miércoles, 11 de junio de 2025

LA CAPTURA DEL "ESLES", CON MILES DE REFUGIADOS.

 

El "Esles" era un mercante a vapor construido por William Doxford & Sons en 1888 por encargo de la Compañía Bilbaína de Navegación y bautizado "Junio". Embargado por el Banco Urquijo fue entregado a la Compañía Naviera Baracaldesa para su gestión. En 1921 fue vendido a la Compañía Naviera Orio y renombrado "Orio". En 1923 es adquirido por la naviera Luis Liaño Trueba y rebautizado como "Esles". Durante la Guerra de España quedó en zona republicana realizando varios servicios de transporte.

Tenía un Peso Muerto de 3.500 TM, 83 metros de eslora, 12,1 de manga y un puntal de 7,0 metros. Propulsado por una máquina alternativa de triple expansión que le daba una potencia de 995 CV. Fue desguazado en Bilbao en 1938.


Vapor "Esles"
(Imagen: buques.org)


Según lo relatado en el libro "Crónica Negra de la Marina Española" de Xosé Manuel Suárez:

"El "Esles" había salido de Gijón la noche del 4 al 5 de septiembre de 1937, navegando hacia el nordeste, con las luces apagadas y con mil seiscientas mujeres del País Vasco y Cantabria, que acompañaban a hijos y sobrinos en una huida de los peligros de la guerra y sus represalias.

El "Esles" se dirigía hacia Francia, al exilio, pero fue descubierto por el "Cervera" aquella madrugada. El crucero y el mercante se toparon de casualidad en medio de una mar con marejada del noroeste y niebla. El barco sublevado ordenó al "Esles" apagar la radio, que el vapor estaba utilizando para enviar mensajes de socorro. Los bous de vigilancia de Avilés se hicieron cargo de la presa republicana para conducirla a Galicia. Ya en Ferrol se dispuso que las pasajeras con los niños fueran devueltas a sus ciudades de origen: 729 a Santander, 653 a Bilbao, 273 a San Sebastián.

En el proceso seguido se condenó al capitán del buque a quince años de reclusión y al mayordomo Lauro Mateo a muerte por adhesión a la rebelión. 

Del capitán se dice en el veredicto del 10 de enero, que sus antecedentes le señalan como ideologicamente marxista y que prestó diversos servicios propios de su profesión, con plena voluntariedad, al Gobierno del Frente Popular. Mientras, Lauro sería en el buque delegado político del Gobierno y representante sindical, individuo destacadísimo de las Juventudes Libertarias, peligroso extremista propagador de doctrinas disolventes, animador principal del jornal Acracia (1), que en Gijón alentaba a los rebeldes a persistir en su actitud. En el sumario de incluye como prueba un ejemplar de la publicación.

 




Se aplica al reo el art.128 del Código Penal de la Marina de Guerra que tipificaba el delito de rebelión militar, y considerando que sus antecedentes y conducta lo demuestran como dirigente rebelde se le condena a muerte, mientras el capitán sería cómplice según el art.24."


(1) Acracia: Semanario órgano de las Juventudes Libertarias del Norte de España (1936 - 1937)    


Benito Sacaluga




martes, 3 de junio de 2025

EL SUBMARINO PIRATA ITALIANO “DIASPRO” Y EL PETROLERO “WOODFORD”

 


Al amanecer del uno de septiembre de 1937 el submarino pirata italiano “Diaspro”, al mando del capitán de corbeta Giuseppe Mellina, avistó, próximo a la costa, en las inmediaciones de Benicarló a un petrolero que navegaba rumbo sur. Se trataba del petrolero “Woodford”, construido en 1914, de 6.200 toneladas, con pabellón británico, comandado por el búlgaro Gregorij Dimitrov y una tripulación total en este viaje de 33 marinos.  Transportaba un cargamento para la República, procedente de Constanza (Rumania) con destino Valencia. Hizo escala en Barcelona el 27 de agosto. 


Petrolero "Woodford"


El "Diaspro" decide atacar al petrolero, como quiera que no podía alcanzarlo en inmersión, el submarino pirata lo hace en superficie lanzándole dos torpedos que el petrolero consiguió eludir, al tiempo que maniobraba para abordar al submarino. El “Diaspro”, para evitar la colisión, le lanzó otros dos torpedos que alcanzaron blanco en el centro del buque, provocando su hundimiento a 40 millas al Nord-Este de Castellón y a 15 millas al Norte de las Islas Columbretes. 


Capitán y oficiales del "Woodford" en Benicarló (Imagen BNE)


En el hundimiento perdió la vida el 2º Maquinista, de nacionalidad griega, resultando heridas ocho personas. Los 32 supervivientes llegan al puerto de Benicarló en barcas de salvamento, los heridos fueron trasladados a Valencia.



Algunos de los pescadores de Benicarló que ayudaron al rescate 
de los náufragos del "Woodford" (Imagen BNE)

Según el almirante británico Peter Gretton, el cónsul inglés en Palma había sido advertido de que el petrolero estaba siendo vigilado por la armada sublevada. El contralmirante británico Somerville advirtió al contralmirante franquista Bastarreche, a través del cónsul, que el barco era inglés y no podía ser detenido en alta mar. Bastarreche contestó que: 

"No se atacaría a ningún barco británico en alta mar". 

Sin embargo, el “Woodford” fue atacado y hundido por el “Diaspro”. El pirata italiano regresó a su base italiana cuatro días más tarde. Durante la Guerra de España y la II Guerra Mundial, y a pesar de las numerosas misiones en que participó en esta última, el "Diaspro" solo consiguió hundir a un buque, el petrolero, desarmado y sin escolta, "Woodford".



Submarino pirata italiano "Diaspro"

En 2009, unos pescadores detectaron un fuerte olor a petróleo al norte de las Islas Columbretes y dieron parte a las autoridades. Salvamento Marítimo actúa e identifica al “Woodford” descansando en el fondo del mar a 80 metros de profundidad. Las labores de extracción del hidrocarburo (fuel ligero) las llevó a cabo en 2012 el buque de salvamento marítimo "Clara Campoamor", con la participación externa de 42 personas, entre ellos 10 buceadores altamente cualificados y adiestrados, además de técnicos y personal de apoyo. 


Benito Sacaluga



Fuentes consultadas:

  • Foro todoavante
  • Diario Levante
  • Biblioteca Nacional de España (BNE)


sábado, 31 de mayo de 2025

COMBUSTIBLE SOVIÉTICO PARA LA ARMADA REPUBLICANA

 


La decisión de ayudar a la República española fue tomada personalmente por Stalin, una ayuda que, en un principio, solo estaría subordinada a la prioridad de los intereses soviéticos en política exterior.

Las primeras ayudas se llevan a la práctica a partir del 22 de julio de 1936 y se concretan en el suministro de combustible para los buques de guerra de la Armada de la República.



El primer envío se hace a través del petrolero “Remedios” de la flota de Campsa desde el puerto de Batumi, ciudad portuaria de Georgia, situada en la costa oriental del mar Negro, próxima a la frontera con Turquía, e integrante de la U.R.S.S. hasta 1991.




El “Remedios” fue construido en 1921 por la compañía británica Armstrong Withworth para la Sociedad Comercial de Oriente y bautizado como “Conde de Churruca”. En 1927 fue vendido a la Compañía de Tacacos de Filipinas, comprado a ésta por Campsa en 1928 y rebautizado “Remedios”. Fue desguazado en Barcelona en 1959.


"Conde de Churruca"
Imagen: Portada del libro “Los buques tanque y la Sociedad Comercial de Oriente”. Ignasi Sanahuja Piera y Vicente Sanahuja Albiñana.2020. ISBN. 978-84-09-43445-9

El 4 de agosto de 1936, el periódico Pradva publicaba un llamamiento para recaudar fondos para España, recaudándose distintas cantidades, amén del envío de alimentos y ropas. Stalin seguía recibiendo información de la realidad española, y el 18 de agosto remitió un telegrama a Lázar Moiséyevich Kaganóvich, vicepresidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, indicando:

"Considero necesario vender inmediatamente petróleo a los españoles en las mejores condiciones posibles y, caso de ser preciso, a un precio de amigos. Si les hicieran falta cereales y alimentos en general también deberíamos vendérselos en condiciones de favor. Dime urgentemente cuánto petróleo ya hemos suministrado. El Comisariado para el Comercio Exterior debe encargarse de ello rápidamente y con exactitud".


Benito Sacaluga



Fuentes consultadas:


  • Ángel Viñas. La decisión de Stalin de ayudar a la República: un aspecto controvertido en la historiografía de la Guerra Civil.
  • Buques.org


miércoles, 28 de mayo de 2025

MUSSOLINI, FRANCO Y UNOS BUQUES DE GUERRA



Todo el mundo sabe que tanto la Alemania nazi como la Italia fascista contribuyeron a la victoria de Franco y sus ejércitos sublevados en julio de 1936. Una contribución importantísima, sin la cual, Franco habría perdido la guerra.


Destructores de procedencia italiana "Teruel", "Huesca" y "Melilla" 
en el puerto de Palma de Mallorca durante la guerra.
(Imagen: balearspotting)


Si nos centramos en la ayuda de la armada italiana (Regia Marina), sabemos que Mussolini accedió siempre a todo aquello que Franco le solicitaba para impedir el tráfico de buques mercantes con destino a puertos republicanos. Buques de guerra de la marina italiana, junto con buques cedidos por Italia a Franco que actuaron bajo bandera franquista, fueron los encargados de entorpecer primero y anular más tarde el tráfico republicano de armas y suministros por el Mediterráneo.

La inicial superioridad naval de la República frente a la marina sublevada fue reduciéndose rápidamente a causa de la ayuda italiana y finalmente la supremacía en las aguas del Mediterráneo pasó a manos de los sublevados.

Numerosos cargamentos con destino al ejercito republicano fueron apresados o enviados al fondo del mar, hasta tal punto fue así que con el Mediterráneo cerrado la Unión Soviética tuvo que modificar las rutas de sus buques de suministros, algo que también se vieron obligados a hacer los buques mercantes neutrales fletados por el Gobierno de la República. Una situación que supuso que los suministros de guerra tuvieran que entrar en España a través de territorio francés y la frontera de los Pirineos, algo que provocó una disminución y unos tremendos retrasos en la recepción de los tan necesarios suministros.

Julio Álvarez del Bayo, ministro de Estado de la República durante la Guerra de España, denunció en Europa y en repetidas ocasiones la intervención alemana e italiana en la guerra española, al mismo tiempo que criticó duramente la política de no intervención franco-británica por entender que era contraria al Pacto de la Sociedad de Naciones, creada tras el fin de la IGM.

Según Álvarez del Bayo,  tomaron parte en la Guerra de España 91 buques de guerra y submarinos italianos que consiguieron hundir barcos mercantes por un total 72.800 toneladas.

Bollati y del Bono, en su obra “Le Force Armate”, publicada en junio de 1939, nos dicen que en aguas españolas intervinieron 140 unidades de la Marina de Guerra italiana, realizando 870 misiones, en las que entre sus tripulantes se concedieron medallas al Valor Militar, 7 medallas de plata y 23 de bronce.

El almirante franquista Francisco Moreno escribió en 1938: 

“Después de casi dos años de campaña, nuestro Ejército estaba cada vez mejor pertrechado. Los repuestos, las municiones, todos los efectos para la guerra moderna, sin olvidar el petróleo, estaban asegurados. La retaguardia nacional disponía de víveres sin restricciones. Todo, absolutamente todo de lo que no se producía en España, llegaba por mar en tráfico incesante”.

Sumemos a la ayuda naval italiana la representada por la Kriegsmarine alemana, con varios cruceros y submarinos en el Cantábrico y el Mediterráneo. Una fuerza naval, la alemana, que no solo impedía el tráfico mercante, también atacaba a unidades navales republicanas, y comprenderemos la falta de eficacia de la Flota republicana. Una ayudas alemanas e italianas que consiguieron junto a la escasa fuerza naval sublevada el dominio del mar, algo que tuvo una importancia decisiva en el desarrollo y desenlace de la guerra.

El ocho de mayo de 1956, el entonces contralmirante franquista y procurador en Cortes Luis Carrero Blanco decía lo siguiente durante una sesión de las Cortes franquistas:

“Entre el 18 de julio de 1936 y el 1º de enero de 1939, cuando ya la guerra estaba prácticamente ganada, el tráfico marítimo nacional ascendió a 24.774.826 toneladas (16.231.678 toneladas de exportaciones con las que, naturalmente, pagábamos parte de los recibido, y 8.543.768 toneladas de importaciones) y se transportaron por mar 316.000 hombres, en 65.931 viajes, de los que en 50.523 (77 %), el buque llevaba a popa la bandera nacional. Los rojos no nos apresaron ni un solo transporte; por el contrario, la Flota nacional apresó 238 buques rojos y 99 extranjeros al servicio del enemigo, cuyos cargamentos, en ocasiones armamento y material de transporte que nos era necesario, pasó a nuestras manos”.

En total, el franquista Carrero nos aporta una cifra total de 337 apresamientos de buques con destino a la República, una cifra de apresamientos imposible de llevar a cabo con los efectivos navales de los que disponía la armada sublevada en 1936, que solo contaba con cuatro unidades mayores en estado de combatir con garantías, a saber el crucero “Almirante Cervera”, dos cruceros pesados en construcción, el “Canarias” y el “Baleares” (hundido en marzo de 1938), que no entraron en servicio hasta septiembre y diciembre de 1936 respectivamente, (el acorazado “España” estaba en servicio reducido) y un destructor, el “Velasco”. Una cifras de apresamientos, las relatadas por Carrero Blanco, que jamás se habrían producido sin la ayuda de las 140 unidades navales italianas que actuaron junto a Franco, además de los buques de guerra (destructores, submarinos y lanchas torpederas) cedidos o  vendidos por Mussolini a Franco desde 1937, relacionados en el siguiente Cuadro:




Benito Sacaluga.



Fuente consultada:

La Marina Italiana en la Guerra de España. J.L. Alcofar Nassaes. Editorial Euros. 1975