lunes, 20 de marzo de 2023

CAPITÁN DE CORBETA ENRIQUE MANERA REGUEYRA.


Enrique Manera Regueyra nace en Alcalá de Henares (Madrid) el 19-09-1907. Su padre, Enrique Manera Valdés era teniente coronel de Caballería, fallecido en uno de los combates acontecidos durante la Guerra del Rif entre España y las tropas de Abd el-Krim.

Cursó estudios en el colegio Nuestra Señora del Carmen para huérfanos de la Armada. Ingresó en la Escuela Naval Militar como guardiamarina en 1926. Alférez de navío en 1931. Siguió los cursos de submarinista y tuvo destinos en estas unidades y en barcos de superficie. 



Al comenzar la Guerra Civil, se encontraba destinado en el submarino B-2 de la flotilla de Mahón. El 20 de julio de 1936 fue detenido por ser sospechoso de apoyar el levantamiento militar y encerrado en la fortaleza de La Mola (Mahón). Fue puesto en libertad y se le nombró comandante del submarino B-4. Por sus ideas antirrepublicanas, fue sumariado en Cartagena y destituido del mando. En diciembre de 1937, pasó destinado de profesor a la Escuela Naval Popular, posteriormente fue destinado al destructor “Alsedo” como su comandante  hasta el final de la guerra.



Concluida la Guerra, salió absuelto en el Consejo de Guerra a que fue sometido por los franquistas por haber prestado servicios en la Armada republicana durante la contienda, reincorporándose a la Armada franquista fue destinado a diferentes buques. En septiembre de 1947 ingresó en la Escuela de Guerra Naval y obtuvo el diploma de Estado Mayor en 1948. En la Escuela de Guerra Naval estuvo destinado muchos años y su labor de profesor de Estrategia fue continua en sucesivas promociones.



Al mismo tiempo, ejerció los cargos de subdirector y jefe de estudios de la Escuela de Guerra Naval. También fue profesor de la Escuela Superior del Ejército y de la de Estado Mayor del Ejército. En 1964 era capitán de navío, y fue agregado naval en París, La Haya y Bruselas, hasta 1967. Con el grado de Contralmirante fue jefe del Servicio Histórico del Estado Mayor de la Armada hasta 1979 y secretario del Consejo Superior de la Armada, hasta su retiro.

En definitiva otro oficial de la Flota republicana que nunca debió haber sido reincorporado a ella tras ser detenido en Mahón al principio de la sublevación franquista. Otro de tantos a los que Indalecio Prieto calificaba de "aprovechables".



Fuentes:

  • Real Academia de la Historia
  • Webmar.


martes, 14 de marzo de 2023

LA FLOTA DE LA REPÚBLICA PARALIZADA POR LOS POLÍTICOS



Por el decreto del 26 de diciembre de 1936 (Gaceta de la República del 29/12/1936) se crea el Estado Mayor Central de las Fuerzas Navales de la República, nombrándose como Jefe del mismo al CC Luís Gonzalez de Ubieta.  El cometido de este Estado Mayor Central se establece en el estudio y preparación de las operaciones navales según las directrices que marcaría Prieto como ministro de Marina y Aire. 




A dicho Estado Mayor se incorporan los siguientes marinos: 

CC Julián Sánchez Erostarbe

CC Horacio Pérez

TN Luis Huerta de los Ríos

TCOL de Artillería José Hernández

TCOL de Ingenieros Navales Luis Santomá Casamor

CTE de Intendencia Rafael Quixal Paredes

TTE Maquinista Juan Torrente Vizoso 

AUX Manuel de Vargas Paez

AUX Bernardo Borras Rodriguez

AUX Emiliano Domínguez Galeano


Su primer interés se centra en establecer una estrategia que permita conseguir el dominio en el Mediterráneo, planificar acciones navales ofensivas, hasta la fecha prácticamente inexistentes, y acabar con el control que sobre el Estrecho mantiene la marina sublevada desde que el grueso de la Flota fue enviado al Norte por orden de Prieto, una decisión inexplicable y no apoyada por los mandos navales. Para llevar a cabo estos objetivos se solicita del Ministerio la participación de la aviación para misiones de exploración, vigilancia y bombardeo. Se insiste en que la aviación bombardee el Arsenal de Ferrol para impedir que el crucero "Baleares" quede operativo e incorporado por tanto a la flota rebelde. Una petición inútil, un enorme fallo de los servicios de información republicanos, dado que desde el día 2 de enero el "Baleares" ya se encontraba en Cádiz. Se solicita que tres escuadrillas de submarinos se destinen para operar desde las Bases de Mahón, Málaga y Bilbao. Igualmente se piden lanchas torpederas para complementar la acción de los submarinos, y que se unifiquen los calibres del armamento artillero de los destructores.


Experto en Estrategia Naval y Profesor de la Escuela de Guerra Naval


De todas estas pretensiones únicamente se conseguirán cuatro lanchas rápidas soviéticas, además incapaces de navegar con marejadilla. En resumen el Ministerio se niega a respaldar la estrategia naval propuesta por el Estado Mayor, no cae en la cuenta de que si los objetivos navales son tan decisivos como los terrestres difícilmente estos últimos pueden ser alcanzados. Tal ineptitud para entender y valorar adecuadamente esta cuestión hará que la Flota republicana se convierta en la única fuerza militar que no ha incrementado su poder combativo, ni siquiera ha repuesto pérdidas ni armamento.

El entonces Jefe de la Flota, el CC Miguel Buiza ve como sus insistentes peticiones de apoyo aéreo para exploración, cobertura y misiones ofensivas son adulteradas a nivel político por la exigencias soviéticas de seguridad mediante la protección de sus buques mercantes por la Flota republicana, hasta el extremo de dejar la opción ofensiva en la mar en manos de los pilotos soviéticos de una escuadrilla de bombarderos Katiuska SB-2, desconocedores de tácticas navales de combate y sin adiestramiento para el reconocimiento de buques en el mar. Sus "logros" se limitan al bombardeo de la motonave italiana "Barletta", en Palma de Mallorca, del ataque por error al acorazado alemán "Deutschland" en Ibiza, y del ataque sin consecuencias al crucero rebelde  "Almirante Cervera", frente a las costas valencianas.



Esta inoperatividad de la Flota republicana pone en bandeja de plata a los sublevados el cierre definitivo del paso de Gibraltar. Además del control total del Estrecho, los sublevados pasan a disponer una mayor libertad de acción en el Mediterráneo y mar de Alborán, creándose una vía segura para la llegada de los aprovisionamientos procedentes de la Italia fascista, bien por vía directa, o bien con escala en las Baleares, dado que la Base Naval de Mahón no representaba una amenaza seria para la navegación sublevada en la zona, a causa de la falta de medios navales y aéreos, cuando la isla debería haber sido una ventaja estratégica de importancia si se la hubiera dotado de los medios necesarios, según solicitó el Estado Mayor.

Desde aquel  momento, y estamos hablando de los primeros meses de 1937, la Flota republicana prácticamente abandona las misiones ofensivas. Mientras tanto los sublevados aprovechan esta actitud republicana para con sus tres cruceros operativos ("Almirante Cervera", "Canarias" y "Baleares"), los dos submarinos comprados a Italia ("General Sanjurjo" y "General Mola") y cuatro viejos destructores, también de procedencia italiana ("Ceuta", "Melilla", "Huesca" y "Teruel"), junto a nueve lanchas de origen alemán e italiano, "dominan" toda la zona marítima. 

Tampoco los sublevados emprenden misiones ofensivas en el mar, dada la inactividad de la Flota republicana pueden disfrutar de la libertad de movimientos para asegurar sus vías de comunicación sin necesidad de tener que enfrentarse a la Flota gubernamental. A pesar de todo lo anterior se producen algunos enfrentamientos entre unidades de las dos Flotas en aguas del Mediterráneo, todas ellas sin resultados provechosos para ninguna de las dos fuerzas navales. Así, el 25 de abril se produce un encuentro fortuito entre cruceros sublevados y buques de la República, finalmente todo se reduce a un intercambio de disparos en aguas de Cartagena sin que se consiguiera ningún impacto, dicen que como consecuencia de una baja visibilidad.  Tres meses más tarde, el 11 de julio, el sublevado "Baleares" intercepta una flotilla de destructores republicanos a la altura de cabo Cullera, los destructores se alejan de la zona en busca de aguas seguras. El 7 de septiembre el "Baleares" entabla combate con buques republicanos frente a las costas de Argelia, la artillería del "Libertad" alcanza al "Baleares" con uno de los disparos. El crucero sublevado se encuentra en una situación comprometida a causa de su situación entre la costa y los buques republicanos, limitado en sus movimientos, sin embargo los destructores leales inexplicablemente no lanzan ningún torpedo contra el crucero, una gran ocasión perdida.

El Estado Mayor no pudo llevar a cabo sus planes, que en definitiva no eran otros que aniquilar a la flota rebelde e interrumpir los suministros por mar destinados a los sublevados,  algo que se debió haber hecho en el verano de 1936, y no pudo por la sencilla razón de que todas sus decisiones estaban supeditadas al visto bueno del Ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, un personaje que era un perfecto desconocedor de los temas que su cartera debía tratar y que tampoco se dejó aconsejar por los marinos que estaban bajo su mando, además de ser el responsable de la incorporación la Flota de marinos partidarios de la sublevación, a los que calificó de "aprovechables". Un error más de tantos. Errores que siguió cometiendo hasta que Negrin se lo quitó de encima en abril de 1938.




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Fuente consultada: "La Estrategia Naval en la Guerra Civil Española". Ricardo Cerezo. Revista de Historia Naval (1984)





sábado, 4 de marzo de 2023

ANARQUISTAS, COMUNISTAS, SOCIALISTAS Y REPUBLICANOS, PERO SOBRE TODO ANTIFASCISTAS.

 


DEBER DEL COMISARIO

“La Armada” 4-9-1937



Todas las miradas del pueblo honrado español, se dirigen hacia nuestro heroico Ejército Popular,  que da a conocer al mundo una vez más, su creciente combatividad al llegar a las propias puertas de Zaragoza.

Estos magníficos soldados, que desde las gloriosas milicias de julio han resistido las brutales embestidas del fascismo y hoy formados en los cuadros orgánicos del Ejército Popular, pisan ya tierra española arrebatada a la codicia de los invasores, lanzando su invencible puño de acero sobre los parapetos y sobre las fortalezas del fascismo, podemos decir, sin jactancia, que señalan todo un camino lleno de triunfos en el porvenir de la guerra.

Este Ejército que es una Institución popular, fue forjada en el fragor de la lucha, con el esfuerzo de las masas y con la inteligencia del Gobierno del Frente Popular, es la más querida estimada por el pueblo que  le dio forma y vida.

¿A qué se debe este heroísmo inigualado de nuestros soldados?  Ellos no son vulgares luchadores como los del campo contrario. Son los hombres hacen la guerra con un elevado espíritu de clase, con una consciencia política, que sus comisarios tienen exquisito cuidado de cultivar.

Nadie ignora la brillante labor que en este aspecto vienen realizando los comisarios políticos del Ejército y el fruto que de ella se obtiene. Convencidos de esta realidad, debemos tenerlo muy en cuenta los que ejercemos iguales funciones en la Flota y no olvidar nuestra denominación. Los comisarios de la Marina, todos, tenemos el deber de elevar el nivel político de nuestras dotaciones a un ritmo muy acelerado, tal y como lo exigen las necesidades de nuestra guerra, que es eminentemente política, como ha dicho el Presidente de la República.

Esta tarea que parece penosa, hay que emprenderla rápidamente, porque lo piden nuestras dotaciones y porque es apremiante la necesidad de satisfacer este anhelo de los marinos, que de no hacerlo así, sólo obtendríamos una masa inerte, que no sabría porque luchaba y qué a la larga emprendería rumbos quizás desviados de la línea política justa que ha de conducirnos a la victoria final.

Pero en esta labor, hay que desprenderse de todo prejuicio partidista y vencer cuantas dificultades existan, para llegar a la función idealista de todos los antifascistas de la Armada.

La política en los barcos y dependencias no ha de ser obstaculizada y sí fomentada por los comisarios políticos, que han de ver en ella el arma formidable que aplastará al fascismo.

Esta política, se refiere a la Antifascista, haciendo buenos anarquistas, comunistas, socialistas y republicanos a los que ya con anterioridad profesaban estos preciosos ideales.

Y a los sin partido, hacerles comprender, que nuestra guerra, no es solamente una lucha de clases, si no la expresión vibrante de todo un pueblo que se ha levantado en armas, para defender la independencia de la Patria, que ha sido hollada por la planta extranjera, favorecida por la traición de los que se sublevaron contra España, empuñando las mismas armas que ésta le confió para su defensa.


José Moreno Mesa

Comisario Político del crucero “Méndez Núñez”





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martes, 28 de febrero de 2023

EL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA Y LA ESCUELA NAVAL POPULAR

 



Rafael Llobregat, de “Frente Rojo” diario del Partido Comunista de España, editado desde el 21/2/1937 hasta el 20/1/1939, publica el 25 de septiembre de 1937 el siguiente artículo en el diario “Venceremos”, Órgano del Comité Comarcal del Partido Comunista en Cartagena.



LA ESCUELA NAVAL POPULAR


En el último Consejo de Ministros se aprobó un Decreto creando la Escuela Naval Popular.

Ya “Frente Rojo” resaltó con breve comentarlo la trascendental importancia del acuerdo, sobre todo teniendo en cuenta -entre otra muchas razones- la impaciencia con que las clases populares de nuestra Marina aguardaban la aprobación de tal decreto por el cual conseguirán, al igual que lo han conquistado los soldados y clases del Ejercito Popular y de nuestra gloriosa Aviación, aprender lo más indispensable de la técnica militar, que unida a su entusiasmo y valor, a su fidelidad a la causa de ganar la guerra y consolidar y desarrollar la revolución, puedan contribuir con su esfuerzo desde los cuadros de mando  a dotar a la República de una Marina potente y popular.

Aunque no conocemos aún el texto del Decreto, creemos que la ponencia que lo haya redactado no habrá echado en olvido la rica experiencia del año largo de guerra que sufre nuestro país, ni las enseñanzas que en materia de escuelas de guerra tenemos, con el funcionamiento de las del Ejército y Aviación.

Aparte de la importancia que juegan los programas de estudios, que según nuestra opinión y de momento deben ser lo más sencillos posible, con el solo objeto de enseñar lo necesario para conseguir un buen Oficial en campaña prescindiendo de todos aquellos conocimientos útiles a los que en tiempo de paz podríamos dedicarles un espacio con el fin de crear buenos y cultos Oficiales en toda la extensión de la palabra, en la Marina debe tenderse a crear oficiales con una sola especialidad (oficiales de derrota, directores de tiro, torpedistas, radiotelegrafistas, intendentes, etc.), huyendo momentáneamente de la pretensión de conseguir oficiales que reúnan conocimientos de todas las especialidades, pues serla robar un tiempo precioso a las necesidades inmediatas de la guerra, tres son las medidas más importantes que deben tenerse en cuenta para la eficacia inmediata de la Escuela Naval Popular: loa profesores, el reclutamiento de los alumnos y los cursillos de preparación.



Cuando se ha realizado una buena política en la selección y acoplamiento de profesores, teniendo en cuenta la capacidad técnica, pero también su entusiasmo y fe antifascistas, y el reclutamiento de alumnos sea dirigido, no con el criterio de que «todo el que quiera, libremente puede solicitarlo» con tal de tener la edad, un aval, etc., sino que esto se haya hecho sobre los campos mismos de operaciones proponiendo los jefes y comisarlos a aquellos que más se distinguieron por su valer, por su capacidad, por sus dotes de mando e iniciativa en el combate, precisamente entonces es cuando estos nuevos Oficiales de las Escuelas Populares de Guerra han entrado más en consonancia con la calidad de nuestro actual y potente Ejército Popular.

Por eso creemos que en la Escuela Naval Popular se debe tener en cuenta esta experiencia de las Escuelas Populares de Guerra, tanto en lo que se refiere a los profesores como en el reclutamiento de alumnos que a nuestro juicio, deben reclutarse entre el personal de la Marina, especialmente entre los que más tiempo lleven embarcados y  hayan demostrado la capacidad y entusiasmo, así como su garantía antifascista, sin poner, desde luego, muchas trabas, puesto que la mayoría de las clases y marinos se enrolaron voluntariamente durante el curso mismo de la guerra.

Pero es preciso también crear, bien en los barcos o en la base naval más importante, cursillos de preparación para ingreso en la Escuela Naval, organizados con la ayuda de los jefes y comisarios. Porque una cosa es cierta: que por su condición de obreros, que no han podido cursar estudios, los que heroicamente rescataron los buques de nuestra Escuadra para la República; los que participaron en combates contra los piratas del Mediterráneo, muchas veces en inferioridad de condiciones; los que durante el año de guerra diariamente se juegan la vida con un heroísmo silencioso tiemblan como chiquillos ante la perspectiva de un examen. Y es preciso que se les ayude a conseguir reunir esta serie de conocimientos previos para su ingreso como alumnos de la Escuela Naval Popular, y que consigan dominar la técnica, con la misma facilidad con que han sabido dominar sus nervios y armarse de coraje y de valor frente al enemigo.

El ministro de Defensa Nacional y el Gobierno han tenido un gran acierto en no retrasar más la creación de la Escuela Naval Popular, que nos va a permitir en pocos meses enriquecer los cuadros de mando de nuestra Marina, que, al igual que nuestro potente Ejército Popular y nuestra heroica aviación sabrá hacer tragar el acíbar amargo de la derrota al fascismo nacional y extranjero en las profundidades de nuestro mar.

Rafael Llobregat

De «Frente Rojo».