Teniente Coronel Maquinista de la Armada. Submarinista.Jefe de Máquinas del Acorazado "Jaime I". Jefe de los Servicios de Inspección de Máquinas de la Flota Republicana - Director de la Escuela Naval Popular de Cartagena - Cádiz 1.882 - Cartagena 1.939
sábado, 6 de marzo de 2021
CUERPO DE MAQUINISTAS DE LA ARMADA (II)
lunes, 1 de marzo de 2021
CUERPO DE MAQUINISTAS DE LA ARMADA (I)
ESTADO GENERAL DE LA ARMADA
Escalafón del Cuerpo de Maquinistas de la Armada
Publicado en enero de 1936 por el Ministerio de Marina (1)
Primera Sección
Generales
Coroneles
Tenientes Coroneles
Comandantes
Capitanes
Tenientes
"Vuelve el ESTADO GENERAL DE LA ARMADA a reanudar su publicación, después de un intervalo cubierto en parte por el dolor y el heroísmo, y la Marina no quiera que, al aparecer de nuevo las listas de los que en ella sirven a la Patria, falten en el puesto de honor los nombres de los que con su conducta añadieron un laurel más a la suma incontable de las glorias de España".
En sus primeras páginas se relacionan por grado los marinos “Caídos por Dios y por España”, es decir los nombres de todos aquellos que se sublevaron contra la República y perdieron la vida durante la Guerra de España, en total 294 marinos del Cuerpo General entre el almirantazgo, capitanes de navío, capitanes de fragata, capitanes de corbeta, tenientes de navío, alféreces de navío y alféreces de fragata, en el caso de los pertenecientes al Cuerpo de Maquinistas figuran tan solo dos comandantes, dos capitanes y un teniente.
sábado, 27 de febrero de 2021
EL ACORAZADO
Lo que sigue a continuación es el extracto de un capítulo del libro "Nueve Artículos sobre Política Naval", de Antonio Ros. publicado en Cartagena en 1937, y prologado por el ministro de Marina José Giral Pereira.
De la combinación entre una gran potencia artillera y una coraza protectora nace el Acorazado. Atendiendo a otros factores, tales como el radio de acción y la velocidad, factores que están en proporción inversa con el desplazamiento y el peso, magnitudes derivadas ambas de la coraza y la artillería, tanto la velocidad como el radio de acción quedan en un segundo plano a la hora de su diseño.
Hasta la segunda mitad del siglo XX, el acorazado era el buque indispensable en cualquier acontecimiento bélico en el mar. Sus potentes cañones, emplazados en las casi inexpugnables torres blindadas, harán blanco, en la acción combativa, a muchas millas de distancia, y su agresión temible le servirá –aparte de la seguridad de su coraza- para ampararse de la artillería enemiga y para defender a las demás unidades que lo acompañan.
El acorazado es barco destinado a hundir al buque enemigo, cualquiera que sea su fortaleza, y salir indemne de la operación destructora. Para ese efecto cuanta con una artillería muy potente, para luchar con sus semejantes, con otra secundaria para barcos de inferior tonelaje y con una coraza, que, con los progresos de la siderurgia, reforzada con con aceros cromados y al tungsteno, los defiende sobradamente de los ataques, por duros y reiterados que estos sean.
Aisladamente, y constituyendo escuadra de combate, es el acorazado el buque más importante de una Flota. Mientras el submarino practica el corso, y el destructor convoya o defiende un puerto, o vigila un estrecho, y el crucero observa al enemigo, adquiere una importante información del mismo, o se lanza a la vanguardia para desorientarlo, el acorazado, dueño del mar, mide sus fuerzas contra todas las del adversario, impone su predominio, protege un desembarco, y destruye y aniquila.
España solo cuenta en la actualidad (1937) con dos acorazados, antiguos, de escaso tonelaje y de análogas características. Hoy, fiel a nuestro Gobierno, uno de ellos, el más moderno, más equipado y en mejor uso: el “Jaime I”. En servicio desde diciembre de 1921 y a pesar de su escaso desplazamiento, 16.400 toneladas, su velocidad de 19 nudos y un radio de acción superior a 5.000 millas náuticas, lleva coraza de 20 centímetros y dispone de cañones de potente calibre (8 de 305 mm.), buena artillería secundaria (20 -diez por banda- de 110 mm.) y modernos cañones antiaéreos, montados en los últimos meses.
Artillería digna de tenerse en cuenta, toda vez que el mismo calibre aparece en las torres de acorazados de más envergadura. De 305 milímetros es la artillería principal de los seis acorazados franceses del grupo “París”, de 22.000 toneladas, y del “Voltaire”, de 17.500; de la misma medida lo llevan los doce cañones del “Arkansas” norteamericano, del año 1927; también montan el mismo calibre los “Oktjabrskaja-Revoluzia”, “Marat”, Michael Frunze” y “Perischskaja”, que figuran en la flota de la URSS, con coraza de 25 centímetros y un tonelaje de 25.500 toneladas.
Recientemente, nuestro “Jaime I”, pudo darse el lujo de asomarse a la bahía de Algeciras y destruir a discreción cuanto quiso, sin que la artillería enemiga lograse, con la repetición de impactos, otra cosa que deslustrar la pintura de sus costados.
Asegura el almirante británico Fisher que "la velocidad es un arma". Los ingleses cuentan con un acorazado de 42 mil toneladas y artillería de 381 mm., el “Hood”, que alcanza los 31 nudos, pero su coraza lo coloca en situación de inferioridad con otros buques de protección más cumplida. Mejor protección antes que mayor velocidad. Así lo entendieron siempre los alemanes y fue el Gran Almirante de la Kaiserliche Marine Alfred von Tirpitz quien sostuvo que "el éxito en el combate naval estriba en no dejarse hundir".
Con más fuerte potencia destructora, o más débil, con coraza de mayor o menor grosor, y con velocidad mejor o peor registrada, lo cierto es que el acorazado es y será el buque insigne e insustituible de toda flota bien organizada. Si es veloz y potente su artillería, impondrá en todo instante el momento y la proximidad del combate. Si su coraza no es liviana, los proyectiles que le alcancen, aún funcionando debidamente sus espoletas e incidiendo con la inclinación de rigor, no destrozaran lo bastante para anular su flotabilidad. En la guerra ruso-japonesa fueron necesarios para hundir cada acorazado ruso cerca de mil proyectiles de más de seis pulgadas lanzado a unos cinco kilómetros. Y el “HMS Invincible”, en la batalla de Jutlandia, pasto de un intenso y duro bombardeo, necesitó, finalmente, para ser hundido que una granada perforase el techo de una de sus torres, explotando en su interior, y que las llamas producidas incendiasen el pañol correspondiente. (1)
(1) De esta forma fue inutilizado el acorazado “Jaime I”, a causa de una explosión en los pañoles de la Torre 3. Ninguno de los muchos bombardeos que tuvo que soportar pudieron con el. No fue una bomba de la aviación, tampoco una granada enemiga, para hundirlo había que hacerlo desde dentro, y así se hizo, un sabotaje llevado a cabo por algún miembro de la dotación acabó con él.
lunes, 8 de febrero de 2021
EL “MAGALLANES” ARRIBA A CARTAGENA
Era el 11 de septiembre de 1936, procedente de Méjico llegaba a Cartagena el transatlántico español “Magallanes”, sus bodegas iban repletas de armas y municiones, cargadas en México, era la primera ayuda exterior que recibía la República española y la enviaba el presidente mejicano Lázaro Cárdenas del Río.
El “Magallanes”, construido en los Astilleros de Matagorda (Cádiz) para la Cia. Trasatlántica, botado en 1926, entró en servicio dos años más tarde, cubriendo rutas entre España con Cuba, New York y varios países de Sudamérica. El día 18 de julio se encontraba en Coruña, desde donde partió el día 22 rumbo Méjico a las órdenes de Manuel Morales Muñoz, capitán de la Marina Mercante. El buque, gemelo del "Marqués de Comillas", tenía una eslora de 145 metros, con 17,5 de manga y 13.000 toneladas de desplazamiento. Su aparato propulsor consistía en dos grupos de turbinas Parsons, alimentadas por cinco calderas de tiro forzado, que le dieron en pruebas una velocidad de 16,33 nudos. Tenía tres cubiertas y el pasaje estaba distribuido en 139 camarotes de primera clase, 53 de segunda y 758 destinados a emigrantes que iban en literas ubicadas en sollados y entrepuentes.
En su viaje de vuelta desde Méjico, a su recalada en Cabo San Vicente fueron a esperarle unidades de la Flota republicana, concretamente el crucero “Miguel de Cervantes” y el destructor “Sánchez Barcáiztegui”. En las inmediaciones de Cabo de Palos, una escuadrilla de la aviación italiana con base en Mallorca llevó a cabo dos bombardeos sobre el “Magallanes” y sus escoltas, bastó con que el “Almirante Cervera”, durante la segunda pasada, respondiese al ataque para que los aviones fascistas soltaran sus bombas de cualquier manera y huyeran del escenario.
Como se ha dicho, el “Magallanes arribó sin más problemas a Cartagena el 11 de septiembre de 1936, con su preciado cargamento intacto, consistente en 20.000 fusiles y 20 millones de cartuchos.
Según nos relata M. Domínguez Benavides (“La Escuadra la mandan los cabos”. Méjico 1975)"
"El día en el que llegó el “Magallanes” a Cartagena los representantes de la CNT-FAI no se presentaron en el Ayuntamiento, donde el Frente Popular se reunía. En medio del revuelo causado por la noticia de que un “barco grande” con armamento entraba en el puerto, sorprendió la ausencia de los confederales. Se hicieron averiguaciones y se descubrió que la FAI intentaba apoderarse de la carga. La guardia de Asalto lo confirmó. Se previno a la marinería y se le invitó a que colaborase en la descarga y vigilase a los faístas. En la última decena de julio, la FAI había pretendido adueñarse de 42 toneladas de dinamita, se trasladó la dinamita a tiempo y los de la FAI se encontraron con los polvorines vacíos.
Después del “Magallanes” y por rutas distintas empezaron a llegar los barcos de la URSS. A la FAI se le dilataron las narices. El anarquismo ya tenía medio roto el espinazo."
(1) El "Magallanes" consiguió llevar a cabo dos viajes más en la ruta del Mar Negro, rumbo al puerto de Odessa (URSS). En el segundo viaje, en el paso de los Dardanelos, el 25 de junio de 1937 embistió y echó a pique el mercante italiano "Capo Pino".
A instancia de los armadores italianos se consiguió el embargo del trasatlántico español por las autoridades turcas para responder de los daños del accidente. De esta forma el "Magallanes" quedó internado en aguas extranjeras hasta el final de la guerra. El entonces presidente de la compañía Trasatlántica, José Bertrán y Musito, negoció la indemnización ante las autoridades turcas y regresó a España en diciembre de 1939 bajo mando militar, siendo su comandante el capitán de fragata Francisco Núñez Rodríguez.
Tras su arribada a Cádiz fue sometido a una modernización de sus instalaciones, quedando con capacidad para 607 pasajeros repartidos en las tres clases tradicionales y una tripulación de 180 hombres. En las bodegas podía cargar 2.100 toneladas y a continuación fue destinado a la línea de Centroamérica.
Terminada la IIGM, el "Magallanes" continuó en el servicio americano hasta octubre de 1953, en que fue amarrado en Bilbao a la espera de una modernización que nunca llegó. Se proyectó sustituir las turbinas por motores diésel y al final se renunció a toda iniciativa. En 1957 fue vendido a Desguaces y Salvamentos del Nervión y desmantelado un año después en Santurce.
Benito Sacaluga
Imagen: mgar.net
(1) Juan Carlos Díaz Lorenzo. Periodista e investigador naval. El buque "Magallanes", Escala en Tenerife.







