miércoles, 18 de diciembre de 2013

LA BANDERA EN LA MARINA DE GUERRA






La bandera en los barcos de guerra les identifica como defensores del honor y los intereses de una nación y es el símbolo trascendente, emblema de grandezas, triunfos y tragedias. Alguna Marinas tienen una bandera de guerra especial, distinta de la nacional. Así fue también en un  principio en la Armada Española hasta que España adoptó como su propia enseña la bandera de la Armada.



Acorazado Jaime I con bandera en popa.
Puerto de Santa Cruz de Tenerife (1936)
Según la tradición la bandera debe mostrarse orgullosamente en lugar preeminente donde pueda ser vista, saludada y respetada, identificándonos, sin lugar a dudas, si nos viéramos inmersos en un acto de guerra. En las antiguas galeras, naos y navíos este lugar preeminente era un asta de gran altura plantada en la popa o cerca de ella. Al irse rebajando la altura de las popas y quedar el coronamiento casi a ras de agua, ya en en el siglo XIX se empezó a utilizar el pico de la cangreja, que anteriormente solo se utilizaba para izar señales. Esta elección ha persistido durante siglos, tiempo suficiente para que la imagen de la Bandera en el pico se haya asociado en la mente de muchas generaciones de marinos con la idea de barco en la mar, mientras que la Bandera en el asta de popa se asocia a los barcos en el puerto. De ahí el trasladar la bandera del asta de popa al pico en el momento de zarpar el ancla o largar la última estacha, o del pico al asta al fondear o amarrar.



El "Juan Sebastian Elcano" navegando
con la bandera en el pico de la cangreja


Hoy las circunstancias son distintas. Los palos -si es que puede hablarse en plural de ellos-, en muchos barcos, son estructuras metálicas cubiertas por una maraña intrincada de antenas fijas o rotatorias que compiten entre si para instalarse en el lugar más alto. Esto es así y no tiene remedio, so pena de disminuir o anular la eficacia de los sensores de los que dependerá el éxito o el fracaso en combate, pero relega a lugares apenas visibles las insignias y banderas, que se ocultan entre la selva de antenas y que además deben ser muy pequeñas para evitar que se enrede en ellas.

Es preciso reencontrar el lugar preeminente que la bandera exige, lo cual, para la debida uniformidad, debe ser objeto de la preocupación y disposiciones de los mandos colectivos, no descartando la solución de volver a llevarla en el asta de popa en la mar, con lo que retornaríamos a la antigua estampa de las naos y galeras, o adoptar la solución de los submarinos de tener dos astas, una en el coronamiento y otra en la cola de la superestructura.

Según las ordenanzas de la Armada la bandera debe estar siempre impecable, tanto en la mar como en el puerto. Una bandera descolorida por el sol, desgarrada por el viento o chamuscada por el fuego puede ser una reliquia en las salas de un mueso, pero en la driza de un barco de guerra es una prueba de desidia.

Cornamusa
La bandera debe izarse a besar con la roldana de su driza que, a su vez, estará bien templada y correctamente trincada o adujada a su cornamusa. Debe ondear siempre clara y , por tanto, deberá velarse continuamente para que no tome vueltas en el asta o en la driza y no se muerda con la jarcia o las antenas cercanas. Nunca se debe izar en canasta, por considerarse una descortesía. Lo mismo es aplicable a las banderas de países extranjeros que se izan a proa para rendir honores.

En la mar, la bandera permanece siempre izada, y si hubiese que arriarla para sustituirla, en horas de luz, se izará primero la nueva antes de arriar la vieja. El único caso en que la bandera se arría momentáneamente para volverla a izar de nuevo sin interrumpir el movimiento es para contestar al saludo de un mercante.

Banderas a media asta

Como señal de duelo, la bandera se pone a media asta en días de luto nacional, durante el Viernes y Sábado Santos, y cuando hay un cadáver a bordo.
Para poner la bandera a media asta hay que izarla primero a tope y liego arriarla a media driza. En los días santos antes mencionados no se arría por la noche.

Bandera de tajamar de la Armada Española
Bandera de tajamar o torrotito

Es una bandera especial que se iza a proa en días señalados. Su izado y arriado se realiza simultáneamente con el de la bandera en la popa en las ocasiones siguientes:

- Días festivos.
- Todos los días en puerto extranjero.
- En los puertos nacionales, en días no festivos, cuando haya barcos de guerra extranjeros.
- Cuando se iza engalanado general
- Cuando se iza en el buque el Estandarte Real.

En la mar no se iza nunca bajo ningún concepto, entre otras razones porque, de lejos, puede confundirse fácilmente con una bola de fondeo.

Ceremonia de izado y arriado de la bandera.

El izado y arriado de la bandera, que se realizan solamente en puerto, marcan prácticamente el inicio y fin de la vida diaria a bordo; el izado a 08.00 y el arriado al ocaso del sol.

Izado

Cinco minutos antes de la hora, por propia iniciativa o repitiendo la señal de la capitana o de la base, se iza la señal preventiva y , desde el puente, se da la voz de "Señales de la bandera". La guardia militar forma y desfila a popa, marchando con armas al hombro y bayoneta calada por la banda de estribor, y queda formada en ala dando frente al asta. Simultáneamente dos timoneles, en perfecto estado de policia, traen la bandera plegada, se descubren la cabeza y la envergan, no permitiendo que se  desfalde y arrastre por la cubierta. Al picar la campana la hora de las ocho se hace lo siguiente:


  • Se arría la señal preventiva, lo que desde el puente se anuncia con la voz de "Presenten".
  •  En toldilla se ordena "Atención" con corneta o pito y "Presenten" con corneta o a la voz.
  •  La guardia o guardias presentan armas.
  • Uno de los dos timoneles en la driza y el otro sosteniendo en brazos la bandera, la izan lentamente, procurando el segundo timonel que ondee clara por encima del pasamanos, y tomando luego la cargadera hasta que quede afirmada besando la galleta del asta.
  • El contramaestre o contramaestres presentes en toldilla dan una larga pitada que debe durar todo el tiempo del izado.
  • Si se dispone de medios, se toca la primera estrofa del Himno Nacional, debiendo coincidir la ultima nota  con el afirmado de la bandera a tope.
  • Al quedar afirmada el corneta toca "Descansen" o el contramaestre pita "Retirada".
  • Entre los toques de"Atención" y "Retirada" todos los que se encuentren en cualquier lugar de la cubierta y no estén en formación, se ponen firmes dando frente a popa y saludan militarmente.
  • Se retira la guardia o se procede al relevo.

Arriado

La ceremonia de arriado, que tiene lugar a la puesta del sol, es similar a la del izado. Si el arriado coincidiese con alguna visita o recepción a bordo, a la voz de "Señales de Bandera" se indicará cortesmente a los visitantes que se encuentren en cubierta que se pongan de pie en posición respetuosa y en silencio, dando frente a popa hasta que termine la ceremonia, explicándoles su significado.

Todas las embarcaciones menores que naveguen por las inmediaciones durante estas ceremonias, paran, largan escotas en banda o arbolan remos, las dotaciones adoptan la posición de firmes y el patrón saluda dando frente a la bandera más próxima.

Interpretación de himnos en el izado y arriado

Si se encuentran en puertos barcos extranjeros, se interpretará primero el himno nacional de visitante (por orden alfabético de los nombres de las naciones en español), terminando con el himno nacional propio. Si se está en puerto extranjero, el barco español toca primero el himno nacional español y a continuación el del país visitado.

Cuando los buques se encuentren al alcance auditivo de las músicas, el Jefe de Bahía designará un buque para interpretar él solo los himnos. Si hay buques extranjeros esto se hará mediante acuerdo con ellos.



Benito Sacaluga

Fuente: Ceremonial Marítimo. Cuartel General de la Armada. Editora Naval (1988) ISBN: 84-7341-043-2



sábado, 14 de diciembre de 2013

ANTONIO BARREDA RODRÍGUEZ, CAPITÁN MAQUINISTA DE LA FLOTA REPUBLICANA






Transatlántico "Marqués de Comillas"
Sede de numerosos Consejos de Guerra Sumarísimos
En varias publicaciones anteriores se ha puesto de manifiesto la autentica aberración jurídica que representaron los Consejos de Guerra a que fueron sometidos todos aquellos que, de una u otra forma, el día 18 de julio de 1936 decidieron oponerse al levantamiento en armas contra el Gobierno de España llevado a cabo por un grupo de militares.

Todos los Consejos de Guerra tipifican el delito cometido por el encausado como de "Rebelión Militar". Para conocer aquello que se considera Rebelión Militar, que mejor camino que acudir al Código de Justicia Militar vigente en el momento de la sublevación contra la República. Dicho Código sustituyó al monárquico vigente hasta el dos de mayo de 1931 fecha en la que se modifica el Artículo 237.

Artículo 237.  
Son reos de delito de rebelión militar los que se alcen en armas contra la Constitución del Estado, contra el Presidente de la República, la Asamblea Constituyente, los Cuerpos Colegisladores o el Gobierno Provisional y Legitimo, siempre que lo verifiquen concurriendo alguna de las circunstancias siguientes: 
1º.- Que estén mandados por militares, o que el movimiento se inicie, sostenga o auxilie por fuerzas del Ejército. 
2º.- Que formen partida militarmente organizada y compuesta de diez o más individuos. 
3º.- Que formen partida en menor número de diez, si en distinto territorio de la Nación existen otras partidas o fuerzas que se proponen el mismo fin.

Después de leer lo anterior no puede quedar ninguna duda de que los únicos que cometieron un delito de rebelión fueron los militares a las ordenes de Mola y Franco, los que se alzaron en armas contra el Estado español, y de cometer un delito de auxilio a la rebelión exclusivamente aquellos civiles que colaboraron en que esta se llevase a cabo. Considerar reos de rebelión a aquellos que se opusieron a ella es, como dije al principio, una aberración y los consejos de guerra que ventilaban estos cargos un mero y burdo instrumento para dar visos de legalidad a los fusilamientos llevados a cabo de forma sistemática por los sublevados desde el 18 de julio de 1936.

Si una vergüenza eran los Consejos de Guerra, no lo eran menos los procedimientos de instrucción previos, plagados de testigos falsos o interesados, y de forma general basados casi exclusivamente en apreciaciones o informes de los servicios de información franquista y de la Falange. Procesos de Instrucción de los que el Fiscal extraía sus "argumentos" para exponer sus conclusiones, y ello con la total colaboración y visto bueno de todos los integrantes del Consejo de Guerra.

Transcribo a continuación las conclusiones del Fiscal relativas a la Causa seguida contra el Capitán Maquinista Antonio Barrera Rodriguez. Una Causa cuyas primeras diligencias se llevaron a cabo en Cartagena el día 29 de abril de 1939, el mismo día en que Benito Sacaluga era fusilado.



(*) EL FISCAL DEL DEPARTAMENTO, EN CUMPLIMIENTO CON LO DISPUESTO EN EL ARTICULO 357 DE LA LEY DE ENJUICIAMIENTO MILITAR DE LA MARINA, EN RELACIÓN CON EL ARTICULO 258 DE DICHA LEY, FORMULA COMO PROVISIONAL LAS SIGUIENTES CONCLUSIONES.

1º.- Que el Capitán Maquinista de la Armada don Antonio Barrera Rodriguez al producirse el Glorioso Alzamiento Nacional fue uno de los elementos dirigentes de la sublevación marxista en la Base Naval de Mahón, siendo el alma de tal sublevación toda vez que estuvo en contacto con los elementos rojos del Ejercito, exaltando a los inferiores, a quienes indujo las detenciones de Jefes y Oficiales.........,    .......Con motivo de tenerse preparado en la isla de Menorca un complot para entregar la misma al Generalísimo,éste fue descubierto por el procesado y puesto en conocimiento de los rojos, que lo abortaron................., Consta también que el acusado perteneció al Comité del Partido Comunista de Mahón............,
............Estos hechos son constitutivos de un delito de rebelión previsto y penado por el Código Penal de la Marina de Guerra. 
2º.- Que de dicho delito es responsable en concepto de autor por participación directa tomando parte en su ejecución el procesado en autos Capitán Maquinista don Antonio Barrera Rodríguez. 
3º.- No son de apreciar circunstanciaras modificativas de la responsabilidad criminal. 
4º.- Renuncio a la práctica de ulteriores diligencias de prueba sin perjuicio de hacer suyas las que en su caso proponga la defensa 
5º.- Que procede imponer al procesado la pena de muerte.

En relación con el punto principal de las conclusiones del fiscal, decir que se trata de un simple ejercicio de la más indigna conducta en la que pude incurrir un miembro, no ya de la justicia, sino de la Marina, una conducta y un comportamiento que finalmente dan como resultado el fusilamiento del encausado.

La aplastante realidad, una realidad de la que nadie tiene la más mínima duda,  es que la sublevación en la Base Naval de Mahón fue llevada a cabo por militares franquistas. Sublevación que fracasó gracias a la intervención del encausado y al comportamiento ejemplar de lealtad a la República y al uniforme de los que la impidieron. Por supuesto en 1936 y hasta 1939 el Partido Comunista era un partido político con representación parlamentaria y por tanto la pertenencia al mismo era completa y absolutamente legal y no podía por tanto ser la pertenencia al mismo ni delito, ni agravante en una causa judicial.

A lo largo de la Causa se pueden leer además un cúmulo de barbaridades y acusaciones, todas ellas sin ninguna prueba y con testificales preparadas de antemano por el fiscal. De entre ellas llama la atención la declaración efectuada por Leonor Guerrero Vivancos, viuda del Capitán de Intendencia sublevado Antonio Egea:
(*) Preguntada : Si conoce o tiene referencias de la actuación de un Segundo Maquinista llamado Antonio Barrera Rodriguez, durante la dominación roja, DIJO : Que las referencias que tiene son las de que el referido fue al asalto del barco "Atlante" que estaba en Mahón y ordenó el fusilamiento de ochenta jefes, oficiales y paisanos que en dicho buque había, y no deseando hacer más manifestaciones y leída que fue por si la presente la encuentra bien y conforme ratificándose en su contenido en descargo del juramento prestado. 

Vapor "Atlante"
Una viuda de un marino muerto a causa de su adhesión al levantamiento, que declara tener "referencias" de una persona a la que ni siquiera conoce, y que según esas "referencias" le acusa de participar ni más ni menos en el asesinato de ochenta personas. ¿Que tribunal, que juez, que fiscal, admitiría una declaración de esta naturaleza y la incluiría en los autos como prueba acusatoria? ¿Que 80 personas eran esas?Respuesta : Un consejo de guerra franquista. Bien, pues todas las acusaciones y pruebas en contra son parecidas y de estas actuaciones, una vez celebrado el Consejo de Guerra en el "Marqués de Comillas" se dicta la siguiente Sentencia que resumo:

(*) RESULTANDO, que el día 18 de julio de 1936, el procesado se encontraba destinado en la Base Naval de Mahón y se puso en contacto con los responsables rojos políticos y militares interviniendo en la sublevación marxista de la citada base y en las detenciones de jefes y oficiales y personal civil que tuvieron lugar en distintas fechas en Mahón, facilitando en unión de un comisario político llamado Amustegui una lista de jefes y oficiales de los detenidos en el barco "Atlante" que consideraba debían ser fusilados como efectivamente lo fueron horas después.... 
RESULTANDO, que el encausado fue uno de los organizadores del partido comunista en Mahón..... 
CONSIDERANDO, que los hechos consignados en los Resultandos que preceden, evidenciaban la compenetración e identificación con los fines y procedimientos de la rebelión rojo-separatista a la que se adhirió desde el primer momento por libre y espontanea voluntad, considerando su causa como propia y con todo entusiasmo intervino en los hechos de indudable trascendencia de los que se deja hecha mención, que son constitutivos del delito de rebelión previsto y penado con el número segundo del articulo 128 del Código Penal de la Marina de Guerra. 
FALLAMOS, Que debemos condenar y condenamos al Segundo Maquinista de la Armada Antonio Barrera Rodriguez, como autor de un delito de rebelión.................a la pena de muerte con las accesorias en caso de indulto de pérdida de empleo y clase y expulsión de la Marina............ 
Firmado: El Presidente del Consejo de Guerra 
Contralmirante Ramón Agacino Armas 
Comandante General del Arsenal de Cartagena. 

El 29 de julio de 1939, contando 54 años, fue fusilado en el Arsenal de Cartagena y sus restos trasladados al Cementerio Municipal, Parcela X, fila cuarta, fosa número diez. Posteriormente sus restos fueron trasladados a una fosa común donde permanecieron de forma anónima junto a los de 51 fusilados más hasta que el 27 de noviembre de 2010 la Asociación para la Memoria Histórica de Cartagena dignificó la sepultura.

En mayo de 1979 su hija solicitó oficialmente la amnistía acogiéndose al R.D. 57 de seis de marzo de 1978, amnistía que le es concedida en el mes de julio de 1979 y que además dispone sean eliminados sus antecedentes penales a todos los efectos y posibilita la reclamación de haberes pasivos.

Curiosamente a pesar de ser fusilado el día 29 de julio de 1939, unos días después, concretamente el dos de agosto del mismo año, en el periódico "Cartagena Nueva", por entonces Órgano de Falange Tradicionalista y de las JONS, se publicaba  en la sección de comparecencias:
Se presentará en los Juzgados, SIP, Detail de Presentados, C/Villamartin, 2 a la mayor urgencia, Don Antonio Barrera Rodriguez.

Benito Sacaluga



(*) Causa 130/39


sábado, 30 de noviembre de 2013

COMBATE NAVAL DEL CABO DE SANTA MARIA




Archiduque Carlos
Desde el siglo XV Gibraltar formaba parte de la Corona de Castilla. Fue ocupada en 1704 por una escuadra anglo-holandesa, coalición partidaria del Archiduque Carlos como sucesor a la Corona y en el contexto de la Guerra de Sucesión española (1701-1713) al término de la cual  fue cedido a la Corona británica en aplicación del Tratado de Utrecht en 1713. Un Tratado que ponía fin a doce años de una guerra iniciada a causa de las aspiraciones de la Casa de Austria a ocupar el trono de España en manos de Felipe V desde 1700, nombrado éste por Carlos II, último monarca de la Casa de Hagsburgo, al carecer de descendencia. Finalmente, después de varios años de tratados, guerra e intrigas internacionales, fue el francés Felipe V, hijo de Luis, Gran Delfín de Francia y de María Ana de Baviera, quien se mantuvo en el trono pasando a ser el primer rey español de la Casa de Borbón en detrimento de Carlos VI, también nombrado como el Archiduque Carlos de la Casa de Austria y como Carlos III de España. La guerra acabó en 1713 con la firma del Tratado de Utrech, pero no las maniobras políticas, que se mantuvieron hasta 1725, año en que se firmó el Tratado de Viena. Al final la gran beneficiada por la Guerra de Sucesión española fue Gran Bretaña al conseguir a través de la cesión de Menorca y Gibraltar el dominio marítimo en el Atlántico y el Mediterráneo y gracias a la cesión de territorios de ultramar sentar las bases para lo que sería el Gran Imperio británico. La llegada de la Casa de Borbón al trono le supuso a España la pérdida de sus territorios en los Países Bajos e Italia además de Menorca y Gibraltar y el control del comercio con las Indias.

Según lo anterior, el Tratado de Utrecht forma parte de un conjunto de tratados firmados entre 1713 y 1715 por los Estados contendientes en la Guerra de Sucesión española en la ciudad holandesa de Utrecht y en la alemana de Rastatt. Con la firma de los tratados se pone fin a la guerra. Gibraltar fue cedido a los británicos a perpetuidad. La isla de Menorca también fue cedida a los británicos en los Tratados, pero a diferencia de Gibraltar, Menorca volvió a quedar definitivamente bajo soberanía española en 1805, a raíz de Tratado de Amiens. A pesar de lo aceptado en el Tratado , España ha llevado a cabo múltiples intentos para recuperar Gibraltar desde el siglo XVIII, todos sin éxito, hoy tres siglos después lo sigue intentado con el mismo resultado. El intento más contundente fue el llevado a cabo entre 1779 y 1783, conocido con El Gran Asedio.

En 1780 las fuerzas españolas y británicas se enfrentaron por séptima vez desde el inicio de la sexta Guerra Anglo-Española, originada  por la declaración de guerra de España a Gran Bretaña en alianza con Francia en 1779, dentro del contexto de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos y esta vez para impedir que los británicos rompieran el bloqueo marítimo al que estaba sometido Gibraltar desde el comienzo del Gran Asedio en 1779. Esta acción de guerra naval se libró el 16 de enero de 1780 entre una escuadra española al mando de Juan de Lángara y otra británica conducida por el almirante George Rodney que intentaba romper el bloqueo. Debe su nombre, "Combate del Cabo de Santa María", por haberse desarrollado en las proximidades del Cabo de Santa María, en la costa portuguesa del Algarve, próximo a la ciudad de Faro.

Como se ha dicho, las fuerzas españolas de mar y tierra asediaban Gibraltar desde junio de 1779, al finalizar el otoño la plaza se encontraba en una situación muy comprometida. En Gran Bretaña se llevaban a cabo importantes preparativos para enviar a Gibraltar una expedición de socorro compuesta por un gran convoy con víveres, municiones y refuerzos suficientes para prolongar indefinidamente su resistencia. Protegería el convoy una importante escuadra al mando del almirante Rodney, quien cumplido su primer cometido, la llegada a Gibraltar, había de marchar con su escuadra a las Islas Occidentales. De ello se tuvo noticia en Madrid de forma muy anticipada, por lo que la Corte, de acuerdo con la francesa, resolvió interceptar el paso de Rodney, procediendo a tal efecto a organizar dos importantes fuerzas navales.

En Brest, donde el año anterior se había concentrado una gran armada de más de sesenta naves de línea, para llevar a cabo el plan español debían alistarse 20 navíos españoles y otros tanto franceses, cifra conjunta que se estimaba sería más que suficiente para impedir el paso del enemigo y darle batalla con grandes posibilidades de éxito, ya que se consideraba que Rodney no llevaría más de 25 naves de línea. Además, en prevención de que el almirante británico lograra esquivar tan temible oposición, se acordó preparar una segunda fuerza de 26 navíos más, todos ellos españoles, de los cuales 15 de ellos estarían al mando de Luis de Cordova, quien marcharía desde Brest hacia el Estrecho, aguas donde se le unirían 10 navíos más de la escuadra de bloqueo de Gibraltar al mando del general Juan de Lángara. Esta segunda fuerza de interceptación debía fondear cerca de la entrada del Estrecho, a fin de cortar el paso a Rodney en caso de que escapara de la acción de la primera, estimándose que aunque la flota británica lograra pasar a través de la fuerza concentrada en el puerto francés, quedaría tan quebrantada de su encuentro con aquella que sería fácil a la segunda dar cuenta de ella. Pero tal plan fracasó, como a continuación veremos. 

Situación del Cabo de Santa María
La expedición inglesa se hizo a la vela desde sus puertos el 21 de diciembre de 1779. Rodney, con una fuerza de 21 navíos de línea y 9 fragatas, escoltando un inmenso convoy de más de 200 barcos de transporte. En aquella fecha todavía no había tenido efectividad el gran plan de los aliados hispano-franceses, pues faltaba armar y alistar los 20 navíos galos que debían unirse a los españoles fondeados en Brest, por lo que el jefe británico lejos de encontrar oposición, se vio libre de movimientos al atravesar el Atlántico. Con buen tiempo, pese a lo avanzado de la estación, descendió, casi costeando, hacia el Golfo de Vizcaya y continuó por el litoral portugués. El ocho de enero atacó a un convoy español  de una quincena de naves de transporte, acompañado por un navío de 64 cañones, que se dirigía desde San Sebastian a Cádiz, apoderándose de todas las embarcaciones. Continuó el británico su marcha, doblando el cabo de San Vicente con dirección al Estrecho, favorecido por el viento de popa, ya que si hasta entonces le había empujado el del Norte, posteriormente había rotado al Sudoeste, precisamente la dirección adecuada para impulsarle favorablemente y atravesar el Estrecho rápidamente.

¿Que hacía, a todo esto, la segunda fuerza de interceptación? En puridad, esta no existía. Luis de Cordova había salido de Brest con la suficiente antelación al frente de 16 navíos de línea y dejando los 20 restantes a las órdenes de Miguel Gastón para que formara parte de la primera armada de oposición a los británicos, pero en los puertos de Galicia quedaron cuatro unidades de Luis de Cordova, bastante maltratadas por los fuertes vientos contrarios, a fin de reparar sus averías y las 11 restantes prosiguieron su rumbo a Cádiz. En el entretanto Juan de Lángara, que esperaba a Cordova en el Estrecho para incorporarsele con los doce navíos del bloqueo de Gibraltar, se vio obligado a pasar al Mediterráneo a consecuencia de haberse desatado un violento temporal, que había averiado a varios de sus navíos, viéndose en la necesidad de dirigirse a Cartagena para reparaciones. Cuando Luis de Cordova llegó al lugar convenido no encontró a Lángara y fondeó a la entrada del Estrecho para esperarle, con la mala fortuna de que un fuerte temporal desplazó a sus barcos hacia las costas africanas, pasado el temporal Luis de Cordova se dirigido a Cádiz para reparar los desperfectos sufridos a causa del temporal.

Cuando Lángara, una vez reparados sus barcos en Cartagena, volvió al Estrecho con sus once buques entendió ante la ausencia de Cordova que tendría que enfrentarse solo a la escuadra de Rodney, muy superior con sus 30 navíos. El tan elaborado plan español para evitar la llegada del convoy inglés a Gibraltar había fracasado.

El 16 de enero de 1780, cuando Lángara se hallaba con su escuadra casi frente al cabo de Santa María, avistó a la escuadra británica  junto al convoy de mas de 200 navíos que protegía a tan solo doce millas de distancia. La escuadra inglesa la formaban 21 navíos de línea, de ellos tres de tres puentes (uno de 100 cañones, otro de 98 y el tercero de 90) y 18 de dos puentes (16 de 74 cañones y 2 de 64), más nueve fragatas armadas cada una con número de cañones que oscilaba entre 44 y 24. En total 1.864 bocas de fuego. Contra aquella fuerza Lángara no podía alinear más que once navíos, que eran un tres puentes de 80 cañones y diez de dos puentes ( 9 de 74 cañones y uno de 64), más dos fragatas de 34 cañones, fuerzas que sumaban en su conjunto 878 piezas de artillería, menos de la mitad que las que poseía la escuadra británica.

Juan de Lángara
Lángara ordenó virar por redondo, a fin de mantener la distancia a favor aprovechando el viento de Sudoeste, dos horas más tarde viendo que los ingleses le aminoraban rápidamente y que tenía todas las posibilidades en contra, dada la extrema inferioridad en que se hallaba en caso de entablar combate después de consultar a sus capitanes se decidió cargar vela y arrumbar hacia Cádiz. Al advertir Rodney la proximidad de los españoles dispuso formar linea de combate de frente, facultando a sus navíos para que iniciaran el encuentro con plena libertad de acción, si bien cuidando efectuarlo por sotavento, lo que denotaba el evidente propósito de cortar así la retirada del enemigo. Los navíos ingleses eran, por lo general, más veloces que los españoles, a causa de tener sus fondos forrados de cobre, innovación reciente que todavía no habían adoptado las marinas española y francesa. Así una división formada por los navíos más veleros de toda la escuadra británica (Edgar, Resolution, Defence y Belford ), todos ellos de 74 cañones, fue ganando distancia sobre los rezagados españoles y antes de una hora el primero alcanzó al Santo Domingo, de 74 cañones , que era el más retrasado de Lángara a causa de tener averiado el aparejo, cañoneandole por babor, poco después otros dos navíos de dicha división sumaron sus disparos contra el navío español al que hundieron en menos de media hora.

Navío español "Real Fenix"
Varios navíos más de Lángara fueron también alcanzados y cañoneados por por los navíos ingleses de vanguardia, a los que siguieron uniéndose otros, menos veleros, que venían detrás. Así sucumbieron, luchando cada uno contra tres o cuatro enemigos, el Diligente y el Princesa, ambos de 74 cañones. El Real Fénix, navío insignia de Lángara, un viejo tres puentes de 80 cañones, fue atacado cuando ya era casi de noche, dos horas después de iniciarse el combate, por el Defence, de 74, que se puso a su costado de babor, cañoneándose ambos duramente, pero poco después acudió el Bienfaisant, de 64 cañones, atacándole por estribor y el Royal George, tres puentes de 100 cañones, por la proa. Se hizo contra el español un fuego terrible, si bien dadas las pésimas condiciones de visibilidad, mar gruesa y ambiente casi tempestuoso el ataque no era lo suficientemente efectivo. El general Lángara fue herido dos veces, permaneciendo no obstante en su puesto hasta que una tercera herida le hizo perder el conocimiento. El navío continuó combatiendo, en medio de un circulo de fuego, oscuridad y desatados elementos, hasta que un nuevo navío inglés comenzó a batirle por el espacio que dejaban libre los otros cuatro, con lo cual poco después, ya desarbolado y totalmente acribillado no le quedo más remedio que arriar su pabellón. Meses más tarde los ingleses repararon el Real Fénix, cambiando su nombre por el de Gibraltar y lo mantuvieron en servicio hasta 1815.


Los ingleses también habían conseguido apoderarse del San Julian, de 64 cañones y el San Eugenio, de 74. Los restantes navíos españoles pudieron escapar, a excepción del Monarca, de 74 cañones, que fue alcanzado hacia medianoche y rodeado por dos enemigos, luego reforzados por el tres puentes Sandwich, de 90 cañones, insignia de Rodney,  hacia las dos de la madrigada obligaron al español a rendirse.

De los once navíos que integraban la escuadra española se perdieron siete, consiguiendo huir los cuatro restantes, refugiándose en Cádiz. Debido al empeoramiento del tiempo, que acabó degenerando en temporal, las dotaciones rendidas del San Eugenio y el San Julian pudieron reducir a los destacamentos ingleses que habían ocupado las naves y lograron ponerlas a salvo, por lo que las perdidas efectivas fueron de cinco navíos, uno hundido y cuatro capturados por los británicos.

Tras soportar difícilmente el temporal y gracias al cambio del viento, que roló al Noroeste, el día 18 Rodney pasó el Estrecho sin ninguna oposición, fondeando en Gibraltar con el convoy intacto y los cuatro navíos tomados a los españoles.

Unos meses después, en agosto de 1780 y en esas mismas aguas, una escuadra combinada hispano-francesa comandada por Luis de Cordova, prácticamente sin entablar combate, ya que los navíos británicos de escolta se dieron a la fuga, consiguió apresar dos convoyes ingleses con destino a las colonias inglesas de ultramar, uno a la India y otro con destino a América, cargados de municiones, armas y material de guerra. En total fueron más de 50 los buques capturados. Aparte de los buques, España se hizo con los pertrechos, valorados en más de medio millón de libras esterlinas y un millón de libras más en lingotes y monedas de oro. Se calcula que se hicieron prisioneros a más de 3.000 militares entre oficiales y tropa que viajaban con destino a las colonias.

A modo de reflexión, hoy en día no parece muy probable que Gibraltar vuelva a ser territorio español, las razones para pensar esto son muchas y variadas. Si además tenemos en cuenta que la cesión a los británicos de Gibraltar permitió a los borbones acceder al trono de España y que nuevamente desde 1975 lo ocupan, la fuerza opositora de Inglaterra se ve reforzada en el sentido de que los beneficios obtenidos por España en Utrech se siguen manteniendo.


Texto en cursiva extractado de EGM. Ediciones Garriga 1958.
Bibliografía: Naval and Military Memoirs of Great Britain (1804).W.L.Clowes / Armada Española desde la unión de los Reinos de Castilla y Aragón. C.Fernandez Duro.

martes, 26 de noviembre de 2013

MAQUINISTAS DE LA FLOTA REPUBLICANA MUERTOS EN ACTO DE SERVICIO




Durante el periodo comprendido entre el 18 de julio de 1936 y el mes de abril de 1939, dieciocho fueron los Maquinistas de la Flota Republicana que perdieron la vida en acto de servicio, según se hace constar en "El Cuerpo de Maquinistas de la Armada Española", editado por el Ministerio de Defensa en 2009.






Alicio Vázquez Espinosa, Primer Maquinista

Natural de Ferrol, casado, nacido el 7 de agosto de 1897. Su padre era en esa fecha soldado de Infantería de Marina. Solicita el ingreso en la Armada en 1915, después de haber trabajado en el Astillero y Varadero de La Graña desde 1913. El 16 de octubre de 1915 es nombrado Aprendiz.

Prestó servicio en el "Contramaestre Casado", "Gaviota" y "Macías". De profundas convicciones republicanas, mantuvo contactos con figuras republicanas de renombre tanto en el ámbito político como en el militar. En la fecha del levantamiento se encontraba enfermo en Madrid, lo que no fue obstáculo para que realizase labores de instrucción militar a voluntarios republicanos socialistas, ni para que después marchara con ellos al frente. Encontró la muerte el 31 de agosto de 1936 combatiendo en Llerena (Badajoz).


"Contramaestre Casado"


José Muiños Guerrero, Segundo Maquinista
Olegario Ríos Ferrín, Tercer Maquinista
Ramón Castejón Martinez, Tercer Maquinista

Fallecidos los tres a bordo del el destructor "Almirante Ferrándiz",el 29 de septiembre de 1936 durante el combate contra el crucero "Canarias".


"Almirante Ferrándiz"



Guillermo Martinez López, Segundo Maquinista. Submarinista.

Llegó con la Flota a Santander cuando ésta acudió al Cantábrico. Una vez allí pidió combatir en tierra. Se le nombró alférez y se le asignó una sección en uno de los tres batallones que marcharon al frente de Asturias. Falleció combatiendo en Nonín (Oviedo) el 14 de octubre de 1936. Gamir Ulibarri, general jefe de Operaciones en el Norte, ordenó que el auditor de guerra de su ejército instruyese juicio contradictorio para la concesión de la Laureada de San Fernando, si hubiera lugar a ello. Antes había afirmado:
"Murió heroicamente en el ataque a Nonín...Reiteradamente este Estado Mayor se ha dirigido al Excmo. Sr. ministro de Marina y comisario de guerra en Santander señalando la ejemplaridad de la conducta y de la muerte del citado oficial, quien se hizo en todo momento merecedor de los máximos honores de la guerra"
El comisario de la Flota, Bruno Alonso, escribió un artículo dedicado a Martinez López en el periódico del acorazado "Jaime I", Amanecer, número 6, fechado el 23 de enero de 1937 titulado "Un espejo para todos", en el que ensalza la valía humana y profesional de Guillermo Martinez y lo pone como ejemplo a seguir.

Guillermo Martinez había ingresado en la masonería en 1931, logia Atlantida nº 5. Su mujer se exilió a Méjico al terminar la guerra. El hijo de ambos era en 1985 Ingeniero Director General de la empresa Industrias CHSA en Tanepantla (Méjico).



_
Miguel Godinez Avecilla

Guardacostas "Xauen"


Murió a bordo del submarino "B-5" el 12 de octubre de 1936 frente a Estepona (Málaga). Sobre las causas del hundimiento al "B-5" hay varias versiones, una apunta a un ataque aéreo realizado por un hidroavión  de los sublevados y otra señala el sabotaje de su comandante. Miguel era hijo de un sargento 2º de Infantería de Marina. Ingresó en la Armada en 1919. Había estado a bordo del "Alsedo" en el desembarco de Alhucemas. Cuando se inició la sublevación estaba a bordo del guardacostas "Xauen", el día 21 de julio la dotación detuvo al comandante y al segundo y le nombraron a él comandante. Puso rumbo a Málaga, a cuyo puerto arribó el día 25.

Submarino "B-5"


Bartolomé Tudela Lorca, Maquinista Tercero
José Díaz Martinez. Maquinista Tercero
Joaquin Muiños Rico, Maquinista Tercero

Fallecidos en el incidente del submarino "B-5", junto a Miguel Godinez.


José Sastre Gabarrón, Segundo Maqunista
Miguel Palmer Bonet, Tercer Maquinista
José Bahamonde López, Tercer Maquinista.
Antonio Asensio Martinez, Tercer Maquinista


El submarino alemán "U-34" envió el siguiente mensaje el 12 de diciembre de 1936: "A las 14.19 horas hemos hundido submarino clase "C" delante de Málaga"Se trataba de "C-3", donde prestaban servicio los cuatro maquinistas citados.


Dotación del "C-3" en 1936
_



Eusebio Fernandez Vázquez, Segundo Maquinista
Mario Montenegro Vieites,Tercer Maquinista
Diego Martinez Otón, Tercer Maquinista
Mariano Sánchez Velasco, Tercer Maquinista

Los cuatro formaban parte de la dotación del submarino "C-5". El submarino salió de Bilbao el 31 de diciembre de 1936 con la intención de volver a puerto el día siguiente, pero no volvió. El comandante del buque era José María de Lara y Dorda partidario de la sublevación. El día uno de enero unos pesqueros que regresaban a puerto, trajeron la noticia del avistamiento de una gran mancha de gas oil y aceite situada a 11 millas al norte de Ribadesella. Asimismo se confirmó que se había perdido el enlace con el "C-5". Existen varias versiones sobre la desaparición del "C-5". La más extendida es la teoría del autohundimiento provocado por su comandante. Finalizada la guerra a su viuda se le concedió una pensión. Otra teoría apunta a que el submarino se perdió a causa de las corrientes del rio Sella, que lo desestabilizaron. También se recoge la versión de un tripulante, el marinero especialista Ramón Cayuela Robles, al cual unos sitúan en tierra y otros a bordo, versión ésta que exculpa de sabotaje al comandante.


Submarino "C-5"



Gabriel Femenía Torres. Tercer Maquinista.

Fallece el 12 de agosto de 1937 a bordo del destructor "Churruca" al ser torpedeado por el submarino italiano "Jalea" frente a Escombreras.

Destructor "Churruca"


Submarino italiano "Jalea"
Clase Argonauta
_


Benito Sacaluga