domingo, 21 de agosto de 2016

ESCALAFÓN DEL CUERPO DE MAQUINISTAS DE LA REPÚBLICA (I)




Escalafón del Cuerpo de Maquinistas de la República y destinos a fecha 1 de julio de 1938



Generales

No existía a esa fecha ningún General en el Cuerpo


Coroneles

1.- Honesto Requejo Rasines. Jefe de los Servicios de Máquinas
2.-Ramón Nieto Lores. Jefe de los Servicios de Máquinas de Cartagena

Tenientes Coroneles

1.- José de la Vega Morales. Inspección de Máquinas Arsenal
2.- Eustaquio Fernandez García. Vocal Comisión Inspectora Cartagena
3.- Benito Sacaluga Rodriguez. Inspección de Máquinas de la Flota
4.- Miguel Morey Iglesias. Jefe 2º Negociado Sección de Máquinas
5.- Antonio Porta de la Grela. Jefe de la Comisión de Combustible
6.- Serafín Mauriz Corgos. Disponible gubernativo

Comandantes

1.-   Ramón López Rodriguez. Jefe de Máquinas del "Libertad"
2.-   Celso Pérez Fuentes. Jefe Talleres de Reparación de Submarinos de Cartagena
3.-   Juan Manzanera Gabarrón. Jefe de Máquinas del "Miguel de Cervantes"
4.-   José Martinez García. Jefe del Material de la Base Naval de Cartagena
5.-   Augusto Lorenzo Rodriguez. Auxiliar Inspector de Máquinas Arsenal Cartagena
6.-   Jerónimo Balsalobre Peñalva. Aux.Inspector Serv. Máquinas B.N. de Cartagena
7.-   José Pérez Asensio. Jefe de Máquinas del "Mendez Núñez"
8.-   Blas Contreras Martinez. Ordenes Jefe Base Naval de Cartagena
9.-   Jesús Permuy Seijo. Jefe Servicios de Maquinas de Mahón.
10.- Santiago López Jiménez. Estado Mayor de la Marina
11.- Julian Sarabia Vera. Jefe Detall y Secretario E.M. de la Marina
12.- Tomás Acción Golpe. Inspección de Obras de Levante
13.- Manuel Golpe Mosquera. Inspector Máquinas Flotilla de Destructores
14.- Manuel Paradela Jiménez. Jefe Detall Cuerpo Maquinistas Cartagena
15.- Manuel Fajardo Blanco. Reemplazo por enfermo en el Manicomio

Capitanes

1.-   José Rodriguez López. Jefe de Máquinas del "Sanchez Barcaiztegui"
2.-   Juan Bautista Torrente. Estado Mayor de la Marina
3.-   Vicente Santamaría Baldó. Profesor Escuela Naval Popular
4.-   Prudencio Piñeiro Penacho. Profesior Escuela Naval Popular
5.-   Ricardo de Castro Calvelo. Auxiliar Detall de la Sección de Máquinas
6.-   José Navarro Monreal. Almacén de Reconocimientos. Cartagena
7.-   Antonio Barrera Rodriguez. Jefe Taller Base Submarinos de Cartagena
8.-   Antonio Hernandez López. Almacén General 1ª Sección Cartagena
9.-   Manuel Ortega Alvarez. Depósitos Petróleo Cartagena
10.- Fernando Rodriguez Vert. Inspección de Máquinas. Almería
11.- Francisco Estapé Vidal. Comisión Inspectora y Nuevas Construcciones
12.- Juan Martinez Canovas. Depósito Petróleo Mahón
13.- Eduardo Martinez Cutilla. Dique Seco Arsenal de Cartagena
14.- José Casais Corral. Auxiliar Jefe Servicios de Máquinas
15.- Vicente Sellés Soriano. Jefe de Máquinas del "Ulloa"
16.- Manuel E. Álvarez Bouza. Comisión en el extranjero
17.- Juan Martinez Corbacho. Jefe de Máquinas del "Almirante Miranda"
18.- José Belmonte Vidal. Jefe de Máquinas del "Almirante Valdés"
19.- Ramón Díaz Espiñeira. Jefe de Máquinas del "Lealtad"
20.- Francisco del Cerro Jiménez. Defensas Submarinas de Mahón.
21.- Francisco Ruiz Gonzalez. Jefe de Máquinas del "Alcalá Galiano"
22.- José Jimenez Baeza. Dique Base Submarinos de Mahón
23.- José Sanz Navarro. 2º Jefe de Máquinas del "Libertad"
24.- Felipe Ramonde Gregorio. "Libertad"
25.- José Luis Hidalgo Vargas. Inspector Flotilla Vigilancia de Valencia
26.- Antonio Clemente Orozco. Jefe trabajos Base Submarinos de Cartagena
27.- Aurelio Fuster Fuentes. Jefe de Máquinas del "Tofiño"
28.- José Mercader Pujalte. Ordenes Jefe del Arsenal de Cartagena
29.- José Meca Cayuela. 2º jefe de Máquinas del "Mendez Núñez"
30.- Bartolomé Gibert Quetglas. Jefe de Máquinas del "Lazaga"
31.- Manuel Rey López. "Libertad"
32.- Juan Lobeiras Moreda. Jefe de Máquinas del "Churruca"
33.- Luis Molinuevo Mendieta. Delegado Político del "Almirante Valdés"
34.- Manuel Rivero Fuentes.  Ordenes Jefe Base Naval de Cartagena
35.- Francisco Navez Ruiz. 2º Jefe Arsenal de Cartagena
36.- Jacinto Leira Sierra. Jefe de Máquinas del "Campillo"
37.- Carlos Vedruna Blanco. "Miguel de Cervantes"
38.- Manuel Espinosa Sanjuan. Profesor Escuela Naval PopulAR
39.- Tomás Díaz Martínez. "Libertad"
40.- Juan Folqué Lluí. Subsecretario de Marina
41.- Alfonso García Martinez. Jefe de Máquinas del "José Luis Diez"
42.- Pedro García Bazán. Subsecretaría
43.- Celestino Onaindía Ramsden. Auxiliar 2º Negociado Sección Máquinas
44.- Emilio Ferrez López. Plana Mayor lanchas Torpederas
45.- Juan Verdaguer Puigmartí. Eventualidades
46.- Juan Ruiz Ruiz. Jefe de Máquinas del "Almirante Lobo"
47.- Teodoro Balbuena Pérez. Jefe de Máquinas del "C-4"
48.- Rodolfo Babio Arroyo. Auxiliar Ramo Ingenieros en Cartagena
49.- Fernando Guillén González. Jefe de Máquinas del "Alsedo"
50.- Juan Barros Prieto. Inspector Máquinas Flotilla Vigilancia de Cartagena
51.- Pascual Soto Pérez. Jefe de Máquinas del "Jorge Juan"
52.- Agustín Clavain Pons. Jefe de Máquinas del "Lepanto"
53.- Francisco Rosas Reus. Jefe de Máquinas del "C-1"
54.- José Anaya Maestre. Jefe de Máquinas del "Escaño"
55.- Abelardo Gonzalez Pallarés. Jefe de Máquinas del Gravina
56.- José Martinez Solano. Escuela Naval Popular
57.- Luis Sánchez Torres. Aux.jefe comisión Combustible
58.- Ricardo García Torralba. Comisión Inspectora y Nuevas Construcciones
59.- Gregorio Forero Moreno. Ayudantía Mayor Arsenal de Cartagena
60.- Joaquin Martínez Hernández. Delegado Político del "Sánchez Barcaiztegui"
61.- Gabriel Bea Rocamora. "Miguel de Cervantes"
62.- Antonio García Alcaraz. Jefe de Máquinas del "C-2"
63.- Juan Lorenzo Castro. "Libertad"
64.- Isidoro Manzanera Serrano. "Miguel de Cervantes"
65.- Ginés Hernandez García. "José Luis Diéz"
66.- Gerardo Elichea García. Procesado
67.- Rafael Dominguez Méndez. Jefe de Máquinas del "Almirante Antequera"
68.- Joaquín Mora Rosende. "Mendez Núñez"
69.- Alfonso Játiva García. Subsecretaría de Marina
70.- Pedro Sanmartin Piñeiro. Jefe de Máquinas del "Tetuán"







Benito Sacaluga.



Fuente: El Cuerpo de Maquinistas de la Armada Española (1850-1950). Antonio de la Vega Blasco. Ministerio de Defensa.










miércoles, 3 de agosto de 2016

MANUEL PAREDES MARTINEZ, CAPITÁN DE INFANTERÍA DE MARINA



Manuel Paredes Martínez (28-04-1917), natural de Alumbres (Cartagena), socialista, ingresa voluntario en Infantería de Marina en julio de 1935. En julio de 1936 parte para Tobarra (Albacete) formando parte de la compañía expedicionaria de Infantería de Marina que sale del Arsenal de Cartagena. Es ascendido a cabo y destinado al frente de Andalucía. Por méritos de guerra y tras su paso por la Escuela de Oficiales alcanzó el grado de teniente y en marzo de 1938 fue ascendido a capitán. Sirvió en los frentes de Andalucía, Madrid, Teruel y Cataluña. Participó en la Batalla de Teruel y el Ebro, siendo herido en Belchite. Tras la caída de Cataluña, pasa a Francia, donde es internado en el campo de concentración de Sept Fonts. Confiado en que por no tener delitos de sangre no le pasaría nada, tal y como aseguraba la propaganda franquista, volvió a España por Irún, se entregó voluntariamente, siendo detenido, torturado y procesado.(1)

Su testimonio directo, nos indica las penalidades y el sufrimiento que conllevaban las detenciones y la prisión.  Manuel Paredes simplemente fue un militar fiel a la República. Sin embargo fue detenido, torturado, procesado, expulsado de las Fuerzas Armadas y condenado finalmente a ocho años de prisión.

Paredes tardó cinco meses en llegar desde Irún a Cartagena, le pasaron por 13 cárceles distintas. Durante este largo periplo por las cárceles españolas, como prisionero de guerra y detenido político, sufrió el régimen de vida carcelario inmediatamente posterior a la guerra.

Este es el paradigmático testimonio de su estancia en los campos de concentración franceses (2), su prolongado turismo carcelario y su llegada a Cartagena (3):

« […] Pasamos mucha, muchísima hambre, tanto en el campo de concentración de Septfonds (3), en Francia, como en las cárceles españolas; […]. Vivíamos hacinados. En la cárcel de San Miguel de los Reyes de Valencia éramos catorce en una celda de menos de 5 m2; […] la gente se moría más por el hambre, la falta de higiene y las enfermedades, que por los fusilamientos; […] Las palizas de los falangistas estaban a la orden del día. Teníamos que sacarnos con una aguja, unos a otros, las hilachas de la camisa que se habían incrustado en la carne a causa de las palizas, para limpiar las heridas y evitar la infección; […].
Recuerdo mi llegada a Cartagena. A los tres compañeros que veníamos juntos, nos llevaron al local que el SIM tenía en la Alameda de San Antón. Una vez allí, allí dos falangistas y un par de marineros, dirigidos por el tristemente célebre Brigada de la Marina, Manuel Vidal. Nos molieron a palos durante varios días. Uno de nosotros, un oficial ya mayor, murió a consecuencia de las palizas. Al otro se lo llevaron y no lo volví a ver jamás. No sé lo que fue de él. Yo me libré porque Vidal dijo: Ése es todavía joven, ¡Dejadle que viva! Pese a todo, tuve muchísima suerte. Vi morir a demasiada gente […] 



San Miguel de los Reyes en 1970 (4)
(Imagen:valencia blanco y negro)
Este testimonio con las variables personales de rigor sería común a miles de españoles, militares y civiles, que confiaron en la promesa del Nuevo Estado por la que aquellos que no tuvieran delitos de sangre no tenían nada que temer. Manuel Paredes, como él mismo afirma, tuvo suerte, a otros no les sonrió la "fortuna". 

Tras salir de la cárcel, en 1942, Paredes entra a trabajar en la Fábrica de Explosivos de Alumbres, y después en la construcción de la Refinería de Escombreras. En 1966, fue elegido por sus compañeros como Jurado de Empresa y Vocal Nacional del Sindicato del Combustible de la CNS. Ya en la democracia, fue secretario general del Sindicato de Químicas de Cartagena y secretario general de la UGT de Cartagena en 1979. Falleció el 31 de diciembre de 2009, en el Hospital de Nuestra Señora del Rosell, Cartagena.




Benito Sacaluga.





Fuentes consultadas:

(1) Diario "La Verdad", Redacción Murcia.



(2) En la localidad de Septfonds, en el departamento de Tarn y Garona (Mediodía-Pirineos) se instaló un campo de internamiento, en cuyo cementerio reposan los restos de 81 españoles allí fallecidos. 

(3) Testimonio recogido por Antonio Martinez Ovejero el 25 de junio de 2006. Sumarísimo 6.122. Juzgado Militar de Cartagena de Infantería de Marina,.Archivo Naval de Cartagena.

(4) Monasterio de San Miguel de los Reyes (siglo XVI). A partir de 1936, el Monasterio se constituyó como prisión para presos políticos. Como prisión permaneció hasta 1966, para convertirse en colegio. Desde 1999 es sede de la Biblioteca Valenciana.









domingo, 19 de junio de 2016

LA ÚLTIMA TRAICIÓN A LA REPÚBLICA




Artemio Precioso
Comandante de la 206 Brigada Mixta de
la 10 ª División, a los 22 años.
(1) A las 11 de la noche del sábado 4 de marzo de 1939, la mayoría de los jefes militares de la base y guarnición de Cartagena se declaran opuestos al Gobierno del doctor Negrín e inician la toma del control de todas las unidades e instalaciones. Encabezan la sublevación Fernando Oliva, jefe de Estado Mayor de la base, Gerardo Armentia y Arturo Espa, Jefe y segundo jefe del regimiento de artillería de costa, Norberto Morell, jefe del Arsenal; Vicente Ramírez, jefe de Estado Mayor Mixto... 

Previamente, han intentado que el general de Ingenieros Carlos Bernal, jefe de la Base, encabece la sublevación; al no tener resultado, Vicente Ramírez toma el mando, a la espera de encontrar alguien más cualificado, de mayor graduación o de prestigio. El sargento Calixto Molina hace de enlace entre los militares y los civiles (falangistas, franquistas o ambas cosas a la vez y revueltas), trabajo que tiene encomendado desde semanas antes, desde que muchos "desilusionados" y muchos "realistas" van socavando el espíritu de resistencia con la argumentación de que hay que acabar pronto con la guerra fratricida. 

Las figuras más destacadas, de entre los civiles, son Antonio Bermejo, médico odontólogo, Antonio Ramos Carratalá, director de la Caja de Ahorros, José Sánchez Rosique, etc. Todos ellos se encuentran, en el momento de la rebelión, en la cárcel local, a donde han ido a parar una vez conocidas sus actividades antirrepublicanas. La flota republicana, fondeada en el puerto, está al mando del almirante Miguel Buiza, y conserva una parte muy importante de las unidades navales con que se contaba al principio de la guerra. El día 27 de febrero, el jefe de Gobierno había citado en la base aérea de Los Llanos a todos los jefes militares para conocer su opinión sobre la evolución de la guerra; asistía Buiza y, desde entonces, no ha dejado de estar pendiente de la actitud de los militares partidarios de finalizar la guerra. De hecho, el día 2 de marzo, el Almirante reunió a los jefes de los buques a su mando y les puso al corriente de lo que se gestaba. « No habría otro Cavite», parecía ser la consigna entre gran parte de la oficialidad y la marinería. Buiza se consideró libre de actuar «en conciencia» cuando, desde la Agrupación de Ejércitos, le informaron que el movimiento anti-Negrín no cuajaba. 

El detonante inmediato de la sublevación surgió cuando Negrín, que estaba perfectamente al corriente de lo que se entretejía en Cartagena, nombró para sustituir al general Bernal al teniente coronel Francisco Galán, comunista, a quien se le ordenó tomara posesión inmediata de su destino, con la ayuda de la 206 Brigada, muy curtida en el combate, que mandaba Artermio Precioso. El nombramiento fue considerado como un «golpe comunista» y como gesto inamistoso. Los militares intrigantes decidieron no aceptar a Galán, y cuando llegó a Cartagena fue detenido. La evolución de los acontecimientos en la ciudad, que cayó prácticamente entera en manos de los insurrectos, y las instrucciones insistentes del mismo Negrín, en el sentido de evitar cuanta sangre se pudiese, hicieron que Galán negociara y aceptara dimitir, mientras Precioso iniciaba su tenaza sobre los cuarteles y baterías sublevadas.

General Rafael Barrionuevo
Asumió el mando de la rebelión y
se puso a las órdenes de Franco.
Al mediodía del 5 de marzo, las dudas se disiparon sobre la Flota y Buiza ordenó la salida de la rada. Galán iba a bordo, después de un forcejeo dramático entre Bruno Alonso, comisario socialista de la Flota, y los oficiales que retenían a Galán. Tras una última vacilación en alta mar, los buques republicanos se internaron en aguas de África, yendo a parar, por instrucción de las autoridades francesas, a la base de Bizerta. Los sublevados recurrieron al general retirado Rafael Barrionuevo como jefe de la insurrección, y éste inició desde el primer momento un diálogo radiotelegráfico ininterrumpido con el Cuartel General de Franco en Burgos, hasta caer en manos de la 206 Brigada. Gerardo Armentia, republicano de convicción, comprobó pronto cómo la revuelta no era simplemente «pacifista», sino que se enmarcaba en un ámbito netamente nacionalista y franquista. Después de saber que muchos de los que la habían empujado resultaban franquistas, acusó claramente la decepción y murió enfrentándose con los primeros combatientes de la 206 Brigada que entraron en el Parque de Artillería. Con esta excepción, ninguno de los otros jefes militares o de los cabecillas civiles acabó malamente.

Del lado nacionalista, pronto se organizó una operación de desembarco, con las noticias excesivamente optimistas. Según se acercaban los buques nacionalistas a las aguas de Cartagena, para desembarcar en la ensenada próxima de Portman o si se terciaba, entrar en la ciudad desde los propios muelles interiores, las baterías que llenan las alturas circundantes iban pasando a control de las fuerzas republicanas. El «Canarias» no osó acercarse demasiado, pero el mercante «Castillo de Olite», que actuó incomprensiblemente, fue echado a pique, produciéndose una verdadera mortandad. En tres días escasos Cartagena volvió a poder de la República, cuando ya nada podía modificar el curso de la guerra. La transición a la paz, sin embargo, era ya bastante más difícil. 

Entrevista de Pedro Costa Morata a Artemio Precioso.  (1979) 

¿Qué sentido tenía la acción militar de la 206 Brigada?

AP. - Aunque la orden que recibí en Buñol indicaba solamente que la Brigada debía ponerse a las órdenes del jefe de la base naval de Cartagena, creo que quien dio la orden pretendía que la presencia o intervención, de la Brigada impidiera la sublevación y la deserción de la flota republicana, conservando el puerto en poder de las fuerzas leales al gobierno legal, es decir, al gobierno Negrín.

¿Por qué no se lograron todos estos objetivos?

AP.- Porque la orden de desplazamiento se dio con evidente retraso, lo que sería consecuencia de la indecisión y vacilaciones de Negrín. Cuando la Brigada llegó a los alrededores de Cartagena, en la mañana del día 5 de marzo, la guarnición estaba ya sublevada. Además, creo que el coronel Galán, que había sido nombrado el día 3 de marzo nuevo jefe de la base naval, cometió la imprudencia de meterse en la boca del lobo antes de que la Brigada llegara a Cartagena.

¿Cuándo y quién dio la orden de desplazamiento a tu Brigada?

El presidente Negrín con el Coronel Cordón
AP.- La orden me llegó en la tarde del 3 de marzo transmitida por el Estado Mayor del Grupo de Ejércitos de la zona Centro-Sur. Años más tarde, en Praga, el general Cordón me dijo que fue él quien decidió su desplazamiento.

La sublevación de Cartagena aparece muy relacionada con la del coronel Casado. ¿Qué opinas del golpe de Casado y de la actuación de su llamado Consejo Nacional de Defensa?

AP.- Independientemente de las intenciones de Casado, Besteiro, Cipriano Mera y demás golpistas, los resultados de su sublevación fueron catastróficos. Ellos son los principales responsables del trágico final que tuvo la guerra para los republicanos. Las fobias son siempre funestas, y su fobia anticomunista debió nublarles el juicio.

¿Crees que la zona republicana tenía aún posibilidades militares a principios de marzo de 1939?

AP.- Perdida la batalla de Cataluña, la República no tenía en marzo de 1939, salvo un giro favorable de la situación internacional, posibilidades de victoria militar. Pero en la zona Centro-Sur el ejército republicano contaba con unos trescientos mil hombres, dotados de aviación, tanques y artillería. Había muchas unidades que, como la 206 Brigada, tenían aún gran capacidad combativa. Con estas fuerzas se podía haber organizado una defensa elástica, combinada con algunos contraataques, replegándose ordenadamente sobre los puertos de Valencia, Alicante y Cartagena, lo que hubiera dado tiempo a organizar con la flota y barcos extranjeros una evacuación más' amplia y, posiblemente, con respaldo internacional. La sublevación de Casado no ahorró víctimas, las aumentó, y dio a la guerra el peor final que puede tener una lucha armada: la traición. Algunos componentes del Consejo casadista debieron darse cuenta de su trágico error al comprobar el trato humillante que dio el general Franco a los emisarios que fueron en avión a Burgos. No podía negociarse una paz colocándose previamente en el fondo del pozo. Derrocar al gobierno Negrín, escindir al ejército y sembrar la confusión, suponía privar a la República de sus posibilidades de defensa.

¿Cómo explicar que el Partido Comunista que tanta influencia tenía en el ejército no fuera capaz de Impedir, o de sofocar rápidamente, la sublevación de Casado?

AP.- A esta cuestión no se ha dado todavía una explicación convincente. Yo tampoco puedo darla. Es una página oscura que los historiadores deberían aclarar mientras vivan algunos de sus principales protagonistas. Es cierto que su acertada política militar y la ayuda de la URSS dieron al PCE una gran influencia en el ejército republicano. Por ejemplo, de los cuatro jefes de cuerpo de ejército que tenía el Ejército del Centro, mandado por el coronel Casado, tres (Barceló, Bueno y Ortega) militaban en el Partido Comunista, y sólo uno (Cipriano Mera) era anarcosindicalista. Varias unidades mandadas por comunistas se opusieron al golpe casadista, pero sin éxito. Claro que las posibilidades de reacción del PCE estaban entonces limitadas por el gran deterioro de la situación política.

¿A qué deterioro te refieres?

AP.- Para responderte tendría que referirme a toda la marcha de la guerra civil en la zona republicana. Comentaré sólo un hecho, a mi juicio, clave: la crisis ministerial de mayo de 1937, en la que Largo Caballero fue sustituido en la jefatura del Gobierno por el doctor Negrín. A pesar de sus limitaciones y errores, el Gobierno de Largo Caballero tenía en su haber muchas cosas positivas, y él era entonces la personalidad más idónea para mantener el difícil equilibrio entre las tres fuerzas decisivas para la lucha armada: el PCE, la fuerte ala izquierda del PSOE y los anarcosindicalistas. Aunque el que formó Negrín siguió siendo formalmente un Gobierno de coalición, el Frente Popular quedó virtualmente roto. El comportamiento del PCE durante la gestación y solución de esta crisis abrió un abismo entre este partido y la gran mayoría del PSOE, abismo que ha durado décadas, Los acontecimientos posteriores y, sobre todo, el caótico final de la guerra, no justificaron la formación del Gobierno Negrín, aparentemente más eficaz, pero que significó la ruptura de la unidad antifascista. Desde marzo de 1937 la situación política se fue deteriorando, a lo que contribuían, naturalmente, los reveses militares. En marzo de 1939, a pesar de su gran influencia en el ejército, el PCE estaba políticamente aislado. A mí la historia me interesa, principalmente, como fuente de enseñanzas para el presente y futuro, y creo que el PCE no ha sacado aún las debidas conclusiones de éste, que a mi juicio fue el mayor error de la dirección del PCE y de sus consejeros extranjeros durante la guerra civil. Al leer algunas de las, declaraciones hostiles al PSOE hechas por Santiago Carrillo después de junio de 1977, me pregunto si la dirección del PCE va a reincidir en los mismos errores de marzo de 1937. Una cosa es criticar lo que se consideren equivocaciones del PSOE, y otra adoptar una actitud de agresividad sistemática hacia los socialistas. Creo que actualmente, como durante la guerra, la democracia española necesita la colaboración entre el PCE y el PSOE.

Tú estuviste emigrado en la URSS, ¿Se discutió el final de la guerra en la emigración?

AP.- Debieron haber discusiones entre algunos dirigentes del PCE y de la Komintern, pero éstas no transcendieron. Creo que un amplio debate sobre los acontecimientos de febrero y marzo de 1939, sus causas y consecuencias, hubiera sido muy provechoso para todos, y especialmente para el PCE. De haberse producido la discusión quizá se hubiera evitado el desarrollo de algunos mitos que son un lastre para la sana evolución del partido, se habría frenado el pernicioso narcisismo y triunfalismo, y se hubiera encarado con mayor realismo la larga lucha contra la dictadura franquista. Creo válida la hipótesis de que las graves divergencias aparecidas en el seno de la dirección del PCE a raíz de la grave enfermedad y muerte del secretario general, José Díaz, tuvieran como fondo político la distinta manera de enjuiciar los acontecimientos que precedieron el final de la guerra.

Volvamos a Cartagena. ¿Qué Influencia tuvo la deserción de la flota republicana?

AP.- Muy negativa. Quizá éste fuera el hecho que precipitó la salida de España del gobierno Negrín. Era una flota muy potente para aquellos tiempos, aunque la moral de algunos de sus mandos fuera baja. Pero había otros para sustituir a los pusilánimes. Si hubiera permanecido leal al gobierno legal hubieran aumentado considerablemente las posibilidades militares de la zona Centro-Sur de las que antes hablé. 

¿Por qué no llegaron a desembarcar en Cartagena las tropas de Franco?

AP.- Porque no pudieron. En contra de lo que decía el general Barrionuevo en sus radiogramas al Cuartel General de Franco, entre los días 5 y 6 de marzo la mayor parte de las baterías de costa pasaron al control de los mandos de la 206 Brigada. Concretamente, al Batallón 821 mandado por el comandante Joaquín González Regalado ocupó la batería La Parajola en la tarde del día 5 de marzo. Esta batería fue la que hundió el día 7 el barco «Castillo de Olite», que siguió navegando a pesar de los dos disparos de advertencia que se le habían hecho. Las víctimas del «Castillo de Olite» habría de achacarlas a la mala información y a los errores del mando franquista. Por cierto, este barco transportaba, junto a tropas de infantería y artillería, un tribunal militar; me figuro que con la intención de iniciar los juicios sumarísimos.

¿Fue la de Cartagena una sublevación casadista, falangista o franquista?

AP.- Según mi información, los mandos republicanos atraídos por la quimera casadista de negociar con Franco «una paz honrosa y digna», y los elementos de la «quinta columna» conspiraron separada pero simultáneamente. En un principio la sublevación aparece como casadista, pero los franquistas van ganando posiciones, y cuando en la mañana del 5 de marzo la flota abandona Cartagena, los sublevados acatan el mando del general retirado Barrionuevo, que lo primero que hace es comunicar por radio su total adhesión al general Franco.

¿Qué juicio te merece la actuación del coronel Galán?

AP.- Francisco Galán era un militar de valor y capacidad probados en muchos combates. Era un jefe con carisma. Pero en Cartagena creo que sobreestimó su capacidad negociadora, que debía ser grande. Quizá no estuviera bien informado de lo avanzada que estaba la conspiración. En aquellas circunstancias sólo se podía negociar con el respaldo de una fuerza militar. Como dije antes, creo que fue imprudente, temeraria, su decisión de meterse él, y meternos al Comisario de la Brigada y a mí, en la base naval (prácticamente sublevada) antes de que la 206 Brigada llegase a Cartagena. Mi encuentro casual con él en Murcia en la tarde del día 4 de marzo le dio la oportunidad para adoptar una decisión más realista. En este encuentro me ordenó presentarme en la base naval al anochecer del mismo día.

¿Fue el nombramiento de Galán como  jefe de la base naval el motivo de la sublevación?

AP.- Creo que no. Los casadistas llevaban más de un mes conspirando. Durante el mes de febrero hubo ya intentos de huida en la flota. El nombramiento de Galán sólo pudo adelantar unas horas la sublevación. La versión de que las sublevaciones de Casado y de Cartagena se proponían abortar un golpe de estado comunista la considero falsa. El PCE actuó dentro de la legalidad republicana representada por el gobierno Negrín. Por el contrario, estimo que si algo puede reprocharse a la dirección del PCE en aquellas circunstancias críticas, es un exceso de legalismo.

¿Qué Impresión sacaste de tu entrevista con el general Bemal?

AP.- El anciano general Bernal había mostrado claramente desde el comienzo de la guerra su lealtad a la República. Ignoro si estaba o no comprometido en la sublevación, pero tuve la impresión de que el mando real de la base naval no lo ejercía él, sino el jefe de Estado Mayor Mixto Vicente Ramírez, que fue uno de los principales cómplices de Casado. Probablemente, el general Bernal se alegrara de su sustitución por Galán, para poder así alejarse de unos acontecimientos en los que no deseaba participar.

¿Qué opinas de la actuación del almirante Buiza?

AP.- Del, entonces jefe de la flota sólo sé lo que he leído. No tuve ningún contacto con él.

¿Qué puedes decirme sobre la conversación que sostuviste con Fernando Claudín?

AP.- Claudín llegó al puesto de mando de la 206 Brigada poco después de iniciados los combates. De él recibí la primera información global de la grave situación creada de la zona republicana, que conocía por ser miembro de la Ejecutiva de la Juventud Socialista Unificada y del Comité Central del PCE. Sus orientaciones fueron para mí de gran utilidad en aquellos momentos de tanta confusión. Deberíamos, según él, forzar al máximo nuestro avance, tratando de evitar la salida de la flota, y apoderarnos del puerto de Cartagena y de los puertos y aeródromos circundantes, ya que se preveía, que Cartagena fuera la plataforma más importante de una posible evacuación. Claudín estuvo con nosotros hasta el anochecer del día 5 de marzo, recorriendo, con gran riesgo, las primeras líneas de combate. A los pocos días llegaron a Cartagena los miembros de la dirección del PCE que aún permanecían en España: Pedro Checa, Jesús Hernández, Palau, Sebastián Zapiraín, Isidoro Diéguez y también Palmiro Togliatti (Ercoli), que actuaba como consejero de la Komintern.

¿Cómo salieron estos dirigentes de España?

AP.- Este es un episodio inédito. Luis Romero lo intuyó en su libro "El final de la guerra", pero no pudo precisar lo que no sabía con certeza. Siguiendo instrucciones de la dirección del PCE, transmitidas por Pedro Checa, un grupo de unos treinta hombres seleccionados de la 206 Brigada nos apoderamos en la madrugada del 24 de marzo del aeródromo de la escuela de pilotos de Totana, donde había tres aviones tipo Dragón. En dos de ellos, pilotado uno por el jefe de la escuela, comandante Ramos, y otro por el profesor de vuelo capitán Domínguez, salieron los citados dirigentes del PCE, Togliatti y Virgilio Llanos. En el tercero, tripulado por dos alumnos que nunca habían volado solos, y tras un accidentado despegue, salimos el comisario de la Brigada, Victoriano Sánchez, el médico de la escuela y yo. Los dos primeros aparatos aterrizaron en el aeropuerto de Orán, y el nuestro, debido a la inexperiencia de los pilotos, en un trigal cerca de la ciudad argelina de Sidi-Bel Abbés.

Supongo que habrás leído los libros publicados sobre las luchas de Cartagena, ¿qué opinión te merecen?

Que yo sepa se han publicado dos monografías sobre el tema, uno de Manuel Martínez Pastor titulado «Cinco de marzo de 1939», y otro del novelista Luis Romero, « Desastre en Cartagena». El primero de ellos está escrito con escasa y difícil información. Su mayor interés reside en los datos que aporta sobre la participación de algunos falangistas en la génesis y desarrollo de la sublevación. En cuanto a la obra de Luis Romero, la considera una valiosísima aportación al esclarecimiento de lo que ocurrió en Cartagena. Contiene algunas imprecisiones inevitables. pero creo que el arduo trabajo del autor logró su principal objetivo: recomponer el intrincado rompecabezas cartagenero. Yo mismo no me enteré de lo que ocurrió en el bando contrario, e incluso de algunas cosas del lado republicano, hasta que leí este libro. Por lo que se refiere a los diálogos que Romero reproduce o imagina, aunque sea una forma heterodoxa de escribir la historia, son muy verosímiles, y ayudan a penetrar en el dramatismo y el carácter contradictorio de los hechos y de sus protagonistas.

También dedica gran espacio Luis Romero a este asunto en su libro « El final de la guerra», que junto por su primer trabajo histórico "Tres días de julio", forman una trilogía de valor inestimable. Hay que subrayar que « Tres días de julio» apareció en 1967, en plena dictadura, siendo el primer trabajo publicado en España que con gran valor, rigor y amenidad, desbarata la versión oficial sobre el «Glorioso Alzamiento Nacional». A pesar de ser novelista, o precisamente por ello, Luis Romero muestra una perspicacia extraordinaria como historiador, perspicacia acompañada de una amplia labor de documentación y entrevistas con supervivientes de los dos bandos.

Salvo rara excepción, los libros publicados sobre la guerra civil dan de los sucesos de Cartagena una versión incompleta y equivocada. Por ejemplo, sobre este episodio la obra de Hugh Thomas, por lo menos la edición de Ruedo Ibérico, contiene errores evidentes.


Artemio Precioso Ugarte

(Datos biográficos actualizados a 1979)

Artemio Precioso en 1979
(Foto de Ramón Rodriguez)

Artemio Precioso Ugarte, hijo del escritor del mismo nombre. Nace en Hellin (Albacete) en 1917. Los estudios de enseñanza media los realiza en Madrid, París, San Sebastián, Hellín y Toledo. Cuando comienza la guerra civil trabajaba en Madrid como empleado y estudiaba el tercer  curso de la carrera de Derecho. Desde 1936 militó en la Juventud Socialista Unificada y en el Partido Comunista. El primer día de la guerra se incorpora voluntario a las milicias ferroviarias, después al Batallón Aida Lafuente, de la Columna Mangada (frentes de Navalperal de Pinares y de Talavera), que a finales de 1936 se integra en la 34 Brigada Mixta (frente de El Escorial). Siendo capitán pasa como jefe de operaciones, y después como jefe de Estado Mayor, a la 3ª División que mandaba Manuel Tagueña (frente de El Escorial). A mediados de 1937 es trasladado a la 30 Brigada Mixta, como jefe del Batallón 119 (frente de Guadarrama), y a comienzos de 1938, con el grado de mayor, es nombrado jefe de la 206 Brigada Mixta, de nueva creación. Al mando de esta unidad participa en los frentes de Levante y Extremadura, y en marzo de 1939 en los combates que sofocaron la sublevación de Cartagena.

Desde un campo de concentración de la Argelia francesa emigra a la URSS en mayo de 1939. Cursa estudios en la Academia Militar Frunze de Moscú, formando parte del grupo de militares españoles que durante los años de la segunda guerra mundial fueron profesores de dicha academia. En 1946 se traslada a Yugoslavia, donde con otros militares comunistas españoles actúa como consejero del ejército de este país, alcanzando el grado de coronel. A finales de 1948 pasa a residir a Checoslovaquia. Aquí termina los estudios universitarios iniciados en España, se doctora en Ciencias Económicas, y desde 1956 a 1960 es catedrático de Planificación Macroeconómica en la Escuela Superior de Economía de Praga.

Regresa legalmente a España, y en 1961 es detenido en dos ocasiones por la policía acusado de actividades comunistas. Trabajó en un principio en una empresa de importación-exportación y después como agente comercial. Ha fundado y dirigido varias empresas de comercio exterior. Actualmente, no está afiliado a ningún partido político. Colabora en la revista «Zona Abierta».

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Benito Sacaluga.


(1) Texto introductorio y entrevista: EL FINAL DE LA REPÚBLICA. SUBLEVACIÓN EN CARTAGENA. Autor: Pedro Costa Morata. Publicado en: Tiempo de Historia nº 52, marzo 1979. Original cedido por José Manuel Rodriguez Crespo.


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domingo, 29 de mayo de 2016

JOSÉ OLIVEIRA AVENDAÑO.



José Oliveira Avendaño nace el 18 de septiembre de 1909 junto al mar, en Cangas do Morrazo (Pontevedra), población ubicada en la comarca de El Morrazo, situada en el extremo suroccidental de la península del mismo nombre, en la ría de Vigo.

Corría el año 1919 cuando José, con tan solo nueve años, comienza a trabajar como aprendiz de albañil junto a su padre. Deseoso de adquirir nuevos conocimientos con 15 años solicita el ingreso en la Escuela de Aprendices Marineros de la Armada pero no logra pasar el examen físico. Profundamente decepcionado y sin posibilidades de realizar estudios de Bachillerato continua ayudando a su padre al mismo tiempo que acude a la escuela nocturna.

José Oliveira
con la Cruz de Plata al Mérito Naval
Dominado por la ilusión de ingresar en la Armada se pone a la tarea de realizar ejercicios gimnásticos de todo tipo con el fin de superar el examen médico de ingreso en la Escuela de Aprendices. En agosto de 1925 solicita de nuevo el ingreso, supera las pruebas y es admitido. Su primer destino es el Buque Escuela "Nautilus", acaba de cumplir los 16 años. El "Nautilus" navegaba bajo el mando de Pedro Zarandona, a la postre Contraalmirante de la Armada, sustituido como comandante del "Nautilus" por el capitán de corbeta Manuel de Vierna Belando, posteriormente Contraalmirante desde la batalla de Cabo Cherchel (7/9/1937) y jefe de la división de cruceros de la flota sublevada. Vierna fallecería al mando del crucero "Baleares" a causa de su hundimiento por la Flota Republicana durante la Batalla de Cabo de Palos (6/3/1938).

El 30 de abril de 1926 José pasa al Buque Escuela "Galatea". Del "Galatea" embarca en el acorazado "Jaime I". Su primer viaje en el acorazado tiene como destino Portugalete y como misión recoger a Alfonso XIII y su séquito, formado por el general Primo de Rivera, el ministro de Marina, y los generales Franco y Berenguer entre otras personalidades. De allí marcha a Ferrol para examinarse de Marinero Especialista, aprobando con el número tres de la promoción y la calificación de "distinguido".


Según la Orden de 30 de diciembre de 1927 (DO nº 5) pasa a disposición del Capitán General del Departamento de Cádiz para embarcar en el Buque Escuela "Juan Sebastian de Elcano", cuya construcción estaba próxima a finalizar. A bordo del "J.S. de Elcano" permanece seis años y da seis veces la vuelta al mundo. A bordo del buque escuela asciende a Cabo de Marinería. El 20 de abril de 1931 la Junta de Recompensas del Ministerio de Marina le concede la Cruz de Plata de la Orden del Mérito Naval por los méritos contraídos a bordo del "Juan Sebastian de Elcano" durante el temporal que sufrió el buque en enero de 1931 tras su salida del puerto de Yokohama. El último,puerto extranjero donde José Oliveira hace escala a bordo del "Elcano" es el de Nueva York. En junio de 1934 ingresa en la Escuela de Marinería de Ferrol para hacer el curso de Cabo de 1ª, graduación que consigue el 15 de enero de 1935 con el nº 2 de su promoción.

El "Artabro" en Valencia (1935)
Foto: vidamaritima.com
De Ferrol pasa a bordo del crucero "Libertad" y luego al Ministerio de Marina en espera de embarcar en el buque de investigaciones cientificas "Artabro", construido por la Unión Naval de Levante y botado en 1935 con la presencia del presidente de la República. La primera misión del "Artabro", comandado por Luis Gonzalez de Ubieta, era una expedición al Amazonas, misión que queda anulada por la disolución del Patronato de la Expedición Iglesias al Amazonas, según Decreto de 26 de marzo de 1936. El buque es cedido al Ministerio de Marina. Gonzalez de Ubieta recibe ordenes de zarpar con el "Artabro" desde Valencia a Cartagena, puerto al que arriba el 16 de julio de 1936, José Oliveira formaba parte de la tripulación.

En Cartagena se celebra una reunión en Capitanía entre varios jefes y oficiales, le preguntan a Ubieta de que lado está, a lo que contesta: Del lado de la República. Sale Ubieta de Capitanía, dejando claro ante los golpistas allí reunidos que no podían contar con él, al coger su coche para volver a bordo una bala de revolver impacta contra la puerta de su vehículo.

La sublevación del 18 de julio de 1936 estuvo encabezada en Cartagena por el mando de la base de submarinos y algún barco sito en el puerto. Por parte del Gobierno de la República se opusieron algunos oficiales del Cuerpo General, como Miguel Buiza y Luis Gonzalez de Ubieta, oficiales del Cuerpo Subalterno de la Armada, suboficiales del mismo cuerpo, y cabos que pronto se hacen con los destructores que estaban en el puerto y con el Arsenal. Los focos de la rebelión fueron rápidamente sofocados.

Luis  González de Ubieta es llamado al "Artabro" y se le ordena que se haga cargo del destructor "Almirante Antequera" y ponga rumbo a Casablanca. De los oficiales del "Artabro"Antonio Guitián es detenido en Valencia, el teniente de navío Jose de Pedro es detenido en la Escuela de Radiotelegrafistas, y los demás oficiales del Cuerpo General, los alféreces de navío David Gasca y Amaro López-Pablos y el comandante de Intendencia Luis Romano quedan a bordo. Días más tarde el "Artabro" es habilitado como buque hospital y destinado a Málaga, donde Baudilio Sanmartin, su jefe de máquinas, es nombrado jefe de la base naval auxiliar que se crea en la capital andaluza.

La mayoría de los oficiales de los buques de guerra son apresados y confinados en barcos mercantes convertidos en prisión. En Málaga se habilita para este fin el "Marqués de Chavarri" y en Cartagena el "España Tres". En Málaga estaba atracado el buque planero "Tofiño", lugar donde son juzgados varios oficiales, Los juzgados fueron condenados a la pena de muerte y fusilados. Se salvó el comandante del "Xauen" Eduardo Armada, gracias a que el "Xauen" estaba navegando y la tripulación no pudo testificar.

Ocupada Málaga, Oliveira llega a Valencia, de allí viaja a Barcelona, desde donde es destinado al Estado Mayor de la Flotilla de Destructores, en Cartagena. Allí conoce al almirante de la flota rusa en el mar Egeo, Nikolai Kuznestov. Participa en varias acciones de guerra, entre ellas el Combate del Cabo de Palos. Pasado algún tiempo Oliveira es nombrado ayudante personal del Jefe de la Flota, Luis González de Ubieta, siendo habilitado como oficial segundo. Acompaña a Ubieta en todos sus viajes y tiene la ocasión de conocer personalmente a prácticamente todos los jefes civiles y militares de la República. Generales Miaja, Matallana y Rojo, al jefe de la aviación Camacho, a Pedro Prado jefe del Estado Mayor de la Armada, a Játiva subsecretario de Marina, al almirante Valentin Fuentes, así como a todos los comandantes de los buques de guerra republicanos.

Por aquellas fechas y por parte de los Estados Mayores del Ejército y de la Armada comienza a hablarse de una ofensiva por Extremadura y se producen reuniones entre Miaja y Ubieta. En la Flota, bajo un riguroso secreto, se está preparando un desembarco en Motril en el que han de tomar parte las fuerzas de tierra, marina y aviación. En uno de los viajes que Ubieta hace a Valencia, acompañado de Oliveira, para hablar con los mandos del ejercito del Centro, a la entrada de las oficinas del general Matallana se topan con un comandante cuyo hermano era a la vez comandante de un destructor. Les saluda y dirigiéndose a Ubieta le pregunta: ¿Venís por eso del "Plan M"? Ubieta se indignó y le dijo a Oliveira que no valía de nada que en la Flota se hubiese llevado la operación con tanto secreto, que ya lo sabía todo el mundo y que tenía la seguridad de que lo conocía incluso Franco.

Dos días más tarde zarparon de Cartagena dos destructores rumbo a Barcelona, llevando a bordo a Matallana, a Ubieta y a sus ayudantes para entrevistarse con Negrín. Ubieta se alojó en casa de Ángel Rizo y un capitán de corbeta que formaba parte de la misión, de segundo apellido Montero, y Oliveira se hospedaron en el Hotel Ritz. Al día siguiente la policía detuvo al capitán de corbeta. Después de la reunión con Negrín salen en avión para Albacete y desde allí en coche continúan hasta Cartagena.

Continuaron los preparativos de la operación, parecía que iba a hacerse en Almería, donde se reunieron barcos mercantes con tropas y unidades de la Flota, que pasó de nuevo a estar a las órdenes de Miguel Buiza, quedando Ubieta como jefe de la Base Naval de Mahón. Ubieta y Oliveira viajan hasta Mahón en el destructor "Almirante Miranda".

Al hacerse cargo Ubieta del mando de Menorca telefonea al general Miaja para que le envíe una brigada de tropas, Miaja no atendió la petición. El nueve de febrero de 1939 fondeó a la entrada del puerto el crucero británico "Devonshire". El comandante inglés se entrevista con Ubieta informándole que lleva a bordo un representante de Franco, a Luis Sartorius, conde de San Luis, capitán de fragata de la misma promoción que Ubieta. La misión de Sartorius tenía como objeto negociar la rendición de la isla, pues en caso de no rendirse, el gobierno inglés de acuerdo con el francés admitiría el bloqueo de Menorca por la flota sublevada. Ubieta contestó que el no era quien para negociar la rendición de Mahón y que se pusiesen en contacto con el gobierno de la República.

Mientras las conversaciones se llevaban a cabo se produce un levantamiento de tropas en Ciudadela, cuya guarnición se pone en contacto con las tropas de Mallorca por medio del telégrafo. Baudilio Sanmartín, jefe del Arsenal de Mahón, va a bordo del "Devonshire" para informar a Ubieta de la insurrección. Ubieta ordena al coronel Redondo, jefe del Estado Mayor, que proceda a bombardear a las tropas insurrectas desde la batería de Monte Toro. Los mando de la batería se niegan a llevar a cabo el bombardeo. Por la tarde y por dos veces, la aviación ametralla y lanza bombas sobre Mahón, su puerto y el fuerte de La Mola. Las bombas caen muy cerca del "Devonhire" que se apresura a salir del puerto. Numerosas embarcaciones repletas de republicanos intentan llegar al "Devonshire". En la madrugada del día 9 salen de Mahón unos 600 republicanos en el buque inglés. Otros republicanos (77) escapan a bordo del velero "Carmen Picón" rumbo a Argel. El "Devonshire" se hace a la mar a las cinco de la madrugada, rumbo a Marsella. En alta mar un contratorpedero inglés acoge a bordo al conde de San Luis y lo lleva a Palma de Mallorca.

Barcarés.
Vista parcial del campo de concentración Chauvin número 23.
Imagen: todoslosrostros.blogspot.com
Los refugiados republicanos desembarcan en Marsella. Por medio de ferrocarril  son trasladados a un buque mercante que los lleva hasta Port-Vendres. El largo camino de exilio no hacia más que comenzar. Desde Port Vendres inician camino a pie custodiados por la guardia francesa. Llegan a Argelès sur Mer. Desde allí Oliveira es trasladado junto con otros grupos de españoles al campo de Barcares, donde permanecieron hasta el inicio de la guerra europea, momento en que son trasladados al campo de Saint-Cyprien.

En noviembre de 1939 Oliveira se alista en la Compañía de Trabajadores nº 117, siendo destinada esta a la frontera con Bélgica para trabajar en la construcción de fortificaciones formadas por casamatas y fosas antitanques. Desde allí viajan hasta Dunkerque, en la región de Norte-Paso de Calais, a 10 km de la frontera con Bélgica.

Tropas británicas abandonando Dunkerque
El grupo de Oliveira en Dunkerque estaba formado por los maquinistas Ginés Jorquera y Julio Lizcano, los radiotelegrafistas Ramos Calzada y Fernando Pérez y el electricista Piñeiro Pérez. En Dunkerque está en marcha la "Operación Dinamo", consistente en la evacuación de las tropas aliadas en territorio francés después de ser vencida Francia por el ejército alemán. Nada más llegar comienzan a estudiar las posibilidades de unirse a la evacuación de tropas y civiles que se estaba llevando a cabo.

Solo Fernando Pérez consigue marcharse vestido con el uniforme de un soldado inglés. La evacuación se hacía por este orden: ingleses, franceses, belgas y personal civil. Dada la enorme cantidad de militares que allí había concentrados (más de 340.000 combatientes) Oliveira y los suyos pensaban que los alemanes llegarían antes de que todos fuesen evacuados. Los combates aéreos comenzaron a intensificarse. Los Stukas (Junkers Ju 87) hundían buques de guerra y mercantes. Así las cosas el grupo de Oliveira decide tomar un bote de los muchos que estaban abandonados en la playa, hacen acopio de los pocos víveres que pueden encontrar y a remo se alejan de la playa para adentrarse en el mar del Norte rumbo a Dover. A su llegada a Ramsgate fueron acogidos en un asilo con la promesa de ser trasladados a Londres. Sin embargo, una semana después de su llegada, la Compañía de Trabajadores Españoles recibe la visita del agregado militar de la embajada francesa y se les comunica que serían trasladados de nuevo a Francia.

Son embarcados en Cherburgo rumbo a Nantes, al puerto de Saint-Nazaire, para realizar trabajos portuarios. Pocos días después Nantes es declarada "ciudad abierta" y comienza su evacuación. Oliveira consigue embarcarse en un destructor inglés, el "HMS Punjabi", llegado para recoger heridos y trasladarlos a Plymouth. Una vez en Inglaterra es conducido de nuevo a la cárcel. Unos días después los trabajadores españoles son llevados a Bristol para embarcar con destino Casablanca. El convoy estaba formado por varios buques que transportaban a Marruecos a las fuerzas de la Legión Extranjera. Una vez en Casablanca son internados en la cárcel de la ciudad, "La Caserne". De allí son trasladados para trabajar en las obras de construcción del ferrocarril Transahariano (1), en el trecho que va desde Bou-Aria a Colomb-Bechar, en pleno desierto, con temperaturas de 43 grados centígrados a la sombra y 70 al sol, unas condiciones de vida durísimas que se presumían imposibles de resistir por mucho tiempo.

Ante esta situación Oliveira se plantea la posibilidad de arriesgarse y regresar a España. Suponía que como mucho le esperaba un corto periodo en las cárceles franquistas. Se inscribe en el consulado de Uxda y solicita le sea expedido un pasaporte para regresar a España. El ocho de septiembre de 1940 pasa la frontera por el rio Muluya. La Guardia Civil le toma declaración y después de comprobar que no está en la lista de reclamados es trasladado a Melilla en autobús, de allí a Ceuta, donde es conducido al Depósito de Concentración de García Aldave, a la espera de la resolución de su Expediente de Clasificación.  Pasado un tiempo es conducido debidamente custodiado a la Jefatura del Estado Mayor. Allí se le recaba información sobre Bou-Aria.

Desde García Aldave se pidieron los informes de Oliveira a la Guardia Civil, al concello y a Falange, luego fueron remitidos a Murcia a causa de su destino en Cartagena durante la guerra, a la Junta de Clasificación. En diciembre le llega su clasificación declarándome "indiferente". Fue pasaportado a Cangas do Morrazo con obligación de presentarme a la Guardia Civil. Las autoridades de Marina le obligaron a presentarme cada semana en la ayundantía de Marina y le prohibieron salir del pueblo. Finalmente su asunto fue sobreseído sin prejuicio de ulteriores responsabilidades. Oliveira quedaba en libertad.

"Cabo Cervera"
Consiguió embarcar en la Marina Mercante, el primer buque fue el "Cabo Cervera" de la compañía Ybarra. Poco después consigue el título de Patrón de pesca de altura. Deja el "Cervera" y ya como patrón lleva a Huelva un pesquero de la compañía Santo Domingo e Hijos. En Huelva embarca en el "Carmen Figueroa". Permanece en Huelva hasta 1945, hasta que embarca en el pesquero "Bernardo Alfageme". Navega en diferentes barcos de la empresa MAR: "Mar Groenlandia" "Mar Terranova" y "Massó 19". Estuvo en la empresa MAR hasta el año 1961, de la que se separa para llevar el mando de un pesquero del que era socio, puesto que deja para seguir el curso de capitán de pesca.

Su primer destino como capitán de pesca fue en el bou "Picón", del que sale para ocupar una plaza de Profesor- Instructor de Pesca en la Escuela Náutico Pesquera de Vigo durante el curso 1966-1967. Pasa a ser contratado como Primer oficial en el congelador "Yeyo" hasta 1971, faenando en aguas de África del Sur y descargando en Vigo y Coruña. Del "Yeyo" regresa al Instituto Politécnico Nacional Marítimo - Pesquero del Atlántico (Antigua Escuela Náutico Pesquera de Vigo), como profesor titular interino en diferentes materias. Al mismo tiempo participa como alumno en la Universidad Laboral de Coruña, en el I Curso Superior de Especialización Pesquera (Tecnología de Túnidos).  Por aquellos tiempos se estaba construyendo en Gijón el buque oceanográfico "Cornide de Saavedra", José Oliveira es destinado al "Cornide" como capitán de pesca en dos viajes expedicionarios.

En 1975 Oliveira interviene en la fundación de ASCAPAL (Asociación de  Patrones y Capitanes de Pesca de Altura), posteriormente AETIMPE y finalmente AETINAPE (Asociación Española de Titulados Naúitico - Pesqueros). En ese mismo año se afilia al PSG (Partido Socialista Gallego), un año más tarde el partido se escinde, unos miembros pasan al PSOE, otros lo hacen al BNG, Oliveira se da de baja.

En 1976, junto con otros dos compañeros, funda ANEXPA (Asociación Nacional de Ex-Personal de la Armada). En 1980 se jubila mientras ejerce de profesor en el Instituto Politécnico Nacional Marítimo-Pesquero de Vigo.


D. José Oliveira Avendaño
(1991)*
Oliveira, ya jubilado, emprende las gestiones necesarias encaminadas al reconocimiento del grado que como miembro de la Armada le correspondiese al amparo de la Ley 6/78 de 6 de marzo. El seis de abril de 1995 el Ministerio de Defensa le concede el empleo de Capitán de Corbeta, reconociéndole además cuatro trienios de clase de marinería, tres de suboficial y siete de oficial.

El Capitán de Corbeta José Oliveira Avendaño fallece a los 92 años en su casa de Cangas (19-12-2001). De acuerdo con sus instrucciones fue incinerado. Un día de finales de diciembre de 2001, con el mar en calma, el viento justo para navegar, y a la altura de Faro Borneira, acompañado de canciones y versos marineros, sus cenizas son entregadas a ese mar que José nunca dejó del todo.


Benito Sacaluga




Fuente: Memorias dun mariño republicano. José Oliveira Avendaño. Ediciones Morgante. 2010. ISBN: 978-84-937816-8-2

1.- En 1940, tras la invasión de Francia por Hitler, las autoridades colaboracionistas francesas movilizaron a 2000 refugiados republicanos españoles en su colonia argelina para construir, en régimen de esclavitud, el ferrocarril Transahariano, un proyecto quimérico de las autoridades colaboracionistas francesas que pretendía unir las colonias subsaharianas con el Mediterráneo atravesando el Sahara de Norte a Sur. (rebelion.org)

* Imagen facilitada por Nieves y María José Oliveira



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