domingo, 14 de junio de 2020

EL ATAQUE Y ABORDAJE AL VAPOR "MAR CANTÁBRICO"




El "Mar Cantábrico era una motonave de carga construida en 1930 para la Cia.Marítima del Nervión. El 18 de julio de 1936 se encontraba atracado en el puerto de Valencia, al fracasar en esa plaza la sublevación militar el buque es incautado por el Gobierno de la República y utilizado, en un primer momento, como barco prisión para los militares sublevados en esa zona.




Veinte días más tarde sirve de transporte a las tropas gubernamentales que al mando del capitán Uribarri ocupan Ibiza y Formentera, primer paso para el proyectado desembarco en Mallorca, volviendo luego a Valencia. Días más tarde sale de Valencia con rumbo a Mahón, para desde allí transportar contingentes de tropas hasta Mallorca.

Félix Gordón Ordás
En diciembre de 1936 pone rumbo al puerto de New York (USA) al objeto de recoger armamento y material de aviación. Durante el trayecto, el 6 de enero de 1937, el Senado de los Estados Unidos aprueba una ley prohibiendo el envío de armas a España. El que años mas tarde fuese presidente del Consejo de Ministros de la República en el Exilio, Félix Gordón Ordás (1) por entonces embajador de España en México, interviene ante el gobierno de USA y consigue que el "Mar Cantábrico" zarpe rumbo a España con parte del cargamento, teniendo que renunciar a cargar 10 aviones de combate. Desde ese momento el ejército sublevado conoce la operación.

Desde New York, el buque se dirige al puerto de Veracruz (México) a completar carga. Desde allí, el 19 de febrero de 1937, partiría para España con una ruta desconocida para su capitán en evitación de que la misma fuese conocida por el espionaje franquista. Zarpa el "Mar Cantábrico" de Veracruz, camuflado, cambia su nombre por el británico "Adda" matriculado en New Castle, emplea lonas embreadas para alterar su perfil y cambia colores. Según las instrucciones recibidas, un día después de zarpar el capitán abre el sobre sellado que le fue entregado poco antes de la salida, allí figura el puerto de destino, Santander, y la clave secreta para comunicarse por radio con Madrid. 

El día 21/02/37, Indalecio Prieto trasmitió dos mensajes al Lendakari Aguirre, el primero con las instrucciones que llevaba el capitán, con enlaces de interés, indicativos de llamada, onda, datos de claves a utilizar, etc. y el segundo con el conocimiento de embarque, con la carga que transportaba.  Los días 22, 23 y 25 el barco comunicó con Gordón Ordás por radio. Todas estas comunicaciones fueron en claro y captadas por Palma Radio, llegando lógicamente a los mandos navales franquistas, que no tienen ninguna dificultad en descifrarlas gracias a las claves dadas a conocer por Prieto en sus mensajes a Aguirre ya interceptados.

Conocida al detalle la información, la marina sublevada solo tiene que esperar tranquilamente a que el mercante se "ponga a tiro" y prepara un dispositivo para apresarlo o hundirlo. Finalmente  el "Mar Cantábrico" es cañoneado por el "Canarias" a pocas millas del puerto de Santander, abordado, la tripulación apresada y conducido a Ferrol, quedando a disposición de la marina sublevada; una vez artillado (piezas de artillería, ametralladoras y cañones antiaéreos), el 25 de junio de 1937 queda convertido en crucero auxiliar al servicio de los sublevados. Finalizada la guerra el buque vuelve a sus propietarios y sigue con sus viajes comerciales. En 1970 es vendido a un armador mexicano, finalmente en 1973 se procede a su desguace.

El "Mar Cantábrico" ya convertido en crucero auxiliar.
Imagen: Vida marítima

Hasta aquí un pequeño resumen de la historia del "Mar Cantábrico".... y la puesta de manifiesto de un error más de los muchos cometidos por Prieto desde que llegó al Ministerio de Marina (1936) y hasta que Negrín lo echó en abril de 1938.

Hasta tal punto Prieto era desconocedor de lo que pasaba en la Flota, que pensaba que el "Mar Cántabrico" había sido hundido, como lo demuestra el encargo que realiza, días después del combate, a la Sala 6ª del Tribunal Supremo para que se recabe (cito textualmente) "Información relativa al hundimiento del vapor Mar Cantábrico". Sabiendo que el "José Luís Díez" estuvo presente en el escenario, el Tribunal Supremo decide interrogar a la tripulación del destructor, el cual se encuentra en Burdeos. El Tribunal Supremo cursa orden vía telegrama al Consulado de España en Bayona, para que desde allí se proceda a realizar las investigaciones solicitadas por el ministro. El consulado designa a Manuel F. Atejada para que se traslade a Burdeos y lleve a cabo las investigaciones.

El 22 de marzo de 1937, más o menos dieciséis días después de la pérdida del mercante, el informe se termina y es enviado a Prieto. El informe, que se muestra a continuación y que incluye la declaración de un marinero del buque, aparte de concretar con relativa claridad lo realmente sucedido, nos vuelve a poner de manifiesto en manos de quién estaban las dotaciones de los buques de la Flota, y me refiero tanto al ministro como a sus ayudantes, así como a un buen puñado de oficiales traidores a la República.










Por fin Indalecio Prieto se enteró de lo que le había sucedido al mercante, no solo de que estaba a flote con bandera franquista, también de que el excelente contingente de armamento y víveres que transportaba había quedado para siempre en manos del enemigo. 

Tal hazaña, llevada a cabo por el crucero "Canarias" contra un mercante desarmado, motivó a Franco para conceder (30-9-1938) la Cruz Laureada de San Fernando, de forma colectiva, a toda la tripulación del "Canarias", una condecoración que tiene por objeto: "Honrar el reconocido valor heroico y el muy distinguido, como virtudes que, con abnegación, inducen a acometer acciones excepcionales o extraordinarias, individuales o colectivas, siempre en servicio y beneficio de España".

Imagino que más tarde, Prieto también se enteraría del destino de la  tripulación del "Mar Cantábrico", compuesta por una brigada internacional de 60 hombres y un número no precisado de marinos republicanos.

Los 60 brigadistas fueron "juzgados" y fusilados en la Punta del Martillo del Arsenal de Ferrol, los marinos españoles fueron también "juzgados" y 25 de ellos fusilados, entre ellos dos menores de edad. Se supone que sus restos reposan en fosas comunes de los cementerios de O Val, Serantes y Canido. El encargado de "legalizar" esta masacre no fue otro que Luciano Conde-Pumpido Tourón, designado por Franco en 1936 como Vocal del Alto Tribunal de Justicia Militar. Acabada la guerra Luciano Conde Pumpido pasó a formar parte del Consejo Supremo de Justicia Militar, por el que pasaron para su confirmación o conmutación miles de condenas a muerte.




Benito Sacaluga.




(1) Félix Gordón Ordás. León, 11 junio 1885 – Ciudad de México (México), 26 enero 1973. Presidente del Consejo de Ministros del Gobierno de la República en el Exilio (París, 1951-1960). 


miércoles, 10 de junio de 2020

LA DOTACIÓN DEL "LAZAGA" QUE COMBATIÓ EN CABO DE PALOS




El destructor "Lazaga" participó, integrado en una flotilla de destructores, en el combate naval de Cabo de Palos (6 de marzo de 1938), durante el transcurso de cual resultó hundido el crucero rebelde "Baleares". Por el elevado número de unidades navales que participaron, el combate de Cabo de Palos está considerado como la mayor batalla naval de la Guerra de España. 

El comandante del "Lazaga", el capitán de corbeta Ramón Guitart de Virto, con fecha del 28 de abril de 1938, a requerimiento del mando, envía a la Jefatura del Estado Mayor de la Flota una relación de los marinos que estaban a bordo durante el mencionado combate, a efectos de la concesión por el Gobierno de la República del "Distintivo de Madrid" (1) condecoración que alcanzó a todas las dotaciones y buques que participaron en Cabo de Palos. Al comandante de la Escuadra, Luis González de Ubieta, le fue impuesta la "Placa Laureada de Madrid", así denominada por considerarse a Madrid la capital mundial del antifascismo; había sido creada por Decreto el 5 de marzo de 1937, y estaba pensada para premiar hechos extraordinariamente heroicos o de capacidad militar.


Distintivo de Madrid


Solo tres militares republicanos recibieron esta recompensa: el general José Miaja Menant (concedida el 12 de junio de 1937 por la defensa de Madrid), el general Vicente Rojo Lluch (concedida el 10 de enero de 1938 por la conquista de Teruel) y, finalmente, tal como se ha dicho anteriormente, el capitán de corbeta Luis González de Ubieta (concedida el 16 de marzo de 1938 por el hundimiento del "Baleares".


Laureada de Madrid



RELACIÓN DE PERSONAL QUE ESTABA A BORDO DEL DESTRUCTOR "LAZAGA" DURANTE LA NOCHE DEL DÍA 6 DE MARZO DE 1938 (2)



Cap. De Corbeta (Cmte) Ramón Guitart de Virto
Comte. Reserva Naval Francisco Bayona Soler
Tte. de Navío Reserva Naval Antonio Fernández Santos
Comisario Político Manuel Palacios Rey
Of.1º Naval (2º Cmte) Manuel Huertas Morion
Capitán Maquinista Bartolomé Gibert Quetglas
Teniente Maquinista Felipe Fernández Feal
Teniente Maquinista Manuel Vázquez Vergara
Teniente Maquinista Alfonso Chao García
Teniente Maquinista Manuel Abeledo Alonso
Of. 2º Elect. y Torpedos José Campoy Ureña
Auxiliar de Artillería Rafael Brotons Carbonell
Auxiliar de Sanidad Francisco González Benitez
Auxiliar de Máquinas José López Borrego
Auxiliar de Máquinas David Laencina Vázquez
Auxiliar de Máquinas Manuel Suano Gómez
Auxiliar de Máquinas Andrés Francés Morales
Aux. Alumno Naval Francisco Luna Benitez
Aux. Alumno Elect. yTorp. Ismael de Andrés Sanz
Aux. Alumno Elect. yTorp. Manuel García Serna
Aux. Alumno Artillería Juan Moya Nieto
Aux. Alumno Artillería Manuel Iglesias Tapia
Aux. Alumno Artillería Julio Moreno Peña
Aux. Alumno Artillería Vicente García Ruiz
Aux. Alumno Máquinas José Alonso Cabrera
Aux. Alumno Máquinas Angel Martín Benito
Aux. Alumno Radio Francisco García Ruiz
Aux. Alumno Radio Alfredo Salvador Cuesta
Aux. Alumno Electricidad Julio Méndez Durán
Aux. Alumno Electricidad Joaquín Crespi Martinez
Oficial 1º Elect. Cifrador Antonio Antolín Bregua
Cabo de Marinería Francisco Ros Maiquez
Cabo de Marinería Aurelio Llorach Rubio
Cabo de Marinería Salvador Cascales Hernández
Cabo Electricista Miguel Jiménez Galvez
Cabo de Oficinas Julio Gómez Rey
Marinero Enfermero Lucinio Basanta Viapo
Marinero Despensero Benjamín Gutierrez Suárez
Marinero Cocinero Eduardo Laraudogoitia V.
Marinero Cocinero Joaquín Garvín Ramirez
Marinero Carpintero Basilio Crespo González
Marinero Amanuense Antonio Tárraga Sánchez
Marinero Armero Pedro Tárrraga Sánchez
Marinero Telemetrista Victoriano Orbaneja Noriega
Cabo Apuntador Francisco Jorquera Egea
Cabo Apuntador Rafael Dasi Navarro
Cabo Apuntador Bartolomé Núñez Toledo
Cabo Apuntador Juan Nicolás Cuadrado
Marinero Apuntador Miguel Moreno Rubio
Marinero Apuntador Manuel Cañagueral Boyer
Marinero Apuntador Sebastián Sánchez Gutierrez
Marinero Señalero Raul Silva Legorburu
Marinero Señalero Francisco Amadeo Díaz
Marinero Señalero Luis Clavería Rodrigo
Marinero de 1ª Sebastián Diaz Gonzalez
Marinero de 1ª Antonio Sánchez Gallardo
Marinero de 1ª Salvador Mateo Fernández
Marinero de 1ª Antonio Montoya Martínez
Marinero de 1ª Andrés Lassus Denclás
Marinero de 2ª Salvador Navarro Gallardo
Marinero de 2ª José Torres Martín
Marinero de 2ª Alfonso Bernal Fuentes
Marinero de 2ª Javier González García
Marinero de 2ª Luis Roig Prunellas
Marinero de 2ª José Robert Cardona
Marinero de 2ª Manuel Botias Turpín
Marinero de 2ª Manuel Cuevas Díaz
Marinero de 2ª José Hernández López
Marinero de 2ª Gregorio Sánchez la Blanca


Nota.- La dotación asignada en esta clase de destructores (Alsedo) era de +- 86 marinos, el listado anterior suma 69 miembros. Es posible que el listado esté incompleto en relación con la Marinería.





Benito Sacaluga.






(1) El Distintivo de Madrid estaba equiparado en cuanto a méritos a la Placa Laureada de Madrid, hasta el punto de pasar a regirse según su Reglamento. Este distintivo lo ostentaban las banderas o enseñas de las unidades recompensables, aunque también existió un distintivo personal, que podía lucirse, bordado en seda verde, en la manga izquierda de la camisa. El diseño había de ser el mismo que el de la Placa Laureada de Madrid. Además, la bandera de la unidad (en este caso buque) ostentaría el mismo Distintivo en triple tamaño, amén de una corbata con los colores nacionales y dos pequeños distintivos bordados en sus puntas.

Para la ocasión que nos ocupa se creó otro diseño, detallado en una Circular de la Subsecretaría de Marina de agosto de 1938, (DO nº 196). Esta versión del distintivo refleja con meridiana claridad la misma esencia de la distinción, es decir el mito de la ciudad de Madrid como emblema de la lucha por la República española; de hecho, el diseño se corresponde totalmente con el escudo de la Villa de Madrid, bordado en oro y plata. Este modelo de distintivo aparece presentado en dos modalidades. La primera debía bordarse sobre un gallardete; en este caso los laureles se bordaban en verde, para que destacara sobre el amarillo de la enseña nacional. El otro modelo era para el uniforme. Ambos son idénticos y presentan bajo el escudo de Madrid la inscripción "6-3-1938" bordada en rojo.

(2) Fuente:  Archivo General de la Marina Alvaro de Bazán,





sábado, 6 de junio de 2020

ANGEL LANDA SIERRA, ARTILLERO DE LA FLOTA REPUBLICANA




Angel Landa a los 97 años de edad
Imagen: El País
(1) El día en que se proclamó la Segunda República, Ángel Landa fue a clase en el colegio de los Maristas de Balmaseda. Hijo de Maximino Landa y María Sierra, no llegó a conocer a sus padres y se crió con sus hermanas mayores en el caserío de unos tíos. Con 16 años entró a trabajar en la fábrica de boinas La Encartada, con un jornal de 50 céntimos diarios.

Las charlas con su cuñado Emeterio y la lectura diaria de El Liberal y de otros libros despertaron su conciencia política y se afilió a la UGT. Durante la revolución de octubre de 1934, Ángel y otros compañeros socialistas planificaron volar el puente de El Berrón para evitar la llegada de tropas desde Burgos a la zona minera vizcaína. “Llegada la hora, fuimos al puente”, relata. 
“Había que hacer un agujero grande en el centro para meter la dinamita. Estábamos en ello, cuando se oyó que alguien se acercaba del pueblo. Hubo disparos. Nos dispersamos y al día siguiente, la Guardia Civil hizo algunas detenciones. Ahí quedó todo”.

Para apartarse de la creciente violencia política, decidió alistarse en la Marina para hacer el servicio militar. El 7 de septiembre de 1935 ingresó en la base de Ferrol. Tras mes y medio de instrucción, fue destinado a la base de San Javier a una escuadrilla de hidroaviones. Por Navidad, solicitó un permiso para volver a casa. Esos 25 días fueron los últimos que pasó en Balmaseda, adonde no regresó hasta 36 años después.

La noche del 18 de julio de 1936, el corneta de San Javier llamó a formar a la tropa. 
“El oficial de radio nos reunió para decirnos que había recibido una alerta de Madrid dando poderes al personal para apoderarse de la base y encerrar a toda la oficialidad. El corneta tocó dos veces más, pero ninguno salió”. Los 32 oficiales rebeldes fueron después detenidos y posteriormente fusilados.
Durante la guerra estuvo embarcado como artillero en el acorazado "Jaime I" y los destructores "Churruca" y "Ulloa". Con el primero, zarpó en febrero de 1937 rumbo a Almería, pero los continuos bombardeos de los Junkers alemanes aconsejaron regresar a Cartagena. Allí les aguardaba la tragedia. Mientras era reparado en el muelle, el 17 de junio el "Jaime I" sufrió una serie de explosiones, cuyo origen nunca se aclaró. 
“Yo volví a nacer aquel día”, recuerda Landa. “Aquello era un infierno por el repiqueteo continuo de las explosiones, acompañadas de largas llamaradas, como un volcán. Alrededor del buque se hallaban infinidad de cuerpos despedazados”.




La noche del 5 de marzo de 1938, embarcado entonces en el "Ulloa", participó en el combate naval que acabó con el crucero franquista "Baleares". Ese día, la flota republicana puso en fuga al "Canarias" y al "Almirante Cervera", los otros dos colosos de la flota franquista.

Más que las batallas, Ángel rememora con horror los bombardeos de la aviación enemiga. 
“Nada tan impresionante como resistir a pie firme, sobre la cubierta, un fuerte bombardeo en el espacio reducidísimo de una bahía como la de Cartagena”.
Antes del final de la guerra, el "Ulloa" realizó varias travesías de Cartagena a Barcelona con una preciosa carga: el tesoro del Banco de España. Hasta 200 cajas por viaje con barras de oro y plata. Los barcos zarpaban a las seis de la tarde y llegaban a Barcelona a las cuatro de la mañana para ocultar lo más posible la maniobra. Ángel participó en 11 de aquellas expediciones. 
“Cada vez que llegábamos y descargábamos las cajas, Hacienda nos daba un kilo de lentejas, otro de arroz, algunas latas de carne argentina y también latas de sardinas y tabaco Gener”.
Los últimos días de la guerra los pasó en el hospital, recuperándose de una herida en la pierna izquierda. De allí salió in extremis a primera hora del 5 de marzo de 1939 para embarcar en el "Tramontana", un barco que contaba en su tripulación con muchos vascos, “todos conocidos míos”.

Si el grueso de la flota republicana de Cartagena puso rumbo al puerto tunecino de Bizerta, el "Tramontana" se dirigió a Orán (Argelia), para cargar carbón y seguir ruta hacia América. Las autoridades francesas lo impidieron. El buque quedó atracado en la base de Mers el Kebir y su tripulación fue enviada primero a un centro de internamiento cerca del puerto y a finales de julio al campo de concentración de Relizane, a unos 200 kilómetros al sur de Orán.
 “Allí nos alojaron en barracas de adobe. En cada una éramos 15 personas. Los vascos a la nuestra la llamábamos el Botxo”.
Muy pronto, las condiciones de vida en el campo se hicieron insoportables. Finalmente, Ángel salió de Orán en el vagón de un tren de mercancías con destino a Bouarfa, un campo de trabajo en la frontera con Marruecos. La travesía, de 600 kilómetros, fue penosísima: 
“Íbamos custodiados por soldados coloniales árabes. Nos daban de comer pan y latas de sardinas. Lo que nunca durante la guerra, en aquel tren me acordé de mi hermana Petra y se me saltaron las lágrimas”.
En medio del desierto, cerca de la cordillera del Atlas, su compañía tenía que cavar un talud de tres metros en las obras del ferrocarril transahariano. La temperatura a mediodía superaba los 40 grados. Cada trabajador tenía para todo el día una cantimplora con un litro de agua. El último destino de su compañía en Argelia fue una mina de carbón en Kenazda, cerca del campo de Colomb Bechar. Ángel evitó el trabajo de la mina porque le hicieron jefe de cocina, llevándose con él a un grupo de amigos vascos.

Tras vivir tres años en la posada española de Orán, en agosto de 1946, a bordo del petrolero "Minatitlán", Ángel y su amigo Teodoro Alluntis llegaron al puerto mexicano de Tampico. Desde allí se trasladaron en autobús a la capital federal y se alojaron en una pensión regentada por socialistas bilbaínos. En la oficina de la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles) les dieron 300 pesos a cada uno y algo de ropa.

Una semana después, Ángel encontraba trabajo en una empresa dirigida por Martín García Urtiaga, natural de Portugalete, que antes de la guerra había sido director de Campsa en Bilbao. En esta compañía se jubiló en diciembre de 1990. 
“México fue mi salvación. Aunque es muy grande la distancia que me separaba de mi familia, estaba satisfecho porque aquí es donde logré organizarme y crear una familia”, resume.
Regresó a Balmaseda en 1971. El reencuentro con su cuñado Emeterio fue “algo así como volver a nacer”, se emociona. “Al charlar con él de nuestras cosas del pasado se me hacía un nudo en la garganta”. Ha vuelto en otras ocasiones; en 1978, en compañía de su esposa mexicana Mina y de dos nietos. “Conocieron a mi familia y les gustó mucho mi tierra”. En 1995, mecanografió en 130 folios unos “apuntes personales” en los que relataba su historia, memorias de un artillero que ahora salen por primera vez del ámbito familiar.




(1) El País. 24/12/2013. Recuerdos del último artillero. Entrevista realizada por Asís Ulla.










domingo, 31 de mayo de 2020

EL ESPÍRITU REPUBLICANO DE LA ESCUELA NAVAL POPULAR






El 20 de noviembre de 1937, a pocas semanas de la entrada en funcionamiento de la recién creada Escuela Naval Popular, en el semanario La Armada (Órgano Oficial de los Marinos de la República), se publica un artículo en el que se ponen de manifiesto diversas consideraciones sobre el espíritu republicano de la Escuela, junto con un planteamiento de la necesaria reorganización democrática y estructural de la Armada.


Fotografía actual del Asilo de La Rambla (Cartagena),
donde se ubicó la Escuela Naval Popular tras su
paso por la Escuela y Base de Submarinos

Un mismo molde dará siempre la misma figura


Pronto estará en marcha la Escuela Naval Popular. Esto puede considerarse como la elección del solar en el cual debe levantarse la nueva Marina republicana. Ahora bien, dicha Marina debe ser obra exclusiva de la España republicana, para que siendo un organismo del Estado lo sea del pueblo, esto es, que sea de hecho popular. Debe ser, en suma, una creación de la República, y como creación debe dársele una organización que responda a su carácter militar y democrático. De no dársele nueva organización y empezar a funcionar la Escuela siguiendo los métodos y procedimientos que hasta 1936 tuvo la fenecida Escuela Naval Militar, y después, regirse por la vigente organización de la Armada se obtendrían oficiales cuya “substancia” será republicana, no cabe duda, pero tendrían que seguir el camino trazado por quienes no lo eran y sujetarse a las normas establecidas por los devotos de la más hermética reacción, resultaría a fin de cuentas que siendo los nuevos oficiales de substancia republicana tendrían la misma “figura” de los de “antes”.

La Organización actual de la Armada es una ley aprobada por las Cortes republicanas, estudiada y «propuesta» previamente por comisiones, que se nombraron con tal objeto, de cada uno de los Cuerpos de la Armada que en aquella fecha se denominaban «patentados» y sin intervención de los que formaban los auxiliares llamados entonces «clases subalternas». Cada comisión redactó su proyecto con respecto al Cuerpo a que pertenecía los cuales se discutieron en las sesiones plenarias y se aprobaron por «unanimidad». Sin embargo, nada de lo que apareció en el Decreto primero, y en la Ley después, se parecía en nada a lo discutido y aprobado. La Ley orgánica de la Armada que aprobaron las Cortes fue íntegramente lo propuesto por UN SOLO CUERPO de los que nombraron para su estudio.

Todas las comisiones nombradas, menos una, estaban de acuerdo sobre la creación de una Entidad superior en la que estuvieran representados todos los Cuerpos además de una representación civil y parlamentaría. Esta era la más importante y transcendental BASE que se trataba de establecer por considerarla de perentoria necesidad para la Marina.

Todas las comisiones consideraban de imprescindible necesidad la creación de un organismo que discutiera y tramitara las decisiones ministeriales para impedir sus tradicionales extra limitaciones de las que nunca se podía protestar ni de palabra ni por escrito, pues el Ministro, escudado tras el falso concepto de la disciplina, impedía que los interesados pudieran hacerse oír, tanto de forma particular como colectivamente.

Esta propuesta de los Cuerpos auxiliares de entonces no era, ni mucho menos, una creación patrocinada por ellos, ya que en España se estableció varias veces el Almirantazgo y otras tantas fue deshecho por Ministros a quienes estorbaba para sus manejos. El Almirantazgo inglés fue siempre el modelo adoptado por todas las marinas del mundo por ser una de las instituciones más eficaces para el engrandecimiento de una marina. Dicho Almirantazgo está compuesto por dos lores civiles y dos secretarios también civiles, uno de ellos permanente y otro parlamentario y forman parte de él todos los Jefes de los distintas Cuerpos especiales.

Esta especie de Almirantazgo, denominándolo Junta consultiva, o como mejor le cuadrara o estimaran, era lo que se propuso, en cuya constitución entraran todos los jefes de Sección o de Cuerpo, como también una representación parlamentaria y un financiero político o del Ministerio de Hacienda, la cual debía presidirla el Ministro de Marina al que le serviría, en todos los casos, de asesoramiento. Dicho Ministro y el Subsecretario debían ser siempre civiles.


Ministerio de Marina en 1932

Sobre esta BASE fundamental que se propuso, estando de acuerdo todas las comisiones MENOS UNA, se ha escrito y hablado mucho por autoridades de la Marina, tanto españolas como extranjeras, y entre estas últimas, algunas inglesas con fecha anterior a su implantación en Inglaterra.

En España, dijo el Conde de Salazar: «Uno de los vicios o defectos más substanciales es la falta de estabilidad del régimen gubernativo de la Armada que depende absolutamente de la voluntad o del capricho del Ministro».

El almirante Topete, escribió:

“La Marina no tendrá base segura sin una institución que garantice los derechos y satisfaga las justas aspiraciones de cuantos sirven en la Armada. Institución en la que estén representados los distintos cuerpos y que tiene provechoso ejemplo en Inglaterra, o sea, en la Nación que todo lo fía a sus escuadras y mira el engrandecimiento de su Marina como emblema de su poder en el mundo”.

El almirante Antequera propuso al Gobierno la siguiente disyuntiva:

Vicealmirante Juan B. Antequera Bobadilla
“O un Almirantazgo como en Inglaterra, o una Junta de Jefes de reconocida competencia para aconsejar al ministro, pero que jamás la Marina pueda estar regida por la voluntad de un solo hombre”.

El almirante inglés lord Hamilton, dijo:

“El Almirantazgo es necesario para evitar las deplorables consecuencias de las oligarquías y que el espíritu de cuerpo se manifieste perjudicialmente”.

Lord Brassy escribía:

“La Armada debe ser continuamente vigilada por una activa y cuidadosa intervención parlamentaria”.


Es, pues, una verdadera necesidad nacional la creación de una Junta de Jefes de los distintos Cuerpos, incluso los llamados auxiliares, que sea un dique, cuando haga falta, contra el error, el capricho...etc. de los ministros, siendo preciso que las Cortes la implanten cuanto antes, dándole garantía de estabilidad e independencia. Una vez constituida esta Junta asesora del ministro, puede arrancar de ella la Nueva Organización de la Marina republicana, pues estando en ella representados POR IGUAL todos los Cuerpos y presidida por el Ministerio, ninguno de ellos podrá tener preponderancia sobre los demás. Los servicios y cometidos de cada uno serán, los que se detallen en los respectivos reglamentos orgánicos, y se deberá poner especial cuidado en que ninguno de ellos invada las atribuciones de otro.

Una vez organizada la Marina con bases justas y democráticas de las que se deriven los métodos y procedimientos que el estado actual de España requiere no cabe duda que los oficiales que se formen en la Nueva Escuela, además de ser substancialmente republicanos tendrán siempre la figura de tales.

Artículo firmado por:

BESARO (1)





(1) Seudónimo utilizado por el Teniente Coronel de Máquinas Benito Sacaluga Rodriguez. Promotor de la Escuela. Profesor y Director de la Escuela Naval Popular.


Enlace de interés: La Escuela Naval Popular Única

Nota: Las imágenes no están incluidas en el artículo publicado en La Armada.