domingo, 4 de noviembre de 2012

LA ARMADA OLVIDA A SUS MARINOS



 "Con motivo de la festividad del Día de los Fieles Difuntos, el pasado viernes a las 11.00 horas, se celebraba en el Panteón de la Armada del Cementerio de Nuestra Señora de los Remedios de Cartagena un acto de homenaje y recuerdo a los difuntos de la Armada Española.



Panteón de la Armada Española. Cementerio de los Remedios
Cartagena, costeado por el Estado.


Posteriormente, los asistentes se trasladaron Mausoleo de Isaac Peral, del mismo cementerio, donde se celebró un acto organizado por la Base de Submarinos, en recuerdo de este ilustre marino cartagenero fallecido en 1895.

Los actos fueron presididos por el Almirante Jefe del Arsenal de Cartagena , vicealmirante Fernando Zumalacárregui Luxán, acompañado por el Almirante de Acción Marítima vicealmirante Salvador Maria Delgado Moreno.

En el mismo cementerio, no muy lejos de donde se celebró el acto descrito anteriormente, se encuentra la tumba de Marinos Republicanos fusilados por el Régimen franquista.




Panteón de marinos republicanos fusilados en Cartagena por  el Régimen  franquista, una vez acabada la Guerra de España, costeado por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena


Pese a los intentos por parte de nuestra Asociación, la Marina de Guerra Española, hace oídos sordos a nuestra petición de que los Marinos Republicanos reciban el mismo trato y se les de el mismo homenaje y reconocimiento. (AMHC) (1)


El Almirante que presidió el acto lo es también del Arsenal de Cartagena, Arsenal en el cual desempeñaban su servicio a la Marina la mayoría de los republicanos que reposan en el panteón, panteón que existe gracias a Memoria Histórica de Cartagena, impulsora y responsable del ilusionante proyecto, lo que era una fosa común anónima se convirtió en una sepultura digna y los que en ella descansan están identificados. Todos ellos fusilados en el Arsenal, primero el muelle del carbón y luego el campo de deportes, fueron los escenarios elegidos para los fusilamientos que en Cartagena y de forma diaria se llevaron a cabo a partir del 29 de abril de 1939.

No es la primera vez que se intenta que la Armada dedique unos minutos a rendir homenaje a los marinos republicanos, nunca se ha conseguido a pesar de la proximidad del Panteón de la Armada a la tumba de los fusilados y a la de los marinos del "Miguel de Cervantes", unos pocos metros las separan, pero la actitud de la Armada sigue siendo la misma que mantenía en los años de la dictadura, a estos marinos que fueron fieles al gobierno legítimo se les sigue considerando culpables de rebelión militar y por tanto desprovistos de su condición de miembros de la Armada. 

La vergonzosa Ley de Amnistía les abandona. Las sentencias de los Consejos de Guerra franquistas no se anulan. Su memoria no se limpia y sus méritos no se reconocen. ¿Actúa la Armada bajo unos principios democráticos relegando a estos marinos? ¿Es constitucional que sus derechos se conculquen a causa de sus ideas políticas o religiosas? ¿Es políticamente incorrecto homenajear a marinos republicanos teniendo en cuenta que nuestra sociedad tiene como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas a un rey designado por un dictador? Si la derecha española justifica la existencia del Valle de los Caídos porque en él reposan los restos de combatientes de los dos ejércitos y a los dos se les rinde homenaje, ¿porqué no se hace lo mismo en el Cementerio de Cartagena? ¿Porqué esta falta de higiene democrática en el seno de la Armada Española?

No nos engañemos. Los herederos del franquismo, con el rey a la cabeza, no cesan de pedir que el pueblo republicano olvide los horrores de la represión franquista, que pase página, que incluso perdone a sus verdugos, que miremos al futuro y enterremos el pasado,..... mientras ellos siguen reprimiendo nuestros derechos, despreciando a las victimas y humillando a los marinos que dieron su vida por una libertad plena enfrentándose a un ejercito golpista, sublevado y  rebelado contra la Patria, pisoteando los votos de millones de españoles, aliado de los mismos regímenes fascistas y nazis (Italia y Alemania) que expandieron la guerra por medio mundo.  ¿Es posible olvidar cuando se nos sigue humillando?

Miedo. Es el miedo. Miedo a que un sencillo homenaje oficial a marinos republicanos pueda interpretarse como un reconocimiento de su condición de Caídos por la Libertad, como una aceptación oficial y pública de su condición de represaliados. ¿Os imagináis el discurso del Almirante ante la tumba de los marinos republicanos? Miedo no exento de cierto desprecio, ambos callados pero muy evidentes a través de sus actos, cobardía que se disfraza en cumplimiento de las ordenes recibidas. 

Estoy convencido, me consta,  que la inmensa mayoría de los mandos y marinería no tendría ningún problema en rendir homenaje a los marinos republicanos, pero el problema no está en ellos, el problema, la causa de todo este desprecio, hay que buscarla en las Jefaturas del Estado y del Gobierno, que lo son de todos los españoles, republicanos incluidos, pero que no permiten que se haga nada que pueda suponer , ni por asomo, la más mínima posibilidad de poner en peligro sus cargos, especialmente en lo que atañe al Jefe del Estado y a su aparato.

Mientras que en el extranjero se rinden honores de estado a los combatientes republicanos, en España se les arrincona y desprecia. ¿Olvidar? Muy difícil es olvidar tanto daño, más aún si los autores de aquello que se pretende olvidar se empeñan en arrojar sal a las heridas. En contra de lo que algunos científicos defienden el cerebro humano no está facultado para el olvido selectivo, voluntario y definitivo, menos aún si las agresiones que se pretenden olvidar, en mayor o menor medida, se siguen produciendo.



Benito Sacaluga




(1) Asociación Memoria Histórica de Cartagena


domingo, 28 de octubre de 2012

LA IMPUNIDAD DE LOS FRANQUISTAS, DEL FRANQUISMO Y DEL....




Fue en 2008, gobernaba en España el PSOE bajo la presidencia de Rodriguez Zapatero, nunca hasta entonces se habían escuchado en el parlamento español los nombres de muchos de los que lucharon contra Franco. Parece ser que ni Zapatero ni nadie de los que allí se encontraban se avergonzaron de si mismos al oír las contundentes palabras de Tardá.

La prensa, los medios de comunicación, los periodistas, no se hicieron eco de la intervención de Tardá, actuaron ante este discurso según les indicó Juan Carlos de Borbón, en 1973, todavía príncipe de Asturias, con ocasión de la entrega de los premios nacionales de periodismo:

 “Vuestra labor es difícil y de gran responsabilidad, pues necesitáis, además de unas condiciones especiales para captar la realidad, una gran ponderación y sacrificar, incluso, algún éxito personal en aras de la discreción”

Sesión de las Cortes, Madrid, 25 de noviembre 2008-11-26
Diputado de ERC D. Joán Tardá   

Señorías,


¿Conciben que en el Parlamento alemán pudiera existir una sala dedicada a un jerarca nazi? ¿Conciben que en la Alemania actual pudiera desfilar en una parada militar un representante de la Legión Cóndor? ¿Conciben una Alemania con la cruz gamada en los edificios públicos porque son patrimonio histórico? 
Evidentemente, no. En Alemania, no. Pero aquí, sí, Aquí, en este parlamento existe una sala dedicada a un ministro franquista corresponsable de muertes y ejecuciones. Aquí se ha promovido por parte del ministerio de Defensa la participación de un miembro de la División Azul un 12 de Octubre. Y sólo hace falta pasear por calles y plazas para darse cuenta  de  la excepcionalidad y la anomalía del caso español. 
La llegada al poder del PSOE en 2004 renovó la esperanza que, finalmente, el Estado español dejaría de ser una democracia incapaz de metabolizar su pasado totalitario. Gestos como la mención a su abuelo fusilado por parte del Presidente del Gobierno en el discurso de investidura o el compromiso adquirido por  la Vicepresidenta de proceder a la anulación de la sentencia de  Lluís Companys vino a reforzar la esperanza de miles de víctimas de la Dictadura y de sus descendientes. 
Pero el resultado de la ley fue muy otro. Hoy, el presidente del Gobierno no podría articular aquellas palabras. Tanto es así, que no solamente no piensa modificar la ley, sino que pretende dar carpetazo a las demandas de las entidades memorialistas al afirmar que todo lo que “esté en el olvido más profundo de la memoria colectiva de la sociedad española, será un buen dato”. Ya en otra ocasión, los republicanos catalanes le instamos a no defraudar a las víctimas, de  manera que  sus descendientes y nuestros jóvenes puedan sentirse  tan orgullosos de nosotros como nosotros nos sentimos deudores hacia las víctimas antifascistas, allegadas familiarmente o no. Sus últimas  palabras denotan que las  pronunciadas en la sesión de investidura no eran sinceras. 
La llamada Ley de la Memoria no es suficiente y ofende  por no reconocer a todas las personas represaliadas ni  otorgarles la condición jurídica de víctimas. La ley, además, obvia la calificación de Crímenes contra la Humanidad para aquellos realizados sistemáticamente por el Franquismo, no reconoce el derecho inalienable a la verdad y el deber de recordar establecidos por la ONU, no anulan las sentencias de tribunales ilegítimos e ilegales, no    restituyen los patrimonios expoliados y ni tan siquiera  retiran las distinciones y títulos  otorgados a los criminales.  
Señorías, urge modificar  la Ley para reparar a todas las víctimas y para que el Estado asuma todas las responsabilidades que se deriven. Hace un año sólo lo decíamos nosotros. Hoy, el Comité de Derechos Humanos de la ONU nos da la razón. Hoy, la ONU les insta a derogar la Ley de Amnistía de 1977 por la impunidad que consagra. 
Han levantado un edificio argumental sobre los cimientos de la ambigüedad legal del período preconstitucional y no sobre la legislación internacional suscrita por el Estado de acuerdo con la CE.  Por eso, ya es hora que reconozcan y apliquen la legalidad y las recomendaciones de las Naciones Unidas. 
Si los Estados del cono sur americano han sido capaces de hacerlo, la sociedad española también debería. Y más, en un momento en que el perseverante compromiso de las entidades memorialistas, la no claudicación  del republicanismo, la implicación del mundo académico y sobre todo la llegada a la madurez vital y política de una nueva generación de ciudadanos alejados de secuestros mentales y de complicidades ante la impunidad, ha conllevado la socialización del debate del porqué de las víctimas no resarcidas del Franquismo. 
Porque, además, la actual ley crea arbitrariedades  incongruentes, como el hecho de diferenciar a las víctimas de hechos represivos acaecidos antes de 1968 de aquellas otras con posterioridad a esta fecha. ¿Acaso la dictadura y la represión se inició  en 1968? ¿Qué razón justifica que los familiares de Julián Grimau no puedan acceder a las mismas reparaciones que los familiares de sus compañeros de partido asesinados en Atocha en 1975? 
Recientemente, la película Salvador ha permitido que miles de personas revivieran con emoción –y otras con cierta vergüenza por su pasividad-  el asesinato de Estado a garrote del anarquista catalán Puig Antich en 1974. Muchos más, niños y adolescentes entonces, han descubierto la brutalidad de la Dictadura sufrida  por sus padres y abuelos. Y, aún así, ustedes, se han atrevido a reglamentar para excluir a Puig Antich de las reparaciones, como a tantos otros luchadores antifranquistas, mientras torturadores como Melitón Manzanas han recibido honores y reparaciones económicas por parte de la democracia española.  
A pesar de todas las desmemorias, nuestra juventud es consciente del pasado inmediato. Del lastre que significa, todavía hoy día, que el Dictador muriera  matando. Y así fue. El 30 de septiembre de 1975, mandó fusilar a cinco ciudadanos antifranquistas en un mismo día, entre ellos a Juan Paredes Manot “Txiqui”. Ante las protestas internacionales, el Régimen reaccionó mediante una manifestación de adhesión.  Y la historia ha fijado el momento: allí en el balcón, al lado del Dictador, estaba el actual Jefe del Estado Juan Carlos de Borbón. 
Ateniéndonos a tales hechos históricos, ¿cómo es posible que, hoy, el gobierno socialista haya tenido  la desfachatez de dejar al margen del reconocimiento y de las reparaciones a ciudadanos fusilados hace tan solo treinta y pocos años?  
Este parlamento debería legislar –y así lo proponemos- a favor de la anulación de las sentencias dictadas por los tribunales de la Dictadura, no tan solo por ilegítimos sino también por  ilegales.  Ustedes no pueden condenar a las víctimas, a sus descendientes y a los ausentes al calvario, a la ignominia de tener que aspirar a una posible revisión a través de un pleito con el mismo Estado. Muchas de estas familias desde hace treinta años lo estuvieron intentando infructuosamente.  Pregunten a los hijos del ministro de Industria  de la II República Joan Peiró, fusilado en 1942, la frustración que genera que todavía hoy día la Sala Militar del Tribunal Supremo se haya pronunciado  en contra incluso de la revisión de su proceso. Militares lo condenaron, militares lo asesinaron, militares de la democracia  le niegan la revisión. 
Habíamos creído que Rodríguez Zapatero enterraría  el desprecio hacia las víctimas republicanas de los campos de exterminio nazis del presidente del gobierno Felipe González cuando rechazó asistir a los actos de celebración del cincuenta aniversario de la liberación del campo de Mauthausen en el año 1995 y que, finalmente, se  dilucidarían las responsabilidades del Estado español. Pero la ley lo omitió  todo. Ustedes no quisieron atender a ninguna de nuestras razones. Y en cambio, hoy, ustedes saben que están en una posición muy, muy débil. 
Tan latente es la injusticia que los propios Tribunales de Justicia españoles, y al amparo de la legalidad internacional, se declaran competentes para juzgar los crímenes.  Así, el juez titular del juzgado nº2 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno,  se ha declarado competente para juzgar a cinco nazis, actualmente residentes en EEUU, que deberán ser extraditados para que puedan ser juzgados en Madrid por Crímenes contra la Humanidad.
A menos que ustedes consigan impedirlo. ¿Qué harán ahora? ¿Van a comprometerse a favor de la justicia o se visualizará, de nuevo, la voluntad del aparato estatal de obstruir su camino? ¿Actuarán de igual forma como han procedido  con el juez Garzón, presionando políticamente mediante la Fiscalía General del Estado?  ¿Ordenarán a los fiscales territoriales el archivo de las denuncias presentadas? ¿Coaccionarán la judicatura prefigurando la prescripción de los delitos? ¿Qué le espera ahora al juez Ismael Moreno? Porque ustedes saben que si se  juzga en Madrid a los nazis asesinos de republicanos habrá que poner encima de la mesa los pactos Himmler-Serrano Suñer y la condena por  parte de Naciones Unidas del régimen franquista. Y les recuerdo que Lluís Companys fue deportado y entregado por la misma Gestapo a la policía española. 
La labor ingente de las entidades memorialistas alimenta el anhelo de justicia y nos acerca a las víctimas ignoradas de la Dictadura,  como los niños secuestrados  que fueron otorgadas a familias adictas al régimen, como en Argentina. No debe sorprendernos tanta maldad, debería hacernos reflexionar el gran desconocimiento que tiene la sociedad, jóvenes y también mayores, de la crueldad de la Dictadura. Una Dictadura sanguinaria y prolongada. Franco fusiló entre 1939 y 1947 una media de 10 personas al día, el mayor genocidio de las dictaduras occidentales del siglo XX en época de paz. Y con campos de concentración como en la Alemania nazi. Con prisioneros esclavos de fábricas que capitalizaron empresas hoy día boyantes.  
Y ante ello, ustedes, y en palabras del propio Presidente del gobierno coincidiendo -¡qué casualidad!- con el extremista Rouco Varela, nos piden que olvidemos. 
Por no abrir heridas, por no alentar venganzas, por conseguir la reconciliación… ¿Acaso el conocimiento de la crueldad nazi ha abierto heridas en Alemania? ¿Acaso en Francia los homenajes a la Resistencia pretenden ser venganzas contra los colaboracionistas de Vichy? ¿Acaso los monumentos a  los partisanos en Europa impiden la reconciliación? ¿Por qué en el Estado español, pues,  los guerrilleros, homenajeados por la república francesa siguen considerándose bandoleros?
No señores y señoras diputadas. No hay reconciliación sobre el olvido. Como dice Amnistía Internacional, no se puede pasar página sin antes haberla leído.
Y puestos a leer páginas, hemos de leer también las de la II República Española. 

Porque la sublevación militar de 1936 fue un intento de acabar con la etapa de democratización y progreso social que instauró la República. Una República, que es el embrión del actual Estado democrático, social y de Derecho. Una República de libertades como el sufragio universal, la pluralidad y descentralización territorial o la separación Iglesia-Estado. Una República de derechos como el de la enseñanza universal gratuita, de la protección social de las clases trabajadoras o del matrimonio civil y el divorcio.
Señoras y señores diputados, me siento orgulloso de los logros de esa República, y me avergüenza que ustedes –y especialmente la izquierda española- no lo sientan igual. Sin complejos. Sin censuras.
Es por ello que la segunda parte de la ley que hoy presentamos está dirigida a reconocer y recordar la República, tanto pedagógicamente, como institucionalmente, instaurando el 14 de abril como el Día de la Memoria Histórica.
Apelamos a esta Cámara, y especialmente a la izquierda española –PSOE e IU- y a los nacionalistas gallegos, vascos y catalanes que votaron la actual Ley de Memoria. Les apelamos para que sin olvidar a los ya recordados, podamos legislar para hacer justicia y recordar a los olvidados. Mientras esto no suceda, no podrá haber reconciliación. El pasado no puede quedar enterrado en fosas. Hay que desenterrarlo para que los muertos descansen en paz. Para que sus hijos e hijas también lo puedan hacer.  El Estado no puede promover la abertura de fosas como si se tratara de una excavación arqueológica de un cementerio romano. Si en Bosnia, Argentina o Chile se han investigado las desapariciones, la policía Judicial, la fiscalía y la justicia española tienen que ser las responsables de investigar las causas de las muertes, quienes fueron sus responsables y la identificación de las víctimas. ¿O es que no estamos en un estado de derecho?
En  una sociedad democrática madura este proceso lo debería llevar a cabo el gobierno y este Parlamento. Y culminar la catarsis mediante la intervención del Jefe de Estado, la máxima representación institucional del mismo Estado, pidiendo perdón a las víctimas. Porque además Juan Carlos de Borbón fue el heredero nombrado por Franco, fue él quien  juró desde esta misma tribuna  los principios del Movimiento Nacional. A él, se le debe exigir este acto de honradez y de coherencia a  fin y efecto de simbolizar la plena superación por la democracia del pasado  autoritario del Estado.
Señorías, solicitamos su apoyo para dar luz verde a la proposición de ley de los republicanos catalanes para que, finalmente, podamos disponer de un texto legislativo que permita al Estado español homologarse al resto de sociedades democráticamente maduras. En beneficio de la justicia y de la verdad, y en  favor del fortalecimiento de los valores democráticos de la ciudadanía. No lo duden, sólo reparando previamente todas las injusticias del pasado nuestra sociedad  estará en condiciones de superar las violencias presentes y las  incertidumbres futuras.
Gracias.

jueves, 25 de octubre de 2012

LA NUEVA VIEJA BANDERA DE ESPAÑA




Artículo publicado en el New York Times y recogido en el blog:  Sociología Critica


22 octubre 2012
Autor : Jonathan Blitzer


Cada jueves por la noche, en medio de la Puerta del Sol, una pequeña multitud se reúne alrededor de una estatua ecuestre del rey Carlos III llevando a cabo una manifestación modesta. Rara vez hay más de 25 personas, la mayoría de ellos en los 70 años. Lo primero que varios de ellos hacen es desplegar una pancarta que dice: “. Contra la impunidad, en solidaridad con las víctimas del franquismo”A continuación, algunos otros izan la bandera tricolor de la Segunda República Española. Sus bandas de color amarillo, rojo y morado nos remontan a la era de la promesa democrática. Ese período tumultuoso, que comenzó en 1931 con la elección de una coalición de izquierda que envió al rey Alfonso XIII al exilio, tuvo su cuota de disputas políticas y la violencia reaccionaria. Pero también trajo euforia vertiginosa y una serie de reformas igualitarias. Una nueva Constitución consagra el sufragio femenino y la libertad de expresión, mientras que apea a la nobleza de sus antiguos privilegios.

Esos días tenían un aire palpable de celo reformista y la ambición. Hoy en día, en medio de una dolorosa recesión y una crisis de liderazgo político, la promesa de aquella era pasada tiene un apoyo renovado.
El público español se tambalea. Pero a diferencia de los años de la Segunda República, gran parte del drama gira en torno a lo que parece estar sucediendo fuera de España. Los políticos nacionales han sido reducidos a espectadores asediados. La bandera republicana es un acosador símbolo de cosecha propia que subraya el estado enervado de la clase política actual.

Dadas las circunstancias, su relevancia y significado están cambiando. Hasta hace poco, los ancianos españoles que recuerdan los años del dictador Francisco Franco, justo después de la Segunda República, consideraban la bandera republicana con una mezcla de nostalgia dolorida y un destello de fervor militante. 

Y los españoles nacidos después de que la democracia fuese restaurada en la década de 1970 tendía a pensar en ella más como un artefacto recóndito que un símbolo de galvanización. Ahora se está haciendo una reaparición de ellos, también, gracias al creciente déficit democrático en la Unión Europea en general, y específicamente en España.

En las manifestaciones públicas contra las medidas de austeridad, una cada vez más diversa variedad de manifestantes, incluidos los jóvenes, ondea la vieja tricolor. El periodista Javier Valenzuela me dijo: “Los jóvenes de entre 20 y hasta 30 años están identificando la bandera como símbolo de protesta contra el actual estado de cosas.”

Los portadores de la bandera republicana en las manifestaciones públicas dicen que tiene una variedad de significados. Algunos citan la memoria histórica de las atrocidades de la Guerra Civil y su legado perdurable de enemistades insepultas. Otros, basándose en la historia de la Segunda República, mencionan el ocaso del prestigio de la monarquía española.

Aún más, llevándola a las manifestaciones como un llamado a la justicia económica en un momento en que el gobierno no está haciendo nada por reducir la brecha creciente entre los ricos y los pobres, un tema principal también durante los primeros años de la República. Como un activista remarcó: “La pregunta no debería ser ¿Por qué estamos viendo más banderas republicanas ahora?, debería ser ¿Por qué no vimos más en los años anteriores?”

La bandera es, fundamentalmente, un cajón de sastre. En el marasmo político actual es difícil para los ciudadanos comprometidos a saber exactamente dónde apuntar con una crítica puntiaguda. Todo parece ir mal. La bandera republicana invita y sostiene el activismo al mismo tiempo que mantiene la crítica flexible y abierta.

El jueves pasado, alrededor de las 7 de la tarde, dos jóvenes de 18 años caminaron hasta el centro de la Puerta del Sol. Uno de ellos llevaba una mochila. Se detuvo un momento, como si estuviera pensando dos veces, y ante la insistencia de su amiga abrió la cremallera de su bolso y sacó una bandera republicana. La bandera cubría sus hombros y se unieron al grupo de mayores manifestantes.
“¿Por qué esta bandera? ¿Por qué ahora? “Le pregunté. “Es porque no me identifico con la bandera española actual”, dijo. Luego, señalando a la bandera vieja colgando de sus hombros, ella se encogió de hombros: “Me siento más cerca de ésta.”

Jonathan Blitzer es periodista y traductor residente en Madrid.

martes, 23 de octubre de 2012

LA REPÚBLICA Y LOS JOVENES




Un buen amigo republicano me envía por correo un vídeo grabado con ocasión de la celebración del 68 Aniversario de la Liberación de París  en el que se incluye un rendido homenaje a la bandera republicana española, en agradecimiento a los 150 republicanos españoles que integraban la "9" de Lecrerc, más conocida por La Española, primeros en pisar suelo parisino durante su liberación de la tropas fascistas. El presidente de la República francesa cerró un acto de reconocimiento a todos los que colaboraron en la derrota de los fascistas, un acto público celebrado al aire libre, en la Plaza de la Concordia, y al que asistían un nutrido grupo de republicanos españoles portando orgullosos la allí homenajeada bandera tricolor de España.Esto ocurría el pasado 25 de agosto.Desde el 25 de agosto de 1944, esa bandera no había vuelto a aparecer en las conmemoraciones.


Hace un par de días, por correo electrónico me remite una reseña sobre un acto celebrado también en París en recuerdo de las Brigadas Internacionales que vinieron a España a combatir contra el fascismo, camino que desde Francia algunos de ellos iniciaron el 22 de octubre de 1936, tres meses después de la rebelión militar de parte del ejercito español y su alzamiento en armas contra la República Española, contra España en definitiva. Los brigadistas que no cayeron en los campos de batalla o no fueron apresados por los fascistas, hace ahora 74 años que iniciaron un penoso e incierto viaje de regreso. Justo homenaje a unos hombres que desinteresadamente lucharon al lado de España en defensa de la autentica libertad.

Su envío incluye unas palabras, unas reflexiones, una crónica del acto firmada por Rose-Marie Serrano, hija del ex combatiente republicano Daniel Serrano, incansable embajadora de los republicanos españoles.Una crónica teñida por la nostalgia de unos tiempos en los que la  juventud vivia ilusionada en los ideales republicanos, crónica dedicada a la defensa del Pueblo y la Paz que los Brigadistas llevaron a cabo,en la que no podían faltar los versos dedicados a los Brigadistas por Alberti "¡Hermanos!, Madrid con vuestro nombre,  se agranda y se ilumina",  y por Neruda "Por vuestros muertos,... pasa un inmenso río con palomas de acero y de esperanza."


Sigue el mensaje de mi amigo, ya con "fondos propios", pone de manifiesto la falta de ilusión republicana que existe en la juventud española, a pesar de ser protagonistas de iniciativas recientes de gran calado en la opinión pública, y que sin embargo carecen del "hilo conductor" que les uniría a las tesis e ideas republicanas, prefiriendo protagonizar en exclusiva nuevas reivindicaciones que en si mismas son tan antiguas como las que defendían otros jóvenes y por las que dieron su vida sin contemplaciones. Rechaza de plano mi amigo la "mansedumbre" con la que gran parte de la juventud actual contempla la destrucción de su futuro, dedicados solo a lograr su propio bienestar o de asegurar su exclusivo futuro, sin darse cuenta de que esta actitud es el camino equivocado. Estoy de acuerdo.

Mi amigo tiene razón,en  los reportajes sobre las actuaciones republicanas no se ven jóvenes, en las manifestaciones juveniles no se ven banderas republicanas, con rara excepción en algunos casos. Aquellas que ondean pertenecen a los partidos políticos cómplices de la falta de un movimiento republicano renaciente. 

Estoy de acuerdo,se niegan a considerar que la única vía posible para que se cumplan sus reivindicaciones pasa por un sistema republicano de estado, mientras los partidos políticos de izquierdas les aplauden desde la hipocresía y la derecha se frota las manos ante la existencia de tan débil contrincante politico al mismo tiempo que lo despedaza y se ríe a escondidas.

Pero, ¿porqué de este rechazo a considerar la república como el camino adecuado? ¿porque viniendo de una juventud tan preparada en las universidades y escuelas de todo tipo?. La respuesta, la explicación a este abandono tiene sus raíces en una ausencia de información veraz y en un exceso de información falsa demoledora. Pretender que largos años de dictadura demonizando la república no influyan, aún en la actualidad, en la concepción personal que de ella tienen millones de jóvenes y muchos de los nacidos a partir de los años 50, es un grave error. Finalmente una "transición" anti-republicana hizo el resto. Por otro lado la juventud es amiga de tomar atajos, de estrenar modelos, de infravalorar el pasado reciente, de poner fecha de caducidad a aquello que no les diferencia de sus mayores.

La multitud de organizaciones republicanas que hoy en día existen no logran desprenderse de la imagen negativa que el franquismo consiguió crear de ellas, ellas mismas no consiguen aparcar al franquismo, apartarlo de sus actividades de una vez por todas y olvidan que antes de su derrota militar consiguieron verdaderas victorias, todas ellas sin hablar reiteradamente del pasado y precisamente hablando exclusivamente del futuro, que es lo que a la juventud realmente le importa. A través de sus medios de comunicación ponen diariamente excesivo empeño en sus criticas al rey, fácil teniendo en cuenta el rey que tenemos, y dejan de lado la verdadera cuestión, que no es otra que la exposición razonada de los inconvenientes de las monarquías en general, junto con la información sobre las ventajas de un sistema republicano. Tampoco hacen conocer a la opinión pública el significado de la república como forma de estado, eliminando así de un plumazo las nefastas pero inevitables comparaciones con "otras repúblicas" que no lo son más que en el nombre.

La desunión entre estas organizaciones es una realidad, y lo es simplemente porque no pueden existir organizaciones republicanas con diferentes intereses,con diferentes denominaciones,caminando por diferentes senderos, matizando lo que ya está meridianamente claro. ¿Intereses partidistas? ¿Ambiciones personales? ¿Carreras hacia el liderazgo? ¿Nuevos conceptos?, si ,de todo esto un poco, desgraciadamente, pero sobre todo la voluntaria perdida de un horizonte cercano al cual dirigirse unidos de forma determinada, se ve lejos, muy lejos y difícil la Tercera, una lejanía que debería ser considerada como un reto y no como un obstáculo que tal vez mañana alguien saltará, y estos planteamientos a la juventud no le valen y a mi tampoco.

No nos equivoquemos, otra vez, la caída de la monarquía no tiene porqué significar necesariamente la reinstauración automática de la República, para que eso suceda hacen falta republicanos y las aulas están vacías por ausencia de profesores. 

Un buen número de iniciativas personales en forma de blog consiguen cada día que la red no se encuentre huérfana de la historia y las ideas republicanas, sin temor y con respeto, y sin más interés que  difundir unos principios y unos valores en los que asegurar la libertad real, para todos ellos mi sincero agradecimiento, por la formación que me proporcionan y por la ilusión que me transmiten.

Benito Sacaluga.


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