lunes, 17 de junio de 2019

LA MARINA DE GUERRA



"La Marina de Guerra" es el título de un artículo de Eduardo Zamacois y Quintana (1), publicado en el diario madrileño "La Libertad" el 31 de julio de 1936, el cual reproduzco a continuación:



Eduardo Zamacois y Quintana
Para el militar, lo mismo que para el paisano, existen dos linajes de disciplina: una íntima, consciente, razonadora, surgida al fecundo calor de nuestras convicciones mas entrañables; y otra somera y pegadiza, fruto de la inclinación nativa que las gentes vulgares tienen a obedecer. La primera es discursiva; la segunda, instintiva. La primera, aun a los más cobardes los conforta y eleva a la categoría de hombres; la segunda, imponiéndose ciegamente a los hombres, los convierte en muñecos. 

La disciplina derivada de la tiranía de un ideal es fe, entusiasmo ardiente, luego interior, que suele auparnos a las cimas del heroísmo; al revés de la otra, que es tibia, y al escudarse en el acatamiento que reclaman nuestros superiores jerárquicos nos hace irresponsables.

Desde que los proletarios de todo el Mundo comenzaron a acariciar la visión de una existencia más reposada, más alegre y más libre, sus explotadores, los taimados que supieron  reducir a leyes el arte de engordar con el hambre de los demás, empezaron, a decir que la sociedad se derrumbaba porque “se había perdido la disciplina”. Muy cierto: pero la disciplina que en buena hora ha saltado en pedazos es la suya, la que les permitía beneficiarse de la ignorancia de las muchedumbres, la que fue en sus manos ambiciosas látigo y cárcel y no educación cívica. La otra, la disciplina “interior” preconizada por Kant, la que actúa sobre nosotros “de dentro afuera” y no “de fuera adentro”; esa magnífica disciplina que es, en cada hombre, raciocinio y voluntad, no solamente no se ha roto, sino que nunca, ¡nunca! fue más dura, ni más inexorable ni más moral que lo es en estos gloriosos momentos de resurrección en que todos hemos puesto nuestra vida al servicio del bien común.

Sirva de supremo ejemplo la actitud de la marinería de guerra ante los jefes que intentaron sublevarla contra la República, pues el caso del "Almirante Cervera", por ser único, significa muy poco; harto sabemos que en toda cofradía siempre hay un traidor, y que Judas dejó muchos hijos... Pero, ¿y las otras unidades de nuestra Armada?

Dentro de los abreviados límites de un buque, la lucha d« clases, el duelo secular entre oprimidos y opresores resalta mejor que en tierra por la pequeñez del escenario. Las oficialidades  rebeldes -la del “Xauen”, la del “Almirante Valdés”, la del “Alcalá Galiano”...- anuncian a los marineros su propósito de combatir al Gobierno; los marineros se niegan a seguirles, y en el feroz cuerpo a cuerpo que entablaron, la mayoría de los facciosos pereció. Otros quedaron detenidos.

La represalia fue justa; los desobedientes, castigando a sus jefes, cumplieron un deber, y segura de esto la dotación vencedora del acorazado «Jaime I» envió al ministro de Marina el siguiente radio, del que algún día hablará la Historia, porque es como una "foto" de la mentalidad del momento actual:

“Hemos tenido seria resistencia con jefes y oficiales en servicio, venciéndoles violentamente. Resultaron muertos un capitán de corbeta, un teniente de navío; heridos graves ocho cabos, un teniente de navío, un alférez, un cabo artillero, dos marineros”

El comunicado terminaba con estas palabras, que estimamos admirables porque revelan cuan decididos estaban los comunicantes a mantenerse absolutamente dentro de la ley:

“Rogamos urgente instrucciones sobre cadáveres.”

A cuya pregunta, de una frialdad espartana, el ministro de Marina repuso: 
“Con solemnidad respetuosa echen mar cadáveres.”
contestación, espartana también, que nos recordó el “muchísimo respeto” con que «El alcalde de Zalamea», burlón y justiciero, le dice al capitán que ha de ahorcarle.

Por primera vez la férrea obediencia a que estaban sometidas las dotaciones de los barcos de guerra ha quedado rota. Falló el adagio “donde manda patrón no mandan marineros”; más no arbitrariamente, no por obra de un extravío del sentimiento del deber, sino porque la disciplina “humana”, inspirada en el amor al prójimo, de los hombres del estado llano. avasalló la disciplina ciega, postiza, inhumana, la disciplina que es para el entendimiento lo que la obscuridad para los ojos, que los oligarcas ponen al servicio de sus desatados anhelos de dominación.

España, toda España, será para los insumisos un Verdún. No pasarán, y aunque derrochen valentía no lograrán triunfar porque el pueblo sabe lo que quiere  y está de pié en la tierra, en el aire y en el mar. En la tierra, con los soldados que, por su mano, castigan a los caudillos traidores, según hicieron los del campamento de Carabanchel con el general García de la Herrán; en el aire, con los aviadores civiles; en el mar con los bravos, que cuando sus jefes, por felones, no merecen ser obedecidos, “respetuosamente”  los arrojan al agua.





(1) Eduardo Zamacois y Quintana. (Cuba 1873 – Buenos Aires 1971). Escritor, novelista. Republicano. Durante la Primera Guerra Mundial, fue corresponsal en París del periódico La Tribuna. Al estallar la Guerra Civil Española, Zamacois se alistó y, pese a su avanzada edad, marchó al frente, escribiendo una serie de crónicas declaradamente comprometidas con el Frente Popular. Se convierte en cronista en el frente de Madrid hasta 1937, trasladándose luego a Valencia y Barcelona. En esta última ciudad edita, en 1938, su novela “El asedio de Madrid”. Poco antes de la caída de Barcelona ante los sublevados, se exilió en Francia, desde donde pasó por Cuba, México y Estados Unidos antes de recalar en Argentina, donde fallece.






viernes, 14 de junio de 2019

EL CRUCERO "ALMIRANTE CERVERA" YA ES UN BARCO PIRATA.





Crucero "Almirante Cervera"




Diario La Voz.  (Madrid). 27 julio 1936



El "Almirante Cervera" es desde hoy un barco pirata por haberse sublevado contra la República. No podrá arbolar el pabellón de España. 

La Gaceta de hoy, lunes, publica el siguiente decreto de Marina:

"Conocedor el Gobierno de la República de que el crucero "Almirante Cervera", a Ias órdenes de jefes y oficiales de la Marina de guerra española, se ha colocada fuera de toda legalidad al sublevarse contra el Gobierno de la República, único Poder legitimo representante de la soberanía nacional, este acto de alta traición obliga a que dicho buque de guerra no pueda ser considerado ni por el Gobierno español ni por los gobiernos de otros estados con derecho a arbolar el pabellón de España, careciendo, por tanto, de la nacionalidad española. No teniendo otra alguna, toda la actuación de dicho buque de guerra tiene que ser considerada como un acto de piratería, con arreglo a las normas Internacionales sancionadas por las legislaciones de todos los estados, lo cual autoriza a que dicho buque de guerra pueda ser detenido y apresado y .juzgada su tripulación como responsable de tal acto de piratería. 
Por lo expuesto, a propuesta del, ministro de Marina, y de acuerdo con el Consejo de Ministros,  
Vengo en decretar lo siguiente: 
Artículo único.- . El Gobierno legítimo representante de la soberanía nacional de España, ante el acto de rebelión realizado por el buque de guerra de la Marina española crucero "Almirante Cervera", colocándose fuera de la ley, declara dicho buque de guerra excluido de las listas de la Marina militar y sin derecho a usar el pabellón español, perdiendo todo carácter militar la dotación que lo tripula, debiendo, en consecuencia, ser considerado contó buque pirata, que podrá ser detenido y apresado en alta mar, o en cualquier puerto que se encuentre,  para ser juzgados sus tripulantes con arreglo a las normas Internacionales que persiguen la piratería, y conforme a la legislación penal del país del buque que realice la captura. 
Dado en Madrid a 25 de julio de 1936. 
MANUEL AZAÑA 
El ministro de Marina, JOSÉ GIRAL PEREIRA

Al capitán de navío Sánchez Ferragut, le fusilaron en el Arsenal de Ferrol, en el lugar conocido como la Punta del Martillo, a las seis de la tarde del día 25 de Septiembre de 1936. Era el comandante del crucero “Almirante Cervera” cuando se produjo la sublevación en la Base y le fusilaron como le podían haber condecorado con la “Laureada de San Fernando” o la “Militar individual”. Las verdaderas razones por las que le dieron plomo en vez de medallas no las he podido descubrir, pero no creo que ande muy descaminado al decir que los fusilamientos de Sánchez Ferragut y, un mes antes, del teniente de navío Sánchez Pinzón, también del “Cervera”, respondieron a la necesidad que tenían los insurrectos de eliminar a unos testigos incómodos.

Relato de la sublevación del "Almirante Cervera", de la mano de Marcelino Laruelo, en el siguiente enlace: 





Benito Sacaluga




miércoles, 8 de mayo de 2019

ACORAZADO "JAIME I", EL PRIMER COMITÉ





Marinos del "Jaime I" tras rescatar el buque para la República.

El 20 de julio de 1936, se recibe en el "Jaime I" el siguiente telegrama desde Madrid:
“Camaradas Jaime I: todo el verdadero pueblo español está pendiente en estos momentos de la actitud de nuestra Flota. Ha llegado el momento de demostrar que los traidores no tienen lugar en nuestros barcos. Nunca he dudado de vuestro heroísmo y vuestra lealtad. Seguid el ejemplo del crucero Libertad cumpliendo vuestro deber. Viva la Libertad. Viva la Revolución. Mueran los traidores”

El 21 de julio de 1936, desde el acorazado "Jaime I" se emite el siguiente mensaje, dirigido al Ministro de Marina:
"Situación a las 1 hora 20, cuadrícula 41º 2' N, 9º 7'. Jefes y Oficiales francos de servicio. Resistiendo Jefes y Oficiales de servicio en el puente. Rendidos violentamente resultó muerto Capitán de Corbeta y un Teniente de Navío, un Alférez de Navío, un Cabo de Artillería y dos marineros leales. Rogamos urgentemente instrucciones respecto cadáveres.  
Situación a las 15 horas: Lat. N 39º 37'. Long. W 9º 24', existencia de carbón a las 15 horas 1022 toneladas llevaremos aproximadamente, a Tánger próximamente 700 toneladas, rogamos instrucciones caso de necesitar carbonear. ¡Viva la República!
Una vez el buque en poder de los marinos leales se acuerda constituir un Comité de Gobierno, órgano que sería, de forma provisional y a partir de ese momento, la máxima autoridad en el acorazado. Se elige al Auxiliar de Artillería Antonio Antunez como dirigente máximo del Comité y se procede a llevar a cabo una distribución de tareas, de acuerdo con las especialidades profesionales de cada uno de sus componentes. 

Composición del Comité:
  • Auxiliar de Artillería, Antonio Antunez Aguilar
  • Maquinista, José Carneiro Pernas
  • Cabo Electricista, Rogelio Souto Martínez
  • Cabo Electricista, Fernando Alonso Alonso
  • Cabo de Artillería, Julio Arias Rico
  • Cabo de Artillería, José González Padín. 
  • Fogonero Preferente, Cesar Verdeal López
  • Marinero, Carlos Romero Ribón

Los Jefes y Oficiales sublevados son trasladados detenidos a la casamata nº 1 (ver imagen y nota 1), excepto el primer y segundo comandante que quedarían detenidos en sus camarotes hasta su liberación, el capitán médico lo estaría en la enfermería y el contador en su camarote. Estos dos últimos se fugaron posteriormente del acorzado.

Corte transversal a la altura de la cuaderna 70 .
Casamata nº 1 en la parte superior izquierda de la imagen.
(Imagen cortesía de D.Bernardo Máiz)


Tras su toma por leales el acorazado se dirige a Tánger según órdenes recibidas del Gobierno. Antes de entrar en puerto es bombardeado por un avión franquista, cuyo piloto provoca engaño, al sobrevolar varias veces el acorazado alzando el puño, lo que confía a la tripulación. El avión franquista lanza varias bombas incendiarias, algunas de ellas dan en el blanco causando daños materiales y varios heridos.

Después del ataque el acorazado atraca en Tánger y a propuestas del médico, los heridos en el ataque aéreo fueron trasladados al Hospital Español de esa ciudad. De los heridos hospitalizados, el cabo Julián Fernández fallece el día 22 y el alférez de navío Falquina, el 29, el teniente de navío Otero Goyanes se pasa a la zona nacional el 29 de agosto, y el último en abandonar el Hospital, una vez dado de alta, fue el marinero Saturnino Molviedro, que lo hizo el 3 de septiembre para embarcar nuevamente en el acorazado.

Estando en Tánger se realiza  un escaso carboneo. El día 22 de julio las autoridades obligan al acorazado a salir de Tánger. Tras su salida, bombardea los cuartes de Ceuta, antes de fondear en Gibraltar a las 4,30 horas según su cuaderno de bitácora. Ese mismo día, en Gibraltar, junto al resto de la Escuadra, fondea a su lado el "Torpedero 14", al mando del teniente de navío Fernando Oliva y de su segundo el alférez de navío Carlos Esteban Hernández. Ambos son obligados a subir a bordo y tras una conversación con el Comité, éste decide que Carlos Esteban embarque en el acorazado como oficial de derrota, más tarde sería nombrado su Comandante (2)

El "Jaime I" abandona Gibraltar y se traslada a Málaga, puerto que toma como Base, cursándose el siguiente telegrama:

Del Jefe de la Base al Ministro:
Málaga 12,00 horas. Fondeados Málaga Libertad, Cervantes, Jaime I, Ferrándiz, Antequera, y Cíclope, para abastecimiento general. Instrucciones recibidas por avión. Le saludo.





Benito Sacaluga.



Fuente: Cartagena Histórica. Cuaderno Monográfico nº 4. Marzo 2003. Editorial Aglaya. Cartagena.

(1) El “Jaime I” disponía de una artillería secundaria de 20 piezas, dispuestas en sus costados, 10 piezas Vickers tipo E en el costado de babor y otras diez iguales en el de estribor, montadas en ocho casamatas por banda, protegidas con 75 mm. de coraza. Todas las piezas eran de 101,6 /50.

(2) Gaceta de la República, nº 316, 11 de noviembre de 1936.


jueves, 25 de abril de 2019

LA ESCUELA NAVAL POPULAR: EL PROYECTO SACALUGA







El próximo 29 de abril se cumplen 80 años del fusilamiento en Cartagena de Benito Sacaluga Rodríguez, Teniente Coronel de Máquinas de la Flota Republicana, su delito: ser leal a la II República y a su legítimo Gobierno. 

Tte.Coronel Maquinista
Benito Sacaluga Rodríguez
De entre los muchos servicios que desde su cargo prestó a la II República, cabe destacar su enorme interés y dedicación a la formación del personal de la Armada, materializado en su colaboración entusiasta en la creación de la que sería denominada Escuela Naval Popular, con sede en Cartagena (Murcia). Una Escuela Naval basada en las directrices marcadas por el estudio, el esfuerzo, la lealtad y la fidelidad a los principios republicanos de igualdad entre clases.

En el 80 aniversario de su muerte, y a modo de humilde homenaje a su figura, reproduzco a continuación una síntesis de lo por él publicado el 30 de abril de 1937, en el diario naval “Amanecer”, editado a bordo del acorazado “Jaime I”, del que por entonces Sacaluga era su comandante de máquinas.

Ante la imposibilidad de hacerme con el citado ejemplar de “Amanecer”, recurro a lo publicado por Cartagena Histórica en su Cuaderno Monográfico número 12 del mes de junio de 2004, bajo el título “La Escuela naval de Cartagena 1938-1939”, firmado por José Cervera Pery, General Auditor del Cuerpo Jurídico Militar de la Armada y autor de varios libros sobre historia naval. En realidad Cervera-Pery se limita a transcribir parcialmente el artículo de Benito Sacaluga, eso si, sin perder la ocasión de manchar su memoria, tal como hace al final de su publicación, en su nota núm.3, de la cual doy amplia información al final de esta entrada.

EL PROYECTO SACALUGA

El que fuera jefe de máquinas del acorazado “Jaime I” al producirse el alzamiento militar, comandante Benito Sacaluga, más tarde profesor e incluso director de la Escuela Naval Popular, y fusilado en Cartagena al término de la guerra, publicó en el diario naval Amanecer editado en el propio acorazado, el 30 de abril de 1937 y bajo el título de Hagamos una Marina Popular, un interesante artículo en el que exponía sus puntos de vista sobre la formación de una Marina auténticamente popular integrada por personal idóneo y de completa confianza para cubrir todos los puestos en que la técnica fuese precisa. 

Señalaba Sacaluga: ...este futuro personal que, según su vocación y actitud, deben cubrir las diferentes especialidades que la Marina requiere, se encuentra en estados -efectivo y potencial- formando parte de las actuales dotaciones de los buques y demostrando prácticamente su capacidad, entusiasmo y lealtad.

Revisa las especialidades con que actualmente cuenta la Marina, que concreta en Navegación, Artillería, Máquinas, Aviación, Torpedos, Electricidad, Arquitectura Naval, Intendencia, Jurídico e Intervención. Exceptuando las de Máquinas y Sanidad, en todas las demás era jefe de los servicios a bordo un jefe u oficial del llamado Cuerpo General que no en todos los casos respondía su capacidad o conocimientos técnicos con tales jefaturas, mientras los llamados Cuerpos Auxiliares, subalternos todos del General, eran entonces los que trabajaban y mantenían en buen estado de eficiencia el material como también los que lo manejaban. Para Sacaluga es evidente que para dirigir la navegación y artillería se requieren conocimientos técnicos que los cuerpos auxiliares de ambas especialidades no tienen, pero establece que "si no los tienen ha sido sencillamente por que no se ha querido que los tengan".

En la hora de una necesaria reorganización de la Marina, el tecnicismo de todas las especialidades que la integren deben poder alcanzarlo todos los ciudadanos que en ella ingresen en cada especialidad, y estos según su amor al estudio puedan llegar a ocupar todos los puestos y todas las categorías sin que nadie, personal o colectivamente, pueda creerse que es de una “casta” superior a los demás (clara alusión al Cuerpo General). Esto hay que desterrarlo radicalmente. Todos los cuerpos deben ser semejantes en categorías militares, no existiendo más diferencias entre ellos que el cometido de cada uno.

Tras estas consideraciones expone en líneas generales algunas ideas propias sobre la organización que deben tener los servicios de máquinas “creyendo interpretar los deseos de sus compañeros”, teniendo entendido que considera como compañero profesional a todo el personal, ya sean maquinistas, auxiliares, operarios o fogoneros.

La organización que debe tener lo concerniente a los “Servicios de Máquinas” debe ser objeto de dos estudios, uno el que concierne a dicho Servicio y otro consistente en la redacción del “Reglamento Orgánico del Cuerpo”, los cuales a pesar de tener varios puntos de contacto son muy diferentes, puesto que el primero debe tratar clara y terminantemente de todos aquellos servicios que deben estar sólo y exclusivamente a cargo del personal de Máquinas, indicando todos los organismos necesarios para su mejor desarrollo y eficacia, tanto en los buques como en las Bases Navales principales y secundarias y demás dependencias de la Marina; centros de enseñanza profesional y mixta, comisiones, provincias marítimas, etc. Expresando también las conexiones en estas últimas con el personal de la Marina Mercante y sin dejar de aclarar concretamente las relaciones del Cuerpo de Máquinas con los demás cuerpos de la Marina cuyos cometidos estén relacionados. 

Con respecto al futuro Reglamento del Cuerpo, opina debe desterrarse por completo la división de este en dos “castas”. El personal de Máquinas debe estar encuadrado en un solo Cuerpo que comprenda todas sus categorías siendo un cuerpo técnico. Y el personal de fogoneros debe formar el Cuerpo de Fogoneros. El ingreso en el mismo debe ser por personal civil procedente de las modernas escuelas de trabajo que, seleccionado por su profesorado según sus aptitudes y vocación, se presente para su ingreso. Este personal, después de un examen teórico-práctico, iría a los buques como Fogoneros-Alumnos donde permanecerían como tales por lo menos seis meses en prácticas en buques que naveguen, o reunir un determinado número de horas de servicio en calderas en actividad.

Una vez terminadas dichas prácticas pasarían los alumnos fogoneros a la Academia del Cuerpo, en la que después de un semestre preparatorio quedaría seleccionado este personal pasando a ser alumno de Máquinas los que reunieran las condiciones prefijadas y siguiendo en dicha Academia los cursos necesarios. Los que no fueran seleccionados para ser alumnos de Máquinas podrían seguir en el Cuerpo de Fogoneros o separarse del Servicio si así lo deseasen. 

En cuanto a los fogoneros actuales, preferentemente podrían pasar a ser Fogoneros-Alumnos en un examen de suficiencia para reunir las condiciones que se determinaran.

Expone Sacaluga que : el actual Cuerpo de Auxiliares de Máquinas debe suprimirse, pero no de un modo egoísta y lesivo para los individuos que actualmente lo forman, sino acoplándolos en el nuevo Cuerpo de Máquinas, dándoles con ello la satisfacción que se merecen por sus servicios y lealtad, y que debido a la circunstancia de la edad de la mayoría de sus componentes pronto quedarán eliminados por retiro forzoso a voluntario. En dicho acoplamiento debe procurarse que cubran los empleos de la misma categoría que para los demás cuerpos auxiliares se adopten, cuyos empleos se extinguirán al llegar al último de los que quedan en activo. También debe dársele ingreso en el Cuerpo de Máquinas a los actuales Operarios, pues su preparación les capacitaría también para el ingreso en la Academia como alumnos.

Con respecto al Reglamento Orgánico del Cuerpo único que se cree, debe ser parco en determinaciones y sus diferentes empleos y jerarquías militares debe sujetarse a las que tengan los demás Cuerpos de las distintas especialidades que integre el personal de la Marina, entendiendo que bajo ningún concepto ene crearse otros cuerpos para los servicios de Máquinas.

Termina Sacaluga su razonada exposición señalando que: tanto la organización de los Servicios de Máquinas como, los Reglamentos Orgánicos de los Cuerpos de Máquinas y Fogoneros, no deben ser obra de un solo individuo por mucha capacidad que para ello se le reconozca, debiendo ser una labor de conjunto, en la que debe quedar eliminada por completo la rutina seguida hasta aquí y sobretodo el egoísmo personal o colectivo de un grupo, recomendando que el estudio se haga muy detenidamente para cuando llegue el periodo de calma que tiene que suceder al triunfo del Gobierno legítimo de España, poder presentar a dicho Gobierno un trabajo lo más perfecto posible dentro de las normas democráticas que afortunadamente deben imperar para la nueva organización de los organismos militares del Estado.

Termina Cervera Pery olvidando el rigor histórico que debe acompañar a quién como él se cataloga como escritor de libros de historia naval, más aún si se trata de calificar conductas de otras personas. 

Como digo, termina Cervera Pery su artículo escribiendo lo siguiente:

“Posiblemente la publicación de este artículo no cayera en el vacío y le valiera a su autor la dirección de la Escuela Naval Popular en su última etapa. De aquí el interés que pueda suscitar su reproducción. Lástima que las excelentes cualidades pedagógicas de don Benito Sacaluga no se vieran acompañadas de otra línea de conducta. Pero sería materia de otro tema que nada tiene que ver con el que nos ocupa". En este último párrafo nos remite Cervera Pery a su nota nº 3, de las insertadas al final de su artículo, en la que dice lo siguiente:

"Don Benito Sacaluga sorprendentemente se quedó en Cartagena. A la entrada de las tropas nacionales se le instruyó rápidamente un consejo de guerra que lo condenó a tres penas de muerte. Obró en su contra la crueldad ejercida con los obispos de Murcia y Guadix a los que obligó a carbonear el “Jaime I”. Es incompresible que con estos antecedentes no huyera con la Escuadra a Bizerta”.

Ya en varias ocasiones he desmontado en este Blog las falsas acusaciones que durante el Consejo de Guerra Sumarísimo se vertieron contra Benito Sacaluga: testigos falsos presentados por el fiscal en colaboración con los servicios de información franquistas, negativa del tribunal a la presentación de pruebas y testigos de la “defensa”…, en definitiva un Consejo de Guerra más de los franquistas, todos ellos una mera pantomima destinada a justificar su cruenta e indiscriminada represión contra todos los demócratas.

Es cierto que en Almería se utilizaron presos para el carboneo del acorazado, unos presos que fueron conducidos al mismo por la denominada “Guardia Roja” al mando del maquinista Daniel García Rego.

Si acudimos al contenido del Consejo de Guerra Sumarísimo (Causa 4/39), ya reproducido en este blog, veremos que Benito Sacaluga se opuso a que los presos de mayor edad y baja condición física trabajasen estibando en el interior de las carboneras del buque, y recomendó que si debían colaborar en el carbonero lo hicieran en cubierta, petición que no fue aceptada por el entonces comandante provisional del buque y jefe de las fuerzas navales de Almería Joaquin García Rego.

Según se  desprende de la declaración jurada de Juan Lorenzo Castro, 2º Maquinista de la Armada, declaración efectuada en la Causa 1189/39, fue el Comité del buque quién dio la orden de que los presos efectuaran los trabajos de carboneo y fue el Comité quien vigiló que así de hiciera; el Tribunal no accedió a interrogar a Juan Lorenzo como testigo de la defensa propuesto por Sacaluga, en esos momentos prisionero en Cartagena a pocos metros de la sala del tribunal.   Por otro lado y según queda recogido en la prensa franquista el obispo de Guadix salió con vida del "Jaime I", al igual que el de Almería y ambos fueron "paseados" bastantes días después de salir del acorazado y fusilados por milicianos junto al barranco de "El Chisme".

Comprobaremos también que nada se dice en la Causa sobre el obispo de Murcia, si del de Guadix y Almería.

Lo cierto es que el obispo de Guadix, monseñor Manuel Medina-Olmos, lo era desde 1928, siendo anteriormente y desde 1926 obispo auxiliar de Granada. 

Lo cierto es que Medina Olmos fue detenido en su palacio episcopal por el alcalde de Guadix con dos cabos y dos carabineros a las 10 de la mañana del 27 de julio de 1936. 

Lo cierto es que el 12 de agosto fue internado en el convento de las Adoratrices una vez convertido en prisión. Desde allí fue trasladado al buque prisión “Astoy Mendi” el 28 de agosto, ese mismo día por la tarde pasó a formar parte de los presos designados para carbonear en el “Jaime I”, presos que salieron del "Astoy-Mendy" para cumplir con ese concreto cometido.

Según publica la web católica “Hispania Martyr” en relación con el obispo de Guadix:

" Benito Sacaluga, jefe de los Servicios de Máquinas de la Escuadra de la República, ante el Consejo de Guerra en relación con los asesinatos en Almería, manifestaba: “...de quien decían ser un Obispo, y Oficiales de la Guardia Civil …fueron traídos al buque “Jaime I” para hacer la estiba de las carboneras y él (Sacaluga) llegó por la mañana, … donde estaba el Comité, y el cabo Arias le dijo a Sacaluga: todos esos obispos y guardias civiles que hay ahí encerrados vamos a buscarlos para que hagan la estiba de las carboneras".

“… Que ese mismo día el declarante (Sacaluga) vio en la cámara de dinamos, al que decían era el Obispo de Guadix, allí asfixiado… (le confunde con el padre jesuita Martín Santaella)… me propuse que los presos políticos, en caso de que les hicieran trabajar, fuera en cubierta acarreando espuertas, donde estuvieran a la vista y no fueran maltratados dentro del barco." 

Sigue “Hispania Martyr”: Tras el agotador trabajo, fueron devueltos al "Astoy Mendi", ordenando el capitán que todos los que fueren sacerdotes o profesores se tenían que inscribir en una lista para ser devueltos a la prisión de las Adoratrices. 

En la noche del 30 de agosto el obispo de Guadix, junto con otros prisioneros, fue sacado del barco prisión y conducido en una camioneta hasta una zona denominada “El Barranco del Chisme”, lugar donde a las 4 de la mañana fueron todos fusilados por un grupo de milicianos.  Fin de la historia.

Una historia que Cervera-Pery debería haber consultado y que sobre la veracidad de la misma Hispania Martyr aporta pruebas testificales irrefutables, historia por cierto admitida por la página web "generalísimo franco". No olvidemos que en el Consejo de Guerra se acusó a Sacaluga de provocar la muerte del obispo de Guadix. Imagino que de dicho Consejo de Guerra habrá sacado Cervera-Pery su “información”. Si Cervera-Pery hubiera investigado sobre el obispo de Guadix comprendería, se explicaría, las razones que tuvo Sacaluga para permanecer en su puesto y no huir con la Flota a Bizerta: no era culpable de nada más que de haber sido leal a la República.

Termino diciendo que a Benito Sacaluga Rodriguez se le condenó a muerte por la comisión probada de un delito de “Rebelión Militar”, acusación que formularon y juzgaron los únicos militares que se rebelaron contra la República y contra su Gobierno. Cosas del franquismo. 

Ninguna de las acusaciones que se vertieron contra Benito Sacaluga en el Consejo de Guerra Sumarísimo, ni en publicaciones franquistas posteriores, pudieron ser jamás probadas, y eso a pesar de que, aún después de su muerte en 1939 y hasta 1963, el franquismo lo siguió intentando a través del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo.


Benito Sacaluga.