domingo, 18 de diciembre de 2022

LOS CRUCEROS FACCIOSOS "CANARIAS" Y "BALEARES" HUYEN DE LA FLOTA REPUBLICANA

 

La Libertad. 27/04/1937

Nuestra Escuadra cañoneó eficazmente los puertos de Málaga, Motril y Torrox.
Los cruceros rebeldes "Canarias" y "Baleares ' huyeron ante la Flota republicana



Valencia, 26.-   El Ministerio de Marina y Aire ha facilitado, a la una de la tarde, el siguiente parte:

El jefe de la Flota ha comunicado al ministro de Marina y Aire lo siguiente: 

En la noche del viernes salieron de Cartagena los cruceros “Libertad” y “Méndez Núñez” y cinco destructores  para efectuar un bombardeo en las costas rebeldes. Con anterioridad habían salido de Cartagena para Almería dos destructores a fin de proteger la salida del acorazado “Jaime I” de aquel puerto y acompañarle hasta su unión al resto de la Flota. Ésta, al salir de Cartagena, se vio en la necesidad de tener que despistar al crucero alemán “Leipzig”, que hace su guardia de control permanente a la vista de dicho puerto, y que más que otra cosa es un espía avanzado del enemigo.

 

 

El crucero y el destructor salidos de Cartagena se unieron al sur de Almena con el “Jaime I” y demás fuerzas a las nueve horas del día 24. Al unirse el “Jaime I” se destacaron dos destructores para Málaga, con objeto de bombardearla a la misma hora que el resto de la Flota efectuaba la vigilancia de la costa.

Reunidos el “Jaime I”, el “Libertad”, el “Méndez Núñez” y cinco destructores, se dirigieron, en perfecta formación, a la costa facciosa. Al llegar a la altura de Motril se abrió el fuego por todos los buques sobre la fábrica de azúcar  y otros establecimientos industriales, haciéndose magníficos blancos y apreciándose desde a bordo los efectos causados.

En Motril contestó a nuestro fuego una pequeña batería, cuyos proyectiles cayeron todos al agua. Continuose el bombardeo a todo lo largo de la costa de Motril a Torrox, tomándose también como objetivo la fábrica de azúcar de Almuñécar y Salobreña y los puentes de la carretera.

 

 

El fuego fue intensísimo y los resultados perfectos. El bombardeo duró desde las tres a las seis de la tarde, haciéndose un millar de disparos. Los destructores que se destacaron a Málaga bombardearon con gran precisión el puerto y los depósitos de la Campsa. Fueron contestados por une batería del 15, emplazada en las proximidades de Málaga, y que no consiguió hacer blanco.

A poco de iniciarse el bombardeo se elevó en Málaga la aviación facciosa, logrando uno de nuestros buques derribar a uno de los apáralos. Al retirarse los destructores, salieron de Málaga dos lanchas torpederas, que se limitaron a lanzar sus torpedos a una distancia de 9.000 metros de nuestros buques, sin resultados positivos, refugiándose las demás embarcaciones en el puerto de Málaga, ante la barrera infranqueable de fuego con que les recibieron los destructores.

En la mañana del domingo, al entrar la Flota en Cartagena, un crucero tipo “Cananas”, amparándose en la densa niebla, abrió fuego sobre un destructor, lanzándole cuatro salvas a gran distancia y desapareciendo acto seguido a gran velocidad. Más tarde, el destructor “Sánchez Barcáiztegui”, que se retiraba a la base, fue agredido por los cruceros facciosos “Canarias” y “Baleares”, aproximadamente a veinte millas de Cartagena. Ambos cruceros abrieron fuego sobre el destructor a 12.000 metros. El “Sánchez Barcáiztegui” contestó a la agresión, entablando combate y haciendo sobre el enemigo 160 disparos en los treinta minutos que duró el mismo. 

 

 

La Flota, que ya se encontraba en puerto, salió de nuevo al mar en persecución del enemigo, que huyó a gran velocidad por el sur de Cartagena. Se le buscó por espacio de tres horas, sin que hiciera acto de presencia.

El comandante del “Sánchez Barcáiztegui” informó que durante el combate que sostuvo con el enemigo pudo apreciar que el crucero alemán “Leipzig”, que estaba en sus proximidades, pero desenfilado, comunicaba con los cruceros enemigos por medio de un proyector. También se observó que, al salir la Flota del puerto, en persecución del enemigo, la radio del “Leipzig”, con onda de cinco metros, comunicaba constantemente en cifrado con un buque próximo, lo cual hace suponer que informaba al enemigo de la salida y movimientos de nuestros buques.

 




 


martes, 13 de diciembre de 2022

EL VAPOR "MARTA JUNQUERA" APRESADO POR EL CRUCERO ALEMÁN "KÖNIGSBERG"

 


Destinado al cabotaje entre puertos del Cantábrico, fue construido en Bilbao por los astilleros Euskalduna en 1918, para el armador Victoriano López Dóriga, bautizado como “Mechelin”, fue vendido a la naviera santanderina Vapores Costeros, S-.A. en 1926, cambiándose su nombre por el de “Marta Junquera”.




Sus características principales eran: 

  • Peso muerto: 650Tn.
  • Registro Bruto: 607 TRB
  • Eslora: 57,6 metros
  • Manga: 8,2 metros
  • Puntal: 2,9 metros
  • Propulsión: Máquina alternativa triple expansión
  • Potencia: 240 CV
  • Velocidad máxima: 8,5 nudos

Al inicio de la Guerra de España se encontraba amarrado en el puerto de Santander, siendo entonces requisado por el Gobierno de la República.

El 3 de enero de 1937, cuando navegaba bajo bandera republicana de Bilbao a Santander con un cargamento de patatas, fue capturado por el crucero nazi “Königsberg” (1), a la altura de Cabo de Ajo, frente a Santoña, en la costa cántabra, como represalia por la reciente captura del mercante alemán "Palos" por los Bous “Bizkaya” y “Nabara” de la flotilla de Euzkadi. 

El "Marta Junquera" fue conducido a Ferrol. La tripulación fue devuelta a la zona republicana, que la desembarcó en el pequeño puerto asturiano de Lastres. El barco fue entregado a los sublevados, quienes lo utilizaron como transporte de provisiones para la flotilla de "bous" armados de Ribadeo. Tras la toma de Santander fue devuelto a sus armadores.




Joaquín de Landa y Ercini, capitán del "Marta Junquera", con fecha del 14 de enero de 1937, hace en Bilbao una serie de declaraciones ante Joaquín Egía, creador y jefe de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi, de las que extraigo una parte:

En el momento de la detención me ordenaron poner rumbo N.NO. Con ese rumbo salimos unos 50' hasta llegar a la altura de Peñas, desde donde viramos a La Estaca, donde fondeamos a las 6 de la tarde. 

Yo iba con la bandera vasca a proa y la española a popa, se me ordenó por el telégrafo de banderas: "Arríe usted sus banderas", y cuando subieron a bordo los alemanes pusieron la bandera nazi en el palo trinquete y quedó la tricolor a popa, hasta que ya dentro del puerto de Ferrol, al segundo día,  un oficial alemán que hablaba correctamente español, me dijo: << Capitán le ruego en nombre de mi comandante arríe usted la bandera tricolor e ize la nueva bandera, ya que hace mal efecto >>; se trataba de un oficial alemán nacido en España, aunque de padres y apellidos alemanes, se portaron amablemente, incluso nos dieron de comer.

Al entrar al puerto de Ferrol le pregunté al oficial alemán que se encontraba a bordo sobre la situación jurídica mía y de mi tripulación, quien me contestó que "internados."

En nombre del Gobierno de Salamanca se hizo cargo del buque un tal Moreu Figueroa (2). Al llegar a Lastres (Asturias) nos desembarcaron en una motora y un lanchón, aquella con una ametralladora a proa y en el lanchón todos nuestros equipajes.

Creo que el puerto de Bilbao está minado, por las indicaciones que se me hicieron por parte de los alemanes, asimismo los prácticos nos recogieron muy lejos e insistentemente se me ordenó por los alemanes la necesidad de seguir la estela del crucero, tanto es así que puse un timonel de toda mi confianza. 

Del "Baleares" no se nada, ni en que situación se puede encontrar su construcción, ya que no estaba en la bahía y desde el lugar donde nos encontrábamos fondeados se podía observar muy bien toda ella., y en el Arsenal no había más barco que uno de vela que supongo se trataba del "Juan Sebastián Elcano". En el astillero, en grada, no había nada y desde luego yo puedo afirmar que allí no se encontraba el "Baleares".

Mercantes pudimos observar bastantes, entre ellos "Udondo", "Genoveva Fierro", "Cabo La Plata", "Montecillo" y "Ulia" 

Tanto el "España como el "Velasco" no paran más tiempo en puerto que el necesario para carbonear, suelen salir de allí al anochecer.

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En 1971 fue vendido a Naviera Álvarez, siendo finalmente desguazado en Zumaya en 1973.




Crucero ligero "Königsberg"


(1) Como se ha dicho antes, la captura del "Marta Junquera" se toma por el gobierno alemán como un acto de represalia por la captura de su mercante "Palos". A estos ataques de los alemanes en enero de 1937 hay que sumar al menos dos más y por el mismo motivo. La del "Sotón" propiedad de la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, capturado por el "Königsberg" el uno de enero de 1937:

Berlin 2.- El Ministerio de la Guerra ha entregado a la prensa el siguiente comunicado:

El crucero "Königsberg" intimó al vapor español "Sotón" a que se detuviera, y la tripulación del barco no hizo caso del aviso. El crucero entonces disparó dos cañonazos.

El ataque al "Sotón" se produjo a la altura de Santoña (Santander), cuando navegaba desde Bilbao a Gijón. La tripulación del vapor no obedeció la orden de detenerse del crucero nazi, a pesar de los disparos de cañón del crucero, poniendo rumbo al puerto santoñés y quedando varado en la Punta de San Carlos a causa de la marea baja. Los nazis se retiraron del escenario. Fue reflotado al día siguiente con auxilio de remolcadores santanderinos, consiguiendo llegar a Santander escoltado por varios patrulleros y el destructor republicano "José Luis Díez". Siguió prestando servicio. 

Meses después y durante el transcurso de uno de los bombardeos que la aviación facciosa efectuaba sobre El Musel, el "Sotón" fue alcanzado mientras se encontraba cargando carbón en el dique exterior, quedando allí semihundido, en esas condiciones estuvo hasta el cinco de marzo de 1939, fecha en la que fue reflotado por la Comisión de la Armada para el Salvamento de Buques y entregado a su propietario, Duro Felguera, la cual en 1963 lo vendió a la Cia. de Navegación Vasco Asturiana. Fue desguazado en 1964, tras 44 años de servicio.

El otro buque atacado por esas fechas fue el vapor "Aragón" (1.896 Tn) de la Cía. Trasmediterránea.  El 31 de diciembre de 1936 llegó al puerto de Almería, procedente de Alicante, y el día uno de enero salió con destino a Málaga, transportando unos 1.200 toneladas de carga varia. En el trayecto fue apresado por el acorazado alemán "Admiral Graff Spee" y obligado a dirigirse a Melilla. Es entregado a los sublevados el 8 de febrero de 1937, artillado ligeramente actuó como transporte de guerra.



(2) Supongo que se trata de Manuel Moreu Figueroa (1882-1963). Natural de Santiago de Compostela (A Coruña). Capitán de navío desde enero de 1936, recibió el mando del Arsenal de Ferrol, donde participó activamente en el levantamiento militar de julio de 1936; desde aquel mismo momento mandó el "Almirante Cervera", siendo tan notable su actuación en aquellas campañas marítimas, que le valieron la concesión de la Medalla Militar individual en 1942. Promovido a contralmirante a finales de julio de 1938, fue nombrado jefe de la División de Cruceros, y más tarde subsecretario del Ministerio de Marina, y comandante general de la Escuadra. Concluida la Guerra Civil, ascendió a vicealmirante en junio de 1940, fue jefe de la Jurisdicción Central de Marina hasta 1945 (allí ascendió a almirante en junio de 1942), y capitán general del departamento de Ferrol hasta 1950.


 

Fuentes consultadas:

  • Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (gipuzkoakultura.net) 
  • La Marina Mercante y el Tráfico Marítimo en la Guerra Civil. Rafael González Echegaray.
  • buques.org
  • Diario La Voz (04/01/1937) 
  • Real Academia de la Historia



sábado, 10 de diciembre de 2022

EL 18 DE JULIO DE 1936 EN EL DESTRUCTOR "CHURRUCA"

 


Entrevista a Manuel Rubio, marinero del destructor “Churruca”, publicada en la revista “Estampa” (fecha sin definir). Documento aportado por Willyan Romero Sánchez.



El 16 de julio, comienza Manuel Rubio,  salimos de Cartagena para Cádiz, según nos dijeron, en misión oficial. Aquella súbita salida nos pareció un poco extraña. No obstante, en la travesía hasta Cádiz no observamos nada anormal.

¿Pararon mucho en Cádiz?

Unas horas..., no muchas. Luego dieron la orden de zarpar hacia Ceuta. Era el día 17. No entramos en Ceuta inmediatamente. Se conoce que los oficiales temían "dar el golpe''. 

A media mañana del 17 ocurrió una pequeña explosión y resultaron dos heridos. Esta coyuntura la aprovecharon los oficiales traidores para acercarse a Ceuta.

¿No observaron nada anormal en Ceuta?

No... Aunque poco después, empezaron a surgir en los muelles grupos de regulares y de legionarios, que tomaron el barco por suyo. Aquello nos alarmó, pues no teníamos noticias de que se fueran a embarcar moros. No se nos había hablado de esto, ni al llegar a Ceuta vimos en el puerto a ninguno. No sé-.., debían estar escondidos, con objeto de sorprendernos. Subirían a bordo unos cuatrocientos hombres, entre regulares y legionarios. También estaban en Ceuta el “España 5” y el “Ciudad de Algeciras”. Este último hacía uno o dos viajes al día de Algeciras a Ceuta, con pasajeros. Pero aquel día sólo llevaría moros, como asimismo el “España 5”, barco que aún dominan los facciosos. Salimos otra vez hacia Cádiz. La marinería estaba alarmada. Los jefes tenían la cara larga y cambiaban miradas significativas. Los moros parecían contentos. Nosotros presentíamos que aquello acabaría mal.

¿Y al llegar a Cádiz?

En Cádiz—continúa Manolo Rubio—salió a recibirnos el traidor Várela. Estaba radiante. Presenció el desembarco de mercenarios y, al verlos, le dijo al segundo comandante de nuestro barco: "Esto marcha mejor de lo que esperábamos... Parece mentira lo pronto que se ha arreglado todo,.."

¿Ustedes oyeron estas palabras?

Todas. Ellos no se recataron para decirlo. Se creían dueños de la situación y de todo el país, por lo visto. Pero nosotros estábamos inquietos. En Cádiz había fuerte tiroteo. Nos mirábamos unos a otros con inquietud. Otra vez dieron la orden de volver a Ceuta.

¿A embarcar más moros?

Seguramente. Pero nosotros no embarcamos más moros en el “Churruca”. El “Churruca” era del Gobierno legitimo de la República.

Al salir de Cádiz—prosigue Rubio—, el teniente nos mandó formar y nos habló así: 

"Marineros; En España hay República, pero nosotros, más republicanos todavía que ellos, vamos a salvar a España."

El hombre se explicaba muy mal, y lo que dijo era muy confuso. Tenía miedo, quería entusiasmarse, pero e! miedo no le dejaba. Cuando acabó su pobre y confusionista arenga, dijo: "¡Viva la República!", pero apenas le contestaron cinco o seis hombres. Aquel viva sonaba inconfundiblemente a traición. 

Apenas rompimos filas, nos reunimos en el sollado (que es el departamento de la marinería) cinco hombres de la dotación, tres cabos, otros marinos y yo. En pocas palabras nos pusimos de acuerdo para sublevarnos. Ante todo había que coger armas y municiones. Uno de nosotros bajó al sollado de auxiliares, adonde estaban las municiones, y nos las entregó a todos.

Eran las ocho menos diez de la mañana. A las ocho teníamos que formar. Pasábamos por frente al Peñón de Gibraltar. Rápidamente dimos la voz de alarma entre los compañeros y la consigna. Era esta: “¡Viva 1a República!"




Así fue. A las ocho tocaron a formar. Los oficiales estaban reunidos en el puente. De pronto, al grito de "¡Viva la República!", empezó el tiroteo. Los oficiales no se defendían apenas. Los apresamos. Uno de ellos, que estaba durmiendo, subió en pijama y con una pistola en la mano, diciendo: "¿Qué pasa aquí.?" Al momento hacía compañía a los otros traidores como é1.

Cuando los tuvimos detenidos, empezamos a dar vivas y a abrazarnos. Llenos de alegría. A renglón seguido le pusimos un radio al ministro de la Guerra, diciendo que la dotación del “Churruca” estaba con el Gobierno legítimo y preguntándole a donde llevábamos los prisioneros. Nos dieron la orden de llevarlos a Cartagena, y allí los dejamos. 

En seguida se formó el Comité de Barco, nombrado por votos, democráticamente. En servicio de vigilancia nos dirigimos al Estrecho, cuando pasamos a pocas millas del “Dato”. Le dirigimos un radio, que decía aproximadamente: "Marinería republicana “Churruca” a marinería republicana “Dato” invita unirse Gobierno legitimo."

¿Qué lea contestaron?

Nos contestaron que eran también leales. Y ello nos llenó de alegría, pero más tarde recibimos otro cable, en el que nos decían que por nuestra superioridad numérica nos habían ocultado que eran enemigos. Ya estaban en Ceuta.

¿Cómo funciona el Comité de Barco?

Perfectamente, y todo está en orden. Ahora nadie se "ratea" ("ratear" es huirle a la escoba y al cubo); nadie le hurta el cuerpo al trabajo. Todo está limpio y en orden. Ahora estamos en servicio de vigilancia en todo el Estrecho y las costas de Andalucía. Podéis estar tranquilos, que por el mar no pasa ningún moro.

¿Os castigan los aviones facciosos?

Al principio, sí. Pero desde que le echamos abajo varios trimotores no asoman el pelo. Creo que nos llaman '"La marina traidora". Cuando desembarcamos los moros en Cádiz, nos daban  vivas Várela y sus compinches. Les salió todo al revés. La Marina española está con el Gobierno legítimo y con el pueblo heroico de España. La consigna de la Marina republicana es la de todo el pueblo español: "¡No pasarán!"







miércoles, 30 de noviembre de 2022

LA ODISEA DEL TRASATLÁNTICO “MANUEL ARNÚS” EN LA GUERRA DE ESPAÑA.

 


El “Manuel Arnús” fue construido para la Cia. Trasatlántica en los astilleros de Matagorda (Cádiz) por la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) en 1923, se trataba de un buque mixto de pasaje y carga.



Tenía un desplazamiento de 12.350 Tn, una eslora de 137,7 metros, 17,1 metros de manga y 6,7 metros de calado. Su propulsión estaba a cargo de dos turbinas de vapor Parsons de 6.500 CV de potencia cada una alimentadas por cinco calderas a carbón de 12,6 kilos por centímetro cuadro de presión, Alcanzaba una velocidad máxima de 16 nudos. Como dato curioso apuntar que el 12 de Junio de 1930 Federico García Lorca dejaría Cuba embarcando en este buque que, tras hacer escala en Nueva York, arribaría al puerto de Cádiz el 30 de Junio de 1930.

La Cia. Trasatlántica lo utilizó para el servicio entre la Península y los puertos de Chile, Cuba, México y Estados Unidos. En 1932, finalizado el contrato con el Gobierno de la República, quedó amarrado en Mahón (Menorca), de donde partió en 1934 con destino Tarragona y ser utilizado como buque-prisión durante la huelga revolucionaria de octubre de ese año.

Al producirse la sublevación militar de 1936 se encontraba amarrado en Barcelona, siendo incautado por el Ministerio de Comunicaciones y Marina Mercante por Decreto del 7 de agosto de 1936, y toda su dotación incorporada a la Reserva Naval de la Marina de Guerra. En setiembre de 1936 recibe orden de zarpar y en concreto el día 18 inicia la que sería su última singladura desde un puerto español, el destino era Veracruz (México) haciendo escala en La Habana (Cuba). El propósito del viaje, aparte de transportar pasajeros, era cargar en México diverso armamento para el Gobierno de la República, (se habla de 20 aviones llegados a México por tren desde los EE.UU.). De la travesía hasta La Habana nos da cuenta el Oficial de Radio de a bordo, el Oficial Radiotelegrafista Civil de Primera Clase Ramiro Ruiz Bru (1), a través de  un documento guardado por su familia, el cual resumo a continuación:

Salí de Barcelona con el “Manuel Arnús” el día 18 de septiembre de 1936, por la tarde, a todo llover y en plena guerra, para un viaje rápido de unos 35 o 40 días….La oficialidad del buque, toda menos cuatro, no eran de confianza como luego se demostró, lo que estuvo a punto de costarme un serio disgusto antes de salir por haber planteado esta duda ante el Comité de Guerra que había incautado el buque, sin embargo tomé mi puesto de Oficial encargado de la radio y se me nombró también Secretario del Comité de Guerra de a bordo, compuesto por 10 hombres más de la dotación.

En estas condiciones salimos de viaje con destino Valencia, donde estuvimos breves horas, saliendo de ese puerto a meda tarde. Al poco de navegar observamos que nos seguía muy de cerca el acorazado alemán “Leipzig”. Podía ser una casualidad, pero ello nos obligó a pegarnos a la costa y navegar sin luces hasta Alicante. Breve estancia también en ese puerto, de donde salimos en la tarde. Otra vez se nos pegó en popa el mismo acorazado. Era claro que nos seguía y que deseaba apresarnos o cañonearnos, por lo que redoblamos nuestras precauciones. Pegados a la costa lo más posible, sin salirnos de las aguas jurisdiccionales y con luces apagadas siempre, navegamos hasta Almería. Entramos en el puerto y observamos que también el “Leipzig” se fondeaba en la boca del puerto. Se ordenó estar listos para una salida repentina. Tuvimos la suerte de que, en la noche, se picara bastante la mar debido a un fuerte viento de Levante, por lo que el acorazado “Leipzig” se vio obligado a levar anclas y hacerse a la mar para capear el tiempo, ya que su fondeadero no era de confianza, circunstancia que aprovechamos para salir de Almería, navegando sin luces y a toda máquina. De esta forma nos libramos de la persecución del enemigo al que ya no vimos más.  

En vista de las perspectivas y para evitar riesgos, decidimos saltarnos la escala en Málaga, puerto que, al día siguiente, fue bombardeado ferozmente y del que afortunadamente nos libramos. Enfilamos pues hacia el Estrecho de Gibraltar, que estaba muy vigilado, tanto la parte de Gibraltar como la de Ceuta y supimos por emisiones de radio Sevilla que nos estaban esperando para apresarnos. Acordamos pasar el Estrecho entre las 9 y las 10 de la noche. Aquella misma tarde se inició una maniobra muy sospechosa, que se inició virando en redondo y acercándonos mucho a la costa española. Se produjo gran alarma en la tripulación y yo, como Secretario del Comité de Guerra, tuve que subir al puente de mando a requerir los motivos de tan extraño proceder. Encontré a todos los oficiales en el puente, cosa extraña, pues lo normal es que estuvieran solamente los de guardia. Entre ellos estaba el Capitán y el “Piloto de Garantía” perteneciente al Comité de Guerra y encargado de la vigilancia del mando. Me dieron explicaciones en apariencia de verdad y no quise discutir, pero no quedamos tranquilos y empezamos a sospechar del Piloto de Garantía, que efectivamente rea un traidor como se descubrió después. Se enderezó el rumbo y continuamos viaje. Esta fue la primera intentona que hicieron los facciosos para embarrancar o entregarse al enemigo, salvándonos pues de ser apresados y la mayoría, entre ellos yo, de ser fusilados.

Desde este momento se comenzó a vigilar con más atención y a portar las armas que,  para un caso de emergencia, se nos habían entregado al salir, y de las cuales no hicimos ostentación, así que sin mostrarlas. Aquella noche, en la oscuridad, pintamos el barco con los colores de una compañía inglesa y le cambiamos los nombres a proa y popa. Después se mandaron encender todas las luces del barco, ya camuflado, y muy especialmente la toldilla de verano (cubierta alta) donde organizamos una gran fiesta a toda orquesta, de lo cual el pasaje se alegró mucho y a nosotros nos sirvió como parte del camuflaje, pues el pasaje no sabía nada de lo que estaba sucediendo. Antes, a todo llamar la atención, llenos de luces y música, como cualquier barco de turistas, enfilamos el Estrecho por el centro, mientras los reflectores de Gibraltar y Ceuta barrían completamente el paso. Cruzamos la parte más estrecha (13 millas) con el corazón en un puño, pero cada cual en su puesto y decididos a defendernos hasta donde fuera posible, para no morir fusilados ignominiosamente.      

Me subí al puente de mando, donde, como la otra vez, estaba reunida toda la oficialidad, probablemente dispuestos a hacer una señal, y nosotros, los leales, a dejar muerto de un tiro al que la hiciera.

El puesto de Gibraltar hizo, como siempre, sus señales de luces, y aunque algunos oficiales me insinuaron que no contestara, yo me puse en comunicación con la torre y le di el paso, pero un paso cambiando los numerales, nombre del barco, origen y destino. Yo sabía que Ceuta estaba vigilando nuestra comunicación, como debió de ser, pues logramos despistar a ambas partes y salir del Estrecho sin más novedad. El mayor peligro había pasado y el pasaje seguía bailando.

En la estación de radio no hubo novedad; nuestros aparatos iban silenciosos pero atendidos por dos magníficos compañeros mexicanos (Ings. Taballas y Marin, de la SECOP) que viajaban de regreso a su patria después de un viaje de emociones también en el “Magallanes”, de la misma compañía, que transportó armas para nuestra defensa. Estos compañeros fueron dos heroicos voluntarios, y después dos grandes amigos míos que se portaron excelentemente.

Al día siguiente, a media tarde y ya alejados de las costas españolas, tuvimos un encuentro con la aviación; una escuadrilla enemiga se nos vino encima en un vuelo de reconocimiento. Uno de los aparatos se destacó y voló muy bajo sobre nosotros, tratando de reconocernos sin duda, pero por lo visto no lo consiguió y, después de tenernos un cuarto de hora esperando la bomba, se alejaron por donde habían venido. No me cabe duda de que esta suerte se debió al camuflaje del barco, ya que en aquel entonces los servicios de espionaje del bando facciosos no estaban tan desarrollados como lo estuvieron después.

Desde este punto, para seguir despistando, hicimos rumbo a la Isla Madera, con objeto también de evitarnos posibles ataques aéreos de las bases de Larache y Tablada, y hasta Canarias. En las proximidades de la Isla de Madera y considerándonos ya a salvo de otros ataques enfilamos rumbo normal.

No hubo a bordo ni el más ligero contratiempo; parece que la tripulación se esmeró más que nunca en cumplir para que no hubiera una queja y redoblaron sus atenciones con aquel pasaje que, después, nos acusó de criminales y terroristas. Incluso entre la oficialidad, tanto de cubierta como de máquinas, a pesar de los recelos, se estableció la cordialidad y tampoco hubo contratiempos, si bien después nos acusaron de sublevación y nos amenazaron de muerte.

Como una hora antes de llegar a La Habana, a punto de tomar el Práctico, recibí las señales de socorro (S.O.S) del “Cristóbal Colón”, de nuestra Compañía, embarrancado intencionalmente por un Capitán traidor (no recuerdo el nombre y otros detalles) en unos arrecifes de Las Bermudas. Me dijo que toda la tripulación y pasaje estaban a salvo y estaban atendidos y que no necesitaban ningún auxilio nuestro. Excuso la premura con la que comuniqué personalmente al puente, y note que, lo que en otra ocasión hubiera sido verdadera conmoción a bordo, no fue considerado de importancia por nuestros oficiales. Yo, todo confiado, no acababa de dudar y darme cuenta de la traición que me rodeaba.

Así entramos en la bahía de La Habana, aproximadamente a las 9 de la noche del 25 de octubre de 1936. Fondeamos en el sitio de costumbre, pasando las revistas de Sanidad, Aduanas  e Inmigración sin novedad y despidiendo al pasaje muy cordialmente. Se notaba cierta expectación por ser el primer barco que arribaba en plena guerra, a lo cual nosotros contribuimos con nuestra serenidad para no dar demasiada importancia a lo que en nuestra España estaba ocurriendo.


Hasta aquí el relato de Ramiro Ruiz Brú sobre la travesía Barcelona – La Habana. 


Al poco de atracar en el puerto de La Habana la oficialidad y parte de la tripulación de buque desertan, con su capitán Manuel Corbera a la cabeza, dejando al buque inoperativo, el cual permanece internado en el citado puerto durante año y medio. A primeros de marzo de 1938 el Secretario de Estado cubano hizo entrega oficial del barco al Cónsul de España. Es entonces cuando el presidente mexicano Lázaro Cárdenas manda a Cuba al comandante de la Zona Naval de Acapulco con cinco oficiales de la Armada mexicana, para que se pusieran a disposición de la Embajada de España en La Habana para llevar el buque hasta Veracruz, travesía que se inicia el 27 de mayo de 1938.

Una vez en Veracruz, el Gobierno mexicano desconfía de que el buque, con su cargamento de armas procedentes de USA pueda llegar a un puerto republicano español sin ser apresado por algún buque franquista o incluso entregado por la tripulación a los rebeldes. Así las cosas, México paraliza la salida del “Arnús” y además lo incauta al igual que el armamento que debía transportar a España.

Finalizada la Guerra de España, el “Manuel Arnús” se convierte en albergue provisional para los refugiados españoles que van llegando a México desde diferentes puertos con destino Veracruz, (“Sinaia”,“Ipanema”,etc...). Se habilitaron dependencias y espacios. De sus 600 plazas originales se pasó a cerca de 2.500, habilitando asimismo y de forma adecuada tanto cocinas como servicios médicos.

El final del “Antonio Arnús” es tan triste como sus últimos años de vida. La Cia. Trasatlántica, propietaria del barco en 1936, intentó recuperarlo pero México se negó rotundamente (recordemos que México rompió relaciones con la España de Franco, y que éstas no se reanudaron hasta la muerte del dictador y restauración de la democracia en España). Lo cierto es que el Gobierno mexicano, con la intervención de Indalecio Prieto, en noviembre de 1942 procedió a la venta del buque, que se encontraba en pésimas condiciones, a los EE.UU. Fue trasladado a Galveston, al noroeste del Golfo de México, para su transformación en buque hospital. La situación en que se encontraba el buque y un elevado coste de las transformaciones necesarias hicieron desestimar el proyecto. Sacaron del “Antonio Arnús” todo aquello que tenía algún valor, también sus máquinas, y pasó a ser destinado como buque blanco para las prácticas de tiro. Finalmente fue hundido el 26 de octubre de 1946 durante unas prácticas de bombardeo aéreo en el Pacífico. 


(1)  RAMIRO RUIZ BRU



Ramiro Ruiz Bru, a la izquierda de la imagen, México.

Radiotelegrafista Civil de Primera Clase. Nacido en Valencia el 16/04/1897. Fallecido en México en 1967. 

Al iniciarse la guerra se encontraba en Barcelona con su esposa y su hija, fue desembarcado del “Manuel “Arnús” y destinado por la Unión de radiotelegrafistas Españoles (URE) al servicio del Gobierno. Fue destinado a la instalación de 20 puestos receptores de radio en los altos del Hotel Colón, incautado por el P.S.U.C (Partido Socialista Unificado de Cataluña), con el cargo de Subjefe de Sección. De inmediato fue nombrado Inspector Jefe de la “Hispano Marítima, S.A.”, incautada por la URE y bajo el control de la Generalitat de Cataluña. Destinado nuevamente al “Manuel Arnús” en septiembre de 1936.

Permanece en México tras la llegada a Veracruz del “Manuel Arnús”, su familia se reúne con él una vez acabada la guerra, en 1939. Legalmente imposibilitado para navegar, se traslada a Tepic ciudad situada en el estado mexicano de Nayarit. Abre varios comercios relacionados con su profesión hasta que es contratado por la compañía de radiodifusión Xela, en Ciudad de México. Su nostalgia por la navegación y los barcos le acompañó toda su vida.


Ficha de Ramiro Ruiz Bru
Servicio de Inmigración de México de Ramiro Ruiz Bru


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Fuentes consultadas:

Marinos Mercantes (webmar)

La Sevilla que no vemos.

Portal de Archivos Españoles (PARES)

Todoavante

Buques.org