martes, 13 de agosto de 2013

A VUELTAS CON EL GOLPE DE ESTADO DEL CORONEL CASADO






Segismundo Casado
El seis de marzo de 1939 el coronel Casado, con la ayuda de todos los partidos políticos y sindicatos a excepción de Partido Comunista da un golpe de estado contra Negrín, partidario éste de continuar la contienda en espera de una más que posible intervención internacional derivada del ya puesto en marcha plan de Hitler, el 14 de marzo las tropas alemanas cruzan la frontera de Checoeslovaquia. Tras el golpe Casado constituye el Consejo Nacional de Defensa. El objetivo de este Consejo no era otro que negociar con Franco la rendición de todas las tropas republicanas para asi poner fin a la guerra. 

El tema del golpe de estado de Casado es muy amplio y está lleno de controversias, versiones y puntos de vista diferentes, no voy a analizarlo aquí y ahora, solo pretendo dejar constancia de unas declaraciones efectuadas por uno de sus instigadores.

José Pradas García
José García Pradas, anarquista, dirigente de la CNT, periodista, director de los periódicos CNT y Frente Libertario, combatiente del Ejercito Popular en la sierra de Madrid y en Guadalajara, fue uno de los valedores importantes del golpe de estado del coronel Casado, estuvo detenido por el Gobierno y a él corresponden las declaraciones que se transcriben a continuación.

Unas declaraciones de gran interés dada la fecha en que se producen, dieciséis de marzo de 1939, solo tres días antes de que Franco se negase a cualquier tipo de negociaciones y solo admitíese la rendición incondicional. Ante este fracaso de Casado el veintidós de marzo, seis días después de las declaraciones de García Pradas, la CNT y la FAI, que habían apoyado sin reservas el golpe, lanzan a través de su Comité Nacional Libertario un comunicado en apoyo de Negrín en el que proclaman que es necesario continuar la guerra hasta ganar la paz.




Madrid.- El director de CNT García Pradas relata hechos vividos durante su estancia en El Pardo como prisionero de Casado.


En una sala del Palacio de El Pardo, con centinelas en una puerta y escachas en otra, charlaban en voz baja Gomez Ossorio, Gobernador Civil de Madrid, Trifón Gómez , Intendente General y el teniente coronel Gallego. 

A Gallego le había engañado el teniente coronel Barceló. Le llamó al puesto de mando del Primer Cuerpo de Ejército y cuando le hizo volver a su División, los controles, traicioneramente avisados, le detuvieron del modo más cobarde. A Gómez Ossorio y al Intendente General se les apresó en el Gobierno Civil. 

Llevados al antiguo Cuartel General de la 7ª División, hubieron de sufrir allí en un ambiente patibulario toda suerte de vejaciones morales y hasta la de comparecer ante un estúpido tribunal chequista integrado por mozalbetes de ignorancia supina y de mentalidad trastornada por el miedo a reacciones terroristas. 

Allí estábamos también Salgado y yo. Cerca de cuatro horas pasamos con las muñecas atadas a la espalda. Nos llevaron a El Pardo. Recordaremos siempre con orgullo aquella altivez revolucionaria con que recorrimos el último camino de Andrés Nin. En El Pardo nos trataron bien durante los dos primeros días a los cinco detenidos que estábamos juntos. Aún no había ido por allí Dieguez, el Comisario de Fortificaciones, Felix Montiel y otros elementos del Partido Comunista. 

Precedido por motoristas vimos que llegaba un coche con banderín de mando.Poco después nos vimos sorprendidos con la visita del teniente coronel Barceló (1). Entró en la sala silenciosamente, muy erguido, inquisitiva la mirada. Fumaba un cigarro habano y apoyaba su mano derecha en un bastón aldeano. No se quitó la gorra ni saludó a ninguno de nosotros. Entró un ayudante y en la puerta se quedaron tres o cuatro fusileros. Barceló había pertenecido al Partido Comunista. Desde hace un par de meses en todas partes se hablaba mal de él. Cuando se constituyó el Consejo Nacional fue uno de los primeros Jefes que llamaron al coronel Casado para ofrecerle incondicional adhesión. Horas después era el “hombre de paja” de los rebeldes. Nos habló de traición de algunos aliados. Gómez Ossorio y el Intendente General le hicieron ver lo absurdo que resultaba que actuando en nombre del Gobierno de Negrín encarcelase a autoridades dignas de la confianza de Negrín. “Yo no soy comunista” dijo “Soy militar”, pero el Partido Comunista es el único que no se ha salido de la legalidad; se mueve dentro de la Constitución y este es el caso: ese partido me llamaba al cumplimiento del deber; se ha fijado en mi limpia historia política, en mi capacidad militar, en mi lealtad inquebrantable, en mis dotes personales y ha visto en mi al hombre de la situación; la figura del momento, de aquí sea hoy el Jefe del Ejercito del Centro. 

Esta sarta de majaderías nos impedía que diéramos impulso al hecho de que el teniente coronel se hubiera ascendido sin contar con Negrín. Según él la situación del Consejo Nacional era insostenible. De allí a pocas horas Casado se rendiría porque ya actuaba en contra suya la aviación republicana. 

Al salir se detuvo ante Gallego, quiso hablarle y no supo. No se atrevió, le dio una palmada en la cara a guisa de despedida que Gallego hubiera contestado con un tiro Yo le hubiera dado el de gracia.

Luis Barceló, a la derecha de la foto
con los galones de Tte.Coronel
(1) Luis Barceló Jover, (1896-1939), madrileño, coronel del arma de Infantería, afiliado al PC. Tras el rechazo de la rebelión en Madrid se encarga de organizar las unidades milicianas , participó y dirigió operaciones militares en el sector del Alberche, Valdemorillo y Pozuelo, estuvo al frente de las tropas que intentaron tomar el Alcázar de Toledo. Se opuso a la junta constituida después del golpe de estado de Casado y asumió por su cuenta el mando del Ejército del Centro. Fue hecho prisionero por los casadistas, juzgado (represaliado) en procedimiento sumarísimo condenado a muerte y fusilado dos meses antes del fin de la guerra. Me imagino que las declaraciones de García Pradas serían de gran peso para su condena.

Garcia Pradas se exilió el 30 de marzo de 1939, primero a Francia y después a Inglaterra, en 1950 abandonó su militancia en la CNT. Murió en Londres en 1988, a la edad de setenta y ocho años.


Benito Sacaluga


Fuentes: Cartagena Nueva (16/03/1939) y S.B.H.A.C


martes, 6 de agosto de 2013

GENERAL MARTINEZ CABRERA





La Guerra civil terminó el uno de abril de 1939, el seis de mayo de ese mismo año el diario Cartagena Nueva, un periódico que desde el 29 de marzo de 1939 pasó a estar bajo la dirección de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS en Cartagena,  pública la siguiente Citación :

Por el presente se cita a todas las personas que puedan suministrar datos importantes referentes a la actuación que tuviera en esta plaza el que era Comandante Militar de la misma al producirse el Glorioso Movimiento Nacional, General Toribio Martínez Cabrera, para que comparezca a exponerlo en el plazo máximo de cuarenta y ocho horas en este Juzgado Especial Militar de Jefes y Oficiales, sito en el local de las Escuelas Graduadas de la calle Gisbert.
Cartagena 6 de mayo de 1939, Año de la Victoria
El Comandante Juez Instructor Ramon Tabuenca Feijóo
Cuarenta y siete días después, el 23 de junio de 1939, Martinez Cabrera es fusilado por el ejército franquista en la localidad valenciana de Paterna. La citación publicada en la prensa era un simple formalismo de cara a la galería. El general Martinez Cabrera en la fecha del levantamiento militar era Gobernador Militar de Cartagena y defendió la plaza para la República, motivo más que suficiente para los franquistas para fusilarle y así lo hicieron, no sin antes celebrar uno de sus Consejos de Guerra Sumarisimo, un mero trámite como todos los que se celebraron. En esas fechas, transcurrido más de un mes desde el fin de la guerra solo en Cartagena los Consejos de Guerra ya se contaban por cientos y eran más de mil las instrucciones abiertas por los juzgados militares.

En la misma fecha y en el mismo periódico se publica otra Citación:
Por el presente se cita a todos los Jefes y Oficiales, tanto del Ejercito como de Marina que prestaron servicio en esta plaza de Cartagena al iniciarse el Glorioso Movimiento Nacional, al objeto de que en un plazo de 48 horas comparezcan en este Juzgado Especial Militar de Jefes y Oficiales, sito en el local de las Escuelas Graduadas de la calle Gisbert.

Cartagena 6 de mayo de 1939, Año de la Victoria

El Comandante Juez Instructor Ramon Tabuenca Feijóo
lo que la citación no indica es el motivo de la comparecencia de los Jefes y Oficiales, que no es otro que acusarlos de rebelión militar, traición o cualquier otro delito militar que el juez instructor tuviera a bien imputarles. Me imagino que ninguno acudiría a esta peculiar llamada de la justicia, todos sabían lo que les esperaba si lo hacían y además no creo que en Cartagena permaneciese ninguno.

General Martinez Cabrera
Toribio Martinez Cabrera, general de Artillería, natural de un pequeño pueblo de la provincia de León, tenía 65 años cuando fue fusilado. Ingresó en la carrera militar (Arma de Artillería) a la edad de 18 años en la ciudad de Ferrol. Cursa estudios militares en la Academia de Infantería de Toledo, graduándose como segundo teniente a los 22 años, de allí parte para combatir en Cuba donde permanece cerca de un año. A su regreso es destinado a la Escuela Superior de Guerra, nueve años más tarde es profesor de la Academia. Ascendido a teniente coronel en 1920 pasa por los Gobiernos Militares de Madrid y Huesca para en 1921 ser nombrado en Gobernador Civil de Badajoz, un año después de proclamarse la II República es ascendido a General y destinado a Cartagena como Gobernado Militar, allí vive el levantamiento. El 20 de noviembre de 1936 es nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército, cargo que ocupa por poco tiempo a causa de las presiones ejercidas por el PCE ante el Gobierno para su destitución. Combate en el Frente del Norte, donde los malos resultados militares le llevan a prisión a instancias nuevamente del PCE. Cuando Negrin llega a la presidencia de la República es liberado y se hace cargo de la Comandancia Militar de Madrid. En marzo de 1939 presta su apoyo al Jefe del Ejército del Centro, Coronel Casado. La maniobra de Casado consistía en destituir a Negrin, de la Presidencia de la República, para poner fin a una guerra que se empeñaban en dar por perdida, una operación que contaba con el apoyo de todas las fuerzas políticas a excepción del PCE y una minoría del PSOE. La operación triunfa en Madrid y se crea el efímero Consejo Nacional de Defensa, órgano que será el encargado de entablar las conversaciones con Franco para establecer las condiciones de una rendición. El general sublevado se niega a admitir ningún tipo de condiciones, exige la rendición incondicional de todo el Ejército Popular. Semanas más tarde las tropas sublevadas entran en Madrid, Valencia y resto de las ciudades y poblaciones aún republicanas sin encontrar apenas resistencia. El uno de abril de 1939 se firma el último parte de guerra.
En los últimos días de marzo Martinez Cabrera intenta salvarse de la segura represión franquista y viaja a Paterna (Valencia), donde como ya se ha dicho es apresado y fusilado a los pocos días.



Un militar entregado al Ejército desde los dieciocho años, esplendida carrera profesional, méritos de guerra en Cuba, Gobernador Civil, Gobernador Militar, Jefe de Estado Mayor....fiel al Gobierno, al Ejército y al Estado hasta su unión a Casado, que finalmente es condenado a muerte y fusilado acusado de rebelión militar precisamente por la parte del Ejército que se rebeló y sublevó contra su propios jefes, contra el Gobierno y contra el Estado.

Su carrera profesional y su hoja de servicios es admirable, su lealtad a la República le llevó al paredón de fusilamiento. Un militar republicano al que en 2008  se le rindió un homenaje de agradecimiento y rehabilitación de su figura a cargo de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra. Una ceremonia militar presidida por el entonces director del Centro de Estudios Castrenses, general de Brigada Alfonso de la Rosa, desde 2011 teniente general y director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN). Desde entonces la faja de Estado Mayor del general Martinez Cabrera se expone en las vitrinas de la Escuela de Guerra en Madrid.

Sin lugar a dudas un merecido reconocimiento del Ejercito a uno de sus miembros y sin duda también un ejemplo a seguir para con todos aquellos militares del Ejercito, la Aviación o la Marina que combatieron en las filas republicanas. En su hoja de servicios solo un episodio negativo pero muy importante: Adherirse al golpe de Casado.



Benito Sacaluga



jueves, 1 de agosto de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (IX)

Viene de la página anterior



Presos en libertad vigilada e incremento de la represión



1939. Patio del Penal de Santa María, Cádiz,
repleto de ciudadanos españoles. 
La liberación de casi siete mil presos, en una sola remesa, quiso mandar un mensaje a los aliados de la magnificencia, generosidad y capacidad de reconciliación del régimen respecto a los presos políticos de la guerra civil. Esta puesta en “libertad vigilada” vino precedida de numerosos editoriales en la prensa alabando el nuevo sistema penitenciario del régimen, con la redención de penas por el trabajo. El titular de algunos de ellos resulta harto significativo: LIBRES SÍ, PERO VIGILADOS La doctrina subyacente en esta medida de gracia se pone de manifiesto en este artículo:
« […] Se le vigila para ver si en realidad se redime de su culpa anterior por el trabajo y la fe en sí mismo y en la Patria, pero si no agradece la gracia de esta justicia del Estado, y si emplea su libertad para reincidir en su delito, aunque sea de modo subterráneo, agazapado, hipócrita, entonces el Estado le retira su gracia y lo integra a prisión, pero no ya como reo de delito político, sino de delito común para el que no hay clemencia alguna […] ».
La liberación de presos políticos no constituía ninguna novedad, según un artículo ensalzando la política penitenciaria de Franco firmado por Pedro Bernal. La magnitud de las cifras habla por sí sola: 
« […] Hasta 1942, el sistema de redención de penas por el trabajo había puesto en libertad 87.000 presos políticos. Si a ello añadimos los liberados en los nueve primeros meses de 1943, el número se acerca a los 100.000. Para ello ha sido necesario que por esos liberados se rediman seis millones de días de trabajo útil […] ».
Aunque parezca paradójico la puesta en libertad vigilada de los presos no fue incompatible con un incremento de la represión, sino todo lo contrario. El aumento de la actividad de la oposición al franquismo, en toda España, a partir de 1943, produce un incremento notorio de la represión hasta 1947. No tenemos datos acerca del número exacto de detenidos y procesados, ni en Cartagena, ni en la provincia de Murcia por delitos políticos, ni al grupo político al que presuntamente pertenecen.

No obstante ello, conocemos los datos suministrados por la Comisaría General de la Brigada Político Social de la Dirección General de la Policía, a nivel nacional. Existe un incremento progresivo hasta 1947, con 3.877 procesados puestos a disposición de la autoridad militar que, en 1950, tres años más tarde, cae a 174.

Según la Brigada Político Social de la policía, aproximadamente la mitad de esos detenidos pertenecían al PCE. A pesar de la falta de datos cuantitativos, en los niveles locales y provinciales, en la prensa diaria local y provincial, a veces, se daba cuenta esporádicamente de algunas de las detenciones realizadas por la Policía, la Guardia Civil o la Falange. A partir de 1942, coincidiendo con el avance aliado, las detenciones aumentan en número, según se desprende de las escasas informaciones de la prensa. En los párrafos anteriores hemos hecho referencia a algunas de ellas, pero tenemos sobrada constancia que existen muchísimas más. Por ejemplo, sabemos que en 1944 y 1945 hubo desarticulaciones parciales del PCE, hasta que, en 1946, se produjo su desarticulación prácticamente total. Hubo más de cien detenidos y no se hizo la más mínima referencia en la prensa.

El motivo de las detenciones, siempre según la Policía, iba desde guardar 25 kg. de dinamita, realizar actividades anti-nacionales, a proferir públicamente gritos subversivos en locales públicos como el Café Mastia o el Casino de Los Dolores. No se hace referencia alguna a los grupos políticos implicados todo se pone bajo el paraguas marxista o masón. En cualquier caso, ya hemos demostrado que el protagonismo anti-franquista, iba desde grupos y personas que habían apoyado la sublevación del ejército en julio de 1936, hasta los miembros del maquis.

En Cartagena, si tenemos en cuenta la evolución del número de fusilados entre 1939-45, podemos ver que tras alcanzar cotas mínimas en 1943, se produce un repunte en 1944, hasta llegar a 1945, año en el que se producen los dos últimos fusilamientos en la ciudad. Parece lógico suponer que si se incrementa el número de fusilados, la máxima pena, también se incremente el número de detenidos y procesados. Todo ello indica un incremento notorio de la represión a partir de 1943, hasta mediados de 1946, año que se produce la caída masiva del PCE, en Cartagena y en la provincia. En 1947 y 1948 no hay detenciones políticas significativas en la provincia.

Por otra parte, además de símbolos y personas el régimen sacó de su prolongado letargo su brazo sindical y volvió recordar su política social, cuyo elemento más significativo era el Subsidio Familiar.
El importe del subsidio sufrió un incremento teóricamente importante para el tamaño medio de las familias de la época: 10 pesetas/mes para las familias de dos hijos; 20 para las de tres; y 30 para las de cuatro, teniendo en cuenta los salarios de miseria, en relación al coste real de la vida. Para darnos una idea, el monto mensual de los salarios oficiales oscilaba entre 40 pesetas para una empleada de hogar, interna a tiempo completo; 180-200 pesetas (0,90 €) para un peón de la construcción 150; 250 pesetas para un oficial peluquero; y 416 pesetas (2,50 €) para un maestro nacional. En el sector privado los salarios solían ser inferiores a los regulados.

Para percibir el subsidio familiar había que estar censado oficialmente en la empresa, condición que no cumplía una buena parte de la población laboral. Otros como las trabajadoras del servicio doméstico simplemente no tenían derecho. Además, de acuerdo con los informes de la DGS, la gestión del subsidio no era precisamente ejemplar,  "el subsidio se cobra con más de seis meses de retraso".
« […] La organización del subsidio familiar, sigue siendo deficientísima. Hay gran cantidad de empleados en estos servicios, tanto en la regional de Murcia, como en la comercial de Cartagena. No obstante se les informa de mala manera sobre cualquier consulta y a veces por no molestarse en mirar, comentándose muy desfavorablemente entre los trabajadores esta actitud, que de ser otra beneficiaría la situación precaria de muchos de ellos. […] » 
Por último en lo que a la política social se refiere, durante este período la CNS parece salir de su letargo. Siguiendo la prensa y consultando las escasas fuentes documentales de carácter sindical de esa época, se advierte un intento de mayor protagonismo del Sindicato Vertical.

La convocatoria de las elecciones sindicales puso en marcha el aparato organizativo de la CNS, a nivel profesional y geográfico. El discurso inicial de la Falange y del Movimiento, abiertamente totalitario, abominaba de los procesos electorales. Las urnas eran sinónimo e imagen de la caduca democracia liberal, de la división de los españoles, de la lucha de clases, de la ruptura de la Patria, etc. Las autoridades políticas y sindicales de Falange se vieron obligadas a embarcarse en una campaña política, convocando actos electorales masivos, visitando a las empresas y los tajos, escribiendo artículos y editoriales en los periódicos, ocupando espacios radiofónicos, etc. El objeto de este importante esfuerzo propagandístico era explicar a los españoles y especialmente a los trabajadores que no todas las urnas eran iguales, ni necesariamente llevaban al mismo sitio.

El acto celebrado el 12 de octubre de 1944, en el Teatro Circo de Cartagena, abrió la campaña electoral de las elecciones sindicales en la ciudad. Fue presidido por las máximas autoridades sindicales y del Movimiento en Cartagena, acompañados incluso de algún “intelectual orgánico”, como Muñoz Alonso, catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia. Todo ello indica una decidida voluntad y compromiso político por sacar adelante este proceso, que iba mucho más allá de los responsables sindicales.

Según la prensa asistieron más de dos mil personas. Intervinieron Artal, Navarro Corominas, y Muñoz Alonso. Artal abrió el acto y en su alocución:
« […] marcó los profundos abismos que separan las elecciones anteriores al 36, sembradoras de odio, asesinatos y venganzas, de estas otras que se van a celebrar para traer mayor gloria a Nuestra España […] Habló de la necesidad del voto diciendo que es suicida aquel que por comodidad o mala fe, se abstenga de emitir sus derechos […]» 
El mismo día, unas horas más tarde, con los mismos oradores tuvo lugar un acto similar en el Salón Moderno de La Unión. Algunos sindicatos locales también celebraron asambleas para proclamar a los candidatos, y animar a la participación. Así lo hicieron los trabajadores del Sindicato Textil y del Vestido, que se reunieron en el Teatro Maiquez, el 16 de octubre, sábado, día laborable, a las 11 de la mañana: 
« […] el local quedó totalmente ocupado por productores de todas las categorías del ramo, destacando el elemento femenino que puso una nota simpática […]» 
Según los datos parciales suministrados por la CNS, la participación en el proceso electoral, fue masiva. En Cartagena, habían votado 12.738 productores (91 %) y 3.070 empresas (94,37 %). En total habían votado 15.808 personas. Los datos finales locales nunca se publicaron. Las fuentes consultadas y los cálculos realizados, nos permiten asegurar que la participación estuvo bastante por debajo de esas cifras, en torno al 40 %. En el sector agrario la participación fue aún menor, el 23,8 %. No hubo una abstención masiva, pero en ningún caso se llegó al 50 % del censo. La naturaleza obligatoria del voto; la amenaza de sanciones económicas y administrativas si no se acudía a las urnas; el control de las votaciones en las empresas por parte de la patronal; la imposibilidad de realizar una campaña de oposición activa por parte de las organizaciones sindicales tradicionales UGT y CNT, o de los partidos de izquierda; el clima de miedo y terror que se vivía, etc. coadyuvaron a que los trabajadores se vieran obligados a participar.

De los 55 puestos de las Juntas Sociales elegidos en Cartagena, sólo cinco de ellos habían sido elegidos en candidaturas distintas a las propugnadas “oficialmente” por los mandos de la CNS, cuatro trabajadores y un empresario. Pedro García Sanz administrativo del Metal, obtuvo 141 votos, el 36 % del censo electoral de su categoría; Jose Andrés García, peón del comercio de alimentación, obtuvo 118 votos, el 38 % del cen-so; Valentín Rodríguez, técnico de la Construcción, 12 votos, el 67 % del censo; Juan Gómez Martínez, mano de obra del Transporte, 421 votos, 49 % del censo; José Díaz Quiles, por la patronal de la Guarnicionería, 3 votos, 20 % del censo. Sólo una mujer, fue elegida representante sindical, en este caso por la patronal, en el grupo de Modistería del Sindicato Textil. Todo estaba bajo control.

Por último señalar que, en este afán de iniciativas sindicales, Fermín Sanz Orrio, Delegado Nacional de Sindicatos, vino a inaugurar el II Congreso de Ordenación Social de la CNS murciana. Visitó Cartagena el 28 de abril de 1944. Era la primera vez, después de la guerra civil, que el Sindicato Vertical en la provincia de Murcia se reunía en asamblea para estudiar los problemas de los trabajadores. Los actos tuvieron una importante repercusión en la prensa local y provincial, pero los debates y las conclusiones no se hicieron públicos. Fuera de la retórica social del Régimen, los trabajadores siguieron sin enterarse de la posición y las posibles actuaciones del sindicato falangista, único y obligatorio, la CNS, ante sus problemas. Tendrán que pasar veinte años para que militantes católicos pertenecientes a la HOAC y la JOC, junto a los comunistas del PCE, infiltrados utilizando el sindicato vertical en Cartagena, planteen una alternativa distinta. Pero esa es otra historia.

Algunos datos de la posguerra cartagenera entre 1939 y 1944


Bandera de Cartagena

  • El municipio de Cartagena tenía entre 114.000 y 120.000 habitantes
  • Año 1939, según el Registro Civil hubo 1784 nacimientos y 3170 defunciones (-1385)
  • Crecimiento vegetativo negativo hasta 1942
  • Año 1940, había 1.247 viudas, entre 20 y 39 años:El 6% de las mujeres casadas. Entre 3.000 y 4.000 niñas y niños cartageneros se criaron sin padre. El 90 % carecían de recursos porque sus maridos habían servido en el Ejército o la Marina republicana y no tenían derecho a pensión.
  • Año 1939, casi cuatro mil hombres, uno de cada ocho hombres entre 15 y 60 años, fueron detenidos, encarcelados o procesados en Cartagena, entre abril y octubre de 1939.
  • El número de fusilados en Cartagena, entre 1939 y 1945, fue de 176. Militares: 116 y civiles 60.
  • Entre 1939 y 1943, 12.845 cartageneros, funcionarios civiles o militares, profesionales liberales, abogados, médicos, etc. y trabajadores de las empresas de Defensa o de los Servicios Públicos fueron sometidos a procesos de depuración política: Cuatro mil fueron despedidos y unos dos mil sancionados con suspensiones temporales de empleo y sueldo, traslados, congelación vitalicia o temporal de categorías, etc.
  • Al menos 1.733 jefes, oficiales y suboficiales del Ejército, la Marina y las Fuerzas de Seguridad fueron expulsados de las fuerzas o institutos armados después de la guerra en Cartagena.
  • En los años 1939-1941, una cuarta parte de la población cartagenera carecía de recursos o empleo para sobrevivir:
  • Auxilio Social repartía en 1939, unas 7.170 raciones diaria en septiembre de 1939.
  • La Memoria de la Fiscalía de Tasas de 1940 señalaba que, a nivel nacional, la provincia de Murcia ocupaba el segundo lugar en estraperlistas condenados a campos de trabajo.

Salarios mensuales 1940-42

  • Una empleada de hogar, interna a tiempo completo, 40 pesetas.
  • Un peón de la construcción: 180-200 pesetas.
  • Un oficial peluquero: 250 pesetas.
  • Un maestro nacional: 416 pesetas.
  • Un conserje de la Central Nacional Sindicalista (CNS): 458 pesetas
* Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008


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miércoles, 31 de julio de 2013

LA MARINA, LA REPÚBLICA, CARTAGENA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA (VIII)

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El régimen reacciona en el ámbito político: “prietas las filas”, recuerdo a los “camisas viejas” y premio a los represores.



En el ámbito político, el régimen se vio obligado a tomar algunas iniciativas importantes con objeto de neutralizar la disidencia interna y afirmar su autoridad; mostrar a los aliados una cierta toma de distancia respecto a Hitler; y ensayar algunos aspectos de cambio político que ayudaran a dar una visión menos totalitaria del régimen. Las iniciativas políticas de alcance general fueron las siguientes: 

A.- En política internacional, el cambio de status internacional de España, respecto a la II GM, de NO BELIGERANCIA a NEUTRALIDAD (3/10/43); y el comienzo de la retirada de la División Azul (12/12/1943).

B.- En política interior, una decidida campaña de afirmación política, así como algunos cambios institucionales que mostraran hacia adentro y hacia afuera, una cierta evolución del régimen: apertura de las Cortes Orgánicas franquistas (17/3/1943); convocatoria de las primeras elecciones sindicales (17/7/1943) de la Central Nacional Sindicalista, CNS; resolución simultánea de 6.665 expedientes de puesta en libertad vigilada de presos políticos de las cárceles franquistas (30/9/1943), en conmemoración del “la onomástica del Caudillo”.

Carnet de la C.N.S
C.- En política social, aunque forma parte de la política interior, además de la convocatoria de las primeras elecciones sindicales, podemos señalar, el incremento del Subsidio Familiar (4/8/1943); así como un papel propagandística y formalmente más activo de la organización sindical fascista, la CNS, en la defensa de los derechos y prestaciones sociales de los trabajadores.

El cambio de status internacional fue más formal que real. La retirada de la División Azul fue el primer signo de la nueva política de neutralidad y supuso el fin de la intervención militar directa del Ejército español junto a la Alemania nazi, en el frente ruso. No obstante ello, la supuesta neutralidad fue permanentemente transgredida y vulnerada por el régimen franquista, como anteriormente hemos demostrado, en el intento de sabotaje del buque cisterna Lavoro.

Además de esas medidas de carácter general el régimen cerró filas, con objeto de reafirmarse, incrementar su cohesión interna y mostrar públicamente que afrontaban la situación política con entereza y sin falsos temores. Así, por ejemplo, la falange cartagenera ordenó a sus afiliados y afiliadas la obligación de vestir diariamente la camisa azul, como acto de afirmación falangista. El gobierno condecoró a personajes como el Brigada Vidal, tristemente conocido en Cartagena por su especial crueldad en la represión de “rojos y masones: "como premio a sus relevantes servicios en el desempeño de su cometido".

El Gobernador Civil Cristobal García fue también distinguido con el “Aspa Verde”138. Queipo de Llano fue también condecorado con la Laureada de San Fernando.

A nivel local, fueron agraciados con el título de “Hijo adoptivo y predilecto de Cartagena”, el Almirante Basterreche y el Alcalde López Andújar. 
«DIOS SALVE A CARTAGENA, EN MANOS DE BASTARRECHE Y LÓPEZ ANDÚJAR CON LA PROTECCIÓN DE NUESTRO CAUDILLO»
 así rezaba el titular del Noticiero, que daba cuenta del acto de entrega de los respectivos títulos, recibidos según el periódico en medio de una manifestación de entusiasta apoyo popular. Hasta el punto que el autor del artículo se permitía tildar de desafectos al Régimen y arrebatar la condición de cartageneros, a todos aquellos que no se habían sumado al acto de forma entusiasta: 
« […] Las minorías abúlicas que a esas horas estaban sentadas a las puertas de los cafés, casinos, etc. son los que merecen figurar en las listas de enemigos del Régimen y borrarse el nombre de cartageneros […] ». 
El texto no necesita comentarios. Una vez más, el mensaje de la unidad Marina-Falange, está presente en la imagen que el Régimen quiere proyectar de sí mismo, en Cartagena. Eso sí, ahora se amplía a Dios-Bastarreche-López Andújar-Caudillo, el paraguas protector para la ciudad y sus habitantes.

Asimismo, el Capitán General de la III Región Militar, Miguel Abriat Cantó, fue inusualmente recibido en “olor de multitudes” en Cartagena, el 9 de septiembre de 1943 con bando expreso y previo de la alcaldía ordenando engalanar balcones, cerrar establecimientos comerciales y empresas industriales, y salir a la calle para recibir a tan ilustre personaje. Nunca el titular de la Capitanía General de Valencia había sido recibido en Cartagena con tales honores.

Fermín Sanz Orrio en 1950
Como también había que calificar de insólita y excepcional a la simultánea visita a Cartagena y Murcia de tres ministros, Ibáñez Martín (Educación), Salvador Moreno (Marina) y Arrese (Secretaría General del Movimiento), en abril de 1944, a la que anteriormente hemos hecho referencia. También la Jefa Nacional de la Sección Femenina, Pilar Primo de Rivera y el Delegado Nacional de Sindicatos, Fermín Sanz Orrio: «honraron a la provincia y a la ciudad departamental con su visita». 

Ni antes, ni después, fueron los murcianos y los cartageneros “de la presencia de autoridades franquistas tan bien servidos”. Esta masiva presencia político-institucional y militar demuestra la intensidad de la movilización política del régimen, en este período crítico.

Otro de los elementos utilizado en este cierre de filas del régimen fue el recuerdo y el homenaje a sus viejos militantes y a sus caídos, por otra parte siempre presente en su actuación política. Como había hecho en otras provincias donde la desafección al régimen era más acentuada, Arrese vino a presidir la ceremonia de imposición de 576 medallas como reconocimiento a todos los falangistas murcianos y cartageneros de la “Vieja Guardia”, así como a los familiares de aquellos “camisas viejas”, caídos por Dios y por España. No sabemos de donde salieron tantos falangistas veteranos pues de la breve historia de la falange murciana y cartagenera, antes de la guerra civil, se deduce que su número era inferior a la cuarta parte de los condecorados.


En resumen, el uso obligatorio de la camisa falangista contribuyó a teñir levemente de azul, el tono grisáceo del paisaje ciudadano de la posguerra. La irrupción de las más altas autoridades civiles y militares ocupó las calles y saturó las tribunas públicas y los teatros en respuesta defensiva por el aislamiento internacional del régimen ante el avance de las tropas aliadas. Las dos máximas autoridades de la Marina y el Ejército, el brazo militar del Régimen en la región, Bastarreche y Abriat, recibían la aclamación del pueblo, en prevención de que las cosas cambiaran y tuvieran que liderar militarmente una hipotética reacción. El refuerzo propagandístico del binomio “Marina-Falange por la Gracia de Dios”, en ese crítico período, resucitó al eje Dios-Bastarreche-López Andújar-Franco, que vino a sustituir, en Cartagena, al progresivamente agónico Berlin-Roma-Tokio. Se recordó y honró a los numerosos “camisas viejas” que surgieron por doquier. Los represores quedaran públicamente enaltecidos y distinguidos, en la persona de uno de sus más conspicuos representantes, Manuel Vidal Alvariño.

Otro de elementos esenciales de la política interior en su vertiente sindical y social fue la convocatoria de elecciones sindicales. Esta convocatoria constituyó algo más que un proceso electoral en el ámbito laboral. No sólo fueron sólo las primeras elecciones en el marco de la legalidad sindical del nuevo régimen, sino el primer proceso electoral del franquismo; su primera experiencia de representación corporativa electoral. El inicio fáctico de lo que los teóricos del régimen llamarían la “democracia orgánica”. El objeto de esta medida fue demostrar a las potencias aliadas la posibilidad de una cierta evolución del régimen totalitario franquista.

Benito Sacaluga


* Texto recogido íntegramente de "Cartagena 1939-44: falangistas, republicanos y espías, en medio del hambre, la represión y la II Guerra Mundial". Autor :Antonio Martinez Ovejero.Publicado en Cartagena Histórica (Ediciones Aglaya, Monográfico nº34, marzo 2008