lunes, 27 de agosto de 2018

JUAN NEGRIN Y EL DESTRUCTOR "JOSÉ LUIS DÍEZ"



La actuación heroica de la tripulación del destructor ''José Luis Díez'' pone una vez más a prueba el temple de nuestros marinos. (1)




Barcelona 8 noche. (Urgente). A las 7 y media de la tarde, el Ministerio de Defensa Nacional, ha facilitado la siguiente nota: El destructor "José Luis Diez" que se encontraba en reparación en el puerto francés del Havre ha entrado en el de Gibraltar a las cinco horas del día de hoy con averías producidas por fuego de cañón. Toda clase de acechanzas e intentos de soborno se han empleado por los facciosos para tratar de apoderarse del buque, tanto en territorio francés como en su salida, pero todos ellos fueron rechazados por la tripulación íntegra del barco.
Fracasados en sus intentos, montaron en el Estrecho de Gibraltar un dispositivo para impedirle el paso al Mediterráneo utilizando todas sus fuerzas navales, entre ellas los cruceros "Canarias", "Almirante Cervera" y "Navarra" y varios destructores, lanzando a los cuatro vientos la seguridad del hundimiento o captura del destructor republicano. A pesar de todas las desventajas, lanzándose valientemente contra las fuerzas enemigas, infinitamente superiores en número y que gozaban de todas las circunstancias favorables, después de sostener dos horas de combate y averiar a buques enemigos, luchando también contra las baterías de costa recientemente instaladas en ambos lados del Estrecho por los itaIo-germanos, y la persecución de los potentes reflectores, no solo no ha sido capturado el "José Luis Diez", o hundido en el fondo del mar, sino que la República continúa poseyendo con él una unidad naval eficiente y dispuesta a cosechar nuevos lauros y un mando y una tripulación que acaban de dar al mundo una nueva prueba del heroísmo republicano. 

El Presidente del Consejo y Ministro de Defensa, envia un telegrama al Comandante
del "José Luis Diez"

Barcelona.—El Presidente del Consejo y Ministro de Defensa, ha remitido al cónsul de España en Gibraltar el siguiente despacho: 
"Para el comandante del "José Luis Diez". Reciba en mi nombre y en el del Gobierno la más emocionada felicitación por el heroísmo de que han dado prueba la dotación del barco de su mando y expreso a todos el agradecimiento del país por su brillante comportamiento. Firmado: Negrín". 

Realmente la tripulación del "José Luis Díez" llevó a cabo una gesta digna de figurar en lugar destacado de los libros de historia naval. Antes de la hazaña en el Estrecho parte de la oficialidad del buque desertó durante una escala en el puerto inglés de Falmouth. Los marinos que quedaron a bordo pusieron rumbo al puerto francés de El Havre donde se procede a reparar averías. El alférez de navío Juan Castro Eizaguirre toma el mando del buque. Una vez reparado recibe ordenes de dirigirse a Cartagena, es en este momento donde empieza la hazaña. Una hazaña que, sin lugar a dudas, puso en evidencia la incompetencia de la Armada sublevada.



Dejo a continuación un enlace en el que se detalla el paso del "José Luis Díez" por el Estrecho, y la negativa de Inglaterra a que el buque fuese reparado en Gibraltar, procediendo además al apresamiento de su tripulación, su ingreso en prisión durante quince días y el transporte de la misma hasta Almeria. Desgraciadamente, y en contra de lo que Negrín daba por hecho, -...la República continúa poseyendo con él una unidad naval eficiente...-, los ingleses retuvieron el destructor para finalmente, el 25 de marzo de 1939, antes de que acabase la guerra, entregárselo a los franquistas. 


LA INCOMPETENCIA DE LA ARMADA FRANQUISTA.




Benito Sacaluga.




(1) Diario Cartagena Nueva. 28/8/1938

sábado, 25 de agosto de 2018

EL MANDO DE LA FLOTA A TODAS SUS DOTACIONES (11-02-1939)




Febrero de 1939, las tropas fascistas ya habían tomado Barcelona, (26 enero 1939). La situación para la República es crítica. El día 27 el coronel Casado retoma sus contactos con la quinta columna de Madrid, manifestándoles sus intenciones de derribar a Negrín. El dos de febrero Casado se reúne con generales Miaja, Matallana y Menéndez a los que les expone su decisión de sublevarse contra el gobierno de Negrín. Dos días más tarde Azaña sale para Francia. Franco contesta al traidor y golpista Casado sobre sus condiciones de rendición de la República (05/02/1939):
"Tenéis la guerra totalmente perdida. Es criminal toda prolongación de la resistencia. La España Nacional exige la rendición incondicional del ejército rojo" 
El 11 de febrero el Jefe de la Flota, D.Miguel Buiza, y su Comisario General, D. Bruno Alonso, a bordo ambos del crucero "Miguel de Cervantes", se dirigen a todas las dotaciones de la Flota Republicana, a través de un comunicado (1) , dice así:


EL MANDO DE LA FLOTA A TODAS SUS DOTACIONES

Humanos como los demás, no deja de sentir el Mando el dolor que nos causa a todos la gran tragedia que soportamos. Tras la pérdida de Barcelona, y con ella buena parte de la Zona Catalana, se ha creado una situación tan amarga como difícil para todos los que aquí seguimos fieles a la República y leales a su independencia.
A esta situación ha contribuido la cobardía del Mando que presencia insensible la invasión de nuestra Patria y contribuye igualmente la incomprensión y la duda de los que están obligados a defender con sus vidas la dignidad de su Patria.
El Mando de la Flota leal y republicana, que tantas pruebas ha dado de modestia y de heroísmo a lo largo de la guerra, no engaña a nadie, porque no engañó nunca con soflamas ni promesas que no están a nuestro alcance; sólo dice a sus Dotaciones con las cuales comparte el dolor y el recuerdo de sus víctimas que, hoy como ayer, el Mando está en su puesto de combate como el último marinero, y que mientras el Mando esté en su puesto, y lo estará en todo instante, ¡todos los demás han de estar en el suyo, y en esta única consigna el Mando Militar y Político, debe ser inexorable con los remisos y los cobardes.
Nuestra fé en la victoria, en la razón y el derecho, ha de conservarse en la Flota lo mismo que el primer día, y por nada ni por nadie habremos de perder ninguno nuestra vergüenza, nuestra lealtad y nuestra disciplina.
El Gobierno de la República, que es el Frente Popular, tiene una Zona leal en la que poder ordenar lo que estime conveniente, seguro de que la Flota le sigue digna y leal cumpliendo todas sus órdenes, sean éstas las que sean, y si la desgracia nos llevase a una resolución definitiva, la Flota cumplirá con su deber con los Mandos a la cabeza; cabeza que no puede perder en ninguno de los momentos, incluso para morir si ello fuese necesario, y exige de todos la máxima serenidad y el máximo cumplimiento en el deber de cada uno.
Contra la insensatez y el derrotismo, venga de donde viniese, debe encontrar en nuestros Marinos la firme resolución de cumplir con su deber en el puerto y en la mar, a las órdenes del Mando, del Pueblo y de la República.
¡Viva España!
¡Viva la República! 
El Jefe de la Flota
Miguel Buiza 
El Comisario General
Bruno Alonso 
A bordo del crucero "Miguel de Cervantes, 11 de febrero de 1939


El uno de abril los sublevados ganan la guerra. Los marinos traidores a la República son premiados, sus defensores pasados por las armas, presos o exiliados. Comienza la represión en todas las ciudades y pueblos de España. Oficiales de la Gestapo y de la SS nazi instruyen a la policía política franquista.




Benito Sacaluga.




(1)  Publicado el 11 de febrero de 1939 en "La Armada". Recogido  en el diario Cartagena Nueva el 12 de febrero de 1939



Enlace de interés: 



miércoles, 22 de agosto de 2018

¡AL QUE LE PIQUE... QUE SE RASQUE!





D. Bruno Alonso Gonzalez
Comisario General de la Flota Republicana

Imagen Fundación Bruno Alonso
El diario Cartagena Nueva, en su número 389, del 10 de agosto de 1937, se hace eco de un artículo del Comisario General de la Flota, D.Bruno Alonso, de título "Ya va siendo hora", publicado en el semanario "La Armada". Nos dice Cartagena Nueva en su introducción:

"De acuerdo camarada Bruno Alonso, de acuerdo".

En ''La Armada", el semanario órgano de la Marina republicana, ha publicado el Comisario Político de la Flota, Bruno Alonso, el artículo que a continuación reproducimos. No lo queremos comentar. Vamos solamente a apostillarlo, colocándole, a guisa de apéndice, esta frase:


¡AL QUE LE PIQUE... QUE SE RASQUE! 


Transcripción literal del artículo


“Ya va siendo hora”...

Todos coincidimos en que en la guerra a muerte contra el fascismo, no debe haber más política que la de la República. Sin embargo, ¡cuan lejos se está de esta verdad que en muchos labios es una solemne mentira!
No es bastante la actividad y la pugna de los partidos y las organizaciones en la retaguardia, además esa pugna y esa actividad se lleva constantemente a las acciones armadas.
Hasta ahora, eran algunos jefes del Ejército de Tierra los que servían de cebo en la propaganda a cambio de su popularidad, pero después hemos visto también como en la Marina se ha intentado emplear ese mismo procedimiento. 
A nosotros, antifascistas con la carne desgarrada en la lucha de muchos años, y a quienes no pueden dar patente los nuevos revolucionarios, no nos molestan un ápice que les den el poder a ellos y que sean ellos los que nos manden, pero mientras no sea así, mientras el Gobierno no sea de un partido y si de todos los antifascistas, no estamos dispuestos a que eso prospere, por lo menos en la Marina, y si alguien confundió con cobardía nuestra nobleza, nuestro silencio y nuestra tolerancia probaremos enseguida que no existe tal cobardía. 
Esas propagandas de los partidos y las organizaciones se han hecho en tierra creando ídolos que, en su calidad de jefes militares, exhibieron sus estrellas ante las masas deslumbrándolas con un heroísmo que en más de cuatro no pasaba más allá de sus labios, o en todo caso de su deber de militar al servicio de su pueblo. Eso en la Marina no puede ser, y estamos dispuestos a que no sea.
En los barcos de la Flota, desde el comandante hasta el marinero tienen que limitarse a su función militar, de militar del pueblo; de ese pueblo que es la República y su Gobierno, pues si como militar puede actuar públicamente en este o en otro partido, en esta o aquella organización, no se puede negar a nadie que haga lo mismo, y lo que no le guste a uno le guste a otro, y el que no esté conforme que lo tome en dos veces. ¡No! Eso no puede ser y no será.
Lo hemos dicho ya muchas veces, que en la Flota Republicana no pueden actuar los partidos ni las organizaciones. Son unidades de guerra que responden ante el Gobierno de la República, a su política y a sus mandos, y nada más.
¿No les gusta la política de la República ni les gustan tampoco sus mandos?, pues que les den el poder a ellos y les tracen su política, pero mientras no sea así en los barcos de la Flota no hay más política, ni más partidos, ni más organizaciones que la unidad militar de la República; de una República, que, hoy por hoy, debe ser de todos los antifascistas que dan su sangre por ella. Ese es nuestro deber y esa es nuestra lealtad .

Bruno Alonso
Comisario General de la Flota



Enlace de interés: Fundación Bruno Alonso




martes, 31 de julio de 2018

EN EL DESTRUCTOR "ALMIRANTE VALDÉS" EL 18 DE JULIO DE 1936





(1) Con el mando del buque


No hacen falta presentaciones previas. Ya todos somos conocidos. Así es que, al subir al barco, nos encontramos como en familia. Y, después de los saludos de rigor, bien pronto estamos departiendo en la cámara del Mando respecto a la historia del destructor. 



El Comandante, don Juan Oyarzábal; el Comisario, compañero Luís Molinuevo; el Segundo Comandante, don José Rodríguez Arias, y el Jefe de Máquinas. Al poco, llega don Fernando Oliva, Jefe de la 2.* Flotilla de destructores, cuya insignia arbola el buque que visitamos, el cual ha sido anteriormente, y por espacio de algún tiempo Comandante del propio barco, cuya gestión es recordada entre la dotación con el más vivo afecto, como hemos podido comprobar en nuestra visita,  tenemos también, junto a nosotros, a varios camaradas de la dotación, de la cual forman parte desde antes de iniciarse el movimiento rebelde, y que nos van a ayudar poderosamente en la tarea esta de echar una mirada retrospectiva a esas horas afanosas que motivan nuestro reportaje.

Prolegómenos de la sublevación


A medianoche de aquel tristemente célebre día 17 de Julio de 1936, el “Almirante Valdés”, respondiendo a la orden cursada desde el cabeza de flotílla, “Sánchez Barcáiztegui”, abandona el puerto de Cartagena, rumbo a Melilla, a la velocidad de unas veintiocho millas. La dotación, sin estar enterada aún claramente del levantamiento sedicioso que ya, a aquellas horas, había prendido en otros lugares, estaba, no obstante, intrigadísima por el desusado como misterioso visiteo entre jefes y oficiales militares de mar y tierra que habían podido ver aquella tarde en Cartagena.

A las pocas horas, se hacía escala en el puerto de Almería, en cuya recalada, a pesar de lo breve que fue, varios individuos, vestidos de paisano, hicieron acto de presencia a bordo, conferenciando con el Comandante, quien saltó a tierra luego y a cuyo regreso, el destructor se hizo a la mar, prosiguiendo su ruta.

Entrada a Melilla: contacto con los traidores


A la una de la tarde del día 18 llegábamos frente a Melilla, en cuyas proximidades nos encontramos a las dos restantes unidades de la flotilla el “Sánchez Barcáiztegui” y el “Lepanto”, que andaban en servicio de vigilancia. Al cruzar nuestro barco frente al cabeza de las fuerzas, se oyó la voz del Comandante de dicho buque preguntándole al nuestro : ¿Hay algo nuevo? ¿Qué instrucciones traes? Respondiendo el interesado: Las mismas instrucciones que tú. Ya hablaremos. Y los destructores siguieron evolucionando por aquellos lugares, hasta que el “Sánchez Barcáiztegui” enfiló la entrada del puerto y se dispuso a entrar. 

Nosotros le seguimos. Bien pronto, ambos quedamos atracados al muelle de ribera. Hallándonos todavía en la faena de amarre, llegó junto a los barcos un automóvil militar, de cuyo interior asomaban fusiles ametralladoras, descendiendo un Teniente Coronel del Tercio Extranjero, que luego supimos era el actual General faccioso Yagüe, quien subió a bordo del “Sánchez Barcáiztegui", al cual fue llamado inmediatamente nuestro Comandante, sosteniendo todos una charla animadisima, pudiendo cogerle al citado Teniente Coronel, desde nuestra cubierta, estas palabras: 
"Vengo a dar a ustedes las gracias en nombre de todos mis compañeros por no habernos bombardeado como tenían orden. Somos los amos de España. El General Goded me comunica que la Marina de Baleares, que supongo serán ustedes,  es nuestra. Y he recibido también un telegrama del General Franco, en el que me dice es el amo de las Canarias y Baleares, en cuyas islas había mandado declarar el estado de guerra, y que, a la primera noticia, lanzaría las fuerzas aéreas y militares sobre la península".

¿Por qué se disparó contra Asturias?, gritó un marinero


Apenas se marchó del buque el faccioso Yagüe, el Jefe de E. M. de la Flotilla pasó a bordo desde el “Sánchez Barcáiztegui”, para hablar a la dotación, con el pretexto de que el Comandante del “Almirante Valdés” no tenía facilidad de palabra para hacerlo. La dotación se formó en el sollado de marinería, permaneciendo así por espacio de diez minutos, al cabo de los cuales se recibió otra orden indicando se continuase formados, mientras las distintas clases fueran a la toldilla, para leerles una proclama. Tan pronto como estas hicieron acto de presencia donde se les requería, vieron al susodicho jefe portando en la mano un escrito.que no llegó a leer, pronunciando él mismo estas palabras:
"He llamado a ustedes para decirles que ha estallado un movimiento militar en toda España. El Ejército entero está en pie, y al frente del movimiento se encuentra un hombre, como el General Franco, que supongo inspire a todos ustedes la mayor confianza. Dicho General hace un llamamiento a todos nosotros para ayudar a acabar con el estado de cosas lamentable que estamos viviendo los españoles. Hay un Gobierno en Madrid que no es Gobierno ni nada. Allí, se está asesinando a la gente sin orden ni concierto. Nosotros mismos hemos recibido orden de bombardear Melilla. Esto no puede ser ¡Disparar nosotros contra hermanos nuestros!"

En este momento, se alzó, vibrante, la voz de un marinero:
¿Por qué se disparó en Octubre contra Asturias? ¿Es que aquellos mineros no eran también hermanos nuestros?

El Jefe, palideciendo, no acertó a parar el golpe más que echando mano de esta frase;
“Yo no hubiera disparado entonces tampoco”.

Se vence la traición a bordo


Después de la infructuosa tentativa para ganar el ánimo favorable de la gente hacia el movimiento sedicioso, el Comandante del barco saltó a tierra, volviendo al rato, cuando ya los auxiliares y marineros, puestos de acuerdo, en su mayoría, habían decidido hacerse a la mar con el destructor. Si tarda un poco más el Comandante, se queda en tierra. Tan pronto como llegó, viendo el estado de ánimo de la gente, pareció acceder a sus deseos y mandó cubrir servicio de babor y estribor de guardia. Desamarra el buque y empieza a salir hacia fuera. De pronto, una falsa maniobra ordenada por el Comandante, amenaza embestirnos de proa contra el muelle; luego, dando marcha atrás, el mismo peligro, de popa. Pero ya la dotación está haciéndose con los movimientos de la nave, y esto es lo que frustra el traidor designio del Mando.

El “Almirante Valdés” no se ha estrellado contra los muelles, pero ha embarrancado. A todo esto, el “Sánchez Barcáiztegui” ha empezado también a ponerse en movimiento. Se le ve que trata de salir de puerto; Y la gente del “Valdés”, vivamente,llama la atención de aquéllos, para que acudan, antes de marchar, y den un tirón del barco, para ver de desembarrancarlo. Coincide también que se ve aproximarse al destructor, por la explanada del puerto, una columna de tropas legionarias, con banda y música. Se toca el Himno de Riego, y un oficial de las propias fuerzas legionarias, cuando todo el mundo se descubre, permanece cubierto, pero lo hace inmediatamente, ante una indicación de a bordo. Un comandante y un capitán del Tercio suben al “Almirante Valdés” y repiten las gracias al Mando de éste. 

Aquellas tropas venían ya a embarcar para su transporte a la Península, pero como el barco está embarrancado, se ponen de acuerdo unos y otros jefes en que, tan pronto como se le ponga a flote, lo que se calcula para media noche , avisarán con dos toques de sirena y volverán los legionarios.

Apenas se han ido los visitantes, les entra una prisa inusitada al Comandante y Oficialidad por sacar el buque. La dotación, que ya es casi dueña de la nave, se pone en contacto con el capitán del mercante “Monte Toro", que se encuentra fondeado cerca, el cual se presta a dirigir la operación de desembarranque. Por la noche, a eso de las diez, el “Monte Toro”, que se ha acercado y dado unos cables al destructor, aprovechándose de las sombras del anochecer, ha conseguido ponerlo a flote. Y juntos ambos barcos, cautelosamente, abandonan Melilla, antes que los facciosos descubrieran la verdad a la hora convenida para la traición.

"Monte Toro" (2)
Imagen: vidamarítima.com

A la altura de la Isla Alborán, el Comandante y Oficiales, que ya estaban desde el primer instante estrechamente vigilados, fueron detenidos, asumiendo el mando el Jefe de Máquinas, persona de la mayor confianza.


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(1) Semanario La Armada. Nº.: 80. 3 septiembre 1938.

(2) Al estallar el Movimiento Nacional el "Monte Toro" se encontraba en los puertos del norte de África, siendo protagonista de los primeros viajes de transporte de tropas.

El 17 de Julio de 1936 estaba en el puerto de Villa Sanjurjo, en el que embarcó la tercera Bandera de la Legión al mando del comandante Alonso. 

El día 18 llega a Melilla y tuvo que auxiliar al destructor "Almirante Valdés" que al maniobrar para salir del puerto embarrancó en el descargadero de Setolazar, quedando a flote con un tirón del "Monte Toro", dirigida la operación por los prácticos Jose Orts y Pedro Bayona.

El día 22 entró en el puerto de Málaga con los destructores, cuyas tripulaciones aprisionaron a sus mandos, pronunciándose por la causa del gobierno republicano, en el cual sirvió de barco prisión.

El 7 de Agosto de 1937, navegando frente a Cabo Palos en demanda del puerto de Cartagena, atacado por la aviación nacional y huyendo de su acoso, embarrancó en las islas Hormigas, quedando destruido por el bombardeo a que fue sometido”…