jueves, 28 de mayo de 2020

ALEJANDRO RODRÍGUEZ SEGUI. COMISARIO POLÍTICO DEL CRUCERO "MIGUEL DE CERVANTES"



Artículo publicado por el Comisario Político del crucero “Miguel de Cervantes” en el semanario “La Armada” el 18 de julio de 1938, dos años después de la sublevación militar de 1936, vinculando estrechamente ésta con el triunfo en las urnas del Frente Popular en febrero de 1936. 

18 de Julio de 1936. 



Crucero "Miguel de Cervantes"
La tensión extraordinaria que dividía a la opinión nacional en dos bandos irreductibles, estalla en la sublevación de esa esta fecha.

Los anti-estados nacionales, Capital, Clero, Señoritismo, Ejército, Aristocracia feudal, y sus lacayos se alzan, con las armas del pueblo, contra el pueblo español, representado en la República progresiva y democrática, forma excelsa y legítima del auténtico Estado Nacional.

Ninguna razón les acompaña, ninguna justificación. Dentro de la República, de su amplio margen de vida, tenían ancho cauce para desarrollar sus formas y fines peculiares y propios, reducidos a las justas limitaciones que un principió elemental de justicia demanda en toda convivencia; sencillamente, el principio del “orden público”, tal como Maurice Hauriou lo define y lo invocan derechas, fascistas y filofascistas.

Ninguna arbitrariedad se acometió por el Estado. En ciertos lugares, la indignación popular, contenida durante dos largos años de arbitrariedades, persecuciones y humillaciones, explotó en justa cólera, prestamente apaciguada.

Fueron las bandas de asesinos y provocadores fascistas quienes echaron toda su leña al fuego, aventando los odios y las pasiones irreconciliables. No habla tampoco motivos de orden económico que suscitaran las bases de la rebelión. Las clases poderosas continuaban disfrutando sus caras prebendas y privilegios, sin que mano alguna cercenase radicalmente tu detentación insólita. Eran las masas trabajadoras las hambreadas precisamente, y las que hallaron lapidadas, a piedra y a lodo, las puntas de una redención económica mínima, por el egoísmo brutal de los privilegiados. 

No gobernaban marxistas  ni anarquistas; simplemente, republicanos burgueses, tímidos demócratas al servicio de todos los intereses de la comunidad. Se preparaban razonables reformas en el orden de la propiedad agraria, y la situación de los trabajadores industriales, recuérdense las huelgas interminables de aquel entonces,  no eran precisamente revueltas en favor de los obreros...

Ni el Ejercito ni la Iglesia tenían por qué protestar. Ambos seguían ejercitando sobre la nación española su virreinato secular, amparados en una concepción arbitraría e intolerable de sus fines específicos. Ni se cerraron los casinos del vagabundaje señoritil ni los mercados de los bienes espirituales. Los caciques rurales mantenían su confortable situación, en medio de todos los vaivenes de aquellas semanas agitadas .

Brillaba cierta euforia económica, y la vida era sencillamente fácil para la inmensa mayoría de la población. En febrero de aquel mismo año, se manifestó. clara, rotunda y legítimamente la voluntad nacional, recobrando el timón de la República. Presidió las elecciones un Gobierno predispuesto al triunfo de las candidaturas reaccionarias. Pero triunfó resueltamente  la República, contra todos los eventos más adversos. Como siempre aconteciera, la precedía, la acompañaba y la seguía, la Ley, es decir, el Derecho y la Razón.

Su espíritu de transigencia la hizo ser excesivamente tolerante contra sus enemigos mortales, sacrificando en aras de una mínima convivencia, sus aspiraciones e intereses más justos y auténticos.

No es hora todavía de juzgar pasados errores y gravísimas responsabilidades. Aquella blandura excesiva, aquella transigencia desmesurada, aquella generosidad sin límites, trajo consigo la tragedia posterior. El fascismo no tiene entrañas, gratitud ni comprensión, lamentabilísimo yerro, cuando hubiera sido quizás fácil hallar pronto y enérgico remedio.

Imagen: killianjones blog
Se iniciaba la invasión extranjera, al principio arteramente por el Pacto de No  Intervención, el arma que más dolorosamente ha herido el corazón popular. La República española quedaba aislada en la incomprensión, el egoísmo y la ruindad del mundo entero, y solo alguna mano amiga se alzaba, señera, en su favor.

¡Solos, contra todos!  Así hemos venido luchando los españoles dignos durante dos años dramáticos, y así seguiremos luchando hasta el fin: vencer o morir. 

Hoy, la guerra reviste caracteres brutales de horror y menosprecio a todos los principios morales y jurídicos que debieran presidir la vida de las relaciones humanas. El crimen desatado anega de sangre inocente nuestro suelo, destruido por las armas invasoras. El mundo persiste en su infame silencio y egoísmo.

Pero, más firme que nunca, España sigue en pie, impertérrita, rodeada de fuego y de metralla, fulgurando heroísmo e indignación; Y nunca se derrumbará de su pedestal dramático y admirable. Si cae alguna vez, caerá para despedazar, irreductible, a sus infames asesinos.

Alejandro Rodríguez Seguí (1)

Comisario Político del crucero “Miguel de Cervantes”


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(1) Rodriguez Segui, Alejandro
Afiliado Agrupación Socialista de Murcia
Madrid (Madrid) 22/02/1912 -- [?]

Abogado y periodista. A comienzos de los años veinte residía en Marratxi-Mallorca (Baleares) donde su padre, capitán de Artillería, estaba destinado. En 1922 se trasladó a Murcia donde cursó el bachillerato en el Instituto Alfonso X El Sabio y en 1927 ingresó en la Universidad para estudiar Derecho, carrera que concluyó en 1930. Al mismo tiempo obtuvo el título de maestro en la Escuela Nacional de Maestros (1930) y el de perito mercantil en la Escuela Pericial de Comercio de Murcia (1931). Desde 1930 colabora en Política, revista mensual de doctrina y crítica de Madrid en la que realizaba reseñas de libros. Afiliado a la AS y las JS Unificadas de Murcia. Fue redactor del periódico Nuestra Lucha, portavoz de la unidad obrera editado por la JSU desde agosto de 1936 a agosto de 1937. Comisario de crucero “Miguel de Cervantes” de la Flota republicana. Finalizada la guerra civil se exilió con ésta en Bizerta (Túnez).

Fuentes: Fundación Pablo Iglesias: Victoria Fernández Díaz “El exilio de los marinos republicanos”; A. Martín Najera. Fuentes para la historia del PSOE; J. Molina Cano. Alejandro Rodríguez Segui. 



lunes, 25 de mayo de 2020

MIGUEL BUIZA FERNÁNDEZ-PALACIOS, ALMIRANTE DE LA FLOTA REPUBLICANA



Miguel Buiza Fernández-Palacios representa como nadie a los marinos españoles que permanecieron leales a la República. Su incondicional lucha contra los facciosos en la Guerra de España y después de ésta contra los nazi alemanes y los fascistas italianos le hace merecedor de publico homenaje, pero la realidad es que en España y por diversas causas, todas ellas injustificables hoy, nunca hemos sabido ensalzar la memoria de tantos y tantos marinos que permanecieron fieles a sus compromisos de lealtad con la República.



Miguel Buiza Fernández-Palacios (1898-1963).


Acorazado "Pelayo"
(1888-1924)
Miguel Buiza nació en Sevilla, en 1898, hijo de Juan Buiza Lavin y Teresa Fernández-Palacios Labrana, en el mismo año en que España perdía las colonias del Caribe, junto con su Escuadra, a manos de los Estados Unidos. Buiza no procedía de una familia de marinos, pero su vocación fue temprana. Con 18 años ingresa en la Armada como aspirante, tras dos años se convierte en guardiamarina, solo dos años después (1920) ya es Alférez de Fragata, contaba 22 años de edad. Un año después, consigue los galones de Teniente de Navío tras superar los estudios y horas de mar necesarias a bordo del "Cañonero Laya", el crucero "Reina Regente", acorazado "Pelayo" acorazado "España" y acorazado "Alfonso XIII". Tras alcanzar el grado de Teniente de Navío. presta servicio en los cruceros "Reina Victoria Eugenia" y "Blas de Lezo".


En 1930 es nombrado comandante del "Torpedero nº 9" (Flotilla de Ferrol), cargo que ocupa hasta 1932, año en el que viaja a Lieja (Bélgica) a cursar estudios de Hidrografía. A su vuelta a España es nombrado jefe de los Servicios Hidrográficos del Estado Mayor de la Armada, ya con la categoría de capitán de corbeta. En 1934, y a las órdenes del coronel Capaz, sirve en Ifni tras la ocupación española de ese territorio africano. A su regreso a España, es nombrado comandante del remolcador de altura "Cíclope", buque integrado en la Base Naval de Cartagena, destino que ocupa cuando se produce la sublevación militar del 18 de julio de 1936.

El Gobierno de la República sabía de la valía personal y profesional de Buiza, del respeto y afecto que le tenían las tripulaciones de todos los barcos por los que había pasado, todo ello sin menoscabo de su capacidad de mando, tanto era así que el 19 de julio toda la tripulación del "Cíclope" se opuso decididamente a que Buiza fuese detenido como sospechoso de ser partidario de la sublevación. En base a esa confianza y a su probada preparación, el Gobierno le destina como comandante del crucero "Libertad". Menos de un mes y medio después, el 31 de agosto de 1936, Buiza es nombrado Jefe de la Flota, en sustitución de Fernando Navarro Capdevila, convirtiéndose así en el primer capitán de corbeta con rango de almirante, además de comandante interino del crucero "Libertad", puesto éste último del que es relevado al poco tiempo para poder dedicarse íntegramente a la jefatura de la Flota.

Crucero "Libertad"
Como Jefe de la Flota, Buiza se enfrenta a un panorama muy complicado, por un lado con el despotismo y falta de preparación en asuntos de guerra naval del Ministro de Marina, Indalecio Prieto, por otro con la desconfianza de las dotaciones hacia los miembros del Cuerpo General, por otro con la enorme influencia que los Comités de los buques ejercían sobre las decisiones a tomar en cuanto a acciones de combate y otras cuestiones que afectaban, en demasía y en sentido negativo,  a la disciplina a bordo.

Bruno Alonso Gonzalez
Comisario General de la Flota
En relación con el ministro de Marina, Buiza llega a enfrentarse a sus decisiones, en particular la de la marcha de la Flota al Cantábrico en septiembre de 1936, oposición compartida por Prado Mendízabal, Jefe de Operaciones de la Flota. Enfrentamiento muy especialmente puesto de manifiesto con ocasión del hundimiento del destructor "Almirante Ferrándiz", llegando en este caso a responsabilizar a Indalecio Prieto de esta tragedia por haber dejado solos al "Ferrándiz" y al "Gravina" en aguas del Estrecho, y además sin cobertura aérea de aviones de reconocimiento, Miguel Buiza, indignado por lo sucedido al "Almirante Ferrandiz" y al "Gravina" elevó una protesta al ministro de Marina y Aire denunciando la falta de información aérea que tenían los barcos sobre los movimientos de los buques enemigos, "…información pedida con insistencia y prometida sin resultado, que hubiera evitado el sacrificio estéril de la dotación heroica del destructor Almirante Ferrándiz”, protesta a la que el ministro responde con evasivas, alegando falta de medios. Solo después de que Indalecio Prieto, ministro de Marina disolviese los Comités y nombrase a Bruno Alonso como Comisario General de la Flota, se suavizaron algo las tensiones entre Prieto y Buiza.

Buiza se acerca inteligentemente a Bruno Alonso y ambos colaboran eficazmente, Alonso impone hábilmente la disciplina, el sentido del deber y la moral de combate entre las dotaciones, permitiendo así que Buiza pueda ejercer sin cortapisas el alto mando que le otorgan los cuatro galones con las estrellas de cinco puntas que luce en las bocamangas de su uniforme. Bajo su mando la totalidad de la Flota enviada al Norte regresa a Cartagena sin ningún incidente, burlando a los buques sublevados.

Luis González de Ubieta
Indalecio Prieto se propone rodearse de marinos expertos para ser asesorado en la toma de decisiones, más bien para justificar las suyas, a tal fin crea el Estado Mayor de las Fuerzas Navales de la República, un órgano al que no dota de capacidad de decisión, ya que todas las operaciones han de ser finalmente aprobadas por él. Al frente del EMFNR Prieto pone al capitán de corbeta Luis González de Ubieta, cargo que ostenta hasta octubre de 1937, mes en el que Prieto le nombra Jefe de la Flota, destituyendo de este cargo a Buiza, que pasa dirigir la Defensa Móvil Marítima, pero por poco tiempo, ya que Prieto le nombra Jefe del Estado Mayor de la Marina dos meses más tarde, en diciembre de 1937. Es necesario insistir aquí en que a pesar de los dos estados mayores citados, todas las decisiones que de ellos emanasen debían obligatoriamente contar con la aprobación de Prieto, nada se podía hacer o deshacer sin su visto bueno, Prieto así lo dispuso: "Será función del Estado Mayor de la Flota el estudio y preparación de las operaciones navales de acuerdo con las directrices señaladas por el Ministro"

Llega abril de 1938 y Juan Negrín, por fin, toma la decisión de destituir a Prieto, en aquel momento ministro de Defensa, y asume personalmente su puesto. Buiza vuelve a padecer los continuos cambios en sus destinos, siendo relevado en su cargo como jefe del E.M, puesto que pasa a manos de Prado Mendizábal. La negativa evolución de la guerra hace que Juan Negrín, a modo de último cartucho, se acuerde de Buiza y lo vuelve a colocar como Jefe de la Flota, cargo que ocupa hasta que desembarca en Bizerta.

Pedro Prado Mendizábal

En marzo de 1939, con Cartagena sublevada junto con su Base Naval y Arsenal, Miguel Buiza ordena la salida de la Flota con rumbo África, a fin de ponerla a salvo si las baterías de costa cayesen en manos sublevadas, como así sucedió. Cuando los barcos ya han salido y navegan hacia África reciben informaciones contradictorias sobre la situación de la sublevación en Cartagena, entre los comandantes de los buques, Bruno Alonso y Buiza se sopesa la posibilidad de volver a Cartagena. Todos son conscientes de que si regresan a Cartagena y las baterías de costa siguen en poder de los sublevados serian hundidos sin contemplaciones y sin posibilidad de defenderse, y que en el caso de que algún buque pudiera evadir los ataques de las baterías no podría retomar el rumbo a África por falta de combustible. Como todos sabemos, la Flota no regresa y fondea en el puerto de Bizerta.

Buiza, junto con las dotaciones de los barcos, fue llevado directamente al campo de concentración de Meheri-Zebbeus (cerca de Maknassy, Túnez). Solo dos meses más tarde, en mayo de 1939, se enrola voluntario en la Legión, donde se le concede el grado de capitán. Es comandante de armas al sur de Orán cuando se declara la guerra en Francia el 2 de septiembre de 1939. En 1940, cuando Francia firma el armisticio con Alemania su unidad está en la zona de combates de Rethel, donde hubo una fuerte oposición al invasor nazi. Al firmarse el Armisticio franco-alemán presenta la dimisión. Se le concede 5 meses más tarde.

El "Amiral Buiza" con la bandera de la República Española
París, agosto de 1944
(Imagen: Pinguinos en París)
Tras producirse  el desembarco aliado en África, en noviembre de 1942, se alista en el "Corps Franc" y mandará la "9e Compagnie" del III Batallón, conocida como “l’Etrangère” por la diversa nacionalidad de sus componentes,  y que es el antecedente directo y origen de “La Nueve”, la primera compañía que pisó París tras su liberación, una compañía plagada de republicanos españoles. Uno de los Half Track (semi orugas blindados) que desfiló por los Campos Elíseos llevada pintado en su frontal "Amiral Buiza", otros llevaban pintado el nombre de varias ciudades españolas que tuvieron especial relevancia en la Guerra de España.

Participó en la campaña de Túnez, en la liberación de Bizerta, siendo nombrado por su heroísmo en la Orden del Ejército y recibiendo la Cruz de Guerra con Palmas. No siguió la campaña en Francia y se retiró a Oran.

Un miembro de la resistencia francesa saludo a uno de los soldados
españoles del Half Track "Brunete".  París, agosto de 1944 
(Imagen: Pinterest)

En 1947 embarcó voluntariamente, con el nombre supuesto de Moisés Blum, como Primer Oficial del “Paducah”, un barco que transportaba judíos a Palestina. Interceptado por los británicos, Buiza fue internado en un campo de la región de Haifa y luego en Chipre, hasta febrero de 1948, año en el que el Estado de Israel es reconocido por las Naciones Unidas, y es repatriado a Marsella. De allí se trasladaría a Orán junto a su segunda mujer y el hijo de ésta. Trabajó como contable en el Hotel Martinez hasta que el 5 de julio de 1962, el director del hotel, Fernand Martínez, intimo amigo de Buiza, es asesinado y decide abandonar Argelia. Se trasladó a París hasta que, tras ser diagnosticado de cáncer, se retiró a la residencia “Beau Séjour” en Hyéres, cerca de Marsella, antaño un hotel que fue adquirido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, mantenida a base de donativos. Allí falleció el 23 de junio de 1963 a la edad de 65 años, rodeado por su familia. Fue enterrado en el cementerio de Hyéres. Un jefe de la Marina francesa acudió a su entierro en representación del Gobierno francés.


Benito Sacaluga





Fuentes:


  • "El exilio de los marinos republicanos". Victoria Fernández Díaz. Ed. Universidad de Valencia (2009)
  • Real Academia de la Historia









martes, 19 de mayo de 2020

EL ATAQUE Y HUNDIMIENTO DE LA MOTONAVE "CIUDAD DE BARCELONA"



El "Ciudad de Barcelona", (1929-1937), ex "Infante D. Jaime", fue una motonave mixta de pasaje y carga, construida en Italia por los astilleros Monfalcone, para la Cia.Trasmediterranea. 


Sus características resumidas eran las  siguientes:


  • Desplazamiento: 5.560 Tons.
  • Eslora: 101.25 m
  • Manga: 14,96 m
  • Puntal: 7,78 m
  • Potencia 6.300 HP
  • Propulsión: 2 motores Diesel de 4 tiempos, simple efecto, pistón buzo, de 8 cilindros c/u, y de 549 mm de diámetro por 1.006 mm de carrera, a 190 rpm, fabricados por Burmeister & Wain de Copenhague (Dinamarca)
  • Velocidad máxima: 17,35 nudos
  • Capacidad pasaje: 560

(1) El 18 de julio de 1936 llegó a Palma procedente de Barcelona y por la noche salió nuevamente con destino a la Ciudad Condal con un elevado número de pasajeros que embarcaron para asistir a la Olimpiada Internacional que se estaba celebrando en la capital catalana. A primera hora de la mañana del día 19, al enfilar la dársena del puerto de Barcelona, con intenso tiroteo en plena evolución, este buque hizo rumbo nuevamente a Mallorca, navegando con normalidad.

Cuando estaba próximo a la isla de la Dragonera recibió por radio del "Ciudad de Tarragona" la noticia de que en Mallorca también había estallado la revolución, por lo cual desvió nuevamente su rumbo a Barcelona y al llegar al antepuerto su capitán decidió refugiarse en Tarragona donde fue incautado por las autoridades locales.

Participó en las operaciones de transporte de tropas a Ibiza y, en agosto de 1936, en el desembarco de la costa de Mallorca, efectuando, según parece, tres viajes desde Barcelona, así como alguno en la retirada de las fuerzas de Bayo. En octubre de ese mismo año realizó un viaje a varios puertos rusos del Mar Negro y a continuación, otros a Marsella y Argel para el transporte de voluntarios de las Brigadas Internacionales.

El 30 de mayo de 1937, cuando navegaba desde Marsella a Valencia, a la altura de cabo Creus, y al mando del capitán Francisco Nadal, fue divisado por el submarino "General Sanjurjo", cedido por el gobierno italiano con el nombre de Torricelli tres años antes, con base en Sóller, y al mando del capitán de corbeta Pablo Suances Jaudenes (2).

Submarino "General Sanjurjo"
El submarino, a sabiendas de que el "Ciudad de Barcelona" iba desarmado, lo siguió tranquilamente y esperó el momento más idóneo para torpedearlo. Ese momento llegó a las seis de la tarde, frente a las costas de Malgrat. El capitán del "Ciudad de Barcelona" intentó una maniobra desesperada: embarrancar el barco en los fondos de Malgrat para salvar la tripulación y el pasaje. El "General Sanjurjo" lanzó un primer torpedo que falló, pero cuando el barco estaba sólo a unos cuatrocientos metros de la playa, le disparó un segundo torpedo que estalló en la sala de máquinas. El hundimiento fue casi inmediato. Se había abierto un boquete enorme y el barco escoró rápidamente y se hundió. Desde el momento de la explosión hasta que el mar se lo tragó transcurrieron unos dos minutos.

Algunas barcas salieron a recoger a los supervivientes, que fueron muy pocos, porque la rapidez del hundimiento determinó que el remolino de agua absorbiera a muchos de los que habían tenido la sensatez de arrojarse por la borda. El submarino siguió navegando en la superficie, y el primer torpedo acabó varando en Lloret de Mar.

El saldo de víctimas superó el de doscientos muertos, aunque algunas fuentes citan el de más de trescientos, entre los que se encontraba un grupo de aviadores extranjeros voluntarios que venían a servir en la zona republicana.


El "Ciudad de Barcelona" con pabellón republicano

El "Ciudad de Barcelona" fue a apoyar dulcemente su quilla sobre un fondo de 30 metros. A lo largo de los dos años que siguieron al naufragio, el mar iba desprendiéndose de cadáveres putrefactos. Algunos de ellos eran senegaleses.

El diario ABC, de Madrid, en su edición del 1º de junio de 1937, describía en estos términos el hundimiento del "Ciudad de Barcelona":

“En el "Ciudad de Barcelona" iban 312 pasajeros. De la tripulación han desaparecido cuatro: dos maquinistas, un engrasador y un camarero. De los pasajeros sólo se han salvado 125. El torpedo entró por la bodega número tres y alcanzó a la línea de flotación. El buque se hundió en tres minutos. Al torpedeamiento siguió una fuerte explosión. El buque navegaba dentro de las aguas jurisdiccionales.

Uno de los hidros que escoltaban el buque amaró inmediatamente, consiguiendo salvar a parte de la tripulación, que se había arrojado precipitadamente al agua, mientras otros hidros persiguieron al submarino, orientándose por la estela del mismo y arrojándole gran cantidad de bombas, no pudiéndose precisar si fue alcanzado.

Al darse cuenta de la catástrofe todo el personal marítimo de Malgrat y parte de los elementos oficiales de la población se lanzó al mar utilizando embarcaciones ligeras, logrando salvar a la mayor parte de la tripulación, que constaba de 60 personas, algunas de las cuales estaban heridas como consecuencia de la explosión.

Han sido hospitalizadas unas en Calella y otras trasladadas a Barcelona, al Hospital General y Clínico de la Merced.

De la tripulación hay cuatro desaparecidos. El buque lo mandaba el capitán D. Francisco Nadal, que es uno de los supervivientes de la catástrofe. El primer oficial fue salvado por un marino del buque náufrago en el momento que era arrastrado por éste al hundirse”.

Hubo varios intentos para reflotar el "Ciudad de Barcelona", pero resultaron infructuosos. La primera tentativa se hizo aún durante la guerra, pero fracasó debido a la imposibilidad de taponar el gran boquete que originó la explosión del torpedo. Los buzos se limitaron a extraer de su cargamento lo que se pudo, tanquetas, neumáticos, motocicletas, lingotes de estaño, barriles con monedas de cobre sin acuñar, grandes piezas de tejidos de algodón para uso militar, alimentos en conserva, etcétera, y finalizada la guerra se intentó de nuevo su reflotamiento, también sin resultado. De sus bodegas se extrajo entonces cuanto se pudo del resto de la carga que quedaba y en esas operaciones de rescate perecieron dos buzos.

Muchos años después, el casco del "Ciudad de Barcelona" fue dinamitado y se recuperaron varias partes, aunque la quilla, cuadernas y parte del codaste permanecen en el fondo.


El "Ciudad de Barcelona" en Palma de Mallorca
(1929)

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(1) Extractado de "La Compañía Trasmediterránea a través de sus Buques". (trasmeships.es) 01/09/2018.

(2) Pablo Suances Jaudenes se unió a la sublevación desde el minuto uno. El 13 de febrero de 1941 Franco le impuso la Medalla Militar Individual por los "méritos" demostrados en favor de la sublevación de julio de 1936. (B.O. núm: 39/1941).

En julio de 1936, colaboró como testigo de cargo en el consejo de guerra que dictó el fusilamiento de Antonio Azarola Gresillón, un contralmirante que se mantuvo fiel a la República durante el levantamiento de la Base Naval de Ferrol. Azarola fue fusilado el 4 de agosto de 1936.

Amigo personal de Franco. Según diversas informaciones sin confirmar, se le consideró novio de  Pilar Primo de Rivera, Jefa de la Sección Femenina de la Falange. En 1945 fue profesor de la Escuela de Guerra Naval; en 1950 comandante del crucero "Méndez Núñez" y jefe del Estado Mayor del Departamento de Ferrol; en l955 fue nombrado contralmirante jefe del arsenal de Ferrol, y luego jefe de la I División de la flota. El almirante Suances también fue comandante general de Baleares y, con el cargo de vicealmirante, comandante general de la flota a bordo del crucero "Canarias". Ocupó la capitanía general del Departamento de Ferrol desde 1963 hasta 1965, fecha en que pasó a la jurisdicción central de Marina, en Madrid, hasta su pase a la reserva. Falleció en Ferrol, el 11 de octubre de 1987. (Información sobre Pablo Suances Jaudenes publicada en la web "perezia". Franquismo y Parentesco. Septiembre 2019, y diario El País 11/10/1987 )

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Imágenes: trameships.es

Enlace de interés:  GRIEGC. "El hundimiento del Ciudad de Barcelona"





viernes, 15 de mayo de 2020

FUERZAS NAVALES ITALIANAS EN EL MEDITERRÁNEO. AGOSTO DE 1937



Submarino italiano "Torricelli",
ya como "General Sanjurjo"
Es sabido que la única potencia extranjera que proporcionó material de guerra a la República fue la Unión Soviética. Continuos enfrentamientos diplomáticos entre alemanes, italianos, franceses y británicos, acaecidos en el verano de 1937, en cuanto a la forma de desarrollar los controles navales sobre los buques que transportaban material hasta los puertos republicanos del Mediterráneo, al mismo tiempo que la URSS deseaba acabar con el Comité de No Intervención, del que también formaba parte, vienen a suponer que en aquellos momentos pueda decirse que el control naval establecido por los firmantes del Pacto de No Intervención estaba "colapsado".

Ante esta situación, las fuerzas sublevadas temían que la URSS aprovechase la situación para enviar a la República ingentes cantidades de material de guerra, tanto es así que el 3 de agosto de 1937, desde el Cuartel General de Franco se telegrafía a Pedro García Conde, representante de los sublevados en Roma, a efectos de conseguir que la Regia Marina italiana colabore para impedir los supuestos envíos de material de guerra. El texto del citado telegrama para Mussolini, que es traducido al alemán por el representante nazi en Salamanca y remitido también a Hitler, dice así:

"Todos los informes de los últimos días concuerdan en anunciar una fuerte ayuda rusa para los rojos, que consistiría en 100 tanques pesados, 500 medios y 2.000 ligeros, 300 ametralladoras motorizadas, 300 aviones y decenas de miles de ametralladoras, todo con unidades de mando y mantenimiento rojas. 
El informe parece exagerado, puesto que las cifras parecen sobrepasar la capacidad de una nación para ofrecer ayuda. En caso de que el informe sea confirmado, no obstante, se requiere una acción urgente para detener los transportes mientras pasan por el Estrecho al sur de Italia, y para bloquear el acceso a España. Esto puede hacerse proporcionando a España el número adecuado de buques, o por la intervención de la propia flota italiana. Unos destructores que operaran a lo largo de la costa italiana y sus puertos podrían impedir la llegada por el Mediterráneo de toda ayuda rusa. Los destructores podrían atacar abiertamente bajo la bandera italiana teniendo a bordo a un oficial español y varios marineros, e izando la bandera nacional española durante la captura. 
Envío enseguida a un delegado a Roma para negociar este asunto importante. Mientras tanto, para impedir la llegada de barcos que estén ya en camino, pido al Gobierno italiano que observe y nos informe de la posición y vista de barcos rusos y españoles que salgan de Odesa. Los barcos deben ser observados y seguidos por destructores italianos, y su situación descrita a nuestra flota". 
Dos días más tarde, el 5 de agosto, llega a Roma el delegado mencionado por Franco en su telegrama, el cual resulta ser Nicolás Franco, hermano mayor del general sublevado. Nicolás Franco, acompañado del capitán de fragata Francisco Regalado, se reúne con Mussolini y Ciano. Más tarde, Regalado conferenció con el Estado Mayor italiano, pidiendo que la Marina italiana no solo bloquease el Estrecho al sur de Sicilia, sino que también vigilase los transportes desde el mar Egeo y a lo largo de las costas de África del Norte, y que impusiera un bloqueo con submarinos que hundiesen todo barco que pretendiera entrar de noche en Barcelona, Tarragona, Valencia, Alicante o Cartagena.

Mussolini consintió en hacer realidad las peticiones de Franco. Para ello prepara el siguiente dispositivo:
  • Dos flotillas de submarinos para vigilar la zona del mar Egeo a la altura de la salida de los Dardanelos.
  • Tres flotillas de submarinos para vigilar el canal de Sicilia.
  • Un grupo de destructores, que junto con otros submarinos bloquearían la ruta entre Sicilia y Orán
  • Cuatro submarinos, más los dos cedidos ya a Franco, que se estacionarían a la altura de los puertos españoles.
Los resultados de la ayuda italiana fueron inmediatos, tan solo desde el 6 de agosto de 1936 hasta el 2 de septiembre siguiente, en menos de un mes,  los piratas italianos llevan a cabo las siguientes acciones contra mercantes y barcos de guerra.


Destructor "Lazaga"
Torpedeado el 20/8/1938 por el pirata italiano "Giuseppe Finzi"

Submarino italiano "Giuseppe Finzi".
En 1943 estuvo bajo bandera nazi como "UIT 21"
Autohundido en agosto de 1944.
(Imagen: lasegunda guerra.com)

La organización de esta fuerzas para ayudar a Franco fue conocida, ya antes del 10 de agosto, por Gran Bretaña, los servicios criptográficos de la Marina inglesa habían conseguido descifrar los mensajes intercambiados entre los submarinos italianos, no obstante los ingleses no dieron a conocer esta información, miraron para otro lado, temerosos de que su espionaje a los italianos fuese conocido por estos.


Benito Sacaluga




Fuente: "La Guerra Civil Española en el Mar". (Cap.14). Michael Alpert. Ed.Crítica.