jueves, 1 de agosto de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (IX)

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Presos en libertad vigilada e incremento de la represión



1939. Patio del Penal de Santa María, Cádiz,
repleto de ciudadanos españoles. 
La liberación de casi siete mil presos, en una sola remesa, quiso mandar un mensaje a los aliados de la magnificencia, generosidad y capacidad de reconciliación del régimen respecto a los presos políticos de la guerra civil. Esta puesta en “libertad vigilada” vino precedida de numerosos editoriales en la prensa alabando el nuevo sistema penitenciario del régimen, con la redención de penas por el trabajo. El titular de algunos de ellos resulta harto significativo: LIBRES SÍ, PERO VIGILADOS La doctrina subyacente en esta medida de gracia se pone de manifiesto en este artículo:
« […] Se le vigila para ver si en realidad se redime de su culpa anterior por el trabajo y la fe en sí mismo y en la Patria, pero si no agradece la gracia de esta justicia del Estado, y si emplea su libertad para reincidir en su delito, aunque sea de modo subterráneo, agazapado, hipócrita, entonces el Estado le retira su gracia y lo integra a prisión, pero no ya como reo de delito político, sino de delito común para el que no hay clemencia alguna […] ».
La liberación de presos políticos no constituía ninguna novedad, según un artículo ensalzando la política penitenciaria de Franco firmado por Pedro Bernal. La magnitud de las cifras habla por sí sola: 
« […] Hasta 1942, el sistema de redención de penas por el trabajo había puesto en libertad 87.000 presos políticos. Si a ello añadimos los liberados en los nueve primeros meses de 1943, el número se acerca a los 100.000. Para ello ha sido necesario que por esos liberados se rediman seis millones de días de trabajo útil […] ».
Aunque parezca paradójico la puesta en libertad vigilada de los presos no fue incompatible con un incremento de la represión, sino todo lo contrario. El aumento de la actividad de la oposición al franquismo, en toda España, a partir de 1943, produce un incremento notorio de la represión hasta 1947. No tenemos datos acerca del número exacto de detenidos y procesados, ni en Cartagena, ni en la provincia de Murcia por delitos políticos, ni al grupo político al que presuntamente pertenecen.

No obstante ello, conocemos los datos suministrados por la Comisaría General de la Brigada Político Social de la Dirección General de la Policía, a nivel nacional. Existe un incremento progresivo hasta 1947, con 3.877 procesados puestos a disposición de la autoridad militar que, en 1950, tres años más tarde, cae a 174.

Según la Brigada Político Social de la policía, aproximadamente la mitad de esos detenidos pertenecían al PCE. A pesar de la falta de datos cuantitativos, en los niveles locales y provinciales, en la prensa diaria local y provincial, a veces, se daba cuenta esporádicamente de algunas de las detenciones realizadas por la Policía, la Guardia Civil o la Falange. A partir de 1942, coincidiendo con el avance aliado, las detenciones aumentan en número, según se desprende de las escasas informaciones de la prensa. En los párrafos anteriores hemos hecho referencia a algunas de ellas, pero tenemos sobrada constancia que existen muchísimas más. Por ejemplo, sabemos que en 1944 y 1945 hubo desarticulaciones parciales del PCE, hasta que, en 1946, se produjo su desarticulación prácticamente total. Hubo más de cien detenidos y no se hizo la más mínima referencia en la prensa.

El motivo de las detenciones, siempre según la Policía, iba desde guardar 25 kg. de dinamita, realizar actividades anti-nacionales, a proferir públicamente gritos subversivos en locales públicos como el Café Mastia o el Casino de Los Dolores. No se hace referencia alguna a los grupos políticos implicados todo se pone bajo el paraguas marxista o masón. En cualquier caso, ya hemos demostrado que el protagonismo anti-franquista, iba desde grupos y personas que habían apoyado la sublevación del ejército en julio de 1936, hasta los miembros del maquis.

En Cartagena, si tenemos en cuenta la evolución del número de fusilados entre 1939-45, podemos ver que tras alcanzar cotas mínimas en 1943, se produce un repunte en 1944, hasta llegar a 1945, año en el que se producen los dos últimos fusilamientos en la ciudad. Parece lógico suponer que si se incrementa el número de fusilados, la máxima pena, también se incremente el número de detenidos y procesados. Todo ello indica un incremento notorio de la represión a partir de 1943, hasta mediados de 1946, año que se produce la caída masiva del PCE, en Cartagena y en la provincia. En 1947 y 1948 no hay detenciones políticas significativas en la provincia.

Por otra parte, además de símbolos y personas el régimen sacó de su prolongado letargo su brazo sindical y volvió recordar su política social, cuyo elemento más significativo era el Subsidio Familiar.
El importe del subsidio sufrió un incremento teóricamente importante para el tamaño medio de las familias de la época: 10 pesetas/mes para las familias de dos hijos; 20 para las de tres; y 30 para las de cuatro, teniendo en cuenta los salarios de miseria, en relación al coste real de la vida. Para darnos una idea, el monto mensual de los salarios oficiales oscilaba entre 40 pesetas para una empleada de hogar, interna a tiempo completo; 180-200 pesetas (0,90 €) para un peón de la construcción 150; 250 pesetas para un oficial peluquero; y 416 pesetas (2,50 €) para un maestro nacional. En el sector privado los salarios solían ser inferiores a los regulados.

Para percibir el subsidio familiar había que estar censado oficialmente en la empresa, condición que no cumplía una buena parte de la población laboral. Otros como las trabajadoras del servicio doméstico simplemente no tenían derecho. Además, de acuerdo con los informes de la DGS, la gestión del subsidio no era precisamente ejemplar,  "el subsidio se cobra con más de seis meses de retraso".
« […] La organización del subsidio familiar, sigue siendo deficientísima. Hay gran cantidad de empleados en estos servicios, tanto en la regional de Murcia, como en la comercial de Cartagena. No obstante se les informa de mala manera sobre cualquier consulta y a veces por no molestarse en mirar, comentándose muy desfavorablemente entre los trabajadores esta actitud, que de ser otra beneficiaría la situación precaria de muchos de ellos. […] » 
Por último en lo que a la política social se refiere, durante este período la CNS parece salir de su letargo. Siguiendo la prensa y consultando las escasas fuentes documentales de carácter sindical de esa época, se advierte un intento de mayor protagonismo del Sindicato Vertical.

La convocatoria de las elecciones sindicales puso en marcha el aparato organizativo de la CNS, a nivel profesional y geográfico. El discurso inicial de la Falange y del Movimiento, abiertamente totalitario, abominaba de los procesos electorales. Las urnas eran sinónimo e imagen de la caduca democracia liberal, de la división de los españoles, de la lucha de clases, de la ruptura de la Patria, etc. Las autoridades políticas y sindicales de Falange se vieron obligadas a embarcarse en una campaña política, convocando actos electorales masivos, visitando a las empresas y los tajos, escribiendo artículos y editoriales en los periódicos, ocupando espacios radiofónicos, etc. El objeto de este importante esfuerzo propagandístico era explicar a los españoles y especialmente a los trabajadores que no todas las urnas eran iguales, ni necesariamente llevaban al mismo sitio.

El acto celebrado el 12 de octubre de 1944, en el Teatro Circo de Cartagena, abrió la campaña electoral de las elecciones sindicales en la ciudad. Fue presidido por las máximas autoridades sindicales y del Movimiento en Cartagena, acompañados incluso de algún “intelectual orgánico”, como Muñoz Alonso, catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia. Todo ello indica una decidida voluntad y compromiso político por sacar adelante este proceso, que iba mucho más allá de los responsables sindicales.

Según la prensa asistieron más de dos mil personas. Intervinieron Artal, Navarro Corominas, y Muñoz Alonso. Artal abrió el acto y en su alocución:
« […] marcó los profundos abismos que separan las elecciones anteriores al 36, sembradoras de odio, asesinatos y venganzas, de estas otras que se van a celebrar para traer mayor gloria a Nuestra España […] Habló de la necesidad del voto diciendo que es suicida aquel que por comodidad o mala fe, se abstenga de emitir sus derechos […]» 
El mismo día, unas horas más tarde, con los mismos oradores tuvo lugar un acto similar en el Salón Moderno de La Unión. Algunos sindicatos locales también celebraron asambleas para proclamar a los candidatos, y animar a la participación. Así lo hicieron los trabajadores del Sindicato Textil y del Vestido, que se reunieron en el Teatro Maiquez, el 16 de octubre, sábado, día laborable, a las 11 de la mañana: 
« […] el local quedó totalmente ocupado por productores de todas las categorías del ramo, destacando el elemento femenino que puso una nota simpática […]» 
Según los datos parciales suministrados por la CNS, la participación en el proceso electoral, fue masiva. En Cartagena, habían votado 12.738 productores (91 %) y 3.070 empresas (94,37 %). En total habían votado 15.808 personas. Los datos finales locales nunca se publicaron. Las fuentes consultadas y los cálculos realizados, nos permiten asegurar que la participación estuvo bastante por debajo de esas cifras, en torno al 40 %. En el sector agrario la participación fue aún menor, el 23,8 %. No hubo una abstención masiva, pero en ningún caso se llegó al 50 % del censo. La naturaleza obligatoria del voto; la amenaza de sanciones económicas y administrativas si no se acudía a las urnas; el control de las votaciones en las empresas por parte de la patronal; la imposibilidad de realizar una campaña de oposición activa por parte de las organizaciones sindicales tradicionales UGT y CNT, o de los partidos de izquierda; el clima de miedo y terror que se vivía, etc. coadyuvaron a que los trabajadores se vieran obligados a participar.

De los 55 puestos de las Juntas Sociales elegidos en Cartagena, sólo cinco de ellos habían sido elegidos en candidaturas distintas a las propugnadas “oficialmente” por los mandos de la CNS, cuatro trabajadores y un empresario. Pedro García Sanz administrativo del Metal, obtuvo 141 votos, el 36 % del censo electoral de su categoría; Jose Andrés García, peón del comercio de alimentación, obtuvo 118 votos, el 38 % del cen-so; Valentín Rodríguez, técnico de la Construcción, 12 votos, el 67 % del censo; Juan Gómez Martínez, mano de obra del Transporte, 421 votos, 49 % del censo; José Díaz Quiles, por la patronal de la Guarnicionería, 3 votos, 20 % del censo. Sólo una mujer, fue elegida representante sindical, en este caso por la patronal, en el grupo de Modistería del Sindicato Textil. Todo estaba bajo control.

Por último señalar que, en este afán de iniciativas sindicales, Fermín Sanz Orrio, Delegado Nacional de Sindicatos, vino a inaugurar el II Congreso de Ordenación Social de la CNS murciana. Visitó Cartagena el 28 de abril de 1944. Era la primera vez, después de la guerra civil, que el Sindicato Vertical en la provincia de Murcia se reunía en asamblea para estudiar los problemas de los trabajadores. Los actos tuvieron una importante repercusión en la prensa local y provincial, pero los debates y las conclusiones no se hicieron públicos. Fuera de la retórica social del Régimen, los trabajadores siguieron sin enterarse de la posición y las posibles actuaciones del sindicato falangista, único y obligatorio, la CNS, ante sus problemas. Tendrán que pasar veinte años para que militantes católicos pertenecientes a la HOAC y la JOC, junto a los comunistas del PCE, infiltrados utilizando el sindicato vertical en Cartagena, planteen una alternativa distinta. Pero esa es otra historia.

Algunos datos de la posguerra cartagenera entre 1939 y 1944


Bandera de Cartagena

  • El municipio de Cartagena tenía entre 114.000 y 120.000 habitantes
  • Año 1939, según el Registro Civil hubo 1784 nacimientos y 3170 defunciones (-1385)
  • Crecimiento vegetativo negativo hasta 1942
  • Año 1940, había 1.247 viudas, entre 20 y 39 años:El 6% de las mujeres casadas. Entre 3.000 y 4.000 niñas y niños cartageneros se criaron sin padre. El 90 % carecían de recursos porque sus maridos habían servido en el Ejército o la Marina republicana y no tenían derecho a pensión.
  • Año 1939, casi cuatro mil hombres, uno de cada ocho hombres entre 15 y 60 años, fueron detenidos, encarcelados o procesados en Cartagena, entre abril y octubre de 1939.
  • El número de fusilados en Cartagena, entre 1939 y 1945, fue de 176. Militares: 116 y civiles 60.
  • Entre 1939 y 1943, 12.845 cartageneros, funcionarios civiles o militares, profesionales liberales, abogados, médicos, etc. y trabajadores de las empresas de Defensa o de los Servicios Públicos fueron sometidos a procesos de depuración política: Cuatro mil fueron despedidos y unos dos mil sancionados con suspensiones temporales de empleo y sueldo, traslados, congelación vitalicia o temporal de categorías, etc.
  • Al menos 1.733 jefes, oficiales y suboficiales del Ejército, la Marina y las Fuerzas de Seguridad fueron expulsados de las fuerzas o institutos armados después de la guerra en Cartagena.
  • En los años 1939-1941, una cuarta parte de la población cartagenera carecía de recursos o empleo para sobrevivir:
  • Auxilio Social repartía en 1939, unas 7.170 raciones diaria en septiembre de 1939.
  • La Memoria de la Fiscalía de Tasas de 1940 señalaba que, a nivel nacional, la provincia de Murcia ocupaba el segundo lugar en estraperlistas condenados a campos de trabajo.

Salarios mensuales 1940-42

  • Una empleada de hogar, interna a tiempo completo, 40 pesetas.
  • Un peón de la construcción: 180-200 pesetas.
  • Un oficial peluquero: 250 pesetas.
  • Un maestro nacional: 416 pesetas.
  • Un conserje de la Central Nacional Sindicalista (CNS): 458 pesetas
* Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008


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miércoles, 31 de julio de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (VIII)

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El régimen reacciona en el ámbito político: “prietas las filas”, recuerdo a los “camisas viejas” y premio a los represores.



En el ámbito político, el régimen se vio obligado a tomar algunas iniciativas importantes con objeto de neutralizar la disidencia interna y afirmar su autoridad; mostrar a los aliados una cierta toma de distancia respecto a Hitler; y ensayar algunos aspectos de cambio político que ayudaran a dar una visión menos totalitaria del régimen. Las iniciativas políticas de alcance general fueron las siguientes: 

A.- En política internacional, el cambio de status internacional de España, respecto a la II GM, de NO BELIGERANCIA a NEUTRALIDAD (3/10/43); y el comienzo de la retirada de la División Azul (12/12/1943).

B.- En política interior, una decidida campaña de afirmación política, así como algunos cambios institucionales que mostraran hacia adentro y hacia afuera, una cierta evolución del régimen: apertura de las Cortes Orgánicas franquistas (17/3/1943); convocatoria de las primeras elecciones sindicales (17/7/1943) de la Central Nacional Sindicalista, CNS; resolución simultánea de 6.665 expedientes de puesta en libertad vigilada de presos políticos de las cárceles franquistas (30/9/1943), en conmemoración del “la onomástica del Caudillo”.

Carnet de la C.N.S
C.- En política social, aunque forma parte de la política interior, además de la convocatoria de las primeras elecciones sindicales, podemos señalar, el incremento del Subsidio Familiar (4/8/1943); así como un papel propagandística y formalmente más activo de la organización sindical fascista, la CNS, en la defensa de los derechos y prestaciones sociales de los trabajadores.

El cambio de status internacional fue más formal que real. La retirada de la División Azul fue el primer signo de la nueva política de neutralidad y supuso el fin de la intervención militar directa del Ejército español junto a la Alemania nazi, en el frente ruso. No obstante ello, la supuesta neutralidad fue permanentemente transgredida y vulnerada por el régimen franquista, como anteriormente hemos demostrado, en el intento de sabotaje del buque cisterna Lavoro.

Además de esas medidas de carácter general el régimen cerró filas, con objeto de reafirmarse, incrementar su cohesión interna y mostrar públicamente que afrontaban la situación política con entereza y sin falsos temores. Así, por ejemplo, la falange cartagenera ordenó a sus afiliados y afiliadas la obligación de vestir diariamente la camisa azul, como acto de afirmación falangista. El gobierno condecoró a personajes como el Brigada Vidal, tristemente conocido en Cartagena por su especial crueldad en la represión de “rojos y masones: "como premio a sus relevantes servicios en el desempeño de su cometido".

El Gobernador Civil Cristobal García fue también distinguido con el “Aspa Verde”138. Queipo de Llano fue también condecorado con la Laureada de San Fernando.

A nivel local, fueron agraciados con el título de “Hijo adoptivo y predilecto de Cartagena”, el Almirante Basterreche y el Alcalde López Andújar. 
«DIOS SALVE A CARTAGENA, EN MANOS DE BASTARRECHE Y LÓPEZ ANDÚJAR CON LA PROTECCIÓN DE NUESTRO CAUDILLO»
 así rezaba el titular del Noticiero, que daba cuenta del acto de entrega de los respectivos títulos, recibidos según el periódico en medio de una manifestación de entusiasta apoyo popular. Hasta el punto que el autor del artículo se permitía tildar de desafectos al Régimen y arrebatar la condición de cartageneros, a todos aquellos que no se habían sumado al acto de forma entusiasta: 
« […] Las minorías abúlicas que a esas horas estaban sentadas a las puertas de los cafés, casinos, etc. son los que merecen figurar en las listas de enemigos del Régimen y borrarse el nombre de cartageneros […] ». 
El texto no necesita comentarios. Una vez más, el mensaje de la unidad Marina-Falange, está presente en la imagen que el Régimen quiere proyectar de sí mismo, en Cartagena. Eso sí, ahora se amplía a Dios-Bastarreche-López Andújar-Caudillo, el paraguas protector para la ciudad y sus habitantes.

Asimismo, el Capitán General de la III Región Militar, Miguel Abriat Cantó, fue inusualmente recibido en “olor de multitudes” en Cartagena, el 9 de septiembre de 1943 con bando expreso y previo de la alcaldía ordenando engalanar balcones, cerrar establecimientos comerciales y empresas industriales, y salir a la calle para recibir a tan ilustre personaje. Nunca el titular de la Capitanía General de Valencia había sido recibido en Cartagena con tales honores.

Fermín Sanz Orrio en 1950
Como también había que calificar de insólita y excepcional a la simultánea visita a Cartagena y Murcia de tres ministros, Ibáñez Martín (Educación), Salvador Moreno (Marina) y Arrese (Secretaría General del Movimiento), en abril de 1944, a la que anteriormente hemos hecho referencia. También la Jefa Nacional de la Sección Femenina, Pilar Primo de Rivera y el Delegado Nacional de Sindicatos, Fermín Sanz Orrio: «honraron a la provincia y a la ciudad departamental con su visita». 

Ni antes, ni después, fueron los murcianos y los cartageneros “de la presencia de autoridades franquistas tan bien servidos”. Esta masiva presencia político-institucional y militar demuestra la intensidad de la movilización política del régimen, en este período crítico.

Otro de los elementos utilizado en este cierre de filas del régimen fue el recuerdo y el homenaje a sus viejos militantes y a sus caídos, por otra parte siempre presente en su actuación política. Como había hecho en otras provincias donde la desafección al régimen era más acentuada, Arrese vino a presidir la ceremonia de imposición de 576 medallas como reconocimiento a todos los falangistas murcianos y cartageneros de la “Vieja Guardia”, así como a los familiares de aquellos “camisas viejas”, caídos por Dios y por España. No sabemos de donde salieron tantos falangistas veteranos pues de la breve historia de la falange murciana y cartagenera, antes de la guerra civil, se deduce que su número era inferior a la cuarta parte de los condecorados.


En resumen, el uso obligatorio de la camisa falangista contribuyó a teñir levemente de azul, el tono grisáceo del paisaje ciudadano de la posguerra. La irrupción de las más altas autoridades civiles y militares ocupó las calles y saturó las tribunas públicas y los teatros en respuesta defensiva por el aislamiento internacional del régimen ante el avance de las tropas aliadas. Las dos máximas autoridades de la Marina y el Ejército, el brazo militar del Régimen en la región, Bastarreche y Abriat, recibían la aclamación del pueblo, en prevención de que las cosas cambiaran y tuvieran que liderar militarmente una hipotética reacción. El refuerzo propagandístico del binomio “Marina-Falange por la Gracia de Dios”, en ese crítico período, resucitó al eje Dios-Bastarreche-López Andújar-Franco, que vino a sustituir, en Cartagena, al progresivamente agónico Berlin-Roma-Tokio. Se recordó y honró a los numerosos “camisas viejas” que surgieron por doquier. Los represores quedaran públicamente enaltecidos y distinguidos, en la persona de uno de sus más conspicuos representantes, Manuel Vidal Alvariño.

Otro de elementos esenciales de la política interior en su vertiente sindical y social fue la convocatoria de elecciones sindicales. Esta convocatoria constituyó algo más que un proceso electoral en el ámbito laboral. No sólo fueron sólo las primeras elecciones en el marco de la legalidad sindical del nuevo régimen, sino el primer proceso electoral del franquismo; su primera experiencia de representación corporativa electoral. El inicio fáctico de lo que los teóricos del régimen llamarían la “democracia orgánica”. El objeto de esta medida fue demostrar a las potencias aliadas la posibilidad de una cierta evolución del régimen totalitario franquista.

Benito Sacaluga


* Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008

martes, 30 de julio de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (VII)




El régimen reacciona en el ámbito militar (*)


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....Ante el triunfo aliado en África del Norte y la progresiva retirada alemana en la URSS, el Régimen, con objeto de afirmarse, no sólo respondió con un incremento de su política represiva. En el ámbito militar puso en marcha algunas medidas de carácter preventivo. Asimismo en el terreno político tomó algunas iniciativas dignas de mención, que a continuación señalamos.

Las medidas de carácter militar provocaron la petición dimisión del Ministro de Marina. En carta personal dirigida a Franco, el 24 de mayo de 1943, Salvador Moreno manifestaba:

Almirante S. Moreno Fernandez
« […] Es tradición tristísima en nuestra Patria el olvido y despego hacia las cosas del mar […] Hechos actuales vienen a confirmar mi desaliento y a corroborar en forma terminante y en sumo grado dolorosa, ese bajo aprecio y peligroso olvido a que antes hube de referirme. A mi despacho oficial llega desde ayer el asombro de las Autoridades Jurisdiccionales de Marina ante una ocupación militar de la costa por fuerzas del Ejército sin previa noticia y aviso, y dentro del más absoluto desconocimiento por mi parte de las razones que pueden justificar tal medida […] Las autoridades subalternas de la Marina reciben órdenes de las del Ejército ocupante […] Resumiendo, Excelencia: me considero sin fuerzas y sin aliento para continuar al frente de la Marina y respetuosamente le suplico ser relevado en mi puesto […] »
La dimisión no fue aceptada. El almirante Salvador Moreno Fernández permaneció como Ministro de Marina hasta julio de 1945, muriendo como Capitán General de El Ferrol, en septiembre de ese año. En su carta de renuncia, Moreno nos confirma que se había producido una apresurada y rápida ocupación militar de la costa por parte del Ejército, de la que ni siquiera él mismo, Ministro de Marina, estaba enterado.

Foto : ventepalmonte.blogspot.com
Asimismo, por Decreto de 22 de julio de 1943, se pretende que las poblaciones, mayores de 20.000 habitantes, que dada su importancia estratégica, puedan ser objeto de ataques aéreos, se doten de refugios antiaéreos. En este sentido, la Orden de Presidencia de 19 de octubre de ese año, señala a Murcia, Cartagena, Lorca, Cieza, Caravaca, Jumilla, y Yecla, como las ciudades de la provincia de Murcia, donde deben construirse refugios. Respecto a obras de carácter militar, también cabe destacar el proyecto para la construcción de tres túneles en las faldas del monte Roldán de Cartagena.

También hubo un proyecto de carácter esencialmente militar, el suministro de agua a la Base Naval desde el río Taibilla. El proyecto empieza redactándose en los últimos tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera. Las primeras obras se inician durante la República, en 1932, con Indalecio Prieto, como Ministro de Fomento. Interrumpidas durante la guerra. Fueron retomadas por el Régimen franquista, que declaró “Obra Preferente en el Plan de Defensa Nacional", el abastecimiento de agua para la Base Naval de Cartagena. 

Las obras se aceleran a partir de 1943, por motivos militares, pero también políticos y sociales. Al mismo tiempo que el agua llegaba a las instalaciones militares, también podría llegar a los hogares de los cartageneros. Las aguas del Taibilla llegaron a la Base Naval y al pueblo de Cartagena y con ellas, la primera visita de Franco a la ciudad, en la primavera de 1946.

Mariscal Badoglio
En cualquier caso, las preguntas son obvias: ¿Por qué se ocupa militarmente la costa mediterránea de forma tan precipitada? ¿Por qué y para qué construir refugios anti-aéreos si no había una confrontación militar en el horizonte? ¿Qué objeto tiene que el CO de CNM construya tres túneles frente a la Isla de las Palomas en la costa cartagenera bajo las baterías del monte Roldán? Al parecer la hipótesis de invasión estuvo presente durante mucho tiempo en los planes político-militares del Régimen. Sobre todo, cuando en los meses siguientes se produjeron: el desembarco aliado en Sicilia (10/7/1943); dos semanas después, la caída de Mussolini (25/7/1943); y la rendición incondicional de la Italia del Mariscal Badoglio y del rey Víctor Manuel a las ejércitos aliados, en poco más de seis semanas (9/9/1943).

Estos hechos tuvieron una notoria repercusión en las autoridades franquistas y en el propio Franco. Mussolini había sido el líder extranjero que política y personalmente estuvo más cerca del Jefe del Estado español, tal como nos han revelado los archivos desclasificados norteamericanos. Pues bien, su amigo Mussolini había caído víctima de una conspiración monárquica, con el rey Víctor Manuel a la cabeza, apoyada por una facción del partido fascista y cuyo brazo armado había sido el general Badoglio.

General Varela
Una situación similar podía ocurrir en España. Los generales monárquicos Varela y Galarza habían sido cesados de los ministerios del Ejército y de Gobernación respectivamente, en el cambio de gobierno de septiembre de 1942, en el que también había caído Serrano Suñer. En marzo de 1943, Don Juan solicita a Franco la restauración de la Monarquía. En el verano de 1943, coincidiendo con la ofensiva de los aliados en Italia y la caída de Mussolini, un grupo de Procuradores en Cortes monárquicos, y siete de los doce generales al frente de las Capitanes Generales le hacen a Franco la misma petición. No era pues nada descabellado el triunfo de una operación monárquica, en España, similar a la italiana, con Don Juan al frente, una buena parte de los mandos supremos del Ejército moviéndose en esa dirección, y los aliados alentando el cambio y moviendo los muebles y los inquilinos “en la casa de al lado”.

A este esquemático contexto nacional e internacional hay que añadir que, en las costas de Almería, Granada, Murcia y Alicante, desde finales de 1943, se venían introduciendo grupos guerrilleros compuestos por exiliados españoles procedentes de África del Norte. Estos grupos entrenados y organizados por oficiales del ejército norteamericano, venían bien pertrechados de armas y equipo. Su misión consistía en suministrar información militar a los aliados sobre los efectivos y las instalaciones militares españolas.

Al parecer, la búsqueda y detención de estos comandos en las costas murcianas y alicantinas fue infructuosa. La Guardia Civil, siguiendo las instrucciones de la Capitanía General de la III Región Militar, informaba así al Gobernador Civil de Murcia del resultado negativo de su vigilancia de costas: alentando el cambio y moviendo los muebles y los inquilinos “en la casa de al lado”.

A este esquemático contexto nacional e internacional hay que añadir que, en las costas de Almería, Granada, Murcia y Alicante, desde finales de 1943, se venían introduciendo grupos guerrilleros compuestos por exilados españoles procedentes de África del Norte. Estos grupos entrenados y organizados por oficiales del ejército norteamericano, venían bien pertrechados de armas y equipo. Su misión consistía en suministrar información militar a los aliados sobre los efectivos y las instalaciones militares españolas.

Al parecer, la búsqueda y detención de estos comandos en las costas murcianas y alicantinas fue infructuosa. La Guardia Civil, siguiendo las instrucciones de la Capitanía General de la III Región Militar, informaba así al Gobernador Civil de Murcia del resultado negativo de su vigilancia de costas:
« […] de los reconocimientos y averiguaciones practicadas por esta Comandancia no se ha podido obtener el menor recelo, ni conseguido adquirir noticia alguna de que hayan llegado a la costa de esta provincia y la de Alicante barcazas procedentes del Norte de África, trayendo a bordo extremistas, que se hallaban huidos de España, ni que hayan llevado al extranjero personas en situación atenuada, así como, verificando tampoco desembarco de arma alguna, para su distribución entre los elementos de la Unión Nacional […]»
Al parecer, el ejército norteamericano interrumpió el envío de estos comandos, a finales del verano de 1944, tras la recepción por parte de su gobierno, de una enérgica nota de protesta del gobierno español. En cualquier caso, parece claro que hubo desembarco de comandos y que las fuerzas de seguridad y el ejército anduvieron buscándoles.

La caída del régimen fascista italiano y la rendición de Italia a las tropas aliadas fue el signo público e inequívoco de que el Eje Berlín-Roma-Tokio podía perder la guerra y los regímenes fascistas o nacional socialistas borrados del mapa político europeo. Si a ello se une el riesgo interno real de conspiración monárquica, ayudada por la presión aliada, el panorama no podía ser más inquietante para el futuro del régimen franquista.


Benito Sacaluga



(*) Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008)

lunes, 29 de julio de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (VI)




La situación de Cartagena en 1943, según la Policía política (*)


Puerto de Cartagena en 1868
salvadorzamora.wordpress.com
La progresiva decantación de la II GM a favor de los aliados fue cambiando progresivamente la situación política, tanto para los primeros inicios de la oposición antifranquista, como para algunas de las fuerzas y personalidades que habían apoyado al régimen. Así lo demuestran los Informes de la DGS que periódicamente se presentaban ante “Su Excelencia”, sobre la situación política en Cartagena. El informe correspondiente a mayo de 1942 señala: ... el incremento de la disidencia, no sólo en el ámbito civil, sino también en el militar; el descaro de estos desafectos al régimen; así como el acercamiento a los “masones” de personas que pasan por ser adictas al Régimen:

[…] Es asimismo muy de tener en cuenta las reuniones que existen de personal que ha pertenecido a la masonería, pues se da el caso anormal que por haber regresado varios masones de Madrid, donde fueron llamados para ser juzgados, han tenido cambios de impresiones con los masones de otras provincias, […] incluso uno de los más destacados en esta plaza, llamado José Bonmatí (o Casimiro ¿?), ha sido visitado a su regreso por todos los masones y abrazado, en plena calle, por algunos que figuran en filas nacionalistas […] Existe igualmente un Teniente Coronel de Marina llamado D. Carlos Navarro, hombre de ideas izquierdistas y del partido azañista, y al cual sorprendió el Movimiento en nuestra zona, y sigue prestando servicio en la Escuadra, el cual no se recata poco no mucho, en sus conversaciones particulares, dando noticias escandalosas sobre la situación actual […] .

La investigación acerca de la actividad de los militares y ex-militares de la Base Naval constituye pues una fijación permanente para la Brigada Político-Social y el Servicio de Información Militar (SIM) en Cartagena.

En mayo de 1943, el Comisario de Policía, Matías Caballero Párraga, envía al Director de la Seguridad del Estado, un Resumen del Informe acerca de la situación de Cartagena. Dado el alcance de su contenido y las personas implicadas, el Director de la Seguridad decide ponerlo en manos del Jefe del Estado, fuera del circuito oficial habitual de las informaciones decenales de la DGS. El general Franco no sólo lo leyó sino que, de su puño y letra, hizo sobre el texto anotaciones y comentarios, con instrucciones muy precisas, que se conservan en el documento original, en los fondos de la Fundación Francisco Franco.

El comisario Caballero Párraga comienza su informe señalando:

« […] el lamentable estado político-social de la población de Cartagena, y de la existencia de una organización formada por masones y rojos para derrotar al actual régimen […] Es evidente la peligrosidad de tales elementos, por actuar principalmente en la Base Naval, y dentro del Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares, donde sujetos expulsados del Ejército, Marina, y de otros Cuerpos del Estado, tienen en su poder secretos de interés Nacional, armamento, y en general los resortes para saciar su odio a la España Nacional […] con ayuda de algún diplomático y con frecuentes reuniones de las Logias, como ya se hace constar en informes anteriores […] »
La trama conspiratoria, según el susodicho Comisario, estaba dirigida, entre otros, por Eduardo Espín Vázquez, Decano del Colegio de Abogados de Cartagena, desde 1921 hasta 1968 y cinco veces Diputado a Cortes por la circunscripción de Cartagena, desde 1916 a 1923, y vice-presidenete de las Cortes Españolas representando a la “facción ciervista” del partido conservador. Los dos hijos de Eduardo Espín, Francisco y Diego Espín Cánovas, éste también abogado, según el Informe, colaboraban con su padre en el intento de derribo del Régimen. En la dirección de la supuesta conspiración, también participaban los cuatros hermanos Serrat Andreu: Vicente, Pedro Juan, Ángel y José. Durante los últimos años de la Restauración, antes de la Dictadura de Primo de Rivera, la familia Serrat Andreu representaba uno de los principales soportes del partido liberal en Cartagena. Vicente Serrat, consignatario de buques, fue uno de los líderes del partido liberal cartagenero, varias veces concejal del ayuntamiento cartagenero y alcalde liberal de Cartagena, en 1913. Pedro Juan Serrat había sido nombrado Consejero del Banco de España, en Cartagena. (Al margen manuscrito por el propio Franco: «Confinamiento previa interrogación»)

Entre los lugares habituales de reunión se citan: algunos de los domicilios o despachos de los anteriormente mencionados; determinados cafés tradicionales de la calle Mayor o alrededores del centro de Cartagena, como el Mastia, el Columbus, el Bar San Miguel, o el Restaurante Cartagena, « desde donde suelen encargan comidas cuando están reunidos en el despacho del abogado Eduardo Espín ». También hace mención el informe a una finca situada en el barrio de Los Dolores, denominada Casablanca, propiedad del súbdito inglés Francisco Holt, quién a su vez era copropietario, entre otras, de la mina El Águila, en la sierra cartagenera. La casa de Holt es calificada en el informe como « el centro principal del Socorro Rojo ». (Al margen manuscrito: «Expulsión de Holt»)

Según dicho informe también estaba implicado en la red Manuel Cánovas Hernández, propietario de una Fábrica de Bicicletas en la Alameda de San Antón: 
« […] donde se sospecha se pueden estar fabricando armas, habiendo estado funcionando, hasta el día primero del actual, en que se han paralizado sus trabajos […] ».
Manuel Cánovas fue diputado provincial por el partido conservador en Cartagena, en junio de 1.921.

La banca cartagenera también parecía estar en el asunto, porque el director del Banco de España, Eduardo Cuadrons Martínez; el director del Banco de Industria y Comercio, Pedro Roig López; y el director del Banco Español de Crédito, Salvador de Lamo Gómez, ya que: 

« […] son íntimos e incondicionales de EDUARDO ESPÍN VÁZQUEZ y de los hermanos SERRAT ANDREU, los que se asegura, guardan divisas pertenecientes a la organización, que utilizan para sus fines […] ». (Al margen manuscrito: «Indagación»).

Pedro Roig López fue falangista de primera hora, Delegado de Administración de FE en Cartagena, cuando Tomás Cerezo era Jefe Local, a principios de 1940. Salvador de Lamo Gómez fue concejal en el Ayuntamiento de Cartagena por el partido liberal, en 1917 y 1922.

Referente a los militares profesionales y a sus servicios de información había numerosos implicados, entre ellos, el jefe del SIM en Cartagena, Jesús Zapata:

« […] los planos de las defensas de Cartagena, emplazamientos de fortines, polvorines, etc. son confeccionados por FRANCISCO ESPÍN CÁNOVAS y BLAS CÁNOVAS HERNANDEZ, y se sospecha que también lo efectúa y toma parte en los trabajos, Don RAFAEL SÁNCHEZ LEÓN, hijo político del último, y Capitán de Artillería, con destino en la Fábrica de La Ñora (Murcia) […] Comprobado que el Jefe del S.I. militar de Cartagena, Teniente de Intendencia Don JESÚS ZAPATA ALBALADEJO, perteneció a la masonería, Logia “Aurora”, nombre simbólico de Marat, donde ingresó en el año 1923 […] » (Al margen manuscrito. «¿Quién es?»)
Asimismo, el comisario Caballero Párraga añade una información de la que debía estar muy seguro para incluirla, dados los apellidos de las personas implicadas:

« […] que esta organización cuenta con el Capitán de Artillería de guarnición en Cartagena Don JOSÉ LÓPEZ PINTO, hijo del General fallecido, el que también tiene una hermana llamada Lolita, que no se recata de hablar en contra de nuestro Glorioso Movimiento, y de nuestro invicto Caudillo […] ».
José López Pinto


El General de División de Artillería, José López Pinto, muerto súbitamene en 1942, mientras ostentaba el cargo de Capitán General de la VI Región Militar (Burgos), estaba considerado como uno de los adalides y promotores de la sublevación militar del 18 de julio, siendo Gobernador Militar de Cádiz. Además de un héroe de la Cruzada era un “cartagenero de pro”, marrajo, Hermano Mayor de la Cofradía de Jesús Nazareno, Presidente del Patronato de la “Gota de leche” de la Casa del Niño, etc. Todo un personaje del Régimen en Cartagena y fuera de ella. Además, su esposa fue condecorada con la “Gran Cruz de la Beneficiencia”, por «su caritativa obra durante la contienda». Que el hijo y la hermana del ilustre Capitán General, aparecieran como elementos contrarios al Movimiento nacido del 18 de julio, era un escándalo y un golpe difícilmente soportable por el régimen, que no pasaba precisamente por su mejor momento.

La colaboración del Cuerpo Diplomático consular representado en Cartagena en la  conspiración, se concretaba en:
« […] Comprobado que DIEGO SEGURA APARICIO, masón con el grado de aprendiz, perteneciente a la Logia “Aurora”, y condenado, actúa activamente y sigue de Vice-cónsul de Portugal, suponiéndose que es con el que cuentan, para por medio de la valija diplomática, transmitir y recibir consignas del Extranjero […] » (Al margen manuscrito: «Ojo, comprobarlo. A Portugal una vez comprobado y expulsado »)

Curiosamente no se hace referencia a Leverkus, ni al consulado inglés, que es mencionado en otros informes. Aunque sí se hace a significativos elementos de esta colonia como Holt. Al otro gran núcleo de investigación, el Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares, y a su director Luis Vial y Diestro.

Por último, el Informe intenta demostrar la componente comunista de la supuesta conspiración que sitúa en El Algar, en Murcia y en el Puerto de Mazarrón. Al frente de esta facción sitúa a :

« los hermanos JOSÉ y FRANCISCO LUENGO […] y a un tal PATERNA, dueño de los coches de Línea Cartagena-La Unión-El Algar […] ». 
Esta parte es mucho más genérica y está más desdibujada e imprecisa que la anterior. Parece como si se quisiera forzar la implicación comunista en la trama que, en el esquema propagandístico del Régimen, debía ser no sólo masónica, sino también marxista.

En resumen, el susodicho Informe implica en la supuesta conspiración masónica, a una parte cualitativamente significativa de la burguesía y los profesionales cartageneros, así como a militares y personalidades importantes del régimen franquista. Al frente de la misma sitúa a Eduardo Espín Vázquez, quien junto a José Maestre, lideró el partido conservador, en Cartagena, en los años previos a la Dictadura de Primo de Rivera. En su órbita hace girar como cómplices a sus hijos y a los tres directores de las entidades bancarias representadas en Cartagena. Uno de estos directores, Roig, era falangista, otro de ellos, Salvador de Lamo había sido un destacado miembro del partido liberal cartagenero. Por otra parte, señala también como conspiradores a la familia Serrat Andreu, cuyas inclinaciones liberales habían sido manifiestas. Vicente Andreu, junto a Payá, dirigió los destinos del partido liberal cartagenero, en los últimos años de la Restauración. Consecuentemente, el Informe ponía como máximos dirigentes de la conspiración a los dos principales líderes de los partidos dinásticos cartageneros, el conservador Eduardo Espín, y el liberal, Vicente Serrat. Asimismo son encartados en la conspiración determinados empresarios cartageneros e ingleses, a quienes acusa de fabricar armas o ser el soporte del Socorro Rojo. En el ámbito militar hay que destacar la alusión a la manifiesta deslealtad del Jefe del SIM, en Cartagena, y en el diplomático, a la actuación del Consulado de Portugal. Resulta relevante la presunta implicación en esta trama de reconocidos y expresos de personas afectas al Régimen, como el hijo y la hermana de López Pinto; el Director del Consejo Ordenador y ex-alcalde franquista de Cartagena Luis de Vial y Diestro; o el Director del Banco Mercantil, el falangista Pedro Roig.

El comisario informante da todos estos hechos como probados. Aunque como hemos visto, en algunos aspectos, sólo existen “sospechas” más o menos fundadas. Vistas las consecuencias posteriores que, en la medida de lo posible, más adelante detallaremos, todo parece apuntar a que, este Informe más que poner al descubierto una conspiración política, sólidamente estructurada y articulada, expresa la disconformidad con el Régimen de determinadas capas de la burguesía empresarial, profesional y militar cartagenera, que sociológicamente siempre se habían ubicado políticamente en la derecha conservadora, el centro liberal, o el republicanismo moderado.

El devenir de la II GM y la posible caída del Régimen, al pairo del cambio de escenario internacional, provoca la reacción de múltiples personalidades y grupos de la política tradicional cartagenera que empiezan a moverse. Son estos primeros movimientos los que empieza a detectar la policía y el SIM y los que constituyen la base del Informe.

Asimismo nos revela la profunda desconfianza de la facción más dura, germanófila, autoritaria y militar del régimen, en Cartagena, hacia determinados estamentos y personas que por su anglofilia, su pasado con el ancien regime liberal-monárquico, su tibieza anti-republicana, su comportamiento religioso o social, su fortuna o éxito profesional, o su posición expectante ante el futuro, estaban bajo permanente sospecha de desafección dada la situación política internacional.

(*) Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008)




A propósito del general López Pinto.


  • Citado el general López Pinto en el informe de Martinez Ovejero aprovecho para incluir en esta entrada el artículo que sobre él general golpista publicó La Verdad en 2010 y la carta que dirige la Asociación de Memoria Histórica de Cartagena al director del diario en relación con el articulo publicado .


El 26 de julio de 2010 el diario La Verdad publica un artículo titulado "José López Pinto,Artillero y Marrajo",  en el que se ofrece una versión "maquillada" del general franquista. El día siguiente, 27 de julio de 2010, el Presidente de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena se dirige por carta al director de La Verdad, comunicación que reproduzco a continuación :

Estimado Sr. Director del periódico La Verdad

En repuesta  y aclaración, del articulo aparecido en su diario el pasado 26 de Julio 2010, Titulado José López-Pinto, Artillero y Marrajo, desde mi punto de vista, se publican verdades a media, tergiversando, el papel en la historia de López- Pinto.

LV. Textual: En 1931 fue destinado a Granada y en noviembre a Murcia, ascendiendo a general de brigada al año siguiente, siendo nombrado en 1934 gobernador militar de Cartagena. El Ayuntamiento solicitó el relevo de López Pinto como gobernador militar el 28 de febrero de 1936.

Aclaración: Después del triunfo del frente popular el 22 de febrero de 1936, se produce en Cartagena, una manifestación de más de 15.000 ciudadanos, la más importante registrada en nuestra ciudad hasta ese momento, que acompaña a la reposición del Ayuntamiento, pide al Gobierno democrático de la Republica, la libertad de los presos políticos y sociales y la separación de sus cargos por considerar los enemigos de la democracia, del primer Jefe de la Base Naval, Contraalmirante Cervera y del Gobernador militar de la plaza José López-Pinto.

L.V. Textual: Marchando a Cádiz donde el 18 de Julio 1936, siguiendo las ordenes del general Queipo de Llano declaró el estado de guerra. Dominó la sublevación del arsenal de la Carraca.

Aclaración: Que sublevación. Los militares que defendían el Arsenal de la Carraca, eran fieles al gobierno democrático de la República Española, y solo  generales como Franco, Queipo de Llano, López Pinto etc. etc. pese a  jurar lealtad al gobierno y a una bandera traicionaron a la misma y sometieron a este país en un baño de sangre.
López Pinto, declaró el estado de guerra en Cádiz y su provincia. Se apodero del  Gobierno Civil. Reprimió con brutalidad la resistencia ofrecida por el Arsenal de la Carraca y extendió la violenta ocupación a los pueblos de la provincia de Cádiz y algunos de la de Málaga, dando muerte a niños, ancianos mujeres y enfermos.

LV. Textual: Por orden de Franco se incorporó al mando de la 6ª División Orgánica de Burgos. Los años siguientes de la guerra civil continuó en el frente del Norte.

Aclaración: En el frente Norte, recibiendo ordenes del general Franco, dirigirá  las operaciones militares que extenderá el terror a Bilbao (17 de Junio 1937) y Santander (27 de Agosto 1937).

LV Textual: López-Pinto fue hermano mayor marrajo, entre los años 1917-1924

Parece ser práctica común, en las cofradías de Semana Santa de Cartagena el tener en su seno y al mismo tiempo homenajear a personas, golpista y antidemócratas, solamente cito 2 casos:


  • López Pinto. Hermano Mayor Marrajo
  • Francisco Franco. Medalla de Honor de la Cofradía California.

Si más se despide atentamente,
Enrique Jesús Nicolás Paredes
Presidente,  Asociación Memoria  Histórica de  Cartagena.



Benito Sacaluga