferrol y posteriormente enterrados en una fosa común del cementerio de San Mateo.

De los españoles fueron "juzgados" y ejecutados veinticinco de sus tripulantes, dos de ellos menores de edad. Parece ser que sus restos reposan en fosas comunes de los cementerios de O Val, Serantes y Canido.  



Tripulación del "Mar Cantábrico"

Ya en la posguerra, Luciano Conde Pumpido pasó a formar parte del Consejo Supremo de Justicia Militar, por el que pasaban para su confirmación o conmutación miles de condenas a muerte.

Luciano Conde-Pumpido, nacido en Ferrol, en tiempos fiscal de la Base Naval de esa plaza, se dedicó, como Vocal y Coronel Auditor del ejército del "Caudillo", a estampar su firma en decenas de sentencias de muerte (militantes de la UGT, CNT, etc.), e incluso condenar a cadena perpetua a tres menores de edad.

Ignoro lo que el actual fiscal general del Estado opina sobre la actuación de su insigne antepasado durante la guerra civil y, lo que es más importante, la que observó una vez finalizada ésta. Mucho me temo que, como personaje relevante del franquismo, se sienta orgulloso, aunque no haga gala de ello, no tiene valor. Su abuelo Luciano Conde Pumpido prestó igualmente servicios al franquismo con extrema dedicación.

Las hemerotecas están plagadas de artículos de opinión que cuestionan la imparcialidad en el proceder del actual fiscal general Candido Conde Pumpido, principalmente en relación con el signo de los partidos políticos a los que pertenezcan los imputados. Quizás le guste ejercer el poder del lado del que se lo puedan agradecer.

He aquí a otro descendiente de aquella casta franquista que firmaba sentencias de muerte contra militares y civiles, añadiendo cada una a su currículo como mérito y manifestación de su adhesión inquebrantable a los principios del Movimiento, al cual sirvieron, servidumbre que se siguió manteniendo por sus herederos hasta que la democracia lo enterró. Luego bastó con cambiar de amigos. 

Hace escasos días se sentó en el Consejo de Ministros para asesorar, imagino, a nuestro indescriptible Presidente y a su Ministro de Interior sobre la actuación a seguir por el Gobierno ante un conflicto laboral. Fiscal experto en temas relacionados con la represión franquista, el resultado de las deliberaciones no podía ser otro : Declarar el estado de alerta en todo el territorio nacional y ordenar al ejercito que tomase el control de los aeropuertos.

!Se van a enterar éstos!, imagino sería la frase pronunciada al tiempo que descolgaba el teléfono para requerir la presencia inmediata del redactor del BOE.





lunes, 13 de diciembre de 2010

EL ESCENARIO DEL ASESINATO





El 27 de abril de 1939 se hace firme la sentencia a muerte del Tte. Coronel Maquinista Benito Sacaluga Rodriguez por el delito de ser fiel a la República Española y no adherirse a los militares sublevados, en el lenguaje de éstos "Rebelión Militar".


Para : Buques y Dependencias.Asunto : Asistencia a un acto de ejecución.
Referencia :Radios 4886 y 4887 del Estado Mayor de la Armada de 27-abril-1939, 
Texto :
1.- Mañana sábado a las 10,00 horas, serán pasados por las armas, en lugar donde se encuentren los depósitos de carbón del Arsenal, el Comandante Maquinista D.Benito Sacaluga Rodriguez y el Cabo de fogoneros Juan Escobar Rodriguez. 

2.- Asistirán al Acto : 

A/ Una compañía de Infantería de Marina con armas y Banda de Música. 

B/ Una sección de 20 hombres de cada buque o dependencia, a ser posible con armas y al mando de un Oficial o Auxiliar. 

C/ Toda la Maestranza del Arsenal, formada al mando de quien designe el Almirante Jefe del mismo. 

3.- Terminada la ejecución las fuerzas desfilarán dando la voz de "VIVA ESPAÑA" al pasar ante los cadáveres. 

4.- El conjunto de las fuerzas lo mandará el Comandante de Infantería de Marina D.Francisco Galinsoga, el que se pondrá a las órdenes del Excmo.Sr.Almirante Jefe del Arsenal, para recibir instrucciones sobre los detalles del Acto. 

5.- El piquete para la ejecución lo solicitarán directamente los Sres Jueces del Sr.Coronel Jefe del Regimiento de Infantería de Marina. 

6.- Traje-lanilla la marinería, de campaña Infantería de Marina, y chaqueta y guantes color avellana Jefes, Oficiales y Auxiliares. 

7.- Lo que de orden de S.E. se comunica para general conocimiento. 

Dios guarde a V... muchos años.


El C. de N. Jefe del Estado Mayor
Rafael de Heras.





Las instrucciones anteriores fueron recibidas previamente, directamente del Cuartel General de Franco.

Se trataba del primer fusilamiento de militares republicanos efectuado en Cartagena por sentencia de Consejo de Guerra. Según mis cálculos el personal militar obligado a asistir al asesinato pudo superar fácilmente las 500 o 600 personas, todas ellas desfilaron ante los cadáveres una vez que se les dio el tiro de gracia en la cabeza, todas ellas marcharon marcialmente al ritmo de la banda de música, todas ellas profirieron el grito de "Viva España" a escasos metros de los asesinados.


Acabada la representación, el Jefe del estado Mayor envió un cable a Franco dando cuenta del éxito del estreno.


Quiero recordar que a la familia no se le comunicó nada absolutamente sobre la ejecución. Tuvieron conocimiento a través de el hijo menor de 11 años cuando fue al Arsenal, como todos los días, a llevar a su padre la comida. Como  ya informé en entradas anteriores. La familia dignificó su sepultura en la Parcela X del Cementerio de Los Remedios en Cartagena, abonando los gastos pertinentes.El miedo a las represalias queda reflejado en el texto del recordatorio de su muerte "falleció".

Diez años después los franquistas profanaron la sepultura y trasladaron los restos a una fosa común con 50 cadáveres de republicanos más.



No es casual la elección del Muelle del Carbón para consumar el asesinato, recordemos que a Benito Sacaluga se le imputó en el sumario la muerte de dos presos por realizar labores de carboneo estando el Jaime I en Almería, acusación por la que finalmente no fue condenado.


A partir de esta ejecución, los fusilamientos se llevaron a cabo en el Campo de Deportes del Arsenal y en las tapias del Cementerio de Los Remedios.



Estado actual del Campo de Deportes del Arsenal
(Imagen cortesía de Floren Dimas)

El asesinato, desde el punto de vista del delito, fue con premeditación, alevosía, escarnio, propaganda y autocomplacencia, se publicó en los diarios de Cartagena, como si de la victoria en una batalla se tratase.

La profanación de su sepultura y de la de los otros 50 republicanos solo pude explicarse desde el odio y el miedo a la verdad de los asesinos franquistas.


La Ley de Amnistía promulgada por el gobierno carece de fuerza, de sentido, es una burda farsa para evitar, entre otras muchas cosas, que los nombres y apellidos de los verdugos y sus secuaces salgan a la luz, que se hagan públicos, que se les imputen los delitos que han cometido, luego si quieren, que los amnistíen.


No se puede , ni se debe, borrar la memoria de los hombres, de los pueblos, de la sociedad. 

Las generaciones que siguieron a la guerra deben conocer la verdadera historia y la historia no es posible sin el nombre de sus protagonistas.

Dejemos la hipocresía a un lado, ahora somos libres para gritar nuestra verdad, ni debemos ni podemos olvidar, ni debemos ni podemos perdonar. 





Benito Sacaluga