martes, 5 de febrero de 2019

EUROPA HIZO QUE LA REPÚBLICA PERDIERA LA GUERRA





Acorazado "Admiral Graf Spee"
Presente en el Mediterráneo
durante la Guerra de España.(4)
(Imagen: www.eurasia1945)
(1) De acuerdo con el planteamiento expuesto por el general italiano Ettore Grasseti (2), recogido por Dominguez Benavides, Francia e Inglaterra entregaron el Mediterráneo occidental a Franco y sus aliados. Perdido el dominio de ese mar por la República, la guerra estaba perdida, al quedar los combatientes sin el suministro de material de guerra y la retaguardia sin artículos de primera necesidad. La opinión de Manuel Chaves Nogales en 1938 es elocuentemente ilustrativa al respecto:
"Después de dos años y medio de guerra, es evidente que Franco ya no tiene ninguna esperanza de triunfar por las armas y no le queda sino una posibilidad para la victoria: rendir al adversario mediante el hambre. El hambre en la España republicana es, de hecho, una realidad innegable. La zona leal se encuentra sometida desde hace ya largos meses a un régimen de subalimentación que ha empezado a producir terribles consecuencias en las masas populares: la tuberculosis y el raquitismo infantil están haciendo estragos...La táctica consistente en matar de hambre a la España republicana, es la consecuencia lógica del nuevo giro que Mussolini y Hitler le han dado a su política de intervención en España teniendo en cuenta, por un lado el fracaso militar del Caudillo, y por otro, los excelentes frutos cosechados en la conferencia de Munich" (3)
Las aguas cercanas a los puertos de Levante se convertirían en tumbas de numerosos buques cargados de armas, alimentos y medicinas.

Lo peor de todo era que tanto la armada británica como la francesa estaban bien presentes en el Mediterráneo. Tan asiduas eran sus visitas a los puertos peninsulares, que fueron incluso testigos de ataques a los buques de la Armada republicana. La presencia en el Mediterráneo de buques de guerra alemanes e italianos, especialmente submarinos, apoyando claramente a los sublevados, es de sobra conocida por franceses y británicos sin que hagan nada por evitarlo. Finalizada la guerra el propio Mussolini no tendrá empacho en reconocerlo. 

En un documento del Duce dado a la prensa italiana para su publicación finalizada la guerra, el líder fascista llegará a afirmar:
"Nuestra Marina contribuyó silenciosa, pero eficazmente a la victoria de Franco. El transporte de tropas y material de guerra pudo hacerse gracias a una perfecta organización de nuestras bases y medios, dedicándose a el noventa y dos barcos que llegarían a realizar doscientos veinte viajes. El número de unidades de superficie que tomaron parte en acciones de guerra y escolta fue de noventa y una. Se verificaron ochocientos setenta servicios de vigilancia y escolta. Las acciones de guerra ejecutadas por nuestras unidades fueron noventa y una, hundiendo en pocos días dieciocho mercantes con un total de setenta y dos mil ochocientas toneladas"
El trabajo de Laureano Rodriguez, anteriormente reproducido, son apenas dos páginas, de un total de 50, dedicadas en parte al papel que la Armada de la República desempeñó en la Guerra de España, desde el golpe militar de 1936 hasta el cinco de marzo de 1939, fecha en la que la Flota Republicana parte de Cartagena para poner a salvo los buques a causa de la sublevación de la ciudad promovida por el último traidor a la República, por el coronel Casado. (Ver: Coronel Casado, cronología y consecuencias de una traición)

En el texto anteriormente reproducido se pone de manifiesto, y documenta por medio de las declaraciones de Mussolini, la impunidad con la que fascistas y nazis actuaron en contra de la República en apoyo sin limitaciones a un general sublevado. Los buques alemanes e italianos actuaron como auténticos piratas, navegando a sus anchas por las costas españolas y el Mediterráneo Occidental, incumpliendo el Pacto de No Intervención, firmado en Londres en agosto de 1936, con el que se buscaba evitar la intervención extranjera en la Guerra Civil Española y la internacionalización del conflicto. Alemania, Italia y Portugal nunca cumplieron con lo firmado en Londres. La Flota republicana no podía atacar a estos buques de guerra extranjeros. Las patrullas de Francia e Inglaterra miraron para otro lado ante los constantes y evidentes incumplimientos. Portugal proporcionó al bando sublevado importantes apoyos de todo tipo, entre otros, permitir el paso por su territorio de los ejércitos sublevados, el desembarco en sus puertos de las ayudas de todo tipo proporcionadas por fascistas y nazis a los ejércitos de Franco, y un enclave perfecto para el espionaje franquista, alemán e italiano. De nada sirvieron las constantes quejas diplomáticas del Gobierno de la República ante el Comité de No Intervención.

Antonio de Oliveira Salazar y Francisco Franco

Tres dictadores, Hitler, Mussolini y Oliveira Salazar fueron los artífices de la victoria de Franco, a la postre otro dictador más. En España la guerra acabó en 1939, pero el destino quiso que ese mismo año comenzara en Europa la II Guerra Mundial, provocada y orquestada por los mismos que ayudaron Franco, por los mismos a los que Francia e Inglaterra no supieron parar los pies en España. Desde luego pagaron muy cara su indiferencia ante la destrucción de las libertades que supuso el resultado de la Guerra de España, durante cinco largos años (1939-1945) tuvieron que sentir en sus propias carnes el horror de nazis y fascistas. Sin embargo, curiosidades del destino, fueron miles los republicanos españoles, aquellos mismos a los que Francia abandonó, los que colaboraron con Francia en la lucha contra la invasión nazi, buena parte de ellos, integrados en la División Leclerc, fueron los primeros en entrar en agosto de 1944 en un París liberado.



Benito Sacaluga.






(1) Laureano Rodriguez."La Armada Española durante la guerra de los tres años (1936-1939)".Congreso homenaje al ingeniero y general D. Salvador Padilla Escabí. 

(2) Pedro Mª Egea Bruno, "La represión al término de la guerra civil. El modelo de Cartagena". Anales de Historia Contemporánea, nº 7 (1989), págs: 156-157.

"La línea costera de Sardinia y Sicilia, constituye, con las Islas Baleares, una vez colocadas bajo nuestro control, un sistema que neutraliza la arteria inglesa Gibraltar-Malta. Con la influencia italiana en Palma de Mallorca y la influencia alemana en Ceuta y Melilla, el Eje Roma-Berlín se prolonga dentro del Mediterráneo Occidental (Mallorca, Cagliari y Trapani), corta la gran arteria británica por su cabeza en Gibraltar y continua su influencia hasta el Este con la isla de Pantelaria. En relación a Francia, Casablanca-Orán, en el Oeste, de Algeciras Y Philipville en el Centro, y de Suez a Túnez en el Oeste. De esta manera, el sistema arterial de la metrópoli francesa al norte de África gala, base de la movilización general francesa, puede ser cortado". Manuel Dominguez Benavides.

(3) Manuel Chaves Nogales. "La España de Franco" Córdoba, 2012.

(4) Acorazado de 186 metros de longitud, 21’6 metros de manga, 7’4 metros de calado y 12.100 toneladas de desplazamiento. Impulsado por ocho motores diésel Man de potencia total 52.771 C.V. Velocidad máxima 28,50 nudos. Nueve cañones de 280 mm en tres torretas triples, ocho piezas de 150 mm en los costados (4+4), seis baterías L/45 de 88 mm. sobre pedestales abiertos, ocho antiaéreos de 37 mm, diez ametralladoras de 20 mm y ocho tubos lanzatorpedos de 530 mm.

El "Graf Spee" entró a servir en la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) el 9 de Abril de 1936 al mando del capitán Conrad Patzig. Al cabo de tres meses, en Agosto, formó parte del Comité de No Intervención durante la Guerra Civil Española, realizando una navegación en torno a las Islas Canarias y el África Occidental Francesa, antes de llevar a cabo hasta un total de cuatro patrullas alrededor de España. (Fuente: Eurasia 1945). 









domingo, 3 de febrero de 2019

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA FLOTA REPUBLICANA






Al anochecer del 3 de marzo de 1939 las fuerzas de tierra en Cartagena se sublevan contra el Gobierno de Juan Negrín, siguiendo el plan golpista del coronel Casado. La traición se lleva a cabo comandada por Fernando Oliva, Jefe del Estado Mayor de la Base Naval, con el apoyo del coronel de artillería Gerardo Armentia y el comandante quintacolumnista Manuel Lombardero, se toma el control de la Base y del puerto. El 5 de marzo los buques de la Flota Republicana zarpan con rumbo al norte de África. El 6 de marzo la 206ª Brigada Mixta del ejercito republicano entra en Cartagena ocupando el Arsenal, varias baterías costeras y toma el control del suministro eléctrico y líneas de comunicación. El día 7 toman las baterías de costa restantes y el Parque de Artillería. A mediodía la 206ª Brigada Mixta ya se había hecho con el control total de Cartagena y apresado a los traidores y quintacolumnistas. (Ver: Cartagena Sublevada. Quinta Columna). Cartagena vuelve a ser republicana.

Juan Negrín, a las 0.21 horas del día 6, desde su cuartel general, "Posición Yuste", en Elda (Alicante), emite el siguiente teletipo: "El ministro de Defensa Nacional a jefe flota. Dominada situación creada en Cartagena, disponga que flota se reintegre a la base". A las 4,28 horas, desde Portman, Negrin emite otro teletipo: "Dominada situación en Cartagena, sírvanse reintegrarse a la base naval". A las 5,54 el jefe de la flota cambia el rumbo y los buques ponen proa a Cartagena. Poco después se intercepta un mensaje de los sublevados confirmando que las baterías de costa de Cartagena volvían a estar en su poder,  (una información errónea que perjudicó incluso a los barcos sublevados que se dirigían a tomar Cartagena y que provocó el hundimiento del "Castillo de Olite" por los disparos efectuados desde la batería de la Parajola). En base a esta información se decide retornar al rumbo que les conduciría a Äfrica. La flota pretende fondear en Argel y allí repostar combustible, desconocen la realidad de lo que sucede en Cartagena, todo aconseja preservar la Flota. En la mañana del día 6 los buques republicanos esperan para entrar en Argel, pero las autoridades francesas se lo impiden y les ordenan poner rumbo a Bizerta, puerto al que arriban por la noche.





Como se ha dicho, el 5 de marzo la Flota Republicana zarpa de Cartagena, y lo hace sin saber cual sería el futuro de sus buques y sus marinos. El día 7 de marzo de 1939 los buques bajo bandera republicana fondean en Bizerta (Túnez), en total tres cruceros: "Cervantes", "Libertad" y "Mendez Núñez; ocho destructores "Lepanto", "Almirante Valdés", "Almirante Antequera", "Gravina", Jorge Juan", "Almirante Miranda", "Escaño" y "Ulloa", al día siguiente se les une el submarino "C-4". 

El 27 de marzo de 1939 el destructor sublevado "Ciscar" llega a Bizerta, al mando del capitán de fragata Diaz del Río-Pita da Veiga, llevando a bordo al 2º Jefe del Estado Mayor de la Armada franquista, contralmirante Salvador Moreno, junto con un representante diplomático, el vizconde Montblanch, nombrado ministro plenipotenciario de España, para gestionar ante las autoridades de la entonces colonia francesa de Túnez la toma de posesión de los buques republicanos allí fondeados.  Recordemos aquí que el 25 de febrero de 1939 Francia y Gran Bretaña habían reconocido como legítimo al gobierno de Franco y suprimido sus relaciones con el Gobierno de la República. Desde el 14 de marzo la Flota Republicana quedó bajo vigilancia francesa, obligada dicha Flota a arriar la bandera republicana de sus unidades (16 de marzo).

Nada más llegar a Túnez, el contralmirante franquista y el representante diplomático inician las gestiones encaminadas a la recepción de la Flota Republicana ante el almirante M. Brery, prefecto marítimo de Bizerta. Se acuerda que las dotaciones republicanas, internadas desde el 15 de marzo en el campo Maknassy, que quisieran volver a España se concentrarian en el crucero "Cervantes", y que los buques serían entregados dos días más tarde, por los franceses y no por los mandos republicanos, devolviendose a los buques, para su rearme, los cierres y llaves de fuego de sus cañones y las ametralladoras, que, previamente habían sido desmontadas y trasladadas a tierra por las guardias francesas que habían ocupado los buques el 14 de marzo. (1)

El día 30, el mismo día que Casado y su grupo de golpistas contra Negrín abandonan Denia en el "Galatea", los buques republicanos son entregados al contralmirante Salvador Moreno, el cual el 2 de abril, a las 18,30 horas, radiaba al Jefe del Estado Mayor franquista lo siguiente: "En este momento salgo del lago Bizerta con toda la escuadra sin novedad". Un día más tarde acababa la guerra y comenzaba la dictadura y la represión en toda España.

Durante la travesía hasta la península los marineros republicanos que, confiando en las promesas franquistas decidieron volver a España, ya prisioneros fueron obligados a rendir homenaje a los muertos del "Baleares" en el mismo lugar donde lo habían hundido los buques republicanos. La venganza empezaba. Moreno insistía en que los marinos republicanos repatriados voluntariamente incluían a "significados criminales" e "individuos de cuidado", para los que deberían prepararse campos de concentración (2)Después de su llegada a la península comenzaron los Consejos de Guerra Sumarísimos para los marinos republicanos engañados en Bizerta, penas de muerte y de prisión de 1 a 30 años coparon las sentencias.

Los marinos republicanos que se quedaron en Túnez comenzaron su trágico exilio y su paso por los campos de concentración. Unas experiencias sobrecogedoras recogidas por Victoria Fernández Díaz en su  excelente libro "El Exilio de los Marinos Republicanos".



Benito Sacaluga.





(1) Cartagena Histórica. Manuel Rolandi Sánchez-Solis
(2) Michael Alpert. La Guerra Civil Española en el Mar. 








martes, 25 de diciembre de 2018

LA CORBETA "NAUTILUS"




Corbeta "Nautilus"
(1) La ley de Fuerzas Navales para 1932 publicada en la «Gaceta» hace más de dos meses, ha sufrido importantes modificaciones antes de empezar a regir, debido a las órdenes ministeriales que por razón de economías han dispuesto que se den de baja diversas unidades de la flota y que pasen otras a situación de parcial desarme.

Entre los barcos que desaparecen definitivamente de la lista de nuestra Marina de Guerra, figura la “Nautilus”, el navío más veterano y de mayor circulación de la flota militar española que durante muchos años paseó el pabellón nacional por los mares más lejanos.

Cerca de medio siglo ha permanecido la “Nautilus” prestando servicios a la Marina, aunque en la última época de su vida desempeñase un papel muy pasivo, fondeada en el Ferrol como pontón dedicado a escuela flotante de aprendices marineros.

Entre los buques de guerra de estos últimos tiempos, los hay cuyo nombre resulta inseparable al de algún preclaro marino: la “Numancia” y Méndez Núñez, el “Reina Cristina” y Cadarso, el “Vizcaya” y Eulate, el “María Teresa” y Cervera y Concas, el “Oquendo” y Lazaga, la “Nautilus” y Villaamil. Los más por la muerte heroica de sus comandantes, y otros por motivos trágicos.

Los nombres de Villaamil y la “Nautilus” pasarán juntos a las páginas históricas de nuestra Marina, porque obra personal de aquel esclarecido oficial que pereció en Santiago de Cuba, a bordo del “Furor” fue la adquisición de la “Nautilus”, que mandó en su célebre viaje de circunnavegación, del que escribió la crónica. Estando don Fernando Villaamil destinado en el ministerio el año 1886, se le encomendó el estudio de un proyecto para organizar la instrucción del personal, que redactó en breve plazo, proponiendo la adquisición de tres veleros para emplearlos en instruir a los guardiamarinas y otras clases de la Armada. La idea no cayó en terreno baldío. Para la instrucción de los guardiamarinas se empleaba entonces una vieja fragata, de manejo costoso y finalidad inadecuada. El ministro, almirante Pezuela, comisionó a Villaamil para comprar en Inglaterra un buque mercante de convenientes proporciones, sin más limitación que su coste, por lo exiguo de la consignación presupuestaria.

En quince días desempeñó don Fernando su cometido, comprando el clipper “Carrik Castle”, de 1.700 toneladas, por doce mil duros. Se había construido en los astilleros Eider, de Glasgow, en 1866. El buque vino de Londres a España cargado con todo el material para defensas submarinas adquirido en Inglaterra, economizando así un flete que valía más de las 60.000 pesetas, de manera que la “Nautilus” ha sido el buque cuya adquisición ha resultado más barata a nuestra Marina.

Cambió aquel Gobierno y se varió de criterio respecto a la instrucción de guardiamarinas. La “Nautilus” quedó desmantelada en Cádiz algunos años, hasta que la carencia absoluta de buque escuela hizo volver la mirada al clipper y ordenar su transformación en barco-escuela. Como era lógico, fue nombrado Villaamil su comandante y se le dieron poderes para disponer su habilitación y ordenar el plan del viaje e instrucción de los cadetes embarcados.

Emprendió la “Nautilus” su circunnavegación el día 30 de noviembre de 1892, rindiendo viaje en San Sebastián el 16 de julio de 1894, día de la Virgen del Carmen, Patrona de la Marina. Su itinerario fue el siguiente: Plymouth, Nueva York, Bahía (Brasil), Montevideo y Buenos Aires, pasó al Pacífico, recalando en Valparaíso, dos puertos de Nueva Zelanda y cuatro de Australia, dobló el cabo de Buena Esperanza, fondeando en Capetown, Cabo Verde, Canarias y Pasajes.

En la dotación de la “Nautilus” figuraban entonces como alféreces de navío el ex ministro don Mateo García de los Reyes y don Alvaro Guitián, actual contralmirante y comandante en jefe de la escuadra. Llevaba 31 guardiamarinas.

El libro que Villaamil escribió sobre este viaje de 18 meses y medio, es una  obra interesantísima, de edición completamente agotada. Se titula  Viaje de circunnavegación de la corbeta “Nautilus”, y se publicó en 1895. Está escrito con la ingenuidad y simpático desaliño literario de quien nunca presumió de escritor, pero blasonó justamente de hombre sincero. La candorosa, emotividad de su autor, lo pintoresco de las descripciones, y el amor a la patria, a la Marina, a sus subordinados y al mismo barco, resplandecen constantemente en las páginas de la obra. Los días pasados en fiesta continua en los antípodas, donde no se conocía la bandera española, y en puertos que a partir de entonces apenas la han vuelto a contemplar, el encuentro de compatriotas casi perdidos en latitudes tan lejanas, sugieren a Villaamil hermosos y certeros comentarios.

Después de aquel su primer viaje, la “Nautilus” siguió practicando otros anuales algunos transatlánticos, para la educación de mar de los guardiamarinas, siendo por espacio de dos décadas el único buque de la Armada que frecuentaba el extranjero. A su bordo completaron la instrucción náutica muchas generaciones de marinos de guerra y allí se fomentaron esperanzas e ilusiones que la realidad desvaneció duramente en Cavite y Santiago de Cuba. Los vientos que hincharon las velas de la “Nautilus” orearon la reacción que siguió al desastre de 1898.

Crucero "Reina Regente"
En los primeros tiempos de servicio de la “Nautilus”, el buque estaba en su misión de escuela a tono con los de su clase en las demás flotas. La Gran Bretaña tenía su fragata “Britannia” y Francia su “Melpoméne”, navíos de vela tan queridos por las generaciones de marinos que en ellos recibieron instrucción de mar, evocados por Percy Scott en su “De la Marina de velas al Dreadnought” y por Rondeleux en su “Últimos tiempos de la marina de velas”. Pero cambiaron los tiempos, y con ellos la moda y las ideas. Aparecieron en las flotas extranjeras los buques escuelas mixtos de vapor y velas o se dedicaron a este objeto acorazados y cruceros un tanto anticuados. En España, siendo Silvela ministro de Marina, intentó la adquisición de un buque mixto para sustituir a la “Nautilus”, pero por vicisitudes de la política no se cumplieron sus propósitos. Años más tarde se adquirieron los motoveleros “Minerva” y “Galatea” para buques escuelas de guardiamarinas y de aprendices marineros. Fue una mala adquisición. En 1916 los guardiamarinas de la promoción hicieron ya su viaje de prácticas en el crucero “Reina Regente”, y en años sucesivos en el “Cataluña”. La “Nautilus” quedó relegada a pontón para depósito y enseñanza de los aprendices marineros. Este descenso de rango ha durado quince años. Sustituyó la “Nautilus” en tal cometido a la vieja corbeta “Villa de Bilbao”, y ahora parece que el designio  ministerial es instalar la escuela de aprendices en tierra, hasta que embarquen para las prácticas de navegación en el motovelero "Galatea".

Con la “Nautilus”, que ahora se desguazará tras una vida laboriosa, desaparece toda una época de nuestra Marina de Guerra, llevándose un mundo de recuerdos y añoranzas.

JUAN B. ROBERT 



(1) Articulo publicado en La Vanguardia el 24 de diciembre de 1931.




sábado, 17 de noviembre de 2018

EL 18 DE JULIO DE 1936 EN EL ACORAZADO "JAIME I", OTRA VERSIÓN MÁS.




Lo que reproduzco a continuación es una carta manuscrita (1), sin fecha (2)), enviada al PCE en Moscú, la remite José Conde Galiñanes, Cabo de Artillería destinado en el acorazado "Jaime I" en julio de 1936. En ella nos describe como se conservó el buque para la República, así como algunos datos de interés sobre su periplo durante la guerra y las posibles causas de la explosión que se produjo en el acorazado en 1937.


Acorazado "Jaime I" en Cartagena

Moscú
Camaradas del Partido

Queridos Camaradas.
Camarada Pinedo.

Ya recibí tu carta fecha del 1º de este en donde me dices que perdone por la tardanza de la contestación, y además me dices que habéis leído mi carta con interés, y que consideráis que os escriba mis memorias, primero me extraña que el camarada Balaguer no me conteste. 
Pues como este mes el día 20 hace 30 años del levantamiento del fascismo en España, escribo mis memorias con respecto al acorazado "Jaime I" y como Auxiliar de Artillería ascendido en la guerra, antes Cabo de Artillería. 
Como yo soy uno de los supervivientes de este (3) y con 30 años de cárcel que Franco nos dio, quiero explicaros algo de esto y como tomamos el barco. El día 15 de julio de 1936 llegamos a Santander por orden del Gobierno para acompañar al Presidente de la República, que iba a descansar a esta ciudad, y el día 17 llegó un general y un capitán de navío para relevar al comandante que teníamos (4), que por cierto era un verdadero fascista que fue llamado a Madrid por el hermano para dar el golpe en el Ministerio, pero les salió el tiro por la culata, los dos fueron detenidos en Madrid a tiempo. El 18 los camaradas radiotelegrafistas, se han portado como valientes camaradas, nos comunican que en Marruecos los fascistas se levantaron en contra de la República, y a sus jefes no les han dicho nada. 
El capitán de corbeta de este barco, secretario de Falange, mando que se saliera pronto a la mar con rumbo al puerto de Vigo, para hacer allí carbón y poner rumbo a Cádiz inmediatamente; por la mar nos reunimos unos 15 camaradas cabos para quedar de acuerdo y tomar el barco en nuestras manos el día 20 a las 12 del día, hora de la comida. Llegamos a Vigo el 18 por la noche, y toda la noche estuvimos haciendo carbón para por la mañana salir con rumbo a Cádiz, por la mañana del 20 salimos para Cádiz y nosotros sin perder tiempo fuimos al pañol de las pistolas, cogiendo al jefe del mismo y amenazándole de muerte, quedando vigilado por un camarada sin salir de su sitio, en ese momento nos reunimos para repartir las pistolas a los camaradas de confianza y dándoles instrucciones de que puestos teníamos que cubrir para la toma del barco, y organizar a los mejores marineros de confianza para en el momento oportuno coger las armas en la mano contra los jefes y oficiales fascistas. En este día a las 12 en punto del día, hora de la comida, cogimos prisioneros a 13 oficiales y tres jefes que estaban comiendo, entonces se pegó un tiro de señal, para que la marinería ya instruida fueran a coger las armas a los sitios correspondientes, y marchar al puente para detener a los que allí estuviesen, allí estaban este capitán falangista y 4 oficiales más. En ese momento yo estaba en el puente con dos camaradas para dispararlos a boca jarro pero era muy difícil porque ellos se escondían, entonces el camarada cabo Julian Fernández y 10 marineros fueron hacia el puente para que se rindieran y en ese momento el falangista disparó su pistola e hirió de muerte al cabo Julian Fernández (5), y poniendo otros una ametralladora a popa se disparó al puente hiriéndolos de muerte y así se rindieron y el barco quedó en nuestras manos. Todo esto fue bien estudiado, para que no hubiera equívocos, porque era la vida o la muerte, en ese momento comunicamos por radio a Madrid que el acorazado "Jaime I" era de la República, siendo contestados con vivas a la República y ordenándonos que nos reuniéramos con la Escuadra, que estaba en Tánger. 
Cuando navegábamos rumbo a Tánger fuimos bombardeados por la aviación fascista. Cuando llegamos al puerto de Tánger nuestra Escuadra nos recibió con música y dando vivas al "Jaime I". 
El día 21 salimos para Málaga, al día siguiente bombardeamos el peñón de Ceuta, con su gran cañón, y a un cañón que estaba en el puerto de Algeciras, destrozándolos por completo con los proyectiles del "Jaime I". 
Después fuimos a bombardear Melilla, la estación de radio y los cuarteles generales. Con la mala situación en Palma de Mallorca nos enviaron allí para ayudar en la evacuación de nuestras tropas, bombardeando las posiciones fascistas, y cuando terminamos la evacuación marchamos con ellos para Barcelona. Allí se encontraban cuatro o cinco acorazados de Alemania, Francia, Italia e Inglaterra. En el poco tiempo que estuvimos allí, con mi ojos he visto una manifestación de 200-300 personas, llevando muchas banderas menos la republicana, los extranjeros que allí estaban veían todo eso. 
Después nos mandaron para Málaga, y un día a las 6 de la mañana apareció un avión nuestro pero con fascistas, y nos tiró unas bombas que estropearon la proa del barco, en donde desaparecieron dos camaradas, teniendo que ir rápidamente para Cartagena a reparar las averías. Terminadas las reparaciones el Gobierno de Indalecio nos mandó para el Norte con toda la Escuadra, dejando el mar Mediterráneo sin ninguna vigilancia salvo dos pequeños destructores, después pasó lo que pasó, esto fue un gran sabotaje que nos hicieron los socialistas y el comisario Bruno Alonso. 
En el Norte estuvimos bombardeando los puertos y las posiciones fascistas de San Sebastian. Allí se encontraba el submarino C-3, su comandante dio la orden de llevar para Cartagena la pólvora negra que se encontraba en el barco llamado "Sil", tenían que acompañar a este barco gente militar en donde me mandaron a mi con 5 marineros con orden de ir navegando a 80 millas de la costa y disfrazar al barco de inglés. El comandante del submarino me llamó a mi y al capitán del "Sil" y nos dijo: 
La escuadra fascista está en el Mediterráneo, así que ustedes ya lo saben, si por la mar se encuentran con esa escuadra no se entreguen, antes se hunde el barco. Tres días y tres noches no dormí, estando en el puente junto al capitán, que yo no me fiaba de nadie aunque íbamos acompañados por el submarino C-3. Así llegamos a Cartagena sin novedad, yo y mis marinos fuimos para el Arsenal a esperar que llegase la Escuadra del norte.  
Estando yo paseando por la calle central de Cartagena me encontré allí sentando a un militar fascista tomando café, entonces sin perder tiempo me fui al comité central del partido y me dieron dos personas armadas y lo metieron en la cárcel. 
Dos días después llegó la Escuadra fondeando fuera del muelle por orden del Gobierno, la gente protestaba pero era inútil, porque esto propiciaba que los submarinos alemanes o italianos nos lanzaran torpedos y nos hundieran y así pasó, a la mañana siguiente se sintió una explosión, había sido un torpedo que destrozó al crucero "Miguel de Cervantes", después nos mandaron adentro d la bahía.  
Cuando los fascistas tomaron Málaga mandaron al "Jaime I" para Almería, resguardada de los fascistas, al principio de 1937. Dolores vino al barco, hablándonos con respecto a disciplina hasta la liquidación del fascismo. En abril de este año la aviación alemana no nos dejaba tranquilos, querían hundirnos porque el Jaime les estorbaba, un día nos cayeron tres bombas y tuvimos grandes averías y muertos, a la siguiente noche, acompañados de la Flota marchamos para Cartagena  a reparar averías. Durante la reparación un cabo eléctrico llamado Ginés (6), pagado por los fascistas, bajó a los pañoles con una bomba igual que un reloj de muñeca, programando la explosión para 15 minutos, el tiempo de ir él a la ciudad, y a las 3 de la tarde el Jaime voló, no todo, parte de él, con unas 300 personas muertas o quemadas (7). En este día me tocó a mi de guardia en el puente para resguardo de los aviones fascistas, todo lo que vi allí era terrible, volaban cabezas, tripas, piernas. Había miedo de que volase Cartagena con nuestros proyectiles, tuvimos que inundar el barco abriendo las válvulas del agua y así se hundió en el puerto de Cartagena.  

En vista de que yo me quedé sin barco, pedí a las autoridades de Cartagena que me dieran destino en cualquier barco para ayudar a la República, y el día 10 de mayo de 1937 (8) me mandaron con siete marineros más al barco de pasajeros "Juan Sebastian Elcano" (9), que marchaba para la Unión Soviética a cargar armas y otros productos, poniéndole 2 cañones antiaéreos y 4 ametralladoras contra la aviación fascista, el día 11 por la noche salimos con rumbo a Odessa llegando el día 18 a puerto. Cuando el barco estaba cargado, a principio de junio y queríamos salir con rumbo a España recibimos un telegrama de Moscú en el que se nos decía que no podíamos salir porque en los Dardanelos nos esperaban submarinos italianos y alemanes, y así quedamos en Odessa hasta la terminación de la guerra. 
Esto ha sido un heroísmo, no solo del barco, también de las gentes que estábamos en él, la historia de este barco mucha gente no la conoce. 
Saludos comunistas.

José Conde Galiñanes. (10)




(1) Fuente: Archivo Histórico del Partido Comunista de España. 

(2) Según el 2º párrafo de la carta la fecha de la misma ha de situarse aproximadamente en el año 1966.

(3) Acorazado "Jaime I"

(4) Julio Iglesias Abeleira, sustituido por el capitán de navío Joaquín García del Valle.

(5) En la dotación del barco en esa fecha figura el Cabo de Marinería Julian Fernández Diego y consta como herido en la toma del barco, falleciendo poco después, estando ya el barco en Tánger. (Intervención Central del Ministerio de Marina y Aire de la República.Archivo Alvaro de Bazán. Datos sobre el fallecimiento: Victoria Fernández Díaz )

(6) Se refiere a Gines Gonzalez Picazo, Cabo Electricista con destino en el "Jaime I" en esa fecha, según consta en la Intervención Central del Ministerio de Marina y Aire de la República. (Archivo Alvaro de Bazán). Benavides, en su libro "La Escuadra la mandan los Cabos", también atribuye a este cabo la autoria o participación directa en la explosión, de él dice:  Figuraba en la dotación un cabo electricista, de las promociones hechas por Ángel Cervera, tipo meloso, de un catolicismo infrahumano. Pertenecía a la Orden de la Misericordia. Tenía manos de usurero de sacristía y manejaba los alambres como si fueran cuerdas de su propio cuerpo. El cabo electricista tampoco se encontraba a bordo el 17 de junio de 1937.

(7) Mucho se ha escrito y especulado sobre los motivos que provocaron la explosión que se produjo en el "Jaime I" el 17 de junio de 1937, mientras se encontraba atracado en el puerto de Cartagena. Son varios los testimonios de otros supervivientes y testigos, entre ellos el del Comisario General de la Flota, D. Bruno Alonso. Existen varias versiones e hipótesis de lo sucedido, entre las que destaco el trabajo llevado a cabo por el historiador Pedro Mª Egea Bruno, de título "Contribución al estudio de la Flota Republicana durante la Guerra Civil: La voladura del acorazado Jaime I en el puerto de Cartagena", publicado en Mugertana, núm:93 (1996).  En este otro enlace: "La explosión del Jaime según Benavides" se aportan datos que apuntan a que dicha explosión fue un acto de sabotaje.

(8)) Existe un lapsus o error del autor en esta fecha, toda vez que la explosión en el "Jaime I" se produjo en junio de 1937, y José Conde, según consta en los Archivos, se encontraba a bordo del acorazado.

Vapor "Juan Sebastian Elcano"
Imagen:EcuRed
(9) El 18 de julio de 1936, el trasatlántico "Juan Sebastián Elcano" de la Compañía Trasatlántica, (no confundir con el Buque Escuela del mismo nombre),  se encontraba en San Juan de Puerto Rico. De allí zarpó en viaje a Santo Domingo, La Guaira y Puerto Cabello y después de recalar de nuevo en San Juan, hizo viaje directo a Barcelona, a donde arribó el 15 de agosto.  A su llegada fue requisado por el Gobierno de la República para el alojamiento de refugiados, situación en la que permaneció hasta el mes de octubre. Ante la necesidad que tenía el Gobierno de la República de disponer de barcos de capacidad y velocidad para asegurar el suministro de armamento y municiones, a partir del 15 de enero de 1937 el trasatlántico español comenzó a viajar a Odessa, puerto principal de la URSS en el Mar Negro. (Fuente : EcuRed).

(10) Destinado en el "Jaime I". Cabo de Artillería en 1936, asciende a Auxiliar de Artillería  a finales de 1937, según consta en la Intervención Central del Ministerio de Marina y Aire de la República. (Archivo Alvaro de Bazán)


Benito Sacaluga



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